jueves, 19 de abril de 2018

La Orden de los Lazos de Amor



Los Saboya fueron en su origen una familia de grandes terratenientes. En el siglo XI fundaron la Casa de Saboya en esa región del Sacro Imperio Romano Germánico —repartida entre las actuales Francia, Italia y Suiza— con el borgoñón Humberto I Biancamano como primer conde. Con el tiempo acrecentaron sus dominios, bien fuera mediante una buena política matrimonial, por herencia o con sus conquistas en batalla. Fueron despreciados por las familias reales de toda Europa y, sin embargo, a ellos acudieron los reyes en busca de esposa durante casi mil años. Desde el siglo XIX, la Casa de Saboya llegó a ostentar la corona de Italia y, durante un par de años, incluso la de España con Amadeo I. 

Uno de esos Saboya, enamoradizos, piadosos y anhelantes de gloria, fue Amadeo VI, el llamado Conde Verde, cuyo prestigio hizo de él un preciado árbitro en cuantos conflictos enfrentaron a las diversas potencias italianas a mediados del siglo XIV. Amadeo debía su sobrenombre a su gusto por los torneos, en los que participaba portando armas y banderas de color verde. Tan buena fama le reportaron estos hechos de armas, que decidió continuar vistiendo de verde de forma habitual, incluso fuera de la palestra. 

No era menor el éxito del conde entre las damas, una reputación que hizo que se tejieran diversas leyendas, alguna de ellas en torno a la Orden que él fundó, llamada inicialmente del Collar y después, a partir de 1434 —por decisión de Amadeo VIII, primer duque de Saboya—, se llamó della Santissima Annunziata. Sin embargo, también es conocida como la Orden de los Lazos de Amor, y una vieja crónica nos describe su fundación del modo siguiente: 


“Amadeo VI, conde de Saboya, llamado el Verde, habiendo recibido de su dama el regalo de un brazalete hecho con sus cabellos, trenzados y unidos en forma de lazos de amor, fundó la Orden de los Lazos de Amor. La primera ceremonia tuvo lugar el día de la fiesta de San Mauricio, patrono de Saboya, el 22 de septiembre de 1355. La Orden constaba de 15 caballeros y dispuso que él y sus sucesores, primero condes y después duques de Saboya, fueran siempre los jefes, soberanos y grandes maestres de la Orden. El collar estaba hecho de rosas esmaltadas en rojo y blanco, unidas una a otra con un doble lazo de seda, del color del cabello entregado por la diosa Venus; dentro de estos lazos de amor había entrelazadas estas cuatro letras: F.E.R.T., que significan “Frayez, Entrez, Rompez Tout” (Abrid, Entrad, Romped Todo). Divisa que debe entenderse como expresión del deber de un valeroso caballero tanto en la defensa como en el ataque. Al final del collar colgaba un medallón de forma ovalada esmaltado también en rojo y blanco con la efigie del caballero San Mauricio montado a caballo.” 

El pasaje, sin embargo, resulta cuestionable, y el año de la fundación puede más bien situarse entre 1362 y 1364. En este último año Amadeo participó con otros 14 caballeros en un torneo en Chambéry luciendo un collar en el que se leía la enigmática palabra FERT. 

Son muchas las interpretaciones que se han querido dar a estas letras. Según una opinión, F.E.R.T. significa Fortitudo ejus Rhodum tenuit (su fortaleza sostuvo a Rodas), en recuerdo a la acción heroica de Amadeo V el Grande cuando consiguió que los sarracenos levantaran el sitio de Rodas. Otras alternativas para explicar el significado son: 

Estatua del Conde Verde frente al ayuntamiento de Turín

Foedere et Religione Tenemur (Estamos obligados por tratado y por la religión). 

Fortitudo Eius Rempublicam Tenet (Su fortaleza preserva el estado). 

Fides Est Regni Tutela (La fe es la protectora del reino). 

También se ha propuesto que las letras forman la palabra latina “fert”, que significa “sufre” o “soporta”, en alusión a Jesús y los pecados del mundo, o al espíritu de resistencia de la Casa de Saboya. 

Otros han querido ver en ellas Fors Eius Romam Tenuabit (su fuerza destruirá Roma), relacionado con los orígenes de la Casa de Saboya, cuando el legendario Humberto Biancamano se vio obligado a recibir la investidura feudal por el emperador del Sacro Imperio Romano tras la negativa de la Santa Sede. 

En el siglo XVIII un pasquín dio un significado satírico al lema: Fœmina Erit Ruina Tua ( la mujer será tu ruina ), referido al matrimonio morganático celebrado en 1730 entre Víctor Amadeo II con su amante Ana Carlota Canalis di Cumiana, una de las damas de su madre. Víctor Amadeo abdicó, pero un año después se arrepintió de su decisión y trató de recuperar el poder. Su hijo lo hizo trasladar al castillo de Moncalieri y la esposa fue encerrada en una prisión para prostitutas. 


En cuanto a los lazos de amor (nudos en forma de ocho) son un símbolo de unión, pues el Conde Verde aspiraba a fomentar la fraternidad entre los grandes señores feudales para evitar tantas disputas y querellas particulares. De hecho, las diferencias entre ellos debían ser resueltas por la propia Orden. Los quince caballeros podrían ser una evocación de los quince misterios del Rosario, dada la particular devoción de Amadeo VI por la Virgen del Rosario. Y las rosas se inspiraban en la Rosa de Oro que el papa Urbano V entregó al conde. El diseño del collar fue sufriendo alteraciones y variaciones, quedando el medallón formado por tres nudos y una imagen de la Anunciación que sustituía a la de San Mauricio. 

El Conde Verde no llegó a componer los estatutos; fue Amadeo VIII quien lo hizo, y más adelante el duque Carlos III dotó a la Orden de otros nuevos. 

El gran maestre era el jefe de la Casa de Saboya y el único que elegía personalmente a los caballeros que formarían parte de la Orden. En un principio era obligatorio ser de origen noble y ostentar alguna de las más altas dignidades para poder convertirse en miembro, valorándose los logros tanto con las armas como con las letras, pero en 1869 el rey Víctor Manuel II decidió admitir también a plebeyos, siempre que hubieran rendido algún importante servicio a la Corona. 

Existe una distinción dependiendo de si los caballeros son italianos, en cuyo caso ostentan dos collares, o extranjeros, que sólo cuentan con uno y no pueden lucir el llamado Gran Collar. Este, a diferencia del pequeño, debe ser devuelto a la muerte del propietario, y es utilizado después por un nuevo miembro. Los caballeros tenían que llevarlo siempre, y no podían ingresar en otra Orden. Además, debían entregar un cáliz y algunos ornamentos sacerdotales a la iglesia de Pierre-Chatel, cuya fundación ordenaba el testamento del Conde Verde. Para el mantenimiento de esta iglesia, era preceptivo que cada uno dejara a su muerte 100 florines. Los herederos recibían el mandato de celebrar cien misas por el descanso de su alma, y los demás miembros de la Orden estaban obligados a asistir a la que se hacía allí por el difunto, vistiendo un manto que primero fue blanco y después negro. El que utilizaban en otras ceremonias era rojo, bordado con lazos de amor en oro. Con posterioridad fue azul, forrado de tafetán blanco, y finalmente amarillo. 

La familia de Víctor Manuel III

Las asambleas tenían lugar en la cartuja de Pierre-Chatel, donde se enterraban los caballeros, pero a partir de 1600 se trasladó el Capítulo a la iglesia de Santo Domingo en Montmélian, y en 1627 a la ermita de los Camaldulenses 

Los caballeros gozaban de numerosos privilegios: entre otros, estaban exentos del pago de impuestos. Además, se les permitía tutear al rey, al que consideraban su primo, y de ahí que recibieran el tratamiento de Excelencia. 

Desde que Italia se convirtió en república en junio de 1946, la Orden permanece aún bajo la jurisdicción del jefe de la Casa de Saboya, que continúa siendo su Gran Maestre. 



27 comentarios:

  1. Una saga impresionante y duradera esta de los Saboya.
    Voy a ver si tuteo al rey y me libro también de pagar impuestos. Y si cuela, cuela.
    Un saludo, Montserrat.

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    1. Si no sirve, puedes probar a tutear a Montoro. Ya me cuentas, y si cuela voy yo.

      Feliz día

      Bisous

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  2. Gracias, Montse, como siempre. Tu espacio es un sabroso paréntesis. Abrazos

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  3. El siglo XIX, en el que consiguieron ser los reyes de la Italia unificada fue el de su gran esplendor. Como bien dice, hasta uno de ellos estuvo por aquí un par de años.
    Beso su mano.

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    1. Sí, muy a su pesar.

      Buenas noches, monsieur.

      Bisous

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  4. Hola Madame:
    No sabía que los Saboyas tenían un linaje tan antiguo. Yo también quiero tutear a Montoro, pero me temo que no servirá para no pagar impuestos...

    Besos

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    1. No, a Montoro no le sirve nada. Es implacable.

      Buenas noches

      Bisous

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  5. Un atierra preciosa con paisajes espléndidos. Los lazos de amor y el símbolo del ocho horizontal me ha encantado, no creo que en esa época supieran que ese ocho en tal disposición es también el símbolo del infinito, la lemniscata, en este caso, un amor para siempre.

    Buenas tardes y bisous

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    1. No, no creo que lo supieran. La lemniscata es más barroca.

      Buenas noches, madame

      Bisous

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  6. El nombre de la Orden bien podía hacer referencia a las mujeres como a la fraternidad que deseaba el conde Verde propagar entre los nobles feudales. En cuanto al lema todavía sigue siendo un misterio aunque, quién sabe, quizá un día aparezca un antiguo pergamino que lo aclare todo.
    Un beso

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    1. Curioso que no se haya transmitido entre los Saboya de generación en generación. Se ve que preferían jugar al enigma.

      Feliz fin de semana.

      Bisous

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  7. ¡Qué interesante! No tenía idea de esta orden y menos de que sigue en funcionamiento. ¡Qué romántico su inicio! y de paso, al ser más fuertes los nobles, debilitaban el poder del Rey. Muy inteligente el Conde Verde.

    Besos, Montserrat

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    1. Es fascinante el mundo de las Órdenes de caballería. En nuestra corte del Rey Sol fundamos una en su día, de la cual nuestro amigo Manuel es miembro muy principal :)

      Feliz domingo

      Bisous

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  9. no se me ocurre qué orden podrían tener los borbones aquí... lazos de amor no, pero morro tienen un rato.
    y hasta aquí el comentario republicano de hoy.

    bisous madame!!!

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    1. Ellos tienen la Orden del Tostón de Oro, Tolya.

      Feliz tarde

      Bisous

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  10. Hacía mucho tiempo que no te visitaba, La Dame Masquée... Sigues fascinante, como siempre. Besazos.

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    1. Yo llevaba muchos meses ausente, en efecto.
      Gracias, Isabel. Un abrazo.

      Bisous

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  11. Vaya episodio enrevesado y novelesco, del que no tenía noticia.
    La primera aclaración que hace usted de la divisa FERT invita a levantar una ceja.
    Petonets.

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    1. O las dos! Pero supongo que seguirá siendo todo un enigma.

      Feliz tarde

      Bisous

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  12. Hola Dame de Masquée, desde el blog de "Dlt" he pasado al tuyo y lo encuentro de lo más interesante, así que, con tu permiso me quedo por aquí y te invito a pasar por el mío.

    Saludos de Espíritu sin Nombre.

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  13. Hola Madame; que interesante historia. El collar es una belleza y la historia de los Saboya toda un ir y venir según la época. Me llamó la atención que los caballeros de la orden no pagaran impuestos, pensaba si los jueces de mi país serán parte de esa orden, porque aquí ningún caballero perteneciente a la Corte Suprema de Justicia paga impuestos y eso que sus sueldos son exorbitantes.... (perdón por la broma)

    mariarosa

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  14. Que interesante tu blog aquí me quedo disfrutándolo saludos desde Chile!

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  15. Me encanta lo que escribes
    cuanto sabes y lo que yo he aprendido por tan solo encontrarte

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"El pasado es un prólogo" (William Shakespeare)