viernes, 1 de enero de 2016

John Wilkins y los viajes a la luna


John Wilkins fue un filósofo y teólogo, uno de los fundadores de la Royal Society, director de uno de los colegios de Oxford y cuñado de Cromwell por estar casado con la hermana menor, Robina. Nació en Northamptonshire el 1 de enero de 1614, hijo de un orfebre. Ingresó en la universidad de Oxford contando tan solo trece años, una circunstancia que no era excepcional en aquel tiempo. Ya graduado, se convirtió en profesor y pastor protestante, y sucedió a su abuelo como vicario.

En una época en la que la ciencia se esforzaba por imponerse sobre la tradición aristotélica, cuando Galileo ya había demostrado con su telescopio que el Universo no era como creían los antiguos, los nuevos descubrimientos alentaban la curiosidad intelectual de Wilkins y le impulsaron a adelantarse a su tiempo imaginando la posibilidad de que hubiera “carros voladores” que transportaran al hombre hasta la luna. Al igual que muchos de sus contemporáneos, creía que la luna estaba habitada por los selenitas, y que era posible encontrarse con esas personas y comerciar con ellas. Su razonamiento era:

“Al principio de los tiempos los isleños pensaban que eran los únicos habitantes de la Tierra, o que, si había otros, no tenían ninguna forma de comerciar con ellos, quedando incomunicados por el profundo e inmenso océano. Pero con el paso del tiempo se inventaron los barcos, y aunque casi no había hombres tan audaces y osados para aventurarse, hubo unos pocos lo bastante resueltos para lanzarse al vasto océano. Y qué fácil es ahora hacerlo, incluso para las naturalezas más cobardes y timoratas. Por tanto, tal vez pueda inventarse algún otro medio para viajar a la luna, y aunque parezca algo terrible e imposible pasar a través de la inmensidad del espacio, sin duda algunos hombres se aventurarían como hicieron los otros.”

Wilkins pensaba que la gente estaba anclada a la tierra por algún tipo de magnetismo, y que si un viajero lograba alcanzar la altura de 20 millas, volaría libremente por el espacio. Respirar no sería problema, porque pronto se acostumbraría a ese aire más puro que era el que respiraban los ángeles. Expuso su teoría en una obra dividida en 13 capítulos dirigidos a demostrar, entre otras cosas, que la luna era un cuerpo sólido y rocoso en posesión de una atmósfera. En 1640 añadió el capítulo 14 a la tercera edición de la obra, y en ella se ocupaba de los posibles habitantes.
Parece que hacia 1650 el erudito Wilkins construyó máquinas voladoras experimentales con Robert Hooke en los jardines de Wadham College, Oxford. No nos ha llegado ninguna imagen de su carro volador, pero el profesor Allan Chapman, historiador de Oxford, se basó en las descripciones para elaborar la que se muestra arriba: un vehículo con alas de ave y maquinaria de relojería, impulsado por muelles y palancas. El coste de fabricación no sería problema: podrían reunirse entre diez y veinte hombres y destinar cada uno veinte guineas con las que un herrero ensamblaría la máquina a partir de los planos. 

Años más tarde, sin embargo, llegó a la conclusión de que estos viajes eran un asunto mucho más complicado de lo que suponía: había que considerar diversas cuestiones, como el frío del espacio o la comida para abastecer a unos viajeros que cubrirían un trayecto cuya duración estimaba en 180 días. Sin embargo, consideraba demostrado que las personas podían pasar mucho tiempo sin comer, y como en el espacio la tierra no ejercería ese magnetismo que las anclaba a ella, sus órganos digestivos, libres, no tendrían sensación de hambre.

También propuso un sistema decimal de medidas, se interesó por la criptografía y escribió el primer libro en lengua inglesa dedicado a dicho tema. Su fértil imaginación diseñó submarinos, estatuas parlantes, armas de aire comprimido o el primer cuentakilómetros; visualizó colmenas transparentes para estudiar mejor a las abejas, vejigas hinchables que eran una especie de prototipo de rueda neumática, y creó un lenguaje de uso universal con el que filósofos e intelectuales podrían comunicarse en lugar del latín. Aún alcanzó su fantasía a crear, para diversión de sus invitados, una máquina artificial de arco iris en el jardín.

En tiempos de la Restauración en el trono de los Estuardo, sus conexiones familiares con Cromwell lo redujeron a la pobreza, pero, hombre tolerante tanto en lo político como en lo religioso, poco a poco se fue recuperando de este revés y terminó su vida como obispo de Chester, cargo que ocupó hasta su muerte en 1672.


20 comentarios:

  1. El progreso de la humanidad se escribe con hombres como este. Desgraciadamente suelen quedar en un segundo plano entre los personajes ilustres de la historia. Lo mismo que ocurre ahora. Muchos saben cómo se llaman los participantes en programas basura o en equipos de fútbol, pero desconocen el nombre de investigadores, escritores y pensadores.
    Un saludo, madame, y feliz fin de semana.

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    1. Pues sí. Al final todo se reduce a tener suerte. Este hombre tuvo muchas ideas, pero ninguna se materializó. Era demasiado ingenuo, supongo.

      Feliz año nuevo.

      Bisous

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  2. Una insólita vida...

    Para un pariente político de Cromwell sin duda fue muy presionado por las creencias religiosas de aquel líder inglés y la sociedad que le tocó vivir, a diferencia de Leonardo da Vinci en Francia donde tuvo libertad para expresar su pensamiento e inventos o ideas revolucionarias.

    Pero el inglés tuvo una visión muy interesante.

    Feliz año nuevo...
    Éxitos miles en este 2016
    Bendiciones

    Arnaud d'Aleman

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    1. No, en realidad nadie obstaculizó su trabajo. Tenía grandes dotes diplomáticas, y al final supo llevarse bien con todo el mundo. Parece ser que era un buen tipo.

      Feliz año nuevo.

      Bisous

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  3. Gracias a la curiosidad de estos estudiosos ,y aunque no llegaron a poder demostrar en su totalidad estos artefactos, pero si; que iban dejando pistas para que otros con otros medios las fueran poniendo en práctica.Como el caso de la aeronáutica que quien nos iba a decir que en un espacio de tiempo relativamente pequeño se puede cruzar el Mundo.


    Bisous feliz finde.

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    1. Sí, ellos al menos supieron que era posible, aunque no supieran cómo hacerlos realidad. Pero abrieron muchos caminos.

      Feliz año nuevo, madame.

      Bisous

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  4. Un hombre curioso que no se cansó de investigar y que seguramente abrió caminos a otras personas con ansias de saber.
    Bisous.

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    1. Sin toda esa imaginación y fantasía, la ciencia no podría avanzar. Es preciso imaginar que algo es posible antes de encontrar el modo de hacerlo realidad, y este hombre era todo un experto en eso.

      Feliz año nuevo.

      Bisous

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  5. La humanidad simepre se abre camino a veces de forma "incomprensible". La curiosidad y el ansia de saber más nos llevan a personajes como estos. Y seguimos caminando...

    Besos Madame.

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    1. Y la de cosas que aún faltan por imaginar y nos irán sorprendiendo en las próximas décadas.

      Feliz año nuevo.

      Bisous

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  6. Ay, señora, cuánto me ha gustado esta entrada y cuánto me he divertido con ella. Y dentro de la seriedad con la que este hombre caviló en tan variadas disciplinas, no he podido dejar de descacharrarme viendo el dibujo, que me recordaba aquella serie de dibujos animados de la carrera del siglo con un Pierre nodoyuna, los trogloditas o la bella Penélope Glamour.
    Beso su mano.

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    1. Ay, con lo que me gustaban aquellos dibujos! :)
      Qué gratos recuerdos me ha traído usted.

      Feliz tarde.

      Bisous

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  7. En mano de los avezados y los soñadores está el futuro de la ciencia, Madame. Muchas gracias por sus historias y Feliz Año.

    Bisous.

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    1. Feliz año también para usted, monsieur.

      Bisous

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  8. Felicidad y salud en este Nuevo Año. Que podamos seguir leyendo sus magníficos post. Ojalá tuvieramos tanta creatividad para todo lo que emprendemos como John Wikins. Vaya talento.
    Que los Reyes sean generosos y el 2016 siga con los éxitos y logros del 2015. Bisous

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  9. Qué mentes las del siglo XVII, cuando tantos nombres se atrevieron a exteriorizar lo que intuía su entendimiento, sin temor a las represalias. Aún quedaban anclajes, como el conmovedor aire “que respiraban los ángeles”. Pero nada volvería a ser igual después de ellos.
    Que sigan los soñadores, madame. Un Buen 2016.

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    1. Les debemos mucho. Ellos ponían en marcha la imaginación. A otros les correspondería después ver cómo era posible hacerlo realidad.

      Feliz año también para usted.

      Bisous

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  10. oiga, vaya fenómeno! este sí que es un avanzado a su tiempo... y jugándosela, porque no creo que hubiera mucha tolerancia a las ideas tan valientes justo siendo él puritano... pero bueno, arriba con los faroles.

    espero que esté teniendo una feliz entrada de año!

    bisous!

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    1. Pues ya ve, no tuvo mayores problemas con nadie. Supongo que algunos lo verían como un excéntrico inofensivo.

      Feliz tarde, monsieur.

      Bisous

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"El pasado es un prólogo" (William Shakespeare)