domingo, 8 de junio de 2014

Los matrimonios de León VI (II)


Zoe era instalada en palacio como si fuera la emperatriz. No podía contraer matrimonio con el emperador, porque ya estaba casada, pero su esposo murió de un modo tan oportuno que se rumoreó que había sido envenenado. Una vez viuda, el emperador consultó al patriarca Eutimio con respecto a un posible matrimonio con ella, pero topó con su oposición. Como consecuencia, Eutimio fue trasladado a un monasterio y Zoe se convirtió en la legítima esposa de León VI.

Poco duró la felicidad de la nueva emperatriz, que fallecía al cabo de apenas dieciocho meses. Para ella no hay alabanza en las crónicas, que se limitan a afirmar que una mano misteriosa había grabado en su sarcófago las palabras “Miserable Hija de Babilonia”.

El emperador aún era joven: aunque viudo dos veces, sólo tenía treinta años. Su hermano Alejandro esperaba ansioso el momento de sucederle en el trono, pero un astrólogo había predicho que León tendría un hijo, y era preciso que la profecía se cumpliera. El problema es que la Iglesia ortodoxa reprobaba que un hombre se casara tres veces, lo cual impidió al emperador dar ese paso durante varios años.

A comienzos de 899 León decidió enfrentarse a la censura del clero y envió a sus emisarios en busca de una esposa adecuada. Finalmente se casó con una bonita joven llamada Eudoxia, y ésta le dio pronto el ansiado varón. Lamentablemente, la emperatriz y su hijo fallecieron a consecuencia de un parto complicado.


Pero León no se daba por vencido, y estaba dispuesto a probar suerte de nuevo. Apenas unos meses después ya se encontraba buscando a su cuarta esposa. El nuevo patriarca era un amigo de sus años de infancia, y esperaba que fuera complaciente.

Se equivocó. El patriarca Nicolás se posicionó radicalmente en contra de la idea de un cuarto matrimonio, y se entabló una violenta pugna entre ambos. En una ocasión un hombre trató de asesinar al emperador en una iglesia. Su hermano Alejandro y el patriarca fueron sospechosos de haber urdido el complot, pero el asesino no confesó su implicación ni siquiera bajo tortura.

León desafió al clero admitiendo en palacio a una cuarta mujer. Se llamaba Zoe Carbonopsina. El emperador había aplacado al clero prometiéndoles que se desharía de ella tan pronto como le hubiera dado su heredero varón, un feliz acontecimiento que no tardaría en producirse. El niño nació en el año 905, y a pesar de su nacimiento ilegítimo, a comienzos de 906 fue bautizado por el patriarca en una ceremonia en la que los padrinos eran su tío Alejandro y algunos de los principales senadores.

La Iglesia pensaba que el asunto quedaba así concluido, pero León no tenía intención de atenerse a la palabra dada. Por el contrario, volvió a reclamar a Zoe y buscó un sacerdote que estuviera dispuesto a casarlos. Al mismo tiempo la madre de su heredero recibía los títulos de Augusta y Basilisa.

La furia del clero fue terrible. El patriarca no reconocía el matrimonio y prohibió al emperador que volviera a pisar una iglesia. Como Nicolás no cambiaba de opinión, León decidió desembarazarse de él. Para ello lo invitó a un banquete en un palacio a orillas del mar de Mármara. En mitad de la reunión el patriarca recibió presiones para que se retractara, y como volvió a negarse, los sirvientes lo arrastraron escaleras abajo hasta el muelle de palacio y lo embarcaron rumbo a Asia. 

El antiguo patriarca, Eutimio, regresó a ocupar la sede, y tras mostrar alguna reticencia en aras de la dignidad, reconoció la validez del cuarto matrimonio del emperador.

Esta vez el hijo de León vivió, y cuatro años más tarde era asociado al trono. Aunque no terminaban con ello los conflictos para el emperador. Por entonces el hombre más influyente de la corte era Samonas, pero éste cometió el error de admitir a su servicio al joven y ambicioso Constantino. Hacia 911 comenzó a alarmarse al ver que su protegido le estaba sustituyendo en el favor real. En un intento por detener el creciente poder de su rival y conservar el suyo, lo denunció ante el emperador por comportamiento impropio con la emperatriz. 

León creyó la acusación e hizo que Constantino fuera tonsurado y enviado a un monasterio, pero posteriormente se arrepintió e hizo que regresara. Como venganza, Samonas escribió un libelo contra el emperador.

Un eclipse de luna en medio de la disputa, interpretado como una señal de mal agüero, causó gran conmoción en palacio. León tembló y envió a buscar a un obispo más versado que él en astrología. Cuando Samonas salió al paso del astrólogo y quiso saber si el eclipse era una mala señal para el emperador o para él, la respuesta fue descorazonadora para él. No se equivocaba el astrólogo: unos días más tarde Samonas era traicionado y cambiaba su puesto en la corte por la oscuridad de un monasterio.


Al año siguiente fallecía León VI. Dejaba a su esposa e hijo al cuidado de los senadores, que juraron protegerlos contra su sucesor, su hermano Alejandro III. Sin embargo, nada hicieron cuando apenas subir al trono Alejandro obligaba a Zoe a abandonar el palacio dejando allí a su hijo. Además el nuevo emperador llegó a ordenar que castraran al niño, aunque sus cuidadores lograron engañarlo fingiendo que no merecía la pena, porque de todos modos era demasiado delicado para vivir mucho tiempo.

Seguramente Alejandro no imaginaba que era él quien iba a fallecer muy pronto. Con la salud arruinada por la vida disipada que había llevado en la corte de su hermano, moría al año siguiente, y el hijo de León se convertía en Constantino VII.



27 comentarios:

  1. Bonsoir Madame

    Resulta escalofriante la serie de intrigas en torno al trono, y es que bien dicen que el poder corrompe, y el poder absoluto, corrompe absolutamente.
    La entrada de hoy me hizo recordar una miniserie que vimos hace mucho tiempo: "Yo Claudio", donde se presentan situaciones similares para obtener el control del Imperio Romano y solamente un personaje torpe y minusvalido se atreve a desafiar el sistema...
    Dos milenios han pasado de esto y creo con pesar que hemos avanzado poco en encontrar una forma de gobierno apropiado.

    Terminan las lluvias y se avecina un caluroso verano...
    ¡Un feliz domingo para Ud. y todos los participantes del tablero!
    Frederick

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    1. Extraordinaria serie la que usted nos recuerda hoy, basada en la obra de un escritor magnífico como Robert Graves. Me han entrado ganas de revisarla un poquito.

      Gracias, monsieur, igualmente para usted.

      Bisous

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  2. Entre patriarcas, astrólogos y mujeres en palacio la cosa estaba entretenida. Al final parece que no era tan fiero el "león" como lo pintaban, algunos le superaban en crueldad.
    Un saludo.

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    1. Así es. Para ser bizantino no se distinguió por su crueldad, a pesar de los ejemplos que había tenido alrededor.

      Feliz domingo

      Bisous

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  3. Mire que se veía venir que Alejandro no quedaría conforme y trataría de coronarse él; pero el destino le tenía preparado un pronto final.
    Beso su mano.

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    1. Sí, Alejandro era más drástico que su hermano, al parecer, pero también un poco más inocente.

      Buenas noches, monsieur

      Bisous

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  4. En esa corte la lógica no funcionó nunca; sino la imposición y la traición...Cuatro matrimonio(a su manera) y un hijo que al final fue proclamado emperador., gracias a eso: porque sino estaba condenada a desaparecer.

    Es una época un poco taciturna y tenebrosa verda!

    Feliz domingo y tranquila semana.

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    1. Y tan tenebrosa, madame. Resulta muy complicado seguir los entresijos de las cortes bizantinas.

      Buenas noches

      Bisous

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  5. Me fascinan las muchas intrigas de estos viejos reinos, pero me alarma que en los actuales no son muy distintas las cosas aunque sí los motivos. Como telón de fondo, siempre la necesidad de dejar herederos, mientras que los que nada tienen mantienen como Dios les da a entender una prole que malvive. ¡Qué poco equilibrada es la vida entre unos y otros espacios!
    Bisous.

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    1. Y al final la mayoría de ellos perdían la vida en esa pugna por heredar imperios. El veneno, el puñal o una acusación de traición, qué más daba. Cualquiera podía caer.

      Buenas noches, monsieur

      Bisous

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  6. Da igual una Corte que otra en cualquier lugar, en cualquier país. La ambición pone en contra familia, sacerdotes, políticos y lo que se ponga en contra.
    Pero la historia no se puede cambiar. Aunque si el futuro y metemo que no estamos por la labor.
    Bisous y buena semana madame

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    1. Parece que encontramos grandes dificultades para aprender del pasado, en efecto.

      Feliz tarde, madame

      Bisous

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  7. Si algunos se levantaran de su tiempo y conservaran una pizca de entendimiento, se darían de bofetadas por haber desperdiciado poder y fortuna en intrigas de las que no trajeron más ganancia que perpetuar las inquinas y los crímenes. No sé dónde he leído que algunos ritos bizantinos se inspiraron en ceremonias esotéricas, vamos, que practicaban la magia.

    Bisous y que le sea grata la semana

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    1. Sí, eso parece. De ahí el favor con el que Basilio distinguía al monje Teodoro, experto en esas prácticas.

      Feliz tarde, madame

      Bisous

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  8. Traiciones y conspiraciones en torno al trono fueron una constante durante el reinado de León VI. Y en él se mezclan los enredos familiares y los conflictos religiosos. "Sancho, con la Iglesia hemos topado", escribió siglos después Cervantes poniéndola en boca de Alonso Quijano, pero es una frase que se le podría haber ocurrido a León VI.
    Un beso

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    1. Pues sí, madame. Los conflictos entre el rey y la Iglesia se remontan a muy antiguo. Ya en Bizancio estaban a la orden del día.

      Feliz tarde

      Bisous

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  9. Hola Madame:

    Ya lo han comentado los compañeros comentaristas, las intrigas entre El clero, la familia y las mujeres, no dejaban descansar al emperador...El comentario de Carmen es acertado: Con la iglesia hemos topado :) El Emperador, intentó llevársela por delante :).

    Besos. Un mosquetero con unas fotos partirá dentro de poco :D

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    1. Fue larga la pugna entre la corona y la Iglesia, en Bizancio y fuera de Bizancio. Dos poderes enfrentados por la supremacía.

      Feliz fin de semana, monsieur

      Bisous

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  10. Vaya, vida en la corte bizantina, mi querida Madame.

    Ni usted ni yo hubiésemos sobrevivido mucho tiempo, pero que azarosa era la vida en Constantinopla.

    Mejor es estar en la corte de Luis XIV, o en la de Federico Guillermo de Prusia

    Pero una pena por los emperadores bizantinos que no podían casarse más de 2 veces, creo que Liz Taylor la hubiesen condenado por sus 4 matrimonios

    Pero eran otros tiempos.

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    1. Sí, no es que en nuestra corte barroca faltaran intrigas, pero comparando con las bizantinas, se nos antojan mucho más inofensivas. Claro que a continuación me pongo a pensar en todo aquel asunto de los venenos y ya no estoy tan segura.

      Tal vez Liz Taylor fue bizantina en otra vida, y en la última se dedicó a desquitarse :)

      Feliz fin de semana, monsieur

      Bisous

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  11. No me explico como pudo durar tanto el imperio bizantino con tanta intriga y tanto asesinato en la corte, así debería resultar difícil gobernar un imperio.
    Besos.

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    1. Así andaba todo, en efecto. Lo extraño es que ahora que parece que hay menos intriga, les va peor. Qué cosas, monsieur.

      Feliz fin de semana

      Bisous

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  12. Confieso que ando perdida, y más que me voy a perder. Estaré fuera hasta primeros de Julio, cuando vuelva me pondré al día de los futuros post. Me he pasado nuevamente no por repetir protagonismo sino para decirle hasta pronto. Bisous y cuídese.
    Buen finde

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    1. Que disfrute de sus vacaciones, madame. Ya nos contará.

      Bisous

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  13. En aquella época los emperadores se sucedían, destronaban, enviaban a monasterio o asesinaban de una forma pasmosa. Lo que me extraña es que fueran considerados civilizados por sus vecinos del oeste. Pánico me da como debían gastarse las los vikingos y germanos en esa misma época....

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    1. Pues sí, era lo mismo pero sin refinamiento alguno. Los bizantinos a veces solucionaban los problemas tonsurando, lo cual puede considerarse todo un detalle para la época.

      Feliz fin de semana

      Bisous

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"El pasado es un prólogo" (William Shakespeare)