viernes, 1 de septiembre de 2017

Carta de Victoria Eugenia a Alfonso XIII

Victoria Eugenia con sus hijos

Corría el año 1905 cuando el rey Alfonso XIII, con tan solo 19 años, asistía a una fiesta que organizaba Eduardo VII de Inglaterra en su honor. Alfonso acudía animado por las perspectivas de encontrar entre las damas asistentes a la mujer que convertirla en su esposa. La elegida fue finalmente Victoria Eugenia de Battenberg, que debía su nombre a su abuela, la reina Victoria, y a su madrina, Eugenia de Montijo. A pesar de que la reina María Cristina, madre de Alfonso, no era partidaria de ese matrimonio, pues consideraba a la novia de rango inferior y se mostraba preocupada por los casos de hemofilia presentes en la familia, el 9 de marzo de 1906 se hacía oficial el compromiso.

La petición de mano tuvo lugar el 25 de enero de 1906 en la Villa Mourriscot de Biarritz. Dos días después hubo un segundo acto en el palacio de Miramar, residencia de verano de la reina madre en San Sebastián. 

En el palacio real de Madrid se conserva la primera carta que ella le escribió, ya prometida al monarca español:

Alfonso XIII

Kensington Palace, Londres, 11 de marzo de 1906

Mi querido y viejo amigo Alfonso:

Se me hace muy raro escribirte en la misma mesa de mi habitación en la que solo te escribía tarjetas postales y que tantos recuerdos me trae. Gracias a Dios, ahora todas mis inquietudes son cosa del pasado y solamente me queda soportar la tristeza de estar separada de ti.

Te echo terriblemente de menos, querido, y mis pensamientos regresan sin cesar a las deliciosas horas en las que estaba sentada en tus rodillas y apretada contra tu corazón, y cuando sentíamos lo mucho que nos adorábamos. Pues bien, la próxima vez en Miramar todavía será mejor, ¿no es así, querido mío? ¡Ya no tendremos que preocuparnos por las interrupciones de nuestras madres!

El marqués de Muni [1] y los San Román estaban en la estación de París y el bueno de Caliban[2] aquí en Londres. La travesía fue muy buena y no me mareé, tuvimos suerte porque hoy hace un viento terrible.

Después de todas las emociones y fatigas de la última semana, estoy medio muerta de cansancio y siento un extraño trastorno en mi interior, así que me he quedado en la cama hasta muy tarde. Espero encontrarme mejor mañana.

Tras haber recibido tu recado esta mañana, mamá ha dispuesto todo para que Caliban y los señores de la embajada vengan a verme aquí.

En París pude ver un momento al médico, me ha parecido muy bien. Mamá te va a escribir a ese respecto. El tío[3] ha telegrafiado a mamá encantado de su visita a Miramar[4]. Aguardo con impaciencia las noticias que me cuentes.

Cuando recibas nuestras fotografías, me gustaría que firmases una docena de ellas y me las enviaras para repartir a la familia.

Adiós, mi bienamado, te estrecho contra mi corazón y te doy los más dulces besos en los labios.

Tu novia que te adora,

Ena



[1] Embajador de España en París 

[2] Apodo que daba al embajador de España en Londres 

[3] Eduardo VII 

[4] Palacio de la reina María Cristina en San Sebastián


10 comentarios:

  1. Se sabe que Alfonso quedó prendado de Ena, pues ella era realmente hermosa y como se ve en la carta que nos reproduce hoy ella correspondía a su amor con verdadero cariño. Ni el rango ni la hemofilia de la que era portadora, y que trajo consecuencias, fueron impedimentos suficientes para el noviazgo y el futuro enlace que convertiría a Victoria Eugenia en reina de España.
    Beso su mano.

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    1. Para su desdicha, sí. No fue un ejemplo de matrimonio feliz. Pero claro, eso no lo podía saber cuando escribió la carta en cuestión-

      Buenas noches.

      Bisous

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  2. Me resulta extraño comprobar que también se enamoran los aristócratas. Siempre se piensa en matrimonios concertados, pero en este caso se rompieron moldes e imposiciones.
    Un saludo.

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  3. Una carta que refleja el sentimiento de la novia.

    Besos Madame.

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  4. Realmente Victoria Eugenia estaba enamorada de Alfonso, que sin.duda correspondía aunque no con vehemencia, pero si le prefirió antes que a las demás, no obstante el noviazgo debía ser la antesala del conocimiento de ambos para que el matrimonio fuere una feliz historia de amor...

    Pero no siempre resulta como se desea o se espera... Peor aún en.los matrimonios reales.

    Bisous


    Arnaud d'Aleman

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  5. Una mujer enamorada, desde luego, y la carta respira la impaciencia del corazón-maravillosa novela de Zweig-propia de quienes confían en un futuro sin sombras.Sin embargo, las sombras siempre están ahí, al acecho, para oscurecer el paisaje soleado.

    Buenas tardes y bisous.

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  6. Algunos amores llevan, por desgracia, fecha de caducidad. Y nuestro rey borbón de entonces, para no dejar en mal lugar a la dinastía, dado que la abuela puso el listón muy alto, también hizo de las suyas.
    Regreso al mundo de las redes, aunque moderadamente.
    Un saludo.

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  7. Una carta muy tierna, se ve que fue un matrimonio por amor.

    Besos

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  8. Quién diría que años después de esta carta tan cariñosa los novios, ya marido y mujer y con varios hijos, acabarían cada uno por su lado y sin casi mirarse por la dolencia que transmitió Victoria Eugenia a la prole real. ¡Como si tuviera ella la culpa de la herencia genética!
    Un beso

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"El pasado es un prólogo" (William Shakespeare)