domingo, 13 de septiembre de 2015

La iluminación en la antigua Roma


Entre los utensilios domésticos que se han excavado, destacan las lámparas de aceite o lucernae, que contaban con una gran variedad de formas y diseños. No se conocían aún los tubos de cristal del quinqué, y cada mañana los esclavos tenían que limpiar con una esponja los muebles y pinturas murales que se habían tiznado con las lámparas de aceite de oliva. Estas consistían en un depósito de forma circular o elíptica en cuyo centro había un orificio para rellenarlas de combustible, el asa y la boca por la que salía la mecha. Podían tener una sola mecha o varias, hasta una docena. Para apagarlas y extraerlas se solían utilizar unas pinzas pequeñas.

El material más común era la terracota de color amarillo, rojo, pardo o escarlata, aunque también podían ser de piedra. Se fabricaban con moldes y no de forma artesanal, lo que permitía la producción barata y a gran escala, pero en Herculano y Pompeya se han encontrado abundantes lámparas de bronce, lujosas y de elegante diseño. Los discos y asas aparecen muchas veces adornados con bajorrelieves que representan diversas escenas: batallas, luchas de gladiadores, escenas eróticas, santuarios, motivos mitológicos, guirnaldas, etc. Algunas contienen inscripciones grabadas sobre sus bases en las que figura el nombre del alfarero, el propietario o el reinado del emperador, e incluso con marcas comerciales. Estas lámparas constituían en ocasiones regalos de año nuevo entre amigos, puesto que para algunos romanos eran objeto de colección y tenían un precio que podía ser muy asequible. También las portaban los actores en las obras, además de tener un uso ritual.


Para iluminar habitaciones grandes, se colocaban sobre plataformas o se colgaban de un portalámparas o del techo mediante cadenas. Las plataformas o portalámparas (candelabrum) eran de madera o metal corriente entre los pobres. Los más acaudalados poseían lámparas con diseños elegantes e imaginativos. El tronco, a veces estriado, imitaba a veces al de un árbol y se elevaba sobre una base formada generalmente por tres garras de animales. Sobre el tronco descansaba un pequeño capitel o una figura humana que sostenía el plato sobre el que iba colocada la lámpara. También era frecuente que el tronco se adornara con figuras de animales, por ejemplo con un gato que se desliza por él intentando atrapar a las palomas que se posan sobre el plato.

Diferente del candelabro es el lampadarium, cuyo tronco recuerda a una columna cuyo capitel o parte superior se ramifica para suspender de esos brazos las lámparas por medio de cadenas.

En Pompeya también se han encontrado linternas (laterna). Consisten en fundas cilíndricas protegidas con una tapa y atadas a una cadena. Al principio en lugar de cristal se empleaban materiales transparentes: cuerno, lonas impregnadas en aceite.

Lámpara romana hallada en Lorca, España

Algunos grandes candelabros de mármol eran demasiado pesados para moverlos. Se colocaban como ofrendas en los templos o en las salas de las casas más lujosas, y en los días festivos se encendían. Por tener carácter sagrado, a veces la base tenía forma de altar que puede descansar sobre esfinges. Cicerón menciona un candelabro que se adornaba con joyas y estaba destinado al templo de Júpiter Capitolino. Su tronco está sostenido por atlantes arrodillados.

Plinio el Joven mencionaba luces hechas con sebo encendido, es decir, velas. Se han encontrado en Avignon restos de una que se remonta al siglo I. Los romanos las fabricaban con mechas para las que utilizaban un rollo de papiro con la intención de que se consumieran más lentamente. La mecha se sumergía en un recipiente con cera fundida o sebo. El sebo era lo habitual, puesto que la cera resultaba demasiado cara. Después se sacaba y se esperaba a que se solidificara al enfriar. El proceso se repetía varias veces hasta obtener el grosor deseado.

La iluminación en las calles era escasa, lo que propiciaba la inseguridad ciudadana. En realidad no existía el alumbrado público, sino solamente algunos faroles delante de las posadas, restaurantes o lupanares. Los ciudadanos acaudalados salían de noche en compañía de esclavos cuya misión era portar las antorchas con las que iluminaban a su amo el camino. Los que no podían permitirse estos lujos, solo contaban con las rondas de los sebaciaria, cuadrillas de vigilantes nocturnos que recorrían el barrio con antorchas. 

Es de señalar que los antiguos romanos se servían del lapis specularis, una variedad de yeso muy resistente y traslúcido que se extraía en Hispania y que se empleaba a modo de cristal en las ventanas, para permitir el paso de la luz natural sin que el hogar quedara desprotegido ante las inclemencias del tiempo.


14 comentarios:

  1. No difiere demasiado la iluminación de casas y calles de la antigua Roma de la de Madrid en la Edad Moderna: débil dentro de las casas y casi nula en la vía pública, lo cual era algo realmente peligroso. Y se repetía esa imagen de la gente acaudalada haciéndose acompañar por criados con sus luces portátiles.
    Un saludo.

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    1. Eso es uno de los asuntos que afortunadamente ha evolucionado. Ya bastante peligro ofrecen en sí mismas las grandes ciudades sin necesidad de añadirles una iluminación deficiente que ampare a los criminales.

      Feliz tarde

      Bisous

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  2. Una constante hasta nuestros días la iluminación.Cuando el proyecto de estudios tuvimos que buscar la marca del cantero en algunas aldeas .De estos aparejos para alumbrarse encontramos unos cuantos y muy parecidos a los que se exponen en esta entrada y sobre todo las antorchas que se solían pringar en sebo.

    Y si se nos va la luz y la pila falla aun tenemos que tirar mano de la tan socorrida vela...

    La ventaja de los romanos es que aunque se copiaban todo se ponían su seña de identidad (...)

    Bisous feliz domingo.

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    1. A mí me encantan las velas. Y es cierto que aún hoy nos pueden sacar de más de un apuro, aparte de tener su encanto.

      Feliz tarde, madame

      Bisous

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  3. Hola Madame:

    Los romanos intentaron mejorar su calidad de vida siempre. Aprovecharon lo que tenían a mano.

    Las velas todavía tienen su toque romántico :D

    Besos

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    1. Yo opino lo mismo, monsieur. Una lámpara no es tan romántica como una vela.

      Buenas noches.

      Bisous

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  4. Ahora me explico como usando moldes que facilitaban su fabricación a gran escala y abarataban sus costes, fueran tan frecuentes y hoy mismo en cualquier museo, por modesto que sea, posean una variada colección de lámparas de aceite de ese tipo. Incluso las he visto en el rastro, reproducciones supongo.
    Beso su mano.

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    1. Esperemos que lo fueran, porque de lo contrario el lugar apropiado no sería ese. Procure usted investigar, no sea que se trate de un asunto policial.

      Buenas noches

      Bisous

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  5. Su texto exhaustivo y excelente nos lleva a recordar que hace mucho menos de un siglo, lo de apretar un interruptor e iluminar una estancia, o abrir un grifo y que saliera agua, no estaba al alcance de cualquiera en nuestra tierra. Y en buena parte de algunos continentes así sigue.
    Saludos desde una tierra de vientos, madame.

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    1. Así es, incluso hoy en muchos lugares no conocen grandes avances con respecto a la antigüedad.

      También hoy es por aquí tierra de vientos. Le ha dado por soplar fuerte.

      Feliz tarde

      Bisous

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  6. Interesante entrada sobre cómo se iluminaban los romanos. Que importante es tener cualquier tipo de luz que ilumine nuestro entorno.
    Bisous.

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    1. Y saber aprovechar la natural. Los romanos encontraron la manera de tener sus ventanas.

      Buenas noches

      Bisous

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  7. Hace unos días he visto unas lámparas de aceite preciosas en el Museo Arqueológico de Tarragona, pero también se pueden contemplar en el Museo Arqueológico Nacional o en el Romano de Mérida, por poner algunos ejemplos.
    Uno de los errores más garrafales de la ambientación histórica de la película de Gladiator se produce al inicio de la misma, cuando el protagonista, tras la batalla contra los germanos, reza a unas figurillas que representan a los dioses familiares iluminados con unas velas. ¡Qué error!
    Un beso

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    1. Suele ocurrir con el cine que es poco respetuoso con la historia, incluso en esos detalles. Qué le vamos a hacer!

      Buenas noches, madame

      Bisous

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"El pasado es un prólogo" (William Shakespeare)