domingo, 17 de enero de 2016

Leonor de Aquitania y Bernard de Ventadour


Bernard de Ventadour (o Ventadorn) fue el más célebre de los trovadores del siglo XII. Era hijo de un soldado, o según algunas fuentes de un panadero, y de una sirvienta de cocina del castillo de Ventadour, en el Limousin. El dueño del castillo, Eble III de Ventadour, era poeta y vivía rodeado de una corte de músicos y artistas. Pronto se dio cuenta de que el joven era inteligente y derrochaba talento, por lo que decidió procurarle una educación esmerada. De ese modo Bernard se convirtió también en poeta y compuso canciones para su señor.

La discordia surgió cuando el joven se fijó en la bella esposa de Eble, Margarita de Turena. Enamorado de ella, comenzó a dedicarle encendidos versos que el dueño del castillo acogió con tal desagrado que lo expulsó de sus tierras.

Bernard partió entonces hacia Montluçon y Toulouse, y posteriormente, siguiendo un relato anónimo de su vida, se dirigió hacia los dominios de Leonor de Aquitania, “que era joven y de gran mérito, y mucho entendía de talento y de honor, y compuso cantos a la gloria de la duquesa. Y tanto le agradaron los versos y las canciones de micer Bernard que lo recibía y lo honraba, le hacía regalos y realizaba todo aquello que podía complacerle. Permaneció mucho tiempo en la corte de la duquesa, y se enamoró de ella. Y la dama se enamoró de él, y por este amor micer Bernard escribió muchas y hermosas canciones. Pero el rey Enrique de Inglaterra la tomó por esposa y la llevó lejos de Normandía, a Inglaterra. Y micer Bernard se quedó en Normandía, triste y desdichado”.


El autor termina diciendo que “todo lo que me fue narrado de él me fue narrado y dicho por el vizconde Ebles de Ventadour, el cual fue hijo de la vizcondesa a la que micer Bernard tanto amó”. Aunque el texto contiene muchos errores históricos, parece cierto que el apuesto trovador, después de haber abandonado el Limousin, se trasladó a la corte de Leonor, probablemente a Poitiers. Ya entonces gozaba de suficiente fama para que las casas más importantes le abrieran sus puertas. Leonor y él se conocieron, sin duda, aunque ignoramos durante cuánto tiempo permaneció Bernard junto a ella. El trovador del siglo XIII, Uc de Saint-Circ, insinúa que los poemas que le dedicaba Ventadour a su protectora enojaban tanto a Enrique que este le prohibió conservarlo a su lado.

Algunos de los poemas de Bernard son enviados al rey y a la reina de Inglaterra; más frecuentemente a ella, pero esto no significa nada, pues era costumbre en la época que los trovadores dedicaran obras a la esposa de su protector. Esa mujer se convertía en la Dama, símbolo de la perfección, a la que se prodigaban todos los elogios y en la que se pretendía ver la representación de belleza y virtud. En cuanto a menciones dentro de la propia obra, alude cinco veces a Enrique y una sola a Leonor, pero es que los trovadores también tenían la costumbre de no nombrar explícitamente a su Dama. En lugar de eso la ocultaban bajo un sobrenombre. El que Bernard daba a la suya era Mos Aziman, “Mi amante”.


Cuando la fresca brisa sopla,
Viniendo de vuestro país
Me parece que respiro
Un aire del paraíso,
Por amor de la gente
Que me sometió a ella,
Y mi pasión
Y mi corazón
Son prisioneros,
Pues de todas las mujeres me separé,
Por ella, tanto me ha seducido…

Mucho es lo que se ha escrito acerca de la identidad de Mos Aziman. El sobrenombre aparece en ocho poemas de su periodo “inglés”, y tres de ellos están dedicados a Leonor, razón por la que tradicionalmente se ha aceptado que se trataba de ella. Críticos posteriores rechazan esta identificación, pero con argumentos que tampoco son concluyentes. En cualquier caso, el trovador escribió para ella algunos de sus más hermosos poemas.

Señora, vuestro soy y seré
Y a vuestro servicio estaré.
Soy vuestro hombre, lo juro,
Y lo seré siempre.
Y vos sois mi primera alegría,
Y seréis la última,
Mientras dure mi vida…


No disponemos más que de hipótesis, pero es cierto que en su obra Bernard hace constantes alusiones a la historia de Tristán e Isolda, esposa del rey de Cornualles, y se compara a Tristán, “que padecía muchos dolores por Isolda la Blonda”. Es cierto que se trataba de un tema literario que estaba muy de moda, pero también es posible que hasta cierto punto tuviera tan buena acogida porque Leonor podía identificarse muy bien con ella, y porque justificaba su adulterio.

Sin embargo, puesto que la historia que la relaciona con el trovador pertenece a la primera etapa del matrimonio de Leonor con el rey de Inglaterra, algunos consideran altamente improbable una infidelidad tan temprana, pues se supone que durante los primeros años ella amó mucho a Enrique. Es más probable que todo se redujera al plano platónico, si tenemos en cuenta el fin del poema en el que el trovador evoca su separación de la Dama:

Yo soy aquel que no se queja
Del bien que Dios le dio:
Saber que la semana
En que me separé de ella
Me dijo claramente
Que mis versos la complacían.
Que todo el mundo
Se regocije
Como yo me regocijo ahora,
Pues fue solo entonces cuando ella se declaró.


Dieciocho de los más de cuarenta poemas suyos que se conservan han sobrevivido con su música. Uno de ellos, de gran belleza, es este que aquí les ofrezco, tal como fue compuesto por él: Can vei la lauzeta mover.

Can vei la lauzeta mover
Cuando veo la alondra que mueve

de joi sas alas contral rai,
de alegría sus alas contra el rayo de sol

que s’oblid’ e.s laissa chazer 
y que se olvida y se deja caer

per la doussor c’al cor li vai, 
por la dulzura que invade su corazón,

ai! tan grans enveya m’en ve 
¡ay! entonces siento tal envidia

de cui qu’eu veya jauzion, 
de cualquiera que vea alegre,

meravilhas ai, car desse 
que me admira que al instante

lo cor de dezirer no.m fon. 
el corazón no se me funda de deseo.




Fuente principal:
La vida, la leyenda, la influencia de Leonor de Aquitania, dama de los trovadores y bardos bretones – Jean Markale



8 comentarios:

  1. Poesía de galanteo, casi siempre platónica y aduladora, sin ir más lejos, hacia una dama que se considera inalcanzable, objeto poético de los más sentidos versos. Una moda. Solo que alguna que otra vez llevaban dentro de sí algo más que la simple adulación galante.
    Un saludo, madame. Y feliz tarde.

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  2. Si fue al principio, tras sus nupcias con Enrique, pudo ser cortés el amo; pero Leonor era mujer independiente, de gran linaje, poder y retuvo su hermosura hasta la madurez. No es de extrañar que despertara como Señora y como mujer esas pasiones, e inspirara versos tan hermosos y románticos.
    Beso su mano.

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  3. Hola Madame:
    Un amor platónico?? o quizás solo su musa inspiradora??. En todo caso escucharla seguro que relajaba incluso a quienes sufrían amores imposibles.

    Besos

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  4. El amor es la mejor inspiración no cabe duda.Me ha encantado escuchar este poema con esta prodigiosa voz .Mientras lo iba escuchando se asemeja mucho a la lengua de Valle de Arán.No cabe duda que eran unos hombres bastante cultos.

    Bisous feliz lunes..

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  5. Las lenguas occitanas (provenzal, aranés) tienen una musicalidad, que aunque el oyente no las entienda si aprecia su gran carga de sensualidad. Bella canción la que nos ofrece del gran bardo, madame. Invita a un balanceo galante.

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  6. qué quiere que le diga, yo no me creo que el poeta por muy apuesto que fuera, tuviera acceso a la dama tal y como pudiéramos entender que se tiene acceso así a la brava. que no. lo que pasa es que nos gusta hacernos ollas con las cosas.
    lenguas occitanas: en el canal 3/24 dan noticias en aranés. durante media hora tiene uno la sensación de que le están contando algo que le suena, pero que no.
    bisous, madame!

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  7. Pasión amorosa regada de imaginería poética, con muchas o pocas licencias, abrió el camino para establecer una expresión del amor romántico que no ha sido superado. No queda muy lejos del trovador enamorado algunas de las canciones de más éxito de un Perales o Ramazzoti. Salvando todas las distancias, como es natural, Madame.

    Bisous y buenas tardes

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  8. ¿Para qué querremos saber quién era su Dama? Lo importante es que ella, fuese quienfuese, inspiró su obra para alzarla a lo sublime. El amor platónico, la admiración más rendida y absoluta, la atracción espiritual hacia otro ser, son a veces más hermosos que el amor físico. Y si ambos van unidos, mejor que mejor.
    Un beso

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"El pasado es un prólogo" (William Shakespeare)