lunes, 4 de diciembre de 2017

Roma escatológica


Uno de los aspectos menos agradables de las 144 letrinas públicas que llegó a haber en Roma durante el Imperio era el xylospongium, es decir, una esponja sujeta a un palo y que los usuarios compartían; pero había otros inconvenientes aún más dramáticos para el aguerrido romano que sentase allí sus posaderas. Uno de ellos era el que procedía de las ratas y culebras que vivían en el sistema de alcantarillado y que podían subir y morder sus carnes. Esto era ciertamente desagradable, aunque no tan peligroso como exponerse a las llamas por la acumulación de metano, capaz de producir una explosión. Digamos, pues, que un romano se jugaba la vida al sentarse en las letrinas.

No es de extrañar, por tanto, que aquellas gentes trataran de precaverse contra cualquier desagradable eventualidad recurriendo a hechizos y símbolos que escribían o dibujaban en las paredes. Creían que la risa podía expulsar a los demonios que allí habitaban, por lo que a veces los arqueólogos han encontrado caricaturas. Otras veces era una imagen de la diosa Fortuna la que guardaba el lugar, y los usuarios, si no llevaban demasiada urgencia, se detenían a orarle. 

Como se puede imaginar, por muchas precauciones higiénicas que se trataran de tomar, las letrinas tenían que estar llenas de bacterias, lo que propagaba epidemias como el tifus o el cólera. Afortunadamente la mayoría de la gente contaba con instalaciones en su propio hogar, no conectadas con el sistema de alcantarillado, con lo que evitaban a las ratas. Pero tampoco resultaba un espectáculo idílico, puesto que se situaban junto a la cocina donde preparaban la comida, como se ve en la imagen. La mezcla aromática debía de ser impresionante.


Típica cocina romana con la letrina a la derecha 

A las deficientes condiciones higiénicas se unían las excentricidades de la medicina de la época. Los médicos romanos hacían cosas tales como recoger la sangre de los gladiadores muertos y venderla como medicina para curar la epilepsia. Peor aún: otros les sacaban el hígado para comerlo crudo en nueve dosis. En cuanto a los gladiadores vencedores, su sudor se envasaba en frasquitos y se vendía como afrodisíaco a las mujeres, o bien se elaboraba con él una crema facial que, supuestamente, las hacía irresistibles para los hombres. 

Para los enfermos resultó muy frustrante que dejara de haber combates, pero los médicos encontraron entonces otro remedio y comenzaron a recetar sangre de prisioneros decapitados.

Tampoco resultaba muy higiénico y saludable aplicar excrementos de cabra a las heridas. Según Plinio, los mejores se recogían en primavera y se dejaban secar, pero en caso de emergencia servían también frescos. El lector podría pensar, tal vez, que no hay cosa peor, pero se equivocaría; la hay: los conductores de carro los hervían y les añadían vinagre, o bien los molían y los mezclaban con las bebidas. Se suponía que proporcionaban mucha energía. Plinio afirma que el propio Nerón los bebía cuando quería reunir fuerzas para llevar un carro.

En realidad no debía de resultar tan difícil para un romano vencer los escrúpulos hacia los excrementos si tenemos en cuenta que utilizaban orina, tanto humana como animal, para blanquear los dientes. Esta tenía, además, otros usos: por ejemplo como fertilizante de la fruta, o para lavar la ropa o curtir el cuero. La orina se compraba y Vespasiano dispuso que al hacerlo se pagara un impuesto por ella. Algunos talleres tenían a la entrada recipientes en los que la gente podía aliviarse, y luego recogían el contenido que servía para su negocio.


No eran estas cuestiones las que hacían vomitar a los romanos, sino los banquetes de los más acaudalados, que a veces consistían en llenar el estómago hasta casi reventar. Séneca cuenta que cuando ya no quedaba espacio para más, vomitaban para después poder seguir comiendo y embriagándose. Es igualmente curioso que no se retiraran para hacerlo en privado, sino que utilizaban recipientes dispuestos a tal efecto en torno a la mesa, y a veces lo hacían directamente en el suelo. Un esclavo se ocupaba de limpiarlo. 

Los romanos eran, en general, pudorosos. Tenían inhibiciones sexuales y límites muy estrictos al comportamiento que consideraban socialmente aceptable. Por ejemplo, después de la noche de bodas una esposa decente no debía permitir que su marido volviera a verla desnuda, y dejarse ver ligera de ropa por otro hombre podía implicar un comportamiento próximo al adulterio, incluso al incesto si el hombre era de la familia. Sin embargo, así como no tenían pudor para defecar en compañía o vomitar en público, tampoco lo tenían para llenar sus ciudades de arte abiertamente erótico. 


Cuando se descubrieron las ruinas de Pompeya, algunos de los hallazgos resultaron tan embarazosos para la gente del siglo XVIII que permanecieron encerrados en una habitación secreta durante mucho tiempo. Los pompeyanos llenaban de graffitis obscenos las paredes y ofrecían al visitante, como si fuera la cosa más natural, la estatua de Pan asaltando sexualmente a una cabra. Para indicar la ubicación del burdel más próximo encontraban adecuado como señal un pene con la punta en dicha dirección. 

Esto no representaba ningún escándalo para ellos. Por el contrario, a veces hombres y mujeres llevaban amuletos de bronce en forma de pene en torno al cuello, por considerarlo un símbolo protector. Y, como tal, se dibujaban en lugares peligrosos para conjurar el mal. 

Parece que eran igualmente desinhibidos a la hora de hacer un “calvo”, y que no siempre elegían la ocasión más adecuada, según nos narra Flavio Josefo al describir unos disturbios que tuvieron lugar en Jerusalén en el año 66. Era la Pascua de los judíos, y los soldados romanos tenían que mantenerse alerta por si había alguna revuelta. Su misión era mantener la paz, pero uno de ellos, “levantó la parte de atrás de su ropa, se giró de espaldas, y con las posaderas hacia ellos se agachó de modo indecente y emitió un sonido maloliente hacia donde estaban ofreciendo un sacrificio”.


Los judíos, como era de esperar, se enfurecieron. Exigieron el castigo del insolente y comenzaron a arrojar piedras a los soldados romanos, que tuvieron que pedir refuerzos. Así fue como comenzaron unos disturbios de grandes proporciones en Jerusalén. Al llegar los refuerzos, el pánico produjo una estampida fatal que causó más de mil muertos.


Fuente de las imágenes:
https://www.pinterest.es/
http://www.iflscience.com/technology/talking-heads-what-toilets-and-sewers-tell-us-about-ancient-roman-sanitation/



31 comentarios:

  1. Me he divertido mucho con esta entrada, tan gamberra como real.
    Lo del señor que se levantó la ropa (no había pantalones que bajar), se llama en efecto "hacer un calvo", pero con banda sonora añadida.
    Los romanos eran civilizados, pero bastante guarros.
    La acción devastadora de las bacterias no se frenará hasta que se invente el jabón. El de verdad, no el "peeling" ese que hacían estos marranos -digo, romanos- con cenizas, arena y grasa animal.
    Lo de llevar el pene como amuleto luego derivó en las fiestas de chicas llamadas despedidas de solteras.
    Está visto que los romanos inventaron todo lo bueno y también todas las marranadas posibles.
    Un abrazo.

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    1. Yo creo que las marranadas estaban inventadas ya. Imagínese usted, si los civilizados romanos tenían ese nivel, qué sería el resto. Alguna ventaja tenía que tener nuestra época, aunque si uno sale por ahí un sábado noche igual no encuentra mucha diferencia.

      Feliz día

      Bisous

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  2. Al leer tu entrada he pasado del asco al humor. He descubierto comportamientos de los romanos que no imaginaba en un pueblo de una cierta cultura, pero también habrá que pensar que estamos en la Edad Antigua y respecto a otros pueblos, seguro que tenían un gran nivel de vida, por eso los bárbaros (extranjeros) acechaban a sus puertas.
    Bisous.

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    1. He preferido subir la entrada ahora en lugar de esperar a la cena de Nochebuena, para que no se les indigesten los polvorones. Realmente cuando uno piensa en civilizaciones antiguas, no suele detenerse a contemplar esta parte tan inconveniente, pero no está mal recordar de vez en cuando que también existía.

      Feliz tarde

      Bisous

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  3. Gracias, Montse. Terminé riendo. Abrazos

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    1. Gracias, Jorge. Todo tiene su lado cómico, o casi todo.

      Feliz día

      Bisous

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  4. Muy divertida y olorosa tu Roma escatológica. También hexescrito sobre servicios de saneamiento, baños y alcantarillado en la Roma Antigua, pero tú lo relatas con mucha gracia y grafismo.

    Los Judíos no aguantaban para nada el dominio de Roma sobre Judea y por eso se le ocurrió al Emperador Adriano cambiar el nombre a la Provincia de Judea por el de Siria-Palestina en el año 135. Un detalle histórico que mucha gente desconoce.

    Cambiando de tema, será muy lindo visitarte en el Norte, yavlo creo que sí. Y si todo va bien, allí estaré.

    Muchos besos, desde mi casita.

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  5. ¿Cómo puede una crema facial hecha de eso causar tales efectos?
    Ni se le ocurra.
    Beso su mano.

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    1. Caballero, yo busco un repelente para Facebook. ¿No conocerá usted algún remedio?

      Buenas noches

      Bisous

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  6. Lo de las letrinas era terrible...Y lo del sudor de los gladiadores...No me lo imagino.

    Lo de la revuelta judía...Mira que todo empieza por un "calvo" ruidoso :D

    Besos Madame

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    1. Fíjese en qué puede acabar la fiesta. Un despropósito, vamos.

      Buenas noches.

      Bisous

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  7. Espero que algún cocinero estrella no lea esta entrada, para evitar alguna "creación" con nuevos productos.

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    1. Beber de las fuentes históricas a veces es peligroso, en efecto.

      Feliz tarde

      Bisous

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  8. No todo era progreso en higiene y sistema de alcantarillado.Los romanos hicieron mucha obra pública perdurable, cierto, pero tampoco hay que creer que aquella fue una etapa idílica. Hoy en Occidente vivimos una edad de oro, nunca hubo tanta preocupación por la salud y los derechos civiles. Por eso es conveniente conocer la historia, para atinar mejor con nuestras críticas.

    Bisous y buenas tardes.

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    1. Muy conveniente. Y también pensar en el futuro, y en las generaciones que nos mirarán como nosotros miramos hoy a los romanos, y que encontrarán cómicos nuestros "adelantos".

      Buenas noches

      Bisous

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  9. Nada más iniciar la lectura mi mente ha empezado a elegir qué refinamientos hubiese preferido de tener que desenvolverme en aquella época. Oficiar a la vista de todos? Vomitar en el suelo? En un cuenco? Blanquear mis dientes con un colutorio amarillo? Perfumarme con Eau d’ Spartac? Difíciles elecciones Madame.

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    1. Qué buen nombre ha elegido usted para el perfume. Esperemos que tampoco a los perfumistas se les ocurra inspirarse en la antigua Roma!

      Buenas noches

      Bisous

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  10. Muy buena entrada, en comparación con los judíos, en relación a las necesidades fisiológicas dice la biblia que sí ellos estaban en guerra y tenían ganas... Debian de irse lejos del campamento y hacer un agujero con la estaca que debían de tener siempre a la mano. Me imagino que era más higiénico en su diario vivir, es decir, cuando estaban en las ciudades.

    Aquí la cita: tendrás también entre tus armas una estaca; y cuando estuvieres allí fuera, cavarás con ella, y luego al volverte cubrirás tu excremento; porque Jehová tu Dios anda en medio de tu campamento, para librarte y para entregar a tus enemigos delante de ti; por tanto, tu campamento ha de ser santo, para que él no vea en ti cosa inmunda, y se vuelva de en pos de ti.
    Deuteronomio 23:13-14

    Siga adelante, Dios la bendiga. Paz

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    1. Bueno, no es la solución ideal pero debía de servir para reducir la incidencia de las epidemias en esas circunstancias.

      Gracias, Daniel.

      Buenas noches

      Bisous

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  11. La risa el mejor remedio para expulsar a los demonios que por allí merodeaban.

    Me figuro la imaginación que tendrían que echarle esos médicos a tanto despropósito por la falta de higiene.Eso en la época de los romanos , pero en otras civilizaciones no se diferenciaban mucho e incluso más guarretes...

    Montserrat es un placer volver a pasar por tu rinconcito.

    Bisous:)

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    1. Bienvenida de regreso, madame Bertha. Me ha dado una alegría.

      Feliz domingo.

      Biosus

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  12. Delicado como es el citoyen de hoy (ese europeo venido al mundo con el único propósito de pedir una Erasmus, reclamar fueros para su mascota y declararse indignado si no le alcanza para el móvil) y no poco cursi (pues todo ello y más aún lo hace en tono pretencioso, lastimero, plagado de neologismos anglosajones), parece poco probable que la letrina romana vuelva a estar en uso. Y así, con cierta nostalgia, uno recuerda con arrobo su primer día en la Finlandia rural, allá en la primavera de 1995, cuando tras recibir las llaves de una casita al borde de un lago, amurallada de abedules, el propietario le condujo al excusado, que se encontraba en pieza separada, y aflojándose la correa le invitó a seguir la conversación en una exquisitamente moldeada letrina doble de madera, con sus dos tapas gemelas cubriendo sendos orificios, dos periódicos atrasados y un cubo de hojas con el que proceder a higiene.

    No digo aquí, por pudor, si entré o no en aquel santuario, pero sí afirmo que el fenicio que hay en mí se revolvió allá adentro y quiso enseñarle al rubio escandinavo liberal que no hay español que no porfíe en las más duras circunstancias, o en las más extravagantes, e incluso estuve a punto de traducirle ese rudo refrán que afirma que no hay micción solitaria en el gran solar ibérico.

    Le saluda cordialmente,
    José Antonio Martínez Climent
    en Alicante.

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    1. Monsieur Climent, encantada con su presencia y con su relato, sumamente vívido. Me disculpo por no haberlo visto antes, y bien que lo lamento, pero llevaba mucho tiempo sin entrar.

      Bisous

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  13. ¡FELICES FIESTAS ESTIMADA MONTSERRAT!

    Bisous:)

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  14. Estimada Montserrat, que este nuevo año que ya esta en puertas venga cargadito de buenos augurios.

    ¡FELIZ AÑO NUEVO!

    Bisous.

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    1. Gracias, Bertha. Perdón por no haber visto antes tu felicitación, pero llevaba mucho tiempo sin entrar.

      Bisous

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  15. Hombre, lo de las ratas de alcantarilla mordiendo los bajos del sufrido defecador me parece extemporáneo. Se estima que la rata parda llegó a Occidente con los cruzados al regreso de Tierra Santa y, aun así, ésta es la considerada "rata limpia", pues preriere habitar en pajares, desvanes y así. La rata negra, la realmente sucia que habita en las alcantarillas, no llega a nuestros lares hasta hace tres siglos, procedente de Extremo Oriente. En el mejor (peor) de los casos, pues, a los romanos les faltaba un milenio para conocer las ratas. Un saludo muy cordial.

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    1. Me quita usted un peso de encima, y debo decir que me alegro por los pobres romanos. Muchas gracias por poner debido freno a nuestra imaginación, que a veces se desboca un poquito.

      Feliz día, monsieur.

      Bisous

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  16. Hola, ahora entiendo el origen de los grafitis que, en toda época,se han dibujado en letrinas y baños públicos,que la orina blanquea los dientes no lo sabia, bueno, me enamore de este blog,los temas son fascinantes para un aficionado a la historia y los relatos estan contadas de forma muy amena, que no ligera, bueno, aqui me tendran, los saludo a todos, especialmente a La Dama Enmascarada, desde Caracas, Venezuela....

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    1. Muchas gracias, monsieur. Bienvenido a este espacio. Tenga muy buen día.

      Bisous

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"El pasado es un prólogo" (William Shakespeare)