domingo, 5 de octubre de 2014

Vidocq: de ladrón a policía (V)



La policía volvía a perseguir al fugitivo. En mayo de 1809 el ruido le despierta cuando irrumpen en su casa. Tiene el tiempo justo de escapar y vuelve a disfrazarse para pasar desapercibido. Acude a casa de un curtidor del que pretende que le consiga un pasaporte falso, pero a su amigo no le interesa dar cobijo a un hombre que estaba siendo buscado por todo Paris. A las tres de la mañana se presentan los gendarmes a prenderlo. Vidocq corre en camisa hacia el granero, y desde allí trepar al tejado, pero ya no irá más lejos. Es obligado a bajar para ser conducido a prisión. Es entonces, cuando todo parece que se le ha puesto en contra, cuando va a alcanzar un gran logro. 

Vidocq dirige una carta a Dubois en la que vuelve a proponerle un trato, y esta vez es escuchado. El prefecto de policía de París consintió en ponerlo a prueba, y gracias a su colaboración pudieron prender a algunos malhechores peligrosos. Satisfechos con su labor, lo envían a prisión, donde permanece año y medio como agente secreto con apariencia de simple prisionero. Al cabo de ese tiempo, impresionados por sus éxitos, el nuevo prefecto de policía llega a la conclusión de que Vidocq les será de mucha más utilidad aún si lo ponen en libertad.

Una vez libre, comenzó trabajando solo, pero después tuvo otros agentes a sus órdenes, hasta un total de doce, y con ellos ejerció como policía en París. Era excepcional en el desarrollo de su trabajo: descubría pistas en las que ningún otro especialista de la época había pensado hasta entonces; tenía un olfato especial para rastrear el crimen e iba a revolucionar las técnicas policiales sentando las bases de la moderna investigación criminalística. 


Vidocq fundó la primera agencia de detectives privados, y además llegó a ser el primer director de la Sûreté Nationale. No se conformó con eso: fue editor, y novelista; continuó viviendo una vida agitada, al compás de los tiempos revueltos que le tocó vivir. 

El resto de sus aventuras dan para mucho, pero por el momento nos conformamos con ver cómo ha llegado a pasar de ladrón a policía. Detendremos aquí el relato de su vida, porque la próxima semana se hará preciso pasar a otros asuntos.



10 comentarios:

  1. Como los personajes de La naranja mecánica, pasó de ladrón a policía, con toda la "sabiduría" que proporciona el conocimiento en carne propia del mundo del hampa.
    Un saludo.

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  2. Coincido con Cayetano Madame: Se convertiría en mejor policía por conocer los "secretos" del hampa. Y aún así siguió con su vida al límite.

    Ojala se pueda retomar su vida más adelante

    Besos

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  3. ¡Ay! Me quedo con una sensación así como de "interruptus"
    Un gran serie, en cualquier caso.
    Feliz semana, Madame

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  4. bueno! el primer jefe de la Sureté! tiene narices. de ladrón a policía. qué delgada es la línea...
    bueno, veremos a ver esos asuntos cuáles son.
    buen lunes madame!
    bisous!

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  5. Creo me quedaré gonna esa extraña sensación de saber más y sobretodo de conocer algo más de este francés.

    Pero también se que me sorprenderá Madame con una nueva historia así de curiosa e interesante.

    Bisous

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  6. Al fin Vidocq logró su propósito. Ya estaba bien de huir por los tejados y disfrazarse al menos huyendo de la policía, no sé si dejaría de hacerlo de maridos engañados.
    Beso su mano.

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  7. Bien esta lo que bien acaba y esta "peli" ha tenido un final feliz para quien el arte de disfrazarse le valió hasta el final. Me ha encantado su vida madame.
    Bisous y buenas tardes

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  8. Me hubiera gustado seguirle la pista. Desde luego era un fenómeno, y por lo que se ve, muy inteligente.
    Bisous.

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  9. Un hombre que había vivido tanto desde su más tierna infancia, tan avispado y sin poseer miedo al miedo (o quizá sí lo tenía pero era capaz de luchar contra él) no extraña que fuese capaz de ponerse en la piel de los asesinos y descubrir sus artimañas, actuando cual sabueso.
    Un beso
    P.D. Madame, le felicito por la publicación de su primera novela. He de decirle, sin lisonjas, que es muy apetecible y le auguro los mayores éxitos para este libro y para los que vendrán. Sí, madame, el vicio de escribir no tiene cura.

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    1. Gracias, madame. Seguramente saldrá en enero. Ya la anunciaré por aquí en su momento.

      Bisous

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"El pasado es un prólogo" (William Shakespeare)