domingo, 24 de mayo de 2015

El antiguo Egipto y la sexualidad


Los antiguos egipcios concedían tal importancia a la sexualidad que creían que las prácticas sexuales trascendían la muerte y se extendían al más allá, formando parte incluso de la religión. 

En el Egipto predinástico y durante las primeras dinastías, se sabe que había sacerdotisas que participaban en rituales de carácter orgiástico dedicados a la diosa Madre. Eran ritos relacionados con la fertilidad y las buenas cosechas. Durante el transcurso de estas ceremonias, las sacerdotisas empleaban objetos con formas fálicas para su propio placer. La misma forma tenían los alabastrones, vasijas de alabastro para el perfume. Llevaban estos objetos colgados al cuello a modo de talismán.

El erotismo estaba presente en la cultura egipcia y en su vida cotidiana. En los templos había sacerdotisas que cumplían la función de esposa de la divinidad, aunque ello no significaba necesariamente que debieran mantener relaciones con los sacerdotes que representaban al dios. Herotodo habla de una mujer en el templo de Amón que guardaba castidad. Estrabón, por el contrario, cuenta que los egipcios consagraban a Amón una hermosa muchacha de ilustre familia, y que esta “se convierte en prostituta y mantiene relaciones con quien ella desee, hasta que tenga lugar la purificación de su cuerpo [es decir, su primera menstruación]. Después de la purificación es entregada en matrimonio”.

En el templo de Astarté se encontraban las llamadas palácidas, seleccionadas del modo que relata Estrabón y cuyo cometido era ejercer la prostitución.


Las prostitutas comunes ejercían su oficio, socialmente aceptado, en tabernas, puertos o en las calles. Eran también bailarinas y participaban en fiestas y banquetes, se rapaban la cabeza, usaban pelucas y maquillaban sus ojos con kohl. Algunas se tatuaban la figura de Bastet, la diosa gato, protectora de las mujeres y símbolo de la alegría además de la fertilidad y la maternidad. 

Una clase especial eran las felatrices, dedicadas en exclusiva a este tipo de prácticas. Las felatrices se pintaban los labios exageradamente con carmín para anunciar su especialidad.

En el antiguo Egipto había burdeles, y de hecho se han encontrado las ruinas de uno de ellos en Deir-el-Medina, donde habitaban los obreros que trabajaban en la construcción de tumbas. 

También eran populares las casas de cerveza. Las mujeres que acudían a estos locales no eran prostitutas, sino que acudían libremente a disfrutar de una buena cerveza igual que los hombres. Allí se relacionaban ambos sexos y en alguna ocasión la jornada terminaba con una pareja que se deslizaba hacia algún rincón discreto.

Y es que los egipcios no valoraban la virginidad, y las mujeres solteras gozaban de total libertad para elegir a las parejas que desearan. Ahora bien, las casadas debían abstenerse de mantener relaciones fuera del matrimonio, porque el castigo que ello conllevaba podía ser la muerte, o, como mínimo, el repudio. Los devaneos del hombre, en cambio, no estaban mal vistos.

Aparte de la infidelidad de la mujer, otra causa de repudio era la infertilidad femenina. El problema es que no tenían un sistema muy fiable para averiguar si ella era fértil. Una de las pruebas consistía en preparar una mezcla de sandía y fruto del sicomoro revuelto con leche, y si la mujer vomitaba demostraba su fertilidad, pero si le producía gases es que era estéril.

El maltrato a la mujer estaba prohibido por ley, y la reincidencia suponía la disolución de la unión.

El matrimonio no se celebraba mediante una cermonia, sino que, simplemente, se iban a vivir juntos. El pueblo llano se conformaba con mantener una sola esposa, mientras que los altos dignatarios podían tener alguna concubina, sin ser lo habitual. La poligamia aparece reservada a los reyes.

La impresión es que los egipcios no eran muy pudorosos, puesto que existe alguna imagen en la que se ve a una pareja en actitud sexual en presencia de niños.

Aparte de esto, tenían muy pocos tabúes. Ni siquiera la necrofilia se encontraba entre ellos. Cuando durante el reinado de Amenhotep I se descubrió que los embalsamadores se entregaban a dichas prácticas, las familias de las difuntas se vieron obligadas a contratar por su cuenta guardias que protegieran los cadáveres, porque no parece que hubiera leyes que contuvieran o castigaran la necrofilia.

Curiosamente, uno de los pocos tabúes de la cultura egipcia se refería a las mujeres extranjeras. En un papiro queda reflejada la siguiente prevención: “Guárdate de las mujeres extrañas desconocidas de sus conciudadanos. No te las comas con los ojos cuando pasan ni intentes conocerlas íntimamente.”

La homosexualidad era tolerada. No abundan las representaciones explícitas, aunque sí hay referencias en textos literarios: existe un papiro en el que un dios llega a decirle a Horus “me encanta tu trasero”. Sin embargo, aunque no fuera castigada, no estaba bien vista.

En cuanto a la poesía amorosa, tenía carácter erótico y gran belleza literaria.

Mi amor ha regresado, déjame difundir la noticia!
Mis brazos se abren amplios para abrazarla,
Y el corazón hace piruetas en su oscura cámara
Feliz como un pez cuando la noche sombrea la alberca.
¡Tú eres mía, mi querida, mía para siempre,
Mía desde el día que por primera vez musitaste mi nombre!




Muchas gracias a Actualidad Literatura por su fantástica reseña de La Corte del Diablo.

“Esta novela es una de las más divertidas que he leído nunca”.

“Una novela de gran rigor histórico”.



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22 comentarios:

  1. Los egipcios nunca dejan de sorprendernos. Hemos avanzado poco desde entonces. En algunos casos hemos retrocedido. En general, los monoteísmos que vinieron después frenaron más que permitieron avanzar en este sentido de la libertad sexual.
    Un saludo.

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    1. A mí me da escalofríos pensar en la libertad sexual o de cualquier otro tipo de la mujer griega. No todos los pueblos de la antigüedad nos favorecieron por igual. La mujer egipcia sí parecía gozar de mucha más libertad incluso que la romana.

      Feliz tarde

      Bisous

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  2. Sí, parece que eran de costumbres bastante laxas, y no me extraña nada de lo que cuenta sobre la prostitución, pues las trabajadoras de ese ramo, incluso se permitían reclamar ante los jueces. No me resisto a contar una historia de una muy famosa y hermosa llamada Archídice. Era requerida por los más importantes y acaudalados señores. Un admirador pretendió yacer con ella, pero Archídice lo rehusó por no ser suficientemente rico. Cuando se enteró la bella que aquel hombre proclamaba haber soñado con ella, lo denunció reclamando ante los jueces una cantidad de dinero por sus fantasías, pero la sentencia de los jueces fue salomónica: condeno a Archídice a soñar que su cliente le pagaba por los servicios prestados. Eso sí que es tener imaginación.
    Beso su mano.

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    1. Un juez con mucho sentido del humor, sí señor. Y yo creo que una sentencia muy justa.

      Buenas noches

      Bisous

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  3. El erotismo impregnaba la cultura egipcia.En Turin se expone un papiro erótico que aun hoy en día te puede dejar perplejo ,como este pueblo desde su particular cosmogonía hasta la vida cotidiana todo era erótico.Pero por lo visto la homosexualidad no se consentía, pero tampoco se castigaba.Pero si que había un cierto rechazo. En cambio el incesto en las clases acomodadas era consentido...


    Un tema que aun estamos convencidos que lo dominamos o que ya no queda nada bajo el Sol.-Atum parece ser el origen de todo este despropósito...

    Buen fin de semana : ayer con Eurovisión (...) y hoy domingo con las votaciones.Dos cosas para distraernos no creeis?

    Buenas noches.

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    1. Pues no sé, madame. Le confieso que ni votaciones ni Eurovisión son temas que me entretengan mucho ni de los que espero grandes cosas ya, pero bueno, ambas cosas tienen su público, y tiene que haber para todos los gustos.

      Feliz comienzo de semana.

      Bisous

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  4. Muy adelantados y tolerantes para su época.
    Saludos

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    1. Según en qué. Por ejemplo lo de la necrofilia prefiero que esté prohibido a exhibir tanta tolerancia :)

      Buenas noches

      Bisous

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  5. Primero, felicidades por las buenas opiniones sobre La corte del diablo.
    Madame, mientras leía su entrada, me venía a la cabeza las costumbre sexuales de otras culturas remotas en el tiempo, comparaba con las de hoy, en el mismo espacio geográfico. Lo único que se me ocurre es que las sociedades humanas -como sus individuos- somos impredecibles.Vea usted cómo se pasa de un extremo a otro, y probablemente vuelta a empezar.

    Bisous y buena semana.

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    1. Gracias, madame.

      Los tiempos son como un boomerang que siempre retorna. Pasamos los siglos oscilando de un extremo a otro de la balanza hasta que se cierran los ciclos y comienzan de nuevo.

      Buenas noches

      Bisous

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  6. Interesante eso de que después del matrimonio no podía tener relaciones sexuales con cualquiera. Pensaba sobre lo que ahora impera en el mismo lugar de aquella sexualidad...No sé si se ha retrocedido o es que aquellos eran muy laxos...
    Besos Madame. Volviendo a la normalidad :D

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    1. Una vez más, con lo tolerantes que eran para casi todo, la que salía peor parada era la mujer, que no disfrutaba de igual miramiento que un hombre si cometía una infidelidad.

      Buenas noches

      Bisous

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  7. Muy interesante conocer las costumbres tan liberales de los egipcios. Todavía, en la actualidad, comportamientos de este tipo no estarían ni están tolerados.
    Bisous.

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    1. De lo cual me alegro, porque eso de prostituir niñas y tirarse a cadáveres no me parece precisamente ideal :)

      Feliz tarde

      Bisous

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  8. Me hizo reír en que consistía una de las pruebas para intentar averiguar si una mujer era fértil o no. Muy interesante la entrada!

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  9. Tarde pero segura. Me estaba perdiendo esta entrada tan colorida, al igual que los aportes de los lectores. A veces me gustaría encontrar un botón para ponerle me gusta a algún comentario ja, ja. Una pregunta fuera de contexto pero me tiene intrigada. El de la pintura de la portada ¿es Enrique IV llegando a París antes de San Bartolomé? La cara es igual pero pensé que vestían de negro. Yo se que Ud de este tema no sabe nada, pero haga un esfuerzo. Besito. Claudia.

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    1. No, madame, son Enrique III y el duque de Guisa :))

      Feliz tarde

      Bisous

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  10. La prueba de la sandía...¡qué horror, madame! Y, con lo indigesta que es, seguro que más de una mujer la vomitaba aunque fuese estéril.
    Un beso

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    1. Seguro, menudo asquito de método, madame. Menos mal que la ciencia ha progresado un poco.

      Feliz tarde

      Bisous

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  11. Vaya, cuanta liberalidad en el uso de prostitución antaño.
    ¿Tan inofensiva era la promiscuidad?
    Todo el mundo esgrime como principal argumento contra que un joven acuda a la prostitución el peligro de las venéreas. No conozco ningún putero infectado de nada grave, y conozco unos cuantos, pero ciertamente, ahora existen graves enfemedades que antes no existían, como el sida, la sífilis y las hepatitis. Pero antes ya existían la gonorrea, que debió causar numerossdas esterilidades, y el papiloma, que da cáncer de útero. En fin, supongo que era como los nobles guerreando, un modo de vida lucrativo a cambio de riesgo para la salud.

    Y otra cosa que siempre me he preguntado sobre Egipto: Cuando llegó la ablación de clítoris? Hay quienes piensan que proviene de Egipto, pues su extensión coincide en buena medida con las naciones negras con carácteres gubernamentales similares a egipto. Pero los egipcios de este artículo no hubiera tolerado semejante atrocidad.

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    1. No sabría decirle nada acerca de los puteros, porque, a diferencia de usted, no tengo tratos con ningún putero confeso. Si hay alguno en mi entorno -que no lo descarto-, irá de incógnito. Pero me imagino que los egipcios cuidaban la higiene mucho más que en siglos en los que el asunto se convirtió en un verdadero problema. El origen de la ablación está discutido, en efecto. Hay quienes proponen Egipto, pero en tal caso supongo que se practicaría a las mujeres casadas, que son las que parecían tener severas restricciones.

      Muchas gracias y buenas noches.

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"El pasado es un prólogo" (William Shakespeare)