sábado, 20 de junio de 2015

Ghillie Callum: la danza escocesa de las espadas


La danza de las espadas, llamada Ghillie Callum, es la antigua danza guerrera escocesa. Su nombre deriva de Gille Chaluim, cuyo significado es “el sirviente de Calum”. Según la tradición, se remonta a tiempos medievales. Una romántica leyenda sitúa su origen a los tiempos del rey Malcolm III Canmore, una época que sirvió de inspiración a Shakespeare para su obra escocesa. Ghillie Callum fue un guerrero que combatía en el ejército de Malcolm y sostuvo un combate a muerte contra uno de los generales del rey rival en 1054. Para celebrar su victoria, cruzó su espada en el suelo sobre la de su enemigo y comenzó a bailar sobre ellas. Según otra versión, más legendaria aún, sería el propio Malcolm quien ejecutó la danza.

Existe la opinión de que el baile ya formaba parte de los ejercicios que realizaban los diversos clanes para desarrollar las habilidades de sus guerreros, pero, sea cual sea su origen, se supone que acabó por convertirse en un modo habitual para los highlanders de celebrar sus victorias. 

De acuerdo con otra opinión, para estos guerreros no era solamente una forma de demostrar su agilidad y destreza, sino que incluía un componente supersticioso: bailaban sobre las espadas la noche anterior a la batalla, y creían que conseguir terminar sin tocarlas era un buen presagio que auguraba la victoria. Si el guerrero la tocaba, resultaría herido, y si la desplazaba con el pie, encontraría la muerte.


Con el tiempo han ido surgiendo muchas variantes, como la jacobita, o la de los clanes, o los sables de Argyll. Una de las más antiguas es la de Papa Stour, una pequeña isla de las Shetland. La ejecutan siete bailarines que representan a los siete campeones de la cristiandad: San Andrés de Escocia, San Jorge de Inglaterra, San David de Gales, San Patricio de Irlanda, San Dionisio de Francia, Santiago de España y San Antonio de Italia.

El texto más antiguo en el que aparece recogida la danza de las espadas es el Scotichronicon, compilado en torno a 1440. Se trata del pasaje que narra el segundo matrimonio de Alejandro III con Yolanda de Dreux el 14 de octubre de 1285.

Se cuenta que en 1573 la danza fue utilizada como estrategia por unos mercenarios escoceses que se sirvieron de ella para introducir armas en el castillo del rey Juan III de Suecia durante un banquete. Tenían intención de asesinarlo con las espadas sobre las que bailaban, pero al final nunca llegó a darse la señal convenida. Juan III había destronado a su hermanastro, Eric XIV, a quien retenía prisionero. Carlos de Mornay, antiguo favorito de Eric, pretendía ahora aprovechar la situación para coronarse él mismo, pero en el momento decisivo no se atrevió a dar la señal. Al año siguiente se descubría el complot y Mornay era ejecutado.

La danza fue representada posteriormente como recepción y agasajo de diversos reyes: Ana de Dinamarca en 1589, Jacobo VI en 1617 y Carlos I en 1633. Pero tras la batalla de Culloden en 1746, que supuso el aplastamiento de la causa jacobita, el gobierno de Londres intentó purgar las Tierras Altas de todo elemento que pudiera resultar perturbador, de modo que llevar armas o incluso el tradicional kilt escocés se convertía en un delito. La danza fue así cayendo en desuso, al no contar con el equipo necesario para ella.

El renacimiento de la cultura Highlander tuvo lugar con la reina Victoria, que impulsó los modernos juegos de las Highlands. La danza forma parte de ellos junto a pruebas deportivas y musicales. En la actualidad también las mujeres pueden ejecutarla, aunque les estuvo vedado hasta finales del siglo XIX.

El origen de estos juegos también se hace remontar al rey Malcolm III, cuando organizó una carrera a pie hasta la cima de Craig Choinnich, junto a Braemar, con la intención de convertir en su correo personal al hombre más rápido.


Los actuales juegos se celebran de mayo a septiembre por todo el país, sea en pequeñas localidades o en viejos castillos, y admiten a participantes de todo el mundo. Es tradición que el primer sábado de septiembre la familia real británica acuda a presenciar los de Braemar, a los que la reina Victoria concedió en su día el patrocinio real y que este año celebran su bicentenario.



Dedico este texto a mi amiga de Namibia, con mi gratitud por todo su apoyo. Hoy es mi turno para brindarle el mío. Fuerza y ánimo, Pilar.


Muchas gracias a Inktense por la estupenda reseña de La Corte del Diablo. Para mí es una enorme satisfacción conocer cuánto han disfrutado con la lectura.

"La corte del diablo se convierte en uno esos libros que te despiertan en la madrugada para continuarlo."

11 comentarios:

  1. Mucho que ver una cosa con la otra. En el fondo, la guerra viene a ser el baile o la danza de la muerte, su resultado final con casi toda seguridad.
    Un saludo.

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    1. Se me olvidaba lo principal: ponerse faldas y entrar ganas de bailar es algo matemático.
      Buen fin de semana.

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  2. Si que es bonita esta danza con buenas piernas y el grito del guerrero. En un viaje a estas frías tierras(...) Tuve el honor de verlas son un poco exagerados eh!.-Por estos lares también tenemos la nuestra en el Pais Vasco los espata-dantza, que también es :( desafío y tocado) eso tambien en otro viaje.-Las surpeticiones acerca de la guerra han sido una constante verdad siempre...

    Feliz solsticio de verano.

    Bisous.

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  3. Hola Madame:
    Si a fin de cuentas, los juegos son formas de guerra...solo que no se pierde la vida. Me gusta mucho los highlanders. Aquellas películas de los inmortales y una serie posterior, me llevó a buscar información sobre esta cultura.

    Besos

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    1. Querida Monserrat, muchas gracias por la dedicatoria. La danza como la vida misma... hay que disfrutar mientras se sortean las dificultades. Muchos besos y gracias de nuevo

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  4. En todas las culturas existen bailes similares de guerra que se remontan a tiempos inmemoriales. Lo bueno de la danza escocesa es que se ha convertido en un mito. Olvidado por el paso del tiempo, resurgió con nuevos bríos y no hay duda de que sigue siendo una seña de identidad del pueblo escocés.
    Un beso

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  5. Madame, la danza escocesa tiene muchas semejanzas con el ball de bastons de Cataluña y me parece que también ese baile existe en otras partes de España.
    Casi diría que el origen es parecido, los seres humanos necesitamos rodearnos de ritos y ceremonias con la pretensión de ahuyentar la desgracia, sea en la batalla o en las vacaciones.
    Espadas y bastones, armas que salvan la vida o la quitan, no me extraña que se intentara espantar el mal con un baile.

    Bisous y buen domingo

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  6. Y supongo que esa componente supersticiosa que aproximaba al bailarín combatiente, según su pericia y osadía al bailar, al peligro en el campo de batalla, supondría también una demostración de valentía ante los demás.
    Beso su mano.

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  7. Madame

    Es muy pintoresco y cultural ese tipo de danza folclórica su leyenda aun más impresionante.

    Llevar un kilt no se si me gustaría pero si me a gustao oír las gaitas escocesas son una buena forma de hacer música.

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  8. muy buena entrada, madame, como siempre. qué difícil ser escocés teniendo a los ingleses tan cerca.
    buen lunes tenga usted.

    bisous!

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"El pasado es un prólogo" (William Shakespeare)