martes, 5 de mayo de 2015

La locura de Ibrahim I


El sultán Ibrahim I, llamado “el Loco”, sentía tal atracción por las mujeres obesas y con busto generoso que enviaba a sus hombres por todos los rincones de su Imperio con la misión de traerle las más gordas que encontraran. Su favorita resultó ser una armenia que pesaba unos 150 kilos.

Vivía aterrado, y no era para menos: su hermano Murad, al que sucedió en 1640, había ejecutado al resto de los hermanos, y a punto estuvo de acabar con él también. En su lecho de muerte había ordenado su asesinato para atajar aquella “semilla de locura” latente en la dinastía, pero su madre intervino y le salvó la vida. Ibrahim tenía tal pánico de Murad que cuando fueron en su busca para proclamarlo sultán, lo encontraron encerrado a cal y canto. Temía que en realidad siguiera vivo en algún lugar y se propusiera atacarlo, y exigió que le trajeran su cuerpo antes de salir de allí. Cuando finalmente se convenció, fue corriendo por todo el harén gritando:

—¡El carnicero del Imperio ha muerto!


Después de eso dejó que su madre, Kösem, gobernara mientras él se refugiaba en su cada vez más extenso harén. Como no se caracterizaba por su potencia sexual, Kösem tenía que proporcionarle afrodisíacos frecuentemente. Ibrahim otorgaba mucho poder a sus favoritas, y elevó a ocho de ellas a la categoría de consorte real.

Un día la armenia le dijo que corría el rumor de que una de sus concubinas había tenido un comportamiento poco honesto con un forastero, pero que no conocía los detalles, ni siquiera le identidad de la concubina. El comentario enfureció a Ibrahim, que durante tres días se mostró de muy mal humor. Su hijo Mehmed tuvo la mala fortuna de hacer una broma que no le gustó justo por esas fechas, y la reacción del sultán fue sacar la daga y hacerle una cicatriz en el rostro del niño.

El jefe de los eunucos, que era el hombre más poderoso después del gran visir, intentó averiguar la identidad de la concubina infiel torturando a algunas mujeres del harén, pero no consiguió el nombre de la culpable. El irritado sultán decidió entonces que todas ellas, 280, fueran metidas en sacos y arrojadas al Bósforo. Solo excluyó a la armenia y a la madre de su primogénito.

Murad IV

Durante los cuatro primeros años de reinado la administración gozó de cierta estabilidad gracias a los esfuerzos del gran visir, que continuó con las reformas políticas y económicas ya iniciadas en tiempos de Murad. Pero la corrupción proliferaba, los cargos se venían al mejor postor o se regalaban a los favoritos. Aumentaban sin freno los impuestos y todos los recursos se agotaban en satisfacer los excesos y extravagancias del sultán. El 8 de agosto de 1648 estalló una revuelta. Los jenízaros, mal pagados, se sublevaron, despedazaron al gran visir y depusieron a Ibrahim.

El sultán depuesto fue confinado en una habitación de palacio mientras proclamaban a su primogénito, Mehmed, un niño de solo siete años. Su encierro empeoró su inestable salud mental. Si antes sufría depresiones y frecuentes ataques nerviosos, ahora no dejaba de gritar noche y día, temeroso de que se propusieran asesinarlo. Y no se equivocaba: apenas diez años después, por temor a que sus partidarios lo liberaran, Ibrahim fue estrangulado con la cuerda de un arco y enterrado en la mezquita de Hagia Sofía.


24 comentarios:

  1. Personajes como este darían mucho juego en el diván del psicoanalista o en la consulta del sexólogo.
    Un saludo.

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    1. Tendría para muchas sesiones, en efecto.

      Feliz tarde

      Bisous

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  2. Vaya una historia truculenta. Por una infidelidad tirar a 280 concubinas y arrojarlas al río.
    Bisous

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    1. Ya ve cómo se las gastaban, madame.

      Feliz tarde

      Bisous

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  3. Sun duda Madame ser hermano de un sultán no era cosa fácil di la daga no pendía del cuello, era la locura generada por ese maltrato psicológico que se le añade al ser hermano.

    Por otro sin duda con tanta ambición de por medio era ya una tradición generacional que sucediera, a Dios gracias no se daba en todas las cortes.

    Bisous

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    1. Y en cierto modo tuvo suerte por ser el único varón que quedaba en la dinastía, lo que le hacía necesario. De otro modo, seguramente ni su madre hubiera podido impedir que corriera la suerte de sus hermanos.

      Feliz tarde

      Bisous

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  4. Triste historia la de estas mujeres, pero que se podía esperar de una dinastía que con esa costumbre tan absurda como lamentable vistos sus nefastos beneficios. Me refiero a la costumbre de encerrar a los hermanos del sultán en esa torre que llamaban” jaula” para no matarlos pero no sé que era peor, nuestro protagonista creo recordar que estuvo en ella desde muy pequeño no recuerdo las fechas pero era evidente que de ese estado de estar privado de todo contacto con el mundo que les rodeaba hasta que el sultán en curso falleciera (y eso con suerte) no podía salir nada bueno. Quizás hubiera sido mejor acabar con la vida y la tradición impuesta por Mehmet II (el Conquistador) que fue quien dicto la ley de que todos los hermanos varones del sultán debían ser eliminados. La bárbara costumbre estuvo vigente hasta que Ahmed I llegó al trono y no quiso matar a su hermano menor, Mustafá I (llamado el imbécil).
    Me ha gustado la lectura sobre este peculiar personaje. Un saludo.

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    1. Sí, él estuvo en la jaula hasta que llegó el momento de suceder a su hermano, es decir, durante 25 años.
      Mehmet II tenía muchas cosas admirables, y resulta fascinante leer acerca del sitio de Constantinopla, pero también tenía cosas terribles, como esa.

      Feliz tarde

      Bisous

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  5. Si hubiera vivido en aquellos tiempos, no dudo que Botero hubiera sido su pintor de cámara.
    Beso su mano.

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    1. Sin duda no encontraría ningún otro más acorde a sus gustos.

      Buenas noches

      Bisous

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  6. En este pequeño periodo que duró su reinado no dio una a derechas.-Que responsabilidad tan grande para un niño y suponiendo que no tuviera una vena también...

    Bisous feliz semana.

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    1. Yo creo que el que no nacía loco se volvía, dadas las condiciones en las que tenían que pasar su infancia.

      Feliz tarde, madame

      Bisous

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  7. Hola Madame:

    Vaya con el caballero...Una carnicería lo de las damas del harem, y él proclamaba que su hermano era carnicero. 8 años que seguro se hicieron largos para muchos.

    Besos

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    1. Puede que lo que le desagradara fuera la sangre. El buscó un método de matar masivamente sin derramarla.

      Feliz tarde, monsieur

      Bisous

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  8. ¡Qué mentes más truculentas! Saludos, madame.

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    1. La crueldad siempre parecía estar presente, en efecto.

      Feliz tarde

      Bisous

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  9. La locura hacía mella en otras casas gobernantes, al margen de nuestra figura más querida, Juana "La Loca". En todo caso, es muy posible que su locura proviniera de una depresión, enfermedad mental leve desconocida en aquellos tiempos.
    Un beso

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    1. Menos mal que no a todos los depresivos les da por asesinar en masa, madame.

      Feliz tarde

      Bisous

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  10. Ya decía el sabio que ellos las prefieren muy muy gordas, supergordas y apretás. Por otra parte, una de las cosas que más me llama la atención de estas historias es siempre la siniestra perversidad del eunuco.
    Un saludo.

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    1. En este caso actuaba por orden del sután, y de haber tenido éxito su misión habría salvado la vida a 279 mujeres.

      Feliz tarde, monsieur

      Bisous

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  11. Madame

    Según lo que busque en wiki este sultán tuvo suerte en quedar con vida porque su hermano ordenó que lo asesinaron, pero murió antes de que la orden fuese ejecutada.

    Vivir en esa corte era un arma de doble filo


    Besos desde América Central


    Arnaud d'Aleman

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    1. Pues eso es lo que decimos en el artículo, monsieur: que su hermano ordenó su ejecución en su lecho de muerte, pero su madre tomó el control de la situación e impidió que llegara a cumplirse.

      Feliz tarde

      Bisous

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  12. Vaya personaje. Resulta increíble como personas así, a lo largo de la historia, han llegado a tener un poder absoluto, acabando en muchas ocasiones de mala manera.
    Bisous.

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  13. Temible loco, pero parece que el linaje de sultanes turcos está bien surtido de despiadados orates. En un viaje a Estambul, de visita en un palacio, nos contaron que aún en el siglo XIX el sultán de turno se hacía traer jóvenes a las que asesinaba en su delirio sexual, se cuenta que al menos mató a mil mujeres. Y tan campante en su palacio, el muy psicópata.
    Bisous y buenas tardes

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"El pasado es un prólogo" (William Shakespeare)