jueves, 27 de noviembre de 2014

La educación de Fernando VII


Fernando, nacido el 14 de octubre de 1784, fue el noveno de los catorce hijos del rey Carlos IV. A pesar de ello, acabaría heredando la corona al no superar la infancia sus hermanos mayores.

Aunque pueda parecer lo contrario, Fernando VII había recibido una educación esmerada en comparación con la de sus padres. Tuvo preceptores cultos que lograron inculcarle amor por las artes: primero fue Scio, religioso de la Orden de San José de Calasanz; después el obispo de Orihuela y, cuando el príncipe tenía once años, el canónigo Juan Escoiquiz, hombre intrigante y ambicioso que fue seguramente quien más influyó en su carácter.

Durante su infancia su rutina diaria transcurría de un modo asfixiante que resulta poco adecuado para un niño. Todo estaba tan severamente controlado y el horario era tan rígido que por fuerza debía de imperar una tristeza abrumadora entre tanta monotonía. Según Michael J. Quinn, “Al plantear el curso de educación del príncipe de Asturias, Godoy adoptó principios semejantes a los que habían seguido en otros países Mortimer, Richelieu y Bute. Su interés exigía que el heredero de la corona no saliese de la dependencia, de la sumisión y si posible era, de la nulidad: porque su permanencia en el poder era incompatible con las ideas que el príncipe debía naturalmente adquirir; así que no olvidó ninguno de los medios propios para llegar al fin que se proponía. Los preceptores de Fernando veíanse obligados a seguir la línea de conducta que les había trazado el príncipe de la Paz, y había formado su corte con los hombres más ignorantes que no tenían otro destino que perpetuar su infancia y alejarle de los negocios públicos del reino”.

Cuando tenía once años, su jornada, recogida por Voltes, se desarrollaba del modo siguiente:

Se levantaba a las seis de la mañana desde septiembre hasta abril, mientras que durante los restantes meses del año se despertaba a las cinco. Una vez vestido, se reunía con su preceptor y ambos rezaban un tedéum, “dando gracias a Dios por haberle sacado de las tinieblas de la noche y suplicándole le preserve de ofenderle en el día”. El preceptor podía entonces proponerle algún asunto a meditar, tras lo cual lo instruía “en algún punto de gobierno y política cristiana”.



De siete a ocho tenía clase de latín. Cuando esta terminaba, el príncipe desayunaba, y después el maestro le explicaba una nueva lección y hacían un repaso de lo anterior hasta las 9. Finalizado el repaso, se peinaba y acudía a misa, y luego asistía a una clase de historia.

De diez y cuarto a once menos cuarto recibía su lección de baile. A las once menos cuarto “pasará su alteza al cuarto de sus majestades a darles cuenta de su salud y aprovechamiento, y saber cómo han pasado la noche, manifestando a sus augustos padres el afecto y cariño que les profesa y los deseos de complacerles y servirles”. Concluida la visita, regresa a su habitación, donde aguarda el maestro de historia. Con él permanecía el príncipe hasta las doce y cuarto, hora de comer.

Después de comer disponía de algún tiempo libre para divertirse “en lo que guste o hará la siesta hasta las dos”. Tras los cortos momentos de asueto venía una hora de estudio del latín, pues debía aprender la lección que le habían señalado por la mañana.

A las tres salía de paseo con su hermano el infante don Carlos, y a su regreso, dos horas más tarde, volvía a saludar a sus padres. Después de la merienda venía la lección de gramática hasta las siete, hora en la que pasaba a buscarlo el preceptor para rezar el rosario. “Acabado que sea, se recogerá un poco de tiempo a hacer examen de las obras del día y pedir a Dios le perdone sus defectos. Después podrá leer en el Año cristiano el santo del día.”

La cena era a las nueve. Cuando terminaba de cenar disponía de unos pocos minutos para entretenerse hasta que se fuera a acostar, que era a las diez.

No sirvió toda esta disciplina para convertirlo en un intelectual. No se rodeaba de ellos, sino que prefería la compañía de gente con menos formación que él, tal vez porque se le había acostumbrado a ello desde la más tierna edad. Sus aficiones más conocidas tampoco eran de carácter intelectual: le gustaban los toros y el billar, y se divertía con las mismas cosas con las que disfrutaba el pueblo. Sin embargo, y aunque sea uno de sus rasgos menos divulgados, Fernando VII sí que fue aficionado a la lectura, y, de hecho, reunió una importante biblioteca personal. Además era melómano y amante de la pintura; tocaba la guitarra, dibujaba bastante bien y se atrevía a traducir alguna obra del francés, además de ser mecenas de grandes artistas, como Goya o Madrazo. Todo ello sin olvidar que es a él y a su esposa Isabel de Braganza a quien se debe el museo del Prado. Tampoco la ciencia escapaba por completo a su curiosidad, puesto que algunas veces se entretuvo haciendo experimentos de física y química, creó el museo de ciencias naturales, patrocinó el jardín botánico y ordenó restaurar el observatorio astronómico, que había resultado gravemente dañado durante la guerra contra Napoleón.

Tampoco sirvió la educación religiosa recibida para convertirlo en un hombre devoto. Sin duda abrumado aún por el pesado recuerdo de aquellos años de infancia y por la excesiva devoción de su tercera esposa, cuando se le buscaba una cuarta reina y se le propuso como candidata a otra princesa de la Casa de Sajonia, exclamó (y disculpen el exabrupto):

-¡No más rosarios ni versitos, coño!




23 comentarios:

  1. Pues por mucho que se intentaron esmerar con el niño, la verdad, el resultado no fue el apetecido. No hemos tenido peor rey en España que Fernando VII, por lo menos a mi modesto entender. No se pudo caer más bajo con Napoleón y no fue de recibo pagar con la cárcel y la muerte a aquellos que habían defendido su corona en su ausencia. Y después recortando las pocas libertades que se habían conseguido con la Pepa. Lo dicho, el resultado no fue bueno y no sé si por sus profesores o por el alumno. Bueno del canónigo Juan Escoiquiz mejor no hablar...
    Un beso

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    1. No había materia prima, y no por el intelecto, que no le faltaba, sino porque no era precisamente un dechado de virtudes.

      Feliz tarde, madame

      Bisous

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  2. El de la monarquia absoluta: o conmigo o contra mí, un vendido y un traidor.-Si que nos dejo ciertos legados pero para el pueblo llano fue un déspota.Y como bien apunta madame es que le faltaba dignidad y amor hacia el pueblo.

    Un abrazo feliz finde madame.

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    1. Yo creo, madame, que fue el rey que no gustó a nadie. Y pensar que en un tiempo había sido el deseado!

      Buenas noches

      Bisous

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  3. Hola Madame:
    Me asombra la educación de Fernando VII. Le tocó una época dura, y le sobrepasaron sus obligaciones. La invasión napoleónica, la independencia de las colonias, el malestar social de la sociedad española...Y su falta de interés hicieron del reinado algo para olvidar...

    Besos

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    1. O más bien algo inolvidable, por desgracia, porque hizo que un país perdiera el tren al que debería haberlo subido.

      Buenas noches, monsieur

      Bisous

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  4. Era un tarugo y un gañán de mucho cuidado, por muy rey que llegara a ser. Además, ya mayorcito, como bien señala, recibió la pésima infleuncia de Juan de Escóiquiz, un intrigante que le comió el coco y llegó a enfrentarlo contra sus propios padres.
    Un saludo, madame.

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    1. Sí, supongo que Escoiquiz fue la peor influencia que pudo haber tenido, aunque imagino que sin él tampoco hubiera brillado gran cosa.

      Buenas noches, monsieur

      Bisous

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  5. Con una educación dirigida por religiosos, en especial el nefasto Escoiquiz del que dije en una de las muchas entradas dedicadas a este rey, que aprendió poco de lo mucho que su maestro escribía y mucho de lo malo que hacía.
    Beso su mano.

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    1. Supongo que le resultaba más fácil a su naturaleza aprender lo malo que fijarse en lo bueno, pero sí, además tuvo nefastas influencias.

      Feliz día, monsieur.

      Bisous

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  6. Por lo que veo lo único bueno fue el Museo del Prado.
    Saludos Madame.
    María.

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    1. Al menos algo se lleva, para que no se diga.

      Feliz fin de semana, madame

      Bisous

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  7. "Aunque pueda parecer lo contrario, Fernando VII había recibido una educación esmerada..." Pobre, ya no queda ni la excusa de "la sociedad me hizo así" Ay, no puedo perdonarle ni una a este gañán.
    Feliz fin de semana, Madame

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    1. No, ahí está, que no cabe la excusa de falta de capacidad o de instrucción. No tiene arreglo.

      Feliz fin de semana, monsieur.

      Bisous

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  8. Quizás fuese ese afán de intentar inculcarle una esmerada educación lo que derivó en todo lo contrario. Por reacción.

    Menos mal que nos dejó El Prado, el Museo de Ciencias Naturales, ...
    Pero, la verdad, ni con esas compensa.

    Feliz fin de semana.
    Abrazos, madame!!

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    1. El caso es que sí prendió en él el amor por las artes, pero no contribuyó a refinar en nada su carácter.

      Feliz fin de semana, monsieur.

      Bisous

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  9. Fernando vii, es persona de su época, nación en una época de transición entre la época moderna a la contemporánea, el liberalismo y constitucionalismo eran ideologías extremas para la época, era como fue comunismo en muestra epoca.
    España no estaba preparada para los cambios, y el refleja eso en su carácter.
    Con respecto de su educación fue de su época, estaba bastante elevada, y era persona inteligente, no ignorante.

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    1. Efectivamente, era persona inteligente, por lo cual no tiene excusa. No era capacidad lo que le faltaba, ni tampoco formación. Su obligación era precisamente preparar al país para los cambios, y no lo hizo. Hizo todo lo contrario.

      Feliz fin de semana, monsieur

      Bisous

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  10. Madame

    Creo que la educación de este rey pareció excelente pero era más superflua de lo que en realidad era

    Además que el carácter cambiante y traicionero de Fernando no contribuyó mucho a hacer de él el rey esperado por los españoles.

    Ni siquiera Napoleón hubiera sido tan felon como lo fue Fernando, desde Carlos IV se vivieron momentos turbulentos, donde la autoridad recaía en los ministros y sobretodo en el válido.
    Lejos quedaron los reinados de Felipe V, Fernando VI y Carlos III, con sus reformas que los siguientes monarcas no lograron continuar y todo ese peso desmoronó como ahora se está desmoronando el castillo de naipes de esta fingida democracia.

    Bisous

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    1. Se ve que los españoles no le conocían bien cuando tanto lo deseaban. De lo contrario, seguro que hubieran encontrado preferible cualquier otra opción.

      Feliz fin de semana, monsieur

      Bisous

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  11. Querida madame siempre he amado su blog, usted cuenta la Historia de una manera que hace que hasta la persona que más la odie se encandile con sus relatos. Vera, he creado un blog sobre Historia, acabo de empezar y no se si voy bien, le dejo abajo la direcció del blog, por si usted tiene tiempo y deseo de visitarlo y decirme como voy o darme consejos, sería para un honor que alguien con su fama y experiencia pudiera ayudar a este humilde bloguero

    Muchos besos Antonio

    breverepasodenuestrahistoria.blogspot.com

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    1. Qué amable, monsieur. Con mucho gusto pasaré por su blog y veré qué secretos guarda.

      Buenas noches

      Bisous

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    2. Muchas gracias madame, ha sido para mí un honor que usted visite mi humilde blog,
      Besos

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"El pasado es un prólogo" (William Shakespeare)