martes, 14 de abril de 2015

Del jabón al detergente


Encontramos los primeros indicios del uso del jabón en la antigua Mesopotamia, en torno al año 2800 a.C. Se trataba, según consta en alguna descripción, de una mezcla de grasas hervidas con cenizas. 

Se supone que fueron los fenicios quienes lo introdujeron en Europa en el 600 a. C. Los griegos y romanos solían limpiar su piel aplicando aceite de oliva y arena que después quitaban con un raspador, pero también conocían el jabón. Prueba de ello son las ruinas de una fábrica descubierta en Pompeya. De todos modos, en un principio el método empleado por las mujeres en la antigua Grecia no era tan sofisticado como frotarlas con jabón; por el contrario, Homero lo describe como “pie de doncella”, pues consistía en que la mujer pateaba la ropa en el río hasta dejarla limpia.

Con la caída del Imperio Romano, los hábitos higiénicos de la población fueron cambiando, o tal vez debería decir desapareciendo. El jabón cayó en desuso. Las sucesivas oleadas de invasores bárbaros fueron arrasando a su paso edificios y costumbres, y la mayoría de los baños romanos no resistieron su avance. El pensamiento cristiano que se impuso durante la Edad Media no ayudó a recuperarlos, pues se pensaba que eso de ir limpio y oler bien fomentaba la tentación y era, por tanto, pecaminoso, pura vanidad; lascivia, incluso. El baño completo y sin ropa quedaba descartado, y acudir a los baños públicos era el acabose, porque a saber qué pecados se podrían cometer o imaginar allí en semejante situación. Aquellas piscinas de mármol romanas, aquellos baños turcos se convertían en sospechosos de alentar el vicio y la depravación. Las gentes huían de todo ello como del diablo; no se bañaban por no condenarse, y de ese modo padecían muy cristianamente la peste y cuantas enfermedades se propagaban entre la mugre. 

Sin embargo, siglos más tarde renacería la industria jabonera y se convertiría en un refinado arte que tuvo su sede principal en las ciudades italianas de Venecia y Savona. En el año 800 la mayor fabricante y exportadora de jabón era España. Los árabes habían introducido en la península jabones más fuertes que se extendieron así por los países mediterráneos.

En el siglo XV surge el jabón de Marsella, del que derivan los que conocemos actualmente. Se preparaba a base de huesos y grasas vegetales, razón por la cual la industria floreció en las ciudades mediterráneas donde abunda el aceite de oliva. Un siglo más tarde comenzaban a desarrollarse las técnicas para fabricar un jabón más puro.

Pero su uso continuaba sin ser tan frecuente como hubiera sido deseable. La prevención contra el baño no solo se asentaba sobre principios religiosos medievales; por el contrario, si se mantuvo durante tantos siglos fue debido a la creencia generalizada de que el agua, en especial la caliente, favorecía el contagio al ayudar a introducir a través de la piel gérmenes como por ejemplo del de la sífilis. El perfume, en cambio, se pensaba que contribuía a alejar la enfermedad. Atrás quedaban los tiempos en los que Galeno había apreciado el uso curativo del jabón.

Aún durante los siglos XVII y XVIII, aunque se podían alquilar bañeras y había baños públicos, estos solían ser establecimientos de mala reputación dedicados a satisfacer discretamente otro tipo de necesidades, de modo que la gente solía preferir el agua de los ríos. Un recurso era sustituir el agua y jabón por una tela mojada en espíritu de vino, un poderoso alcohol con efecto desinfectante. Afortunadamente el día de San Juan quedaba excluido de estas prevenciones populares, y se consideraba que bañarse en esa fecha protegía contra las enfermedades. 

En 1810 se reguló la producción de jabón. Cada jabonería debía poner su propia marca y garantizar la calidad de su producto, y había una comisión de control que velaba por el buen funcionamiento de todas ellas.


Para pasar del jabón al detergente haría falta que transcurriera aún mucho tiempo. El detergente nació en 1890, gracias al descubrimiento del químico alemán A. Krafft, un químico alemán. Sin embargo, en aquel momento nadie vio utilidad a aquel invento, que quedó como una mera curiosidad. Habría que esperar a la Primera Guerra Mundial, cuando el bloqueo aliado hizo que el jabón fuera un artículo difícil de conseguir en Alemania. Hubo entonces dos químicos que recordaron aquella extravagancia de Kraft y fabricaron el primer detergente, con la intención de que sirviera tan solo para sustituir al jabón en tiempo de guerra. Pero el éxito del invento resultó ser tal que para el año 1930 se fabricaba ya en buena parte del mundo.

El jabón desodorante también surgió más o menos por los mismos años. Se desarrolló a raíz de descubrir los científicos el papel de las bacterias en la aparición del mal olor. El primero de ellos fue una crema, Mum, inventada por los norteamericanos en 1888. Hasta esa fecha, la gente combatía el problema frotando las axilas con amoniaco diluido en agua, o bien trataban de disimularlo a base de perfume, lo que solo conseguía empeorarlo.

Y aún faltaba un adelanto más: el jabón dermatológico, nacido durante la Segunda Guerra Mundial, cuando fue preciso idear un jabón menos agresivo que pudiera ser utilizado con agua de mar. De ese modo podrían emplearlo los marines destinados en el Pacífico.


24 comentarios:

  1. Que bien que en estos tiempos podamos disfrutar de tanta variedad y calidad de jabones como de detergentes.Gracias a las iniciativas y al buen hacer, de personas interesadas en mejorar las costumbres higiénicas.

    Muy interesante esta entrada.

    Bisous feliz miércoles.

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    1. Sí, afortunadamente ahora los hay de todas clases y aromas.

      Buenas noches

      Bisous

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  2. Los romanos inventaron el "peeling". Las gentes de la Edad Media, con esa mente tan pacata, "inventaron" el culto al tufo corporal. En la Edad Moderna muchas damas usaban el abanico para orear los efluvios corporales y con la Revolución Francesa, hijo de ella, se empezó a generalizar el uso del jabón. Al reducirse ciertas enfermedades por su utilización, sobre todo las gastrointestinales, disminuyó la mortalidad y la población europea comenzó a crecer espectacularmente.
    Un saludo, madame.

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    1. Un alivio poder librarse al fin de la peste. Claro que lo nuestro es librarnos de una enfermedad para caer presas de otras nuevas.

      Buenas noches

      Bisous

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  3. Si Madame un buen remedio al olor y mugre desagradable

    Por demás esta que si de usarse el jabón en.la edad media tendríamos otra historia...

    Pero si benditos inventores del jabón, ahora surge la contaminación de las aguas con esos desechos sólidos pero eso es punto y aparte.

    Por otro lado aun hay personas que no conocen ni el detergente ni el jabón y menos aún el baño o ducha, hacen suyo aquel adagio que dice: una vez al año así no hace daño.

    Feliz semana.

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    1. Sí, supongo que el día de mañana la posteridad se echará las manos a la cabeza cuando estudien la contaminación de hoy.

      Buenas noches

      Bisous

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  4. Hola Madame:

    Mi nariz no hubiese sobrevivido a la edad media...Y no ducharme hubiese sido terrible...Menos mal que se retomó el uso del jabón, aunque como han dicho por ahí todavía los hay que no saben que ya se puede usar :D

    Besos Madame.

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    1. La nariz sobrevive a todo, si está habituada desde el nacimiento. Un medieval se moriría si tuviera que respirar nuestra contaminación de hoy. Y, ya que lo mencionamos, de hecho mucha gente muere hoy directa o indirectamente debido a la gloriosa contaminación, una bendición para los pulmones.

      Buenas noches

      Bisous

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  5. Costó introducir el uso del jabón y de la higiene, aunque ahora dicen que se abusa. Parece que hay que buscar el término medio.
    Entrada muy bien secuencia, desde la antigüedad hasta hoy.
    Bisous.

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    1. Qué difícil nos resulta eso de encontrar el término medio. No tenemos remedio.

      Feliz tarde

      Bisous

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  6. oiga, madame, qué texto tan interesante. y muy útil además, da mucha info que... bueno, se puede reutilizar. ;)
    espero que esté teniendo buena semana.

    bisous.

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    1. Y reciclar, y de todo. Es muy ecológico.

      Feliz tarde

      Bisous

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  7. Recuerdo un profesor mío que solía decir con frecuencia que el jabón y el agua eran muy baratos, en clara alusión a que algunos alumnos estaban peleados con ellos.
    Una magnífica entrada, madame. Saludos

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    1. Se ve que para algunos no es cuestión de precio.

      Feliz tarde

      Bisous

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  8. En otro tiempo, como bien diría mi madre, se levaban como las gallinas, es decir, la cara, los brazos y poco más, con una toalla y un poco de agua, y el que podía con jabón ya en el siglo XX. No me quiero imaginar la peste que exhalarían los cuerpos y la mezcla venenosa de perfumes con roña y sudor ácido reconcentrado. Eau de merde...
    Un beso

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    1. Un buen nombre para un perfume agresivo y rompedor, madame.

      Feliz tarde

      Bisous

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  9. Hace un tiempo, en una feria artesanal, compre una pastilla de jabón de Alepo. Es un jabón natural, a base de aceite de oliva y laurel, con muchos usos terapéuticos. Se elabora, diría elaboraba, en esa ciudad siría, hoy en ruinas por la guerra, desde hace dos mil años, en grandes pastillas que se cortan en otras menores y se ponen a secar al sol durante varios meses. Así, cuando se comercializa, tiene una especie de coraza y una vez gastada se llega a una zona interior más untuosa. Supongo que hoy la producción será casi inexistente, desgraciadamente. Ah, y leyendo a Carmen, me he acordado de lo que decía un antiguo profesor acerca de la higiene en los tiempos pretéritos. Decía que lo bueno era o lavarse bien y a menudo o no hacerlo nunca, pues la capa de mugre, como un escudo, protegía de la invasión de agentes patógenos. Oler para creer.
    Un artículo, el suyo de hoy, señora, de lo más limpio.
    Beso su mano.

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    1. Sugestiva imagen la que me he formado. Esta vez no lo he visto a usted de romano, ni de militar en tiempos de Isabel II, no. Esta vez lo he visto en Siria vestido de Lawrence de Arabia, comprando el jabón de Alepo en un mercado típico y aspirando su aroma antes de decidirse.

      Uy, ¿he dicho Isabel II? Sería sin querer,

      Buenas noches

      Bisous

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  10. Estupenda entrada.
    Madame, hace años que uso el jabón de Alepo, deja la piel perfecta y aunque huele un poco a antiguo, a mí me encanta. Los jabones en pastilla creo que son preferibles a los geles, no necesitan envase, duran mucho y llevan, los que son tipo marsella y Alepo, menos contaminantes.
    En fin, la humanidad ha pasado por diversas época de mayor higiene a mugre continuada, el invento de una sustancia desengrasante y aromática es una bendición y un factor clave para la salud. Algo tan sencillo como lavarse las manos ahorró muchas muertes en cuanto se percataron de la relación entre falta de higiene e infecciones.

    Bisous y buenas noches.

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    1. Usted cree que duran mucho? A mí me da la impresión de que se gastan enseguida. En cualquier caso, un invento afortunado, en efecto.

      Feliz fin de semana, madame

      Bisous

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  11. Una entrada de lo más higiénica en todos los sentidos, mira que no tenía ni idea sobre este tema y hoy salgo un poco más informada, ( interesante lo del desodorante) He estado un poco alejada de los blog ya que suelo pasar si tengo tiempo a leer sus entradas aunque no deje comentario. Ya que a veces es imposible leer y comentar cuando dispones de poco tiempo. Me ha gustado saber sobre un producto que utilizas a diario y sobre el que sabía muy poco.
    Buen fin de semana.

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    1. Se agradece que haga un hueco para visitarnos entre el ajetreo de la vida diaria.
      Por fortuna llega el fin de semana, y espero que con él llegue también algún tiempo para dedicar al ocio.

      Bisous

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  12. Bellisimas historias reales de la vida.
    Un paso que doy, instruyendome gracias a tu tiempo que dedicas a este blogs.
    Besos
    Eloisa.

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    1. Gracias, madame, bienvenida.

      Feliz domingo.

      Bisous

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"El pasado es un prólogo" (William Shakespeare)