sábado, 20 de febrero de 2016

El Penique Negro


Organizar un servicio de correos eficiente no fue tarea fácil. La lentitud de los medios de comunicación y el coste que suponía mantener su funcionamiento hacía que resultara poco eficaz. 

Al principio era el destinatario quien pagaba por recibir la carta. El cobro lo efectuaba el funcionario de postas, y la cantidad a abonar dependía de criterios basados en el peso y la distancia, todo ello según un sistema muy complejo y que, además, presentaba un grave fallo: a veces el destinatario se negaba a recibir la carta para no pagar, ya que se había inventado todo un lenguaje de códigos escrito en el exterior y que revelaban el contenido sin necesidad de abrir el mensaje. El remitente escribía determinada contraseña en lugar visible, y así quien lo recibía sabía de qué asunto o noticia se trataba y podía devolver la carta al cartero sin abrir.

Rowland Hill, un profesor de escuela inglés, decidió reformar el sistema. Cuentan que se empeñó en ese proyecto después de encontrarse con una joven muy humilde, desconsolada por no poder pagar la carta que le enviaba su prometido. Hill halló una solución: era preciso que fuera el remitente quien pagara el envío, y la cuestión era cómo justificar que el prepago había sido hecho. Así fue como inventó el sello adhesivo, unas etiquetas engomadas que se pondrían en los sobres y que certificarían el valor pagado, el mismo sistema que ya se empleaba para las tasas en los documentos. Después simplificó los criterios para el cobro, ateniéndose al peso y no a la distancia, puesto que su estudio había llegado a la conclusión de que la mayor parte de los gastos que generaba un envío no se debían al transporte, sino a los procedimientos de entrega en origen y destino. Se determinó cobrar un penique por cada media onza.


Fue en 1837 cuando Hill presentó su proyecto junto con un folleto explicativo a los encargados del servicio postal. Comerciantes y banqueros pronto vieron las bondades que podría traer esta reforma para agilizar y abaratar las transacciones mercantiles. Formaron un comité para defender el plan y promover su adopción, y finalmente resultó aprobado. El primer sello se puso en circulación el 6 de mayo de 1840. Tiene nombre propio: se lo conoce como el Penique Negro, debido a su valor y al color que tenía. Lleva la imagen de perfil de la reina Victoria, que ese mes celebraba su 21 cumpleaños. En la parte superior se lee la palabra “Postage” en la parte superior, y “One Penny” en la inferior.

El diseño no fue fácil de decidir. Se había convocado un concurso al que se presentaron 2700 propuestas aspirantes a ganar las 600 libras ofrecidas a aquella que resultara ganadora. Finalmente se eligió el diseño basado en un medallón con la efigie de la reina. La primera tirada fue de 60.000 ejemplares, pero al año siguiente se emitieron 68 millones, y se calcula que en la actualidad se conserva un millón y medio. 

Como ocurre frecuentemente con la paternidad de los inventos, la del sello es reclamada por más de un nombre. El escocés James Chalmers llevaba años abogando por una reforma del sistema postal, y hablaba del sello en un documento fechado en febrero de 1838, pero para entonces Hill ya había presentado su proyecto, aunque no se hubiera publicado. Su hijo trató de demostrar infatigablemente que Chalmers había hecho un sello experimental en fecha tan temprana como 1834, pero no consiguió probarlo.


A comienzos de 1840 comenzaban a distribuirse también los llamados Sobres Mulready, debido a que fueron diseñados por el artista William Mulready. En el centro aparecía representada Britania con un escudo y un león a sus pies; a ambos lados los continentes de Asia y América del Norte, con gente leyendo el correo en las esquinas inferiores. Eran una alternativa a los sellos, consistentes en un sobre timbrado con uno o dos peniques. Pero este sistema no resultó popular, sino que fue objeto de muchas críticas y sátiras alentadas por los fabricantes de artículos de papelería, que veían en ello una competencia desleal por parte del gobierno. La campaña fue tan agresiva que acabaron siendo retirados.

El Penique Negro había ganado la partida. Después llegarían algunos refinamientos, como el dentado para facilitar la separación de los sellos. Los primeros no disponían de él.

Poco después nacía la filatelia y los coleccionistas. La primera exposición tuvo lugar en Viena en 1890, pero fue el coleccionista francés Herpin quien utilizó por primera vez el vocablo en un artículo del periódico parisino Le Collectionneur de Timbres Poste, publicado el 15 de noviembre de 1864. Lo formó con las palabras griegas “filos” y “ateles”, que significa pagado previamente. La palabra hubo de hacer un largo recorrido antes de ser admitida por la RAE en 1922.


17 comentarios:

  1. Ahora ya casi en desuso...
    Porque la gente ya casi no quiere enviar carta, ahora en la era digital están messenger o whatsap.

    Ni leer mucho quieren ahora todo es resumen por Wikipedia o alguna otra pagina de la red.

    Pero es bueno conocer más de la historia así como usted lo relata, es genial.

    Bisous

    Arnaud d'Aleman

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  2. Largo recorrido el de los sellos desde su origen. Hoy cada vez más en decadencia por la competencia de un sinfín de formas de comunicación.
    Cuando era pequeño, pensaba que eso de "franqueo" era porque en los sellos españoles siempre salía la imagen de Franco.
    Un saludo, madame, y feliz fin de semana.

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    1. Ingenio no le falta a usted. Realmente el generalísimo salía ya hasta en la sopa. Todo era puro franqueo en aquellos tiempos.

      Feliz fin de semana

      Bisous

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  3. Sin duda alguna fue una buena ocurrencia y dio de si más de lo que se pensaba al principio. Coleccionismo e inversiones. Valían los sellos usados, los nuevos, las emisiones especiales. Todo un negocio mundial ha girado en torno a ellos. Hoy ya ha perdido bastante respecto a los inicios. Yo también he sido coleccionista pero ya paso:-) Buen post.
    Bisous

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    1. Es una bonita afición. Especialmente ahora que los sellos están en desuso a causa de las nuevas tecnologías. Sería una lástima dejarlos morir.

      Feliz fin de semana.

      Bisous

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  4. E intentado hace unos minutos colocar mi comentario y se perdió en el espacio cono star trek o se lo trago el triángulo de las bermudas, o será que no pagué mi penique...

    Bueno, le decía Madame que así como dice Cayetano esta en desuso y siendo relegado por los medios tecnológicos.
    Hasta los libros físicos sufren ya existe gente que no gusta leer y se contentan con resumen de Wikipedia.

    Bisous

    Arnaud d'Aleman

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    1. O mejor dan directamente un "me gusta" en el fb sin entrar a leerlo. Ahora parece que lo que se lleva es presionar botones, no leer. Qué le vamos a hacer.

      Feliz fin de semana, monsieur

      Bisous

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  5. Muy interesante entrada Madame
    En efecto, yo también deseaba coleccionar sellos pero luego descubre uno que tiene que reunir la serie completa de los sellos para cotizar su valor, lo cual resulta excesivamente costoso.

    ¡Feliz fin de semana para todos!
    Fred

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    1. Si pretende eso, desde luego que resultaría costoso. Pero de todos modos, el placer de coleccionar sellos antiguos y raros ha de proporcionar grandes satisfacciones.

      Feliz fin de semana.

      Bisous

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  6. A veces las ideas más sencillas resultan las más útiles. Ah, y un par de cositas, por si no lo sabe: También en España nuestro primer sello, de 1850, exhibe la efigie de una reina, a la que tan bien conocemos, nuestra Isabel II. La pobre, segunda también en eso. Y sí, está de capa caída, tanto es uso postal del sello, como su coleccionismo, aunque aún hay quien es capaz de buscar en mercadillos ejemplares que a nadie más interesan. Mire que hay gente rara.
    Beso su mano.

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    1. Conocía esa rareza. Hay gente así. Supongo que esas personas a quien se refiere y que no sé quiénes podrán ser, tendrán algún sello de Isabelona. O todos los sellos de Isabelona, seguramente. No, monsieur?

      Buenas noches

      Bisous

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  7. Hola Madame:

    Conocía más o menos la historia de los ellos postales, por la cercanía con la numismática (aunque no es lo mismo).

    En Venezuela, los sellos se comenzaron a utilizar en 1859, posterior a la guerra federal. Realmente los primeros sellos fueron impresos en USA un año antes. Llevan el escudo de Venezuela y fueron de tres tipos: Amarillos (1/2 real), azul (1 real) y rojo (2 reales). Son los colores de la bandera. Un sello de estos, puede valer sobre los 5000 €.

    Besos

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    1. Vaya, quién encontrara uno! Es como encontrar un tesoro. Y parece que es usted un coleccionista, aunque no sé si ha logrado reunir los tres colores.

      Feliz domingo

      Bisous

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  8. Filatelia y numismática tienen un encanto especial. Para muchos adultos forman parte de sus memorias de infancia, o la de sus hijos, cuando los domingos por la mañana iban a cambiar, comprar y vender sellos y monedas a los puestos. Madame, me ha traído usted buenos recuerdos.

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    1. Me gustaría pensar que esa costumbre no va a terminarse, por más que las nuevas tecnologías hayan hecho tambalearse al correo postal. Creo que eso me hace valorar más los sellos. Me parecen muy románticos.

      Buenas noches

      Bisous

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  9. madame, me ha encantado esta entrada. felicidades.
    que tenga buen inicio de semana.

    bisous.

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  10. El hallazgo de un simple papel engomado avalado por el estado facilitó la vida de muchos ciudadanos. ¡Cuántos siglos pueden recorrerse hasta que un invento tan aparentemente sencillo sea encontrado! Hasta entonces solo era posible el enío de correo "a uña de caballo".
    Un beso

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"El pasado es un prólogo" (William Shakespeare)