jueves, 5 de febrero de 2015

Lady Castlemaine (II)


Peppys nos ha dejado en su diario muchos detalles de la relación de Barbara Villiers con Carlos II:

“29 de julio de 1667. Me sorprendió ver a Lady Castlemaine en Whitehall, después de oír que el rey y ella se habían separado definitivamente. De modo que me llevé aparte a Mr. Povy, que estaba allí, y me lo contó todo: lo dominante que es esta mujer… Parece que espera un hijo, y el rey dice que no es suyo. Al oírlo ella hizo un gesto desdeñoso con la boca y se fue, y no volvió hasta que el rey acudió a Sir Daniel Harvey para que le rogara. Por eso ha venido hoy… Pero parece que le ha dicho al rey que, sea de quien sea, debería reconocerlo. Y lo que hay en el fondo de la pelea es esto: ella se ha enamorado del joven Jermyn, que últimamente había estado con ella más frecuentemente que el rey, y que ahora va a casarse con Lady Falmouth. Al rey lo trae loco su entendimiento con Jermyn, y a ella la trae loca que vaya a casarse con otra, así que andan todos locos, ¡y así se gobierna el reino!”

“7 de agosto de 1667. Aunque el rey y Lady Castlemaine se han reconciliado, ella no está en Whitehall, sino en casa de Sir Daniel Harvey, adonde él va a verla; y cuentan que le hizo pedirle perdón de rodillas y prometer que no volvería a ofenderla…”

Poco después de haber mantenido con su esposo la discusión relativa al bautismo de sus hijos, causa de su separación definitiva, ella misma se convertía al catolicismo de un modo desconcertante. Extravagante y contradictoria, se granjeó numerosos enemigos; no fueron solo el rey y su esposo quienes sufrieron su carácter endiablado, sino también el Primer Ministro Clarendon, a quien tantas veces ridiculizó. Cuando Clarendon cayó en desgracia, al regresar de su amarga entrevista con Carlos II tuvo que sufrir que Barbara se precipitara hacia la ventana a su paso y comenzara a insultarlo a voz en grito.

A partir de 1668 la duquesa dejó de tener sus apartamentos en Whitehall. Sus poco discretas infidelidades sirvieron de pretexto al monarca para una ruptura. “Si era tan hermosa como Helena, tenía tantos amantes como Mesalina”. Carlos había perdonado muchos deslices, pero el asunto con Jermyn fue más de lo que pudo soportar. 

Hubo una reconciliación, aunque esta vez era Barbara quien debía plegarse a las condiciones: abandonaría a Jermyn, no se opondría a que fuera desterrado de la corte y dejaría en paz a sus rivales: Miss Stewart y Miss Wells. Lady Castlemaine estaba acabada. A cambio de estas concesiones, Carlos creaba un ducado para ella y aumentaba su pensión. El 3 de agosto de 1670, un año después de su reconciliación, era nombrada duquesa de Cleveland.

Churchill, posteriormente el gran duque de Marlborough, era primo segundo suyo y estaba considerado el hombre más atractivo de la corte. Por supuesto, no escapó a la voracidad de la duquesa. Según Grammont, Churchill “se jactaba en todas partes de su buena fortuna, y la duquesa, que no hacía gala de circunspección en su comportamiento ni en su conversación, no parecía preocupada en absoluto por esta indiscreción.”

El duque de Buckingham finalmente le abrió los ojos al rey y lo invitó a ser testigo él mismo de la infidelidad de su amante. Carlos los sorprendió a los dos en el lecho; Churchill escapó saltando por una ventana, pero eso no evitó que el rey lo desterrara de la corte. El sexto hijo de Barbara, que nunca llegó a ser reconocido por el soberano, nació en 1672. Fue una niña que llevó el nombre de su madre, y probablemente la paternidad le correspondía a Churchill.


En la lista de amantes de Lady Castlemaine hubo un poeta, un dramaturgo, un equilibrista y un par de actores. Uno de ellos, Hart, había sido capitán durante la guerra civil. Estaba considerado el mejor actor de su época, y su interpretación más aclamada fue la de Otelo. El otro, Goodman, llevaba el idilio con tan poca discreción como la propia Barbara. Se dice que después de morir el rey nació un hijo de esa relación, y también que Goodman intentó envenenar a dos de los que Barbara tenía con Carlos II.

En 1673, a consecuencia de la ley que apartaba a los católicos del acceso a los cargos, ella perdió el suyo junto a la reina, y eso terminó de aflojar el lazo con el monarca, que ya tenía nueva favorita. Lady Castlemaine se retiró a Francia. 

En París continuó aumentando su colección de amantes, un surtido y bien nutrido grupo del que formaron parte el Caballero de Chatillon y el embajador inglés. Su relación con Chatillon era tan pública y notoria que el rey le escribió para reprenderla por el escándalo. Ella respondió a esa carta:

“…Todo lo que tengo que decir es que, como sabéis, uno no es dueño de sí en cuestiones de amor, y que no deberíais ofenderos conmigo, pues entre nosotros todo eso ha quedado terminado, de modo que no puedo perjudicaros”. Pero más adelante añade: “Os prometo que mi conducta será tal que no tendréis ocasión de lamentaros. Y espero que os atengáis a lo que me dijisteis en mi casa… ; dijisteis: “Señora, todo lo que solicito de vos por vuestro bien es que viváis en el futuro haciendo el menor ruido que podáis, y no me importará a quién améis”.

En los últimos años de su vida, Barbara cayó en las redes de Robert Fielding, un cazafortunas con el que contrajo matrimonio al enviudar de Roger Palmer en 1705. Tenía ya 65 años. La conducta de su nuevo esposo era tan violenta que se vio obligada a solicitar amparo a la justicia. Afortunadamente para ella, se descubrió que el rufián había cometido bigamia. Al parecer se había casado tan solo dos semanas antes de su boda con ella, lo que anulaba su unión.

La duquesa de Cleveland falleció de hidropesía en octubre de 1709, en su casa de Chipswick. Algunos de sus descendientes, por cierto, no dieron menos que hablar, en especial Lady Diana Spencer, Princesa de Gales.


15 comentarios:

  1. Como don Juan Tenorio, esta mujer recorrió con su voraz apetito toda la escala social, con preferencia hacia las grandes fortunas.
    (Estoy leyendo una historia en la que hay un galán, mitad francés y mitad polaco, que apesta a cerveza y se ríe de que los nobles franceses usen perfume. ¿Le suena, madame?)
    Un saludo.

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    1. En realidad la dama parece que tenía gustos parecidos a los del rey, que tampoco desdeñaba actrices.

      (Un poco, monsieur. Me recuerda a un viejo amigo).

      Feliz tarde

      Bisous

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  2. Asombroso el apetito sexual de la dama y lo subyugado que tenía al rey. ¡Cómo le costó cortar los lazos que lo unían a ella!
    Resultan de mi agrado, para variar, las historias en las que son ellas las aventureras, las que tienen numerosos amantes, jiji. Un beso

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    1. Pues sí, que hubo muchas, y en aquellos tiempos había que tener redaños, porque suponía enfrentarse al mundo.

      Feliz tarde, madame

      Bisous

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  3. Pues tan mal no le fue.Fué una buena Mesalina; ademas de belleza, caprichosa, tendría que tener un don oculto porqué por lo que leo el genio era de aúpa...?.-Ademas que no eran unos incautos que eran unos buenos partidos y unos vividores más o menos como ella .El último le salió un poco a su medida pero ya ella no era un pimpollo ya tenía una edad para estar calmadita...digo yo!

    -En fin que cuando el amor entra de esa manera uno no se da ni cuenta como reza la canción jejeje.

    Una mujer de armas tomar y en esa época aun tiene más mérito.

    Feliz finde madame.

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    1. Me ha hecho reír la banda sonora que le ha puesto usted a la historia, madame. Bueno, no le va tan mal a la protagonista, no.

      Buenas noches

      Bisous

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  4. Lo dicho insaciable mujer.
    ¡Anda! ¿Así que Lady Di descendía de esta "notable" dama?
    Por cierto, últimamente no hago más que comprobar la afición de algunos a saltar desde los balcones :)
    Beso su mano.

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    1. Jiji, era algo muy socorrido en ciertos siglos, en efecto.
      No sé cómo no se rompían la cabeza. Buen entrenamiento, supongo.

      Buenas noches, monsieur

      Bisous

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  5. pues nada. no se puede decir que no fuera sociable. cómo somos las personas, que tenemos que darnos de bruces con realidades chungas para abrir los ojos. en fin.
    buen viernes ya, madame.

    bisous!!

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    1. Sí, se ve que ojos que no ven...
      Es curioso realmente. Porque él lo sabía, siempre lo supo.

      Feliz fin de semana, monsieur

      Bisous

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  6. Hola Madame: Vaya con la dama. Insaciable hasta el final aunque hubo que separarla del caballero. Sin embargo creo que no le fue tan mal después de todo.

    Interesante que Lady Diana fuese descendiente de la dama.

    Besos

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    1. No, no le fue tan mal. Obtuvo enormes beneficios.

      Feliz fin de semana, monsieur

      Bisous

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  7. Tengo entendido que incurrió incluso en actos de necrofilia,¿ será cierto o serían corrillos para desacreditarla y alejarla definitivamente del rey?. También que fue amante de su primo Villiers, gran amigo de Carlos y del mismísimo Jacobo ( el hijo ilegítimo del rey). Una mujer sin ningún código , mucho peor que cualquier amante famosa de los Luises de Francia,que uno recuerde. Todo según versión de la BBC, así que no creo que se pongan a exagerar sobre personajes tan vinculados a los actuales aristócratas. Besitos. Claudia.

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    1. Madame, si exageran incluso sobre los actuales aristócratas, imagínese sobre sus antepasados. También Madame de Montespan fue antepasada de reyes, y han exagerado un poquito sobre ella, en otros aspectos. O sobre Margot, que bastante tenía sin necesidad de que le adjudicaran aún más.

      Feliz fin de semana, madame

      Bisous

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    2. Es cierto. Cai en mi propia trampa. Siempre desconfío de las películas¡¡¡

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"El pasado es un prólogo" (William Shakespeare)