miércoles, 9 de marzo de 2016

Eduviges I, Rey de Polonia


La ceremonia de coronación que tuvo lugar en la cathedral de Cracovia el 16 de octubre de 1384 fue un acontecimiento realmente fastuoso. Los nobles polacos no repararon en gastos, y la grandeza de la coronación impresionó a todos los presentes. Pero la significación histórica fue aún mayor: era una niña de diez años quien estaba siendo coronada, e iba a pasar a la historia del país como uno de sus más amados y mejores monarcas; pero no se coronaba como reina de Polonia, sino como rey.

La decisión de hacerlo así se tomó por motivos prácticos. La ley polaca determinaba claramente que el gobernante tenía que ser un rey, pero no establecía que tuviera que tratarse de un varón. De modo que, en lugar de cambiar la ley y para enfatizar el hecho de que era gobernante por derecho propio, se decidió coronarla como Hedvig Rex Poloniae.

Eduviges de Anjou-Hungría nació el 18 de febrero de 1374 en el palacio real de los Anjou en Budapest. Heredó el trono polaco de su padre, Luis el Grande, mientras su hermana mayor, María, heredaba el de Hungría. Durante su infancia gobernó con la asistencia de su madre, Isabel de Bosnia. 

Al nuevo rey se le presentaban muchos problemas: los Caballeros Teutónicos atacaban Polonia y Lituania en la esperanza de recuperar las tierras tomadas por Casimiro III, mientras que algunos descendientes de este aspiraban a reclamar partes de Polonia también. Además el país se veía constantemente amenazado por sus poderosos vecinos y por cualquier posible invasión de mongoles y tártaros. Eduviges estaba prometida a un príncipe austriaco, pero las circunstancias que vivía Polonia no permitían en esos momentos aceptarlo como consorte, de modo que a los trece años la casaron con el Gran Duque de Lituania, fundador de la dinastía Jagellon, que hubo de convertirse al cristianismo para poder celebrar esta boda, y con él lo hizo todo su pueblo lituano. El cambio no fue aceptado sin oposición por la novia. Su disgusto fue grande al conocer que debía renunciar al príncipe que había sido su compañero de infancia y cambiarlo por un hombre mayor que ella y que además era un pagano. Cuentan que sus consejeros tuvieron que encerrarla en sus aposentos para hacer que reconsiderara su posición. Al final prevaleció su sentido del deber para con su país y se entregó al sacrificio.

El esposo tomó el nombre de Ladislao. Ambos gobernaron juntos, y aunque él detentaba la mayor parte del poder, Eduviges tomaba parte en la vida política y cultural, viajaba con él en misiones diplomáticas y se entregaba a actividades benéficas por las que aún hoy es recordada. Fundadora de hospitales y centros de asistencia, vivió dedicada a pobres y enfermos. Fundó, además, la facultad de teología de la Universidad de Cracovia, por la que desfilarían nombres del relieve de Copérnico o Juan Pablo II, y un colegio para lituanos en Praga. En realidad era a ella, y no a Ladislao, a quien los polacos consideraron su verdadero rey mientras vivió.

De Eduviges cuentan que en una ocasión, durante un encuentro con el Gran Maestre de la Orden Teutónica lo amonestó por su codicia y sed de sangre, con tal elocuencia que durante un tiempo la Orden cesó en sus actividades. Pero no siempre empleaba la dureza, y la diplomacia fue una de sus grandes habilidades. Mediante ella fue capaz de reconciliar a Ladislao con su primo Witoldo, que había pretendido el trono de Lituania

Eduviges falleció en 1399, con solo 25 años, tras las complicaciones de un parto. Fue canonizada en 1997 y se considera la patrona tanto de las reinas como de la Unión Europea.


17 comentarios:

  1. Un "rey" muy especial. Me imagino que aceptar a una reina en aquellos lares y en aquellos tiempos era tan descabellado como aquí hace cuatro días hablar de "jueza". Todo es acostumbrarse, aunque lo de "miembra" jamás de los jamases dejaré de verlo como lo que es: una burrada desde el punto de vista gramatical.
    Un saludo.

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    1. Totalmente de acuerdo. Pero lo que va a ser de traca es ver cómo cambian lo de diputados y diputadas por congresistas y congresistos. Spain is different. Y se ve que Polonia también.

      Feliz tarde.

      Bisous

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    2. Por cierto, Eduviges tiene connotaciones de tía solterona, de frío trato, con sombrero horrible y bolso a juego: hoy viene a comer la tía Eduviges.
      Feliz tarde.

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  2. Hola Madame:
    Cuando leí el nombre de la entrada, pensé que era un hombre con nombre que generalmente le atribuimos a damas. En Venezuela algunos hombres se llaman Isabel.

    Yo sigo pensando que es perdida de energía eso de españoles españolas...Todas y todos...Las reglas gramaticales están y claro que pueden cambiar, pero no de la manera que lo hacen ahora...Pero tendremos que ser pacientes...(o pacientas y pacientos...)

    Besos

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    1. Ay, sí, monsieur, a mí todo eso de asignar sexo a las declinaciones latinas me hace pensar que en este mundo no solo hay idiotas: también hay algún idioto.

      Buenas noches.

      Bisous

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  3. Ah, y además ha sido hecha santa. Bueno, lo suyo ser rey y reina a la vez, casi se puede considerar un milagro.
    Beso su mano.

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    1. O dos! Eso sí que tiene que ser difícil.

      Buenas noches, monsieur.

      Bisous

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  4. caramba, qué historión. ya cuando ví que llamaba rey a eduviges pensé... aquí hay algo raro. eduviges mola, pero ladislao y witoldo, superan el límite de lo bizarro. ladislao.
    tengo curiosidad por saber cuál es el nombre eslavo o germanico de Jaguellón.
    y bueno. lo de ser patrona de las reinas... un rey... tiene miga.

    buen jueves, madame.
    bisous!

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    1. Witoldo a mí me parece nombre de perro san bernardo. Lo de que le mole Eduviges... Bueno, qué decirle, que si va a tener usted una criatura, mejor que sea varón, no vaya a ser que una niña resulte agraciada con el nombrecito.
      Me gustaría que averigüase usted cuál es el nombre eslavo, y que lo pronunciase para mí. Estaría bien.

      Feliz tarde, monsieur.

      Bisous

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  5. Esta mujer, reina de Polonia, no lo era a los ojos de sus súbditos, sino que adquirió las características de un hombre oficialmente. En este sentido me recuerda a la gran reina de Egipto Hatsesup.
    Un beso

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    1. O a Catalina de Brandeburgo, Príncipe de Transilvania, a la que en su día dedicamos un artículo.

      Buenas noches, madame.

      Bisous

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  6. Se debe recordar que no era muy fácil para una mujer sostenerse en el trono, los polacos no dudo que para contener a los esposos que ella pudiere tener el que ella usará el título de rey, les impedía al derecho matrimonial a la corona.

    Pero sin duda fue mujer admirada y rey muy popular entre sus súbditos.

    Bisous

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    1. E incluso hoy se la ha tenido en cuenta a la hora de designar una santa patrona para la Unión Europea. Le han dado un puesto importante en el santoral.

      Feliz tarde

      Bisous

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  7. Una doble carga, una por ser mujer y tener que actuar como un hombre. .Pero por lo que se desprende aunque muy joven era bastante madura, como el saber desempeñar el papel de conciliadora.

    No me extraña que el pueblo la estimase.

    Feliz finde bisous.

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    1. Eran tiempos en los que había que madurar pronto. Antes de abandonar la infancia ya había que hacer frente a tremendas responsabilidades, a diferencia de ahora.

      Feliz tarde, madame.

      Bisous

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  8. ¡Cuánto debemos a estas mujeres! En el contexto de la época y de las limitaciones sociales, que hubiera Eduviges con capacidad para influir en la vida política y cambiar para bien, aunque fuera poco, la sociedad de su época, tiene un inmenso mérito.
    Buenas tardes, Madame, pase usted una buena semana.

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    1. Es un éxito, en efecto, ya el simple hecho de ser aceptada. No digamos si además se consigue ejercer alguna influencia.

      Feliz tarde.

      Bisous

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"El pasado es un prólogo" (William Shakespeare)