martes, 19 de abril de 2016

Carlos V y los comuneros: Villalar


Los comuneros, desesperados ante el giro que toman los acontecimientos, comprenden que solo hay un hombre que aún puede salvarlos: Juan de Padilla, y envían en su busca a Toledo.

—Señor, Valladolid os necesita. Socorrednos, buen capitán, porque por el amor que todos os tenemos, estamos seguros de que lo que don Pedro Girón perdió por cobardía vos lo ganaréis con vuestra lanza.

Juan despidió a los enviados. Quería reflexionar. El bravo guerrero, amado por su pueblo más allá de toda medida, aquel hombre bajo cuya bandera se alistaban multitudes sin pedir precio alguno, ocultaba al mundo una gran debilidad: su indecisión. Sentía dudas y escrúpulos a la hora de actuar; era lento en la toma de decisiones. Pero finalmente decidió acudir a la llamada.

Llegado a Valladolid, comienza a organizar el ejército a toda prisa. El pueblo, unánimemente, lo consideraba su capitán general, aunque la Santa Junta se inclinaba por Pedro Laso de la Vega. Esto era una muestra de las envidias e incongruentes rivalidades que sacudían a los dirigentes del movimiento comunero.

Torrelobatón

Padilla veía claramente que debía tomar la fortaleza de Torrelobatón, villa del almirante situada estratégicamente entre Tordesillas y Medina de Rioseco. Así dominaría el camino por donde las tropas del condestable hubieran podido, desde Burgos, unirse a las del conde de Haro. 

El 21 de febrero de 1521 llegaba a Torrelobatón. Hizo creer a los imperiales que se dirigía a atacar Medina de Rioseco, con lo que sorprendió a la guarnición y en seis días tomó la plaza fortaleciendo de nuevo la causa. Los gobernadores se avienen a negociar y se impone una tregua.

Ambos bandos, con Pedro Laso en representación de la Santa Junta, dialogan en el monasterio de Santo Tomás, y los gobernadores se comprometen a respaldar a los rebeldes en todo aquello que no vaya directamente en contra del rey. Padilla está satisfecho, pero quienes pretenden derrocar a Carlos son mayoría, y no se alcanza ese acuerdo. Es entonces cuando Laso abandona la causa.

Los imperiales hacen traer artillería desde Málaga, pero el conde de Salvatierra, que había reunido un ejército de varios miles de hombres, se apodera de gran parte de ella para los comuneros y destruye la que no puede llevarse. Se intenta entonces reclutar hombres en Aragón para la causa del rey, pero los aragoneses se muestran solidarios con los rebeldes castellanos. Finalmente el único refuerzo que reciben los imperiales es el que envía el nuevo virrey de Navarra.

Carlos I de España y V de Alemania

Mientras tanto los comuneros, inactivos tras la toma de Torrelobatón, se dedicaban en muchos casos al pillaje. Eran gente humilde que, al verse súbitamente enriquecidos con el producto de estas correrías, desertaban para regresar a sus casas con el botín. El ejército de Padilla se hacía cada vez más pequeño, de suerte que el capitán comenzaba a considerar escasas sus posibilidades de victoria. Racionalmente sabía que debía recuperar Tordesillas, lanzar un ataque fulminante; pero Padilla volvía a dudar. Segovia y Salamanca le habían enviado refuerzos al mando de Juan Bravo y Francisco Maldonado, y aun así él continuaba sin moverse. Ya no estaba seguro de que aquella fuera su causa. Sus compañeros alentaban posturas extremistas que él no compartía, y si seguía adelante estaría contribuyendo al derrocamiento del rey.

Era el 21 de abril. El ejército imperial había tomado Becerril de Campos, y los dos grupos de tropas del rey se unen en Peñaflor, cerca de Torrelobatón, donde Padilla continúa encerrado. Los comuneros celebran un urgente consejo de guerra. Bravo era partidario de abandonar la plaza lo más deprisa y en secreto posible y refugiarse en algún lugar seguro a esperar refuerzos, de modo que se decidió dirigirse a Toro. Dos días más tarde, al amanecer, se ponían en marcha, pero la noticia de su escapada llega pronto a las tropas imperiales. El condestable sabe que no podrán alcanzarlos con la infantería, pero envía contra ellos a la caballería, que pronto comienza a hacer estragos entre sus filas.

Arreciaban persistentes las lluvias de abril, y los soldados se hundían en el barro hasta la rodilla. Era un infierno de lodo en el que apenas lograban avanzar. De este modo llegaron a la vista de Villalar, tan desamparados que incluso habían perdido la artillería. Al ver aquel pueblo tan cerca, los comuneros acaban por perder el escaso temple que les queda: la mayoría de ellos, con los nervios deshechos, tan solo podían pensar en alcanzar cuanto antes aquel lugar. Se atropellaban los unos a los otros en su desesperado afán sin que sus capitanes pudiesen imponer orden. Tal era el pánico que se había apoderado de la tropa que, ante la inminencia del desastre, algunos soldados se quitaban la cruz roja que era su distintivo y la cambiaban por la blanca imperial. Todo estaba perdido, pero Padilla aguantó hasta el final con unos pocos leales que calaron sus picas para resistir un nuevo ataque de la caballería mientras los demás huían en desbandada. A mediodía de aquella jornada de San Jorge el sueño comunero había terminado para siempre.


A la mañana siguiente apenas unos cuantos curiosos se atrevían a abandonar sus hogares para contemplar el paso de las carretas que llevaban a Padilla, Bravo y Maldonado, maniatados, hasta el lugar de la ejecución. Por el camino iba proclamando el pregonero que morían por traidores.

—¡No por traidores —exclamó Bravo—, sino por defender las libertades del reino!

—Tened paciencia, señor Juan Bravo —le dijo Padilla—, que ayer peleamos como caballeros y hoy hemos de morir como cristianos.

Comenzaba a llover cuando subieron al cadalso. Primero fue el turno de Juan Bravo, que tras recibir la bendición del sacerdote y besar la cruz, puso dócilmente la cabeza sobre el tajo. Por fortuna el verdugo fue diestro y bastó un solo golpe para que rodase sobre la tarima. Después llegó el momento para Padilla.

Castilla lloró al conocer la noticia. Valladolid se apresura a solicitar el perdón de los gobernadores, y después también lo hace Medina del Campo. Solo había un lugar que no cedería: Toledo, donde se encontraba María Pacheco, la viuda de Padilla.

María Pacheco recibe la noticia de la muerte de su esposo

La comunera no tenía intención de rendirse. Solicitó una tregua que aprovechó para reparar las murallas, aprovisionarse y reclutar nuevos soldados. Después de eso no dejó de lado ningún medio para sostener la plaza. Se llegó a tomar el oro y la plata de las iglesias en la implacable rebeldía de María Pacheco. 

Ella era infatigable, pero los toledanos comienzan a cansarse de aquella lucha sin esperanza. El arzobispo de Bari entra en la ciudad y logra atraerse la voluntad del clero para la causa del emperador, que encuentra también apoyo en algunos de los caballeros. Puesto que María había convertido aquella fortaleza en impenetrable, la única solución era provocar una revuelta interna que abriera las puertas al enemigo. El arzobispo lo logra, y así es como pueden entrar las tropas.

El mayor deseo del rey es atrapar con vida a la viuda de Padilla, pero su afán se ve frustrado, porque María logra escapar hacia Portugal con su hijo de corta edad, disfrazada de labradora, burlando así al ejército que entraba en su busca.

María de Pacheco conseguiría llegar al vecino reino y ponerse a salvo, puesto que el rey de Portugal, haciendo gala de su eterna caballerosidad, se negó a entregar a los comuneros que se habían refugiado en sus dominios. Años más tarde un español encontraría en Oporto un sepulcro con el siguiente epitafio:

“María, de alta casa derivada, de su esposo vengadora, honor del sexo, yace aquí enterrada.”

La comunera reposaba allí, puesto que Carlos V había negado su autorización para que sus restos fueran trasladados a Villalar para ser depositados junto a los de su esposo.

Si preguntas mi nombre, fue María,
Si mi tierra, Granada; mi apellido
De Pacheco y Mendoza, conocido
El uno y el otro más que el claro día
Si mi vida, seguir a mi marido;
Mi muerte en la opinión que él sostenía
España te dirá mi calidad
Que nunca niega España la verdad.

(Diego Hurtado de Mendoza y Pacheco, hermano de María)


22 comentarios:

  1. EN EL SIGLO XVI,,, NO EXISTIA ESPAÑA NI COMO ESTADO NI COMO NACION NI NADA DE NADA... CARLOS V, DE ALEMANIA, SE INSTALA EN BARCELONA, DONDE SI QUE ES REY..... O SEA QUE NO SE LE PUEDE LLAMAR CARLOS I DE ESPAÑA..... PUES SOLO SE PUEDE LLAMAR CARLOS I,, REY DE CATALUNYA--REY DE VALENCIA -- REY DE MALLORCA... REY DE ARAGON--- Y COMO CONDE DE BARCELONA TAMBIEN REY DEL NUEVO MUNDO Y DE LOS ESTADOS Y REINOS EN LA PENINSULA ITALIANA...... ETC-- ETC-----ETC.--- MAS TARDE TAMBIEN FUE REY DE CASTILLA...
    -------------------------------
    UNA DE LAS QUEJAS DE LOS COMUNEROS ERA QUE EL REY ESTABA SIEMPRE EN BARCELONA Y NO EN CASTILLA...
    EL REY CARLOS, TENIA MUCHO MIEDO DE PERDER EL NUEVO MUNDO ROBADO A LOS CATALANES... LOS DESCIENDIENTES DE COLOM PLEITEARON CONTRA EL REY CASI 100 AÑOS... DOS TRIBUNALES LES DIERON LA RAZÓN A COLOM.. PERO EL REY NO DEVOLVIÓ EL NUEVO MUNDO A LOS CATALANES... O SEA QUE.... AUN NOS LO TIENEN QUE DEVOLVER...
    ------------------------------------------------------------
    GERMÀ LLUCH.

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    1. Pues es curioso que Diego Hurtado de Mendoza, que vivió en esa época, hable de España en sus poemas. ¿Estará equivocado él?

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    2. Oiga, cambie usted de camello. El que monta va escorado.

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  2. Yo lo que me pregunto es qué setas alucinógenas habrá comido el gracioso del comentario ese. Nunca había visto tanta barbaridad junta. Es pa ponerle un marco al comentario, vamos. Y encima rey del nuevo mundo como conde! Pero dónde coño estaría ese nuevo mundo catalán, que nunca lo vi en el mapa? Esto ya es lo más.
    Me divierto mucho por aquí, madame. Pero qué paciencia debe de tener usted.

    Natalia

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    1. Qué va, si yo me divierto más, se lo aseguro. Hoy tengo fiesta con esto. Yo tampoco había visto nunca nada igual. Ni igual ni parecido.

      Muchas gracias, madame.

      Feliz tarde

      Bisous

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  3. Un intento de rebeldía ahogado a sangre y fuego. El emperador no podía tolerar que nadie -y menos unos simples castellanos- cuestionasen su autoridad.
    Y en otro orden de cosas, leído ed comentario de más arriba, y como dirían mis paisanos de Andalucía... ¡hay gente pa tó!
    Un saludo, madame.

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    1. Y como decían en el mayo francés, la imaginación al poder. :)
      Solo que para André Breton, la imaginación era la único que le permitía conocer lo que se podía llegar a ser, mientras que para algunos hoy al parecer la imaginación es lo que les permite reconstruir a su antojo lo que fueron.

      Feliz tarde, monsieur.

      Bisous

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  4. Pregúntenle al tontolaba de las mayúsculas por qué en 1535 se estableció en América el virreinato de Nueva España, y no el de Nueva Castilla, ni el de Nueva Barcelona. Pregunten, pregunten por qué lo llamaron Nueva España, y si hubiera sido eso posible sin existir España.

    Vivir para ver, madame. Reciba un cordial saludo.

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    1. Ya puestos, le podríamos preguntar muchas más cosas, como por ejemplo qué significa la inscripción en las monedas de Carlos I acuñadas en su época y que dice: Rom.Imp.Hisp.Rex. No sé si el caballero sabrá latín, pero supongo que se dará cuenta de que eso significa emperador de Roma y rey de España.

      http://www.lingoro.info/wp-content/uploads/50ecusavers.jpg

      Gracias, buenas noches.

      Bisous

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  5. Y paralelamente, aunque sin que tuvieran que ver ambos movimientos, en el Reino de Valencia, parte de aquella España unificada por sus abuelos, se producían, coincidiendo con el abandono de Valencia por los nobles a causa de una epidemia, la insurrección de las Germanías.
    Uy, voy a volver a leer los capítulos anteriores de esta serie publicada por usted sobre los comuneros. Me pareció leer que Carlos fue jurado rey en Valladolid en 1518, por cierto, antes de serlo en Zaragoza ese mismo año y de visitar Barcelona casi un año después; pero como según uno de sus ilustrados comentaristas, parece que nunca fue rey de España, voy a asegurarme, no vaya a ser que la leyera mal y resulte que de lo que creía saber, nada de nada.
    Beso su mano.

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    1. Ya ve usted. Algunos hasta cambian el orden en eso, que no puede estar más documentado. Si hasta tenemos el libro de Laurent Vital ayuda de cámara del rey, contando ese primer viaje a España muy detalladitamente.

      Qué socarrón está usted :)
      Pero la cosa es para eso y más, desde luego.

      Buenas noches, monsieur

      Bisous

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    2. Bueno, es que la socarronería ya sabe que es muy propia de esta tierra. Vuelvo a besar su mano. Ya sabe que en eso soy incansable:)

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  6. Tergiversar la historia nos lleva a tener que leer comentarios sin pie ni cabeza, anónimos para más señas, que vienen a justificar la pretendida autodeterminación. Lo siento, Madame.

    Gracias por sus aportaciones históricas. Bisous.

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    1. Es que hay cosas que ya pasan de tergiversar para convertirse en un preocupante flujo de diarrea mental. Ni siquiera ha debido de enterarse de que América hace tiempo que es independiente, ya que también reclama eso. O a lo mejor es otro Nuevo Mundo habitado por orcos allá en la Tierra Media, qué sé yo.

      Gracias a usted, monsieur.

      Feliz día.

      Bisous

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  7. Para algunos cualquier argumento vale para justificar sus pretensiones. Una historia bastante dura. saludos

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    1. No, si lo más cachondo es que aquí vale hasta inventarse los argumentos. Es que es el colmo. Qué ganas de hacer el ridículo tienen algunos.

      Feliz tarde, monsieur

      Bisous

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  8. Y hoy en Castilla y León celebramos nuestro Día de la Comunidad precisamente en conmemoración de la derrota de Villalar. Sí, celebramos una derrota y al mismo tiempo una rebelión contra el poder establecido. Pero no nos confundamos como hacen muchos de mis paisanos. Los que dirigían aquella revuelta eran señores de horca y cuchillo, señores feudales que defendían sus intereses particulares frente a otro señor más poderoso que ellos. ¿Qué hubiera sido de nuestra Historia si ellos hubieran ganado? Prefiero no hacer ese ejercicio de ucronía.
    Un beso

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    1. Supongo, madame, que para el pueblo no hubieran cambiado mucho las cosas. Siempre ha sido lo mismo, gobernara quien gobernase.

      Feliz tarde

      Bisous

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  9. Hola Madame:

    Hay quienes quieren que la historia se ajuste a lo que piensan...

    Afortunadamente el Emperador no vivía en España (siempre según el caballero del primer comentario)...Si fue así de brutal el ahogo de la revuelta, no me quiero imaginar como hubiese sido la represión...

    Besos Madame. Ya sabes a palabras necias...

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    1. Es que hay quien se está pasando un huevo, monsieur. La empanada mental y la incultura es notable, pero las ganas de tocar las narices parece que lo son más.

      Buenas noches

      Bisous

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  10. He leído mucho sobre la guerra de las Comunidades, siempre me ha interesado ese movimiento, que a mi juicio supuso que Castilla se fuera desangrando poco a poco hasta convertirse en la comunidad autónoma más extensa de España y a la vez con una despoblación creciente. Hay un autor francés llamado Joseph Pérez que defiende en un libro que la guerra de los comuneros fue una revolución, fracasada, pero una revolución. Es muy interesante, lo recomiendo.
    Bisous.

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    1. He leído el libro. Está en mis estanterías. Joseph Pérez hace un buen repaso a las diferentes visiones que se han tenido sobre la guerra de los comuneros a lo largo de la historia. La valoración ha variado mucho dependiendo del momento histórico.

      Buenas noches, monsieur

      Bisous

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"El pasado es un prólogo" (William Shakespeare)