lunes, 25 de enero de 2016

Los dioses animales en el antiguo Egipto


“Egipto no abunda mucho en animales, pero los que hay, sean o no domésticos o mascotas, gozan de las prerrogativas de cosas sagradas.
"¡Desdichado del egipcio que mate alguna de estas bestias!… ¡Ay del que matare alguna ibis o algún gavilán! Sea intencionado, sea por azar, es preciso que muera por ello”.
Herodoto

Los dioses en forma de animal representaban una parte importante de la religión en el antiguo Egipto. Durante el periodo predinástico los egipcios adoraban a los dioses principalmente bajo esta forma. Algunas especies se asociaban como símbolo a determinadas divinidades, pero los egipcios no adoraban al animal en sí, sino que lo consideraban tan solo una manifestación del dios en la tierra. Podía tratarse de especies temidas y con poco contacto con el hombre, como el león, el chacal o el cocodrilo, pero también especies cuya utilidad las hacía muy valiosas, como la vaca, el gato o el asno consagrado al dios Seth. Así el halcón simbolizaba a Horus, y el gato a Bastet; el escarabajo a Khepri, el toro a Apis, el babuino a Thot y el cocodrilo a Sobek. Las formas animales que adoptaban los dioses no eran siempre las mismas. Anubis, por ejemplo, a menudo se representa como chacal, pero también podía tener forma de halcón o de serpiente.

Durante la primera y segunda dinastías, al desarrollarse la sociedad egipcia, las divinidades comenzaron a representarse también con forma humana, e incluso llegaron a crearse teriántropos, es decir, una mezcla con cuerpo humano y cabeza animal.

Con el tiempo, algunos animales consagrados a los dioses se criaron en granjas, destinados específicamente a ser sacrificados y momificados. Después se vendían a las personas que hacían peregrinajes a los templos. El comprador lo presentaba al dios como ofrenda votiva, en la esperanza de que de ese modo sus plegarias serían escuchadas, pues el espíritu del animal muerto llevaría el mensaje a la divinidad. Pero a veces se vendían falsificaciones ante la dificultad que entrañaba criar en cautiverio suficientes animales de determinadas especies, como por ejemplo halcones. En ocasiones el incauto peregrino no hubiera encontrado más que un montón de trapos y palos bajo las vendas en lugar del animal momificado que había pagado.

Estas momias ofrenda se enterraban después en enormes cementerios, a menudo en tumbas comunales. Los ibis y babuinos de Thot alcanzaron un número cercano al millón en Saqqara. En el de Bubastis, dedicado a la diosa Bastet, se calcula que había unas 300.000 momias de gatos. De hecho, se momificaban tantos gatos que a finales del siglo XIX una compañía británica compró un cargamento de 17.000 kilos, para después pulverizar las momias y emplearlas como fertilizantes. 

Algunos animales eran considerados como la reencarnación de la divinidad a la que representaban. Los egipcios pensaban que Horus podía habitar dentro del cuerpo de un determinado halcón, o Thot encontrarse en un babuino en concreto, y entonces el animal se convertía en el Ba, y era adorado como dios. Durante el periodo ptolemaico, cualquier animal en el que se creía que residía el espíritu divino era alojado con todo lujo en los templos. Los sacerdotes se ponían máscaras de animales y hablaban por su boca, expresando mediante el oráculo los deseos de los dioses según su interpretación.

El creyente tenía diversas formas de saber qué animal estaba habitado por un dios. Durante la ceremonia para determinar cuál era el que le representaba, la estatua de culto que transportaban los sacerdotes parecería inclinarse hacia un determinado animal. Cada año se elegía una nueva manifestación viviente del dios y se instalaba dentro del recinto del templo con gran pompa y ceremonia. Algunos, como Apis, se elegían por cierta marca especial o característica física que los distinguiera del resto. Eran seleccionados durante una búsqueda exhaustiva que comenzaba cuando moría el anterior buey, y trasladados al templo, donde residirían durante el resto de su vida entre grandes honores, al cuidado de los sacerdotes. Cuando el buey moría, todo Egipto mostraba su duelo durante setenta días. Después el animal se momificaba y se depositaba en una tumba propia de reyes. A veces el animal se elegía atendiendo a determinadas características, como el temor que inspiraba, o si era excepcional o no encontrarlo en esa zona. El tema parece ser tan complejo que los egiptólogos no han descubierto de qué manera era elegido exactamente cada uno de ellos.


El culto a las divinidades animales era local. En una provincia podía adorarse a un dios gato y en otra a un buey. A fines del periodo predinástico cada distrito usaba como distintivo una representación de su dios principal colocada sobre una vara. Sin embargo, llgunas de las divinidades de este periodo no solo sobrevivieron, sino que su culto se extendió ampliamente, alcanzando gran importancia a nivel nacional y no simplemente local. Por razones políticas, un dios local podía ser elevado a divinidad estatal, una posición que a veces era temporal y otras permanente.



Hoy sale a la venta el tercer volumen de Mujeres en la historia, dedicado a la Ilustración. Con tal motivo, M.A.R. Editor publica hoy una entrevista con Montserrat Suáñez, editora literaria de la obra, y un poema de Mary Chudleigh. Lo encontrarán todo en este enlace:




10 comentarios:

  1. Egipto es un oasis creado por el Nilo. El río, como un regalo de los dioses, peina y separa de sur a norte las arenas del desierto. Y en torno a él se desarrolla una civilización que, rodeada de un medio hostil, valora mucho más que cualquier otra lo que la naturaleza, ese milagro divino, proporciona en forma de cosechas o de vida animal, desde el escarabajo pelotero hasta el gato.
    Un saludo.

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    1. Su comentario rezuma poesía, monsieur. Podría ser el comienzo de uno de sus relatos :)

      Muchas gracias y feliz día.

      Bisous

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  2. Hola Madame: En estos días leí que en el facebook parecemos egipcios: Escribiendo en el muro y adorando gatos :D

    Ahora en serio: Interesante esto que de cada quien tenía su propia divinidad y que podía elevarse a categoría estatal de forma permanente.
    Siempre había pensado que todos adoraban por igual a algunos cuantos (Gato, escarabajos y buey)

    Besos

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  3. Eso es precisamente porque en algunos casos el culto llegó a generalizarse, pero en sus comienzos eran cuestiones meramente locales.

    Buenas noches.

    Bisous

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  4. Algo sabía del culto a los animales en el antiguo Egipto, quién no, pero lo de los cementerios con cientos de miles, sino millones, de ejemplares momificados de gatos o babuinos no lo sabía. ¿Con los escarabajos harían lo mismo?
    He visto la nota al pie de la entrada y he leído la entrevista con Montserrat Suáñez, usted, con motivo de la tercera Antología de Mujeres en la historia. Me ha gustado comprobar que aunque sobre mujeres y escrito por mujeres, no es literatura para mujeres, sino sobre parte de la historia y de los personajes más olvidados. Quizás sea a los hombres a quienes más convenga la lectura de este libro.
    Beso su mano.

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    1. Sin duda. Es para todos los públicos. El editor piensa que sería buena idea introducirlo también en centros de enseñanza, como aproximación a la época y los personajes.

      Buenas noches, monsieur.

      Bisous

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  5. Cada cultura con sus mitos en unas como la egipcia los animales, en otras el fuego, el aire, el arte:la cuestión es sentirse protegido...

    Un libro que después de leer el prólogo tiene mucha miga y eso es, de lo que se trata.Disfrutar aprendiendo.

    Bisous.

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    1. Así es, madame. Una forma amena de aprender historia al tiempo que disfrutar de buena literatura. Puedo decir con orgullo que la obra cuenta con relatos magníficos.

      Feliz tarde.

      Bisous

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  6. La soledad del hombre, su indefensión, vulnerabilidad, angustia. Todo ello como base para buscar consuelo y ayuda en algo externo que aún hoy funciona..
    Que, pensándolo bien, si alguien encuentra remedio en esos elementos, ya sea un gato o una pata de conejo, buenos son.

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    1. Sí, es curioso que el paso de los siglos no destierre el apego del ser humano por esos elementos. Es algo que nos resulta consustancial, en cualquier siglo o lugar.

      Feliz tarde

      Bisous

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"El pasado es un prólogo" (William Shakespeare)