domingo, 14 de octubre de 2018

EL CAPITÁN DE LEPANTO


Andrés Rey de Artieda nació en Valencia en 1549, hijo de un notario aragonés oriundo de Tauste (Zaragoza) y de madre valenciana. Fue amigo de Lope de Vega, admirado por Cervantes —que lo nombra en su Viaje del Parnaso— y miembro de la Academia de los Nocturnos, en la que sus compañeros le dieron el apodo poético de "Centinela". Bachiller en Filosofía por la Universidad de Valencia, y en Derecho civil y canónico por las Universidades de Lérida y Tolosa, llegó a obtener el doctorado y ejercer en Barcelona, donde impartió por breve tiempo clases de matemáticas y astrología. Casó en Valencia con Catalina Monave, de la que tuvo cuatro hijos. 

Pero Andrés Rey de Artieda fue, sobre todo, hombre de armas. Militar de carrera, combatió durante 30 años en Flandes e Italia como capitán de los tercios al servicio de Felipe II, en el ejército de Alejandro Farnesio —nieto del emperador Carlos V, sobrino de Felipe II y de Juan de Austria— y de Felipe III. Recibió tres heridas en Lepanto y estuvo en Novarino y Chipre. De él contaba Moratín cómo durante una de sus campañas cruzó a nado el río en pleno invierno con la espada en la boca bajo el fuego enemigo. 


Su estancia en Flandes la relata él mismo en su “Carta a un amigo dándole cuenta de las cosas de Flandes”, que escribió en 1588 en el campamento de los tercios durante la guerra angloespañola. Esperaban por entonces a la Gran Armada del duque de Medina Sidonia, cuya fracasada misión era destronar a Isabel I e invadir Inglaterra. En dicha carta, en tercetos encadenados, narra su vida en la corte de Bruselas, que compara con la de Madrid (“La cerimonia y prefumción de España / piérdese aquí de vista, solamente / el ánimo y valor nos acompaña”), así como el ambiente que se vivía entre los soldados. Se habían reunido en aquella ocasión 32.000 hombres en un campamento “do está alojado lo mejor de España”, en palabras del poeta, el cual ensalza a Farnesio, “que contra Elisabeth de Inglaterra / con invicto valor se apresta y arma”. 

Otro testimonio deja en su Carta a don Francés de Pinos sobre la etapa de los motines y el descontento de los soldados por no recibir sus pagas: “Ni el que se recoge en una ermita / con hambre y sed al parecer extrema, / ni el que por deudas en la cárcel grita / ni el que sin prendas al logrero ruega / ni el que en vano al letrado solicita /puede llegar, ni con mil partes llega / a las injurias que un soldado passa / quando el hambre y la sed desasosiega”. 

Poeta precoz —ya recibía elogios a los catorce años—, fue también dramaturgo, aunque desgraciadamente se ha perdido la práctica totalidad de sus obras teatrales a excepción de “Los amantes”. Escrita en 1581, este drama es el primero que se compuso sobre los amantes de Teruel. 

La obra puede leerse en este enlace: 



16 comentarios:

  1. Me alegra mucho verla de nuevo por aquí, y en esta ocasión presentando y dándome a conocer a un personaje, soldado y poeta español del siglo de oro, de mi tierra, al que no conocía.
    Beso su mano.

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    1. Pues hale, a leerlo, monsieur, que el personaje lo merece.

      Feliz tarde

      Bisous

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  2. No tenía ni idea de este hombre, tan polifacético e intrépido.
    Me alegro de volver a leerla.
    Bisous

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  3. Soldado y hombre de letras que pasó lo suyo en Lepanto. ¡Podría ser Cervantes, pero no!
    Me alegra mucho que hayas retomado la actividad bloguera, aunque sea de forma intermitente.
    Un abrazo.

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    1. Gracias, Cayetano. Tampoco quiero despedirme del todo. Necesito dejar abierta esta puertecita.

      Feliz tarde

      Bisous

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  4. Bienvenida Madame, que personaje culto y audaz a resultado el Capitan de Lepanto.
    Un abrazo.

    Mariarosa

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    1. Gracias, María Rosa, un placer reencontrarte.

      Feliz comienzo de semana.

      Bisous

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  5. Me ha encantado volver a leer una entrada. Bien narrada y sobre un personaje para mí desconocido.
    Bisous.

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    1. Muchas gracias. Encantada de verle por aquí.

      Feliz día

      Bisous

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  6. Vida poblada de aventuras de un militar ilustrado (si se puede utilizar esta palabra más propia del siglo XVIII para un hombre del XVI) que supo dejar huella de sus andanzas a través de la pluma. Quizá coincidiera con algún que otro bejarano como el capitán Juan de Bolaños o Antonio del Castillo, a quien dedicaré alguna entrada más adelante.
    Un beso

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    1. Sin duda coincidió en alguno de aquellos enormes campamentos.

      Feliz día, madame.

      Bisous

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  7. Hola Madame:
    Interesante relato de un personaje que desconocía completamente.
    Soldado, escritor, aventurero...Lo leeré.

    Besos Madame

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  8. Saludos, un placer el reencuentro.
    Reconforta volver a descubrir un nombre interesante en ese vivero de soldados y hombres con buen equipaje que fue Flandes. Esa "Carta a un amigo...", promete.

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    1. El placer es mío, madame.
      Encantada de saludarla.

      Feliz día

      Bisous

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"El pasado es un prólogo" (William Shakespeare)