sábado, 7 de mayo de 2016

La musa de Botticelli


El 26 de abril de 1476 toda Florencia se conmueve al paso de un ataúd descubierto al que millares de personas despedían arrojando flores. En él viajaba una hermosa joven hacia su última morada: Simonetta Vespucci, nacida Cattaneo, esposa del florentino Marco Vespucci, amante de Giuliano de Médicis y musa del pintor Sandro Botticelli. Tenía tan solo 23 años.

Lorenzo el Magnífico, hermano de Giuliano, escribió sus recuerdos de aquel día:

“Llegó la noche, y fui a pasear con uno de mis mejores amigos hablando de la pérdida que todos habíamos sufrido. Mientras hablábamos, como el aire era extremadamente sereno, volvimos nuestra vista a las estrellas y noté una que brillaba hacia el oeste con tal esplendor que no solamente sobrepasaba todas las demás, sino que hacía que los objetos que interceptaban su luz produjeran sombra. Nos maravillamos ante esta estrella por un momento, y luego, volviéndome a mi amigo, le dije: “No hay de qué sorprenderse, puesto que el espíritu de aquella gentil dama ha sido transformado en esa nueva estrella que vemos, o se ha juntado a ella y, si esto es así, el resplandor de esa estrella no tiene que maravillarnos, y así como en vida su belleza fue un gran descanso para nuestros ojos, podemos confortarnos ahora con la visión de tal brillantez, y si nuestros ojos son débiles para soportar tal resplandor, roguemos al Dios que es su deidad darles fuerza de modo que, sin dañarnos los ojos, podamos seguir contemplándola”…

Simonetta y Giuliano representados por Botticelli como Venus y Marte

La oscuridad cae sobre sus primeros años de vida. El lugar que la vio nacer ha sido objeto de controversia. Poliziano afirma que nació en Liguria, “donde el furioso Neptuno golpea las rocas. Ahí, como Venus, nació entre las olas”. Pero otros, con criterios menos poéticos, proponen Génova, de donde era su padre. Fue allí donde residía Simonetta cuando en 1469, al acudir con sus padres a una iglesia, conoció al que sería su marido, un joven florentino de su edad, pariente de Americo Vespuccio, que se encontraba en la ciudad para estudiar en el Banco di San Giorgio, una de las principales instituciones bancarias europeas. Marco se enamoró al instante, para gran contento de la familia de Simonetta, pues era un buen candidato a su mano, muy bien relacionado con los Médicis.

Lorenzo el Magnífico organizó la boda en el palacio de Via Larga. Posteriormente ofreció un suntuoso banquete en la Villa di Careggi. Desde el primer día, Florencia entera caía rendida ante la belleza de la novia, que Lorenzo se detiene a describir:

“Su cutis era extremadamente claro, pero no pálido; rosado, pero no rojo. Su porte era serio, sin ser severo; dulce y placentero, sin asomo de coquetería o vulgaridad. Sus ojos vivos, no manifestaban arrogancia ni soberbia. Su cuerpo era finamente proporcionado, y entre las demás mujeres aparecía de superior dignidad. Paseando, bailando o en cualquier otro ejercicio, se movía con elegancia y propiedad. Sólo hablaba cuando era conveniente y emitía opinión con tal acierto que nada se podía añadir o quitar a lo que decía”. Y después añade esta perla: “Su intelecto era superior al que requiere su sexo, pero sin aparentar darse cuenta de ello y sin caer en el error, tan común entre las mujeres, que cuando sobrepasan el nivel resultan insoportables".

Él y su hermano Giuliano figuraban entre sus numerosos admiradores, y fue este último quien logró conquistarla.

Simonetta como Flora en La Primavera

En enero de 1475, Lorenzo organizó una gran fiesta. En teoría se trataba de celebrar una victoria diplomática de Florencia, pero a nadie se le ocultaba que era a Simonetta a quien estaban dirigidos los honores. Al son de la música, jóvenes de ambos sexos ricamente vestidos montaban hermosos caballos; caían lluvias de lirios y violetas; de trecho en trecho se erguían arcos triunfales adornados con guirnaldas; se arrojaban confites a la población mientras las antorchas iluminaban el crepúsculo. 

En la plaza de la Santa Croce se organizó un torneo en honor de Giuliano de Médicis. La reina de la belleza durante las celebraciones no podía ser otra que Simonetta. El joven enamorado, Giuliano, hizo que su escudero desfilara con un estandarte sobre el que Botticelli la había representado como Minerva junto a Cupido. Como lema, La Sans Pareillle. 

Los poetas le dedican sus versos; Poliziano alude a ella a propósito del nacimiento de Venus, y Botticelli lleva al lienzo esa imagen: 

“Por los céfiros lascivos empujada / veríais la diosa que del mar salía / exprimiendo cabellera remojada / mientras el pecho la cubría”.


También fue Simonetta su musa al pintar La primavera, un cuadro que se cree encargado por el propio Lorenzo para su casa de Florencia. Cuentan que Botticelli se inspiró en el lema que llevaba Lorenzo en el torneo: Le temps revient

Otros artistas encontraron inspiración en su belleza. Tal fue el caso de los hermanos Ghirlandaio y de Piero di Cosimo, que la retrató como Cleopatra con un áspid alrededor del cuello.

Antes de que Botticelli pudiera terminar de pintar El nacimiento de Venus, ella sucumbía a la tuberculosis. Simonetta pasó sus últimos días junto al mar en Piombino, frente a la isla de Elba, cuyos aires le habían recomendado los médicos para aliviar su enfermedad. Cada día su cuñado se encargaba de hacer salir un correo que llevara a los Médicis noticias acerca de su evolución.

Botticelli nunca la olvidó: todas las mujeres que pintó en adelante tenían los rasgos de Simonetta. Y cuando él murió, 34 años después, su última voluntad fue que lo enterraran a los pies de su sepulcro en la iglesia de Ognissanti.



21 comentarios:

  1. Realmente bella y esbelta. Siempre que veo ese cuadro lo asocio con esa descripción que de doña Endrina hace el Arcipreste en su Libro de Buen Amor:
    "¡Ay, Dios, cuán hermosa viene doña Endrina por la plaza!
    ¡Ay, qué talle, qué donaire, qué alto cuello de garza!
    ¡Qué cabellos, qué boquita, qué color, qué buenandanza!
    Con saetas de amor hiere cuando los sus ojos alza."

    Una pena morir tan joven y tan hermosa.
    Saludos, madame y feliz fin de semana.

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    1. Una auténtica tragedia inasumible, desde luego.
      Yo tengo la mía ahora con el feed del blog, que no se actualiza. Ya he cambiado la plantilla y todo, pero no hay manera. ¿Alguna sugerencia?

      Feliz fin de semana.

      Bisous

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    2. Entiendo poco de estas cuestiones. Solo se me ocurre que plantees el problema en blogger y a ver qué te dicen.

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  2. Pues parece que Blogger se ha rendido por fin a usted, y su entrada se ve a las mil maravillas. Eligió bien Boticelli su musa. Todo artista, incluso los que no lo son necesitan de una musa:)
    Beso su mano.

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    1. Lástima que la musa no lo eligió a él. Prefirió quedarse con Giuliano. Claro que vivió tan pocos años la pobrecita que a lo mejor con el tiempo...

      Buenas noches, monsieur.

      Bisous

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  3. Una dama un bella, que parece no solo fue la musa de Botticelli. Lástima que muriese tan joven. Aunque eso es posible que aumente su leyenda.

    Besos Madame. Me voy de guardia

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    1. Sin duda. Tal vez de haberla visto envejecer el pintor no seguiría obsesionado con plasmar sus rasgos.

      Feliz domingo.

      Bisous

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  4. Por lo menos fue afortunada a pesar de su temprana desaparición:fue valorada y sobre todo admirada que eso en una época que la mujer era solo un adorno , en el caso de la belleza o hermosura para regocijo del hombre.

    Bisous

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    1. Sí, su vida fue corta, pero intensa. Pudo saborear plenamente los años que vivió.

      Feliz tarde, madame

      Bisous

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  5. ¡Ah madame que grata sorpresa encontrar esta bella entrada!

    Desde que era peque la imagen de Simonetta me ha embelesado tal y como sucedió con los contemporáneos florentinos. No sólo Giuliano de Médici sino muchos se enamoraron de ella, según parece el propio Botticelli estaba obsesionado con ella pero nunca se atrevió a declararselo; al leer esta entrado recién comprendo las razones.

    Las palabras de Lorenzo el Magnífico son acertadas: Simonetta rozaba la perfección. Cada vez que uno contempla los cuadros de Botticelli puede evocar la 'Esencia del Renacimiento italiano' con Simonetta como alegoría.

    Buen inicio de semana
    Fred

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    1. En efecto, es la imagen del Renacimiento. Una de las primeras cosas que acuden a nuestra mente al pensar en aquella Florencia son los cuadros de Botticelli en los que aparecía Simonetta.

      Buenas noches.

      Bisous

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  6. Es indudable la belleza de Simonetta, a veces nos enamoramos de los que no nos corresponden o de los que no muestran su amor.

    Que Botticelli se enamorará de ella es porque al corazón nadie puede mandarle y cupido es uno de esos dioses mitológicos que no entienden de lógica.

    Espero resuelva el inconveniente con Blogger.

    Bisous

    Arnaud d'Aleman

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    1. Gracias, monsieur. Está resuelto. El problema parece ser generalizado: los feeds tardan en aparecer actualizados.

      Feliz tarde

      Bisous

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  7. La perla no tiene desperdicio. Por su veracidad.
    La prueba de que Simonetta era lista, está en que cuando le convenía, “se hacía la rubia”.
    Un beso

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    1. Es lo mejor que se puede hacer en ciertos ambientes y circunstancias, en efecto. Ayuda mucho.

      Feliz tarde, madame

      Bisous

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  8. Una mujer bella, pero por lo que se ve una mujer con un intelecto muy especializara la época en que le tocó vivir y que ya forma parte de la leyenda debido a la edad en que falleció. Interesante mujer.
    Bisous.

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    1. Ella sí que siguió la máxima de "Vive rápido, muere joven y harás un bonito cadáver". Qué triste. De qué poco le sirve ya al muerto ser un bonito cadáver.

      Feliz tarde

      Bisous

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  9. que una vez muerta siguiera siendo inspiradora... eso es muy fuerte.
    qué buena entrada, madame.

    bisous.

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  10. La gran musa de Boticelli, esa mujer que aparece en casi todos sus cuadros, era hermosa y tenía todos los dones del mundo, menos uno: ser inmune a la muerte. Como una musa del Romanticismo, murió joven y su belleza se mantuvo indemne más allá de la muerte.
    Un beso

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    1. Un precio tal vez demasiado elevado a cambio de convertirse en leyenda, desde luego.

      Feliz fin de semana, madame.

      Bisous

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"El pasado es un prólogo" (William Shakespeare)