domingo, 13 de abril de 2014

Madame de Sévigné


"Si los hombres han nacido con dos ojos, dos orejas y una sola lengua es porque se debe escuchar y mirar dos veces antes de hablar." (Madame de Sévigné)


Marie de Rabutin Chantal nació en París el 5 de febrero de 1626. Perdió muy pronto a su padre, el barón de Chantal, y después también a su madre cuando contaba apenas siete años, de modo que no conoció ese amor maternal que ella prodigaría después a su propia hija, y que dejó de manifiesto en su abundante correspondencia.

Pasó de un orfanato al cuidado de sus abuelos maternos, y al fallecer el abuelo fue su tío, el abate de Coulanges, quien tomó el relevo. Educada en el campo, Marie aprendió latín, español e italiano, demostrando desde un principio gran capacidad para el estudio. 

Solo tenía 16 años cuando fue presentada en la brillante corte de Ana de Austria, donde se la recibió con entusiasmo. La jovencita resultaba brillante, rezumaba alegría y frescura y poseía un encanto natural realzado por unos maravillosos ojos azules.

Habían transcurrido dos años desde su llegada cuando Marie se enamoró de Monsieur de Sévigné, un valeroso y apuesto soldado. Fue correspondida, aunque hubiera tenido mejor fortuna de no haber sido así: Henri de Sévigné era voluble en sus afectos, lo cual parecía indicar que no iba a ser el mejor marido. Pero la familia de Marie aprobó esta unión, y, sin obstáculos que se interpusieran entre ambos, el matrimonio se celebró en agosto de 1644.

Château de Rochers-Sévigné

Sévigné presentó a su esposa en el salón de Madame de Rambouillet, y el matrimonio comenzó a relacionarse con los grandes nombres de su tiempo: Molière, Corneille, Racine, Pascal y La Rochefoucauld, todos ellos pertenecían a su círculo. Ella era lo bastante instruida para desenvolverse a la perfección en esa sociedad, y además tenía tacto, buen gusto y gran ingenio, cualidades que la ayudaban a triunfar. Los poetas le escribían sonetos, y todos la adoraban.

Monsieur de Sévigné pronto llevó a su esposa a Les Rochers, su posesión en Bretaña. Marie había aprendido desde niña a amar el campo, y también fue feliz allí, entre sus bellas rosaledas y rodeada de idílicos paisajes.

El matrimonio tuvo dos hijos: la mayor fue una niña, su queridísima Françoise, que se convertiría en condesa de Grignan. El menor fue Charles, barón de Sévigné.

Había estallado la Fronda, y el esposo de Marie recibió órdenes de reunirse con su regimiento. Ambos regresaron a París, con todos los peligros que eso suponía para la frágil fidelidad de Henri. Llegaron a la capital cuando Luis XIV entraba triunfal en compañía de su madre y del cardenal Mazarino.

En París Marie se encontraba con su famoso primo Bussy-Rabutin mientras Monsieur de Sévigné caía subyugado por los encantos de Ninon de Lenclos. Fue Bussy quien le abrió los ojos a la esposa engañada. El asunto fue sumamente doloroso para ella, pero guardó silencio. Aconsejada por su tío, se limitó a regresar a Les Rochers con sus hijos.

Roger de Bussy-Rabutin

Allá en el campo seguramente le irían llegando noticias de otras infidelidades de su marido, hasta que finalmente hubo de enfrentarse a la peor de todas: Henri había recibido una herida mortal al batirse en duelo por otra mujer. Marie quedaba viuda un día después de cumplir 25 años. Nunca volvería a casarse.

Henri la dejaba arruinada. Le era preciso vivir con gran sencillez y recurrir a la ayuda de su tío. Marie administró personalmente sus propiedades con gran sentido común hasta lograr rehacer razonablemente su economía, y entonces regresó a París. Había aprovechado el tiempo para cultivar su mente, y había ganado encanto, ingenio y simpatía. Siempre tenía la palabra adecuada, y sabía cómo decirla. No había en su carácter el menor rastro de amargura, ni siquiera en la adversidad. 

Era joven, amaba la vida y aún quería disfrutarla, así que se deleitaba con los bailes y las fiestas que ofrecía la corte. Contaba entre sus amigos al Príncipe de Condé y a Madame de la Fayette; Conti y Fouquet la adoraban, y todos querían conocerla. En cuanto a sus propios sentimientos, se dijo una vez que había sido para Fouquet menos que una amante, pero algo más que una amiga. Se ha afirmado, en efecto, que si alguna vez hubo un hombre que tocó su corazón después de su marido, ese fue el poderoso superintendente.

Marie presentó a su hija Françoise en la corte. Se preocupaba por encontrarle un buen partido, algo difícil, porque Françoise no solo carecía de su brillo, sino que pertenecía a una familia no demasiado bien vista por el rey: Luis XIV no veía con buen ojo la inquebrantable amistad de Madame de Sévigné hacia Fouquet tras caer este en desgracia. Además Marie coqueteaba con el impopular jansenismo.

Françoise de Sévigné, condesa de Grignan

Madre e hija participaron en las fiestas que dio Madame de Montespan después de firmarse la paz de Aix-la-Chapelle, y el rey les hizo el honor de distinguir a Françoise bailando con ella. Poco después la joven se prometía al conde de Grignan, un hombre inmensamente rico y, al parecer, encantador, pero con reputación de ser terriblemente feo y ya viudo por segunda vez. Tenía 36 años, y se había enamorado de la joven de 23. Para la novia se trataba, simplemente, de un esposo muy conveniente.

Marie esperaba que su yerno obtuviera un puesto de importancia en la corte, algo que le permitiera tener a su hija junto a ella en París. Mientras tanto le escribía a Françoise esas cartas maravillosas que la hicieron pasar a la posteridad. Le escribía de la mañana a la noche, incluso cuando regresaba de un baile en la corte a las cinco de la madrugada. Nunca había cansancio ni pereza a la hora de tomar la pluma para dirigirse a su hija; no había correo que no saliera con una carta suya para ella. Le escribía sobre todo: los bailes y las comedias en Saint-Germain, los sermones de Bourdalue, los escándalos de la corte o el retiro de Luisa de La Vallière al convento. Le confesaba su pasión por las viejas novelas, o su admiración por Corneille.

Grignan fue nombrado gobernador de Provenza. Para entonces el matrimonio había hecho abuela por dos veces a Marie. Mientras tanto su otro hijo parecía seguir los pasos de su padre, algo que Madame de Sévigné se tomaba con filosofía. Cuando Charles se enamoró de una actriz a la que llamaban la Champmêlé, ella la llamaba alegremente “mi nuera”. Seguramente no dejaría de sorprenderle el hecho de que un día él decidiera casarse y sentar la cabeza, hasta el punto de resultar un hombre devoto en extremo.

Madame de Sévigné

Marie tenía 70 años cuando una grave enfermedad de Françoise la hizo acudió a su cabecera. La atendió hasta verla recuperada, pero lamentablemente ella misma acabó contrayendo las fiebres, con fatales consecuencias: la enfermedad le causó la muerte.

Madame de Sévigné fue enterrada en el panteón familiar. Casi treinta años más tarde algunas de sus cartas eran editadas de modo clandestino. Su nieta decidió entonces publicarlas oficialmente.


"En cuanto recibo una carta, me gustaría recibir otra al instante, sólo vivo para ellas. Pocas personas son dignas de comprender lo que siento."



32 comentarios:

  1. Quelle surprise agréable!

    Casualmente estaba en el patio leyendo las secuencias de la Marquesa de Brinvilliers, ¡ostia! que harpía tan malvada, y es una gran coincidencia que nos traiga al tablero este resumen de la talentosa Madame de Sévigné, quien la conoció o tuvo información sobre aquella.

    Muchas veces me he preguntado si la Sévigné presintió el éxito infinito de su correspondencia y la fuente invalorable de los personajes del reinado de Luis XIV.

    Una peli que me viene a la memoria es "Vatel" con Gérard Depardieu, y creo que está basada en los comentarios de Madame de Sévigné, corríjame si ando en lo cierto.

    ¡Buen inicio de semana Madame!

    Frederick

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    1. Así es, monsieur. Madame de Sévigné narraba la historia en una de sus cartas, que yo publiqué aquí mismo hace tiempo:

      http://themaskedlady.blogspot.com.es/2009/05/la-tragedia-de-vatel.html

      Feliz tarde

      Bisous

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  2. Una mujer enamorada de la vida ; encajaba bien cualquier rol que haya tenido que desempeñar.Ademas una madre cariñosa y respetuosa con sus decisiones.

    Que fatalidad lo de las fiebres.

    Que disfruteis esta semana Pascual

    Bisous.

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    1. Igualmente, madame. Felices vacaciones si las tiene.

      Buenas noches

      Bisous

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  3. Toda una señora Madame de Sevigne, y con una pasion por el conocimiento y la literatura epistolar admirable. Un gusto haberla conocido a traves de tus letras.

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    1. Gracias, madame. Lástima que se haya perdido la costumbre de escribir cartas como aquellas. El progreso tiene sus inconvenientes.

      Feliz día

      Bisous

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  4. no deja usted de presentarnos a mujeres que tienen un papel fundamental en la historia y que no fueron meramente 'la que está detrás del gran hombre'.
    que tenga buena semana, madame!!

    bisous!!

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    1. Igualmente para usted, monsieur.

      Feliz tarde

      Bisous

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  5. Terrible debe ser quedarse una joven de 25 años con una mano delante y otra detrás, aunque peor fue verse engañada por el picaflor del marido. Luego parece que pudo rehacer su vida y hacer feliz a su hija.
    Felices vacaciones si puede disfrutar de ellas.

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    1. Gracias, monsieur, igualmente. Que tenga una estupenda semana, tanto si viaja como si es de los que se quedan.

      Bisous

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  6. Hola Madame:
    Una dama que me hubiese gustado conocer. Ese pensamiento de escuchar y oír dos veces antes de hablar es simplemente soberbio.

    Creo que hubiese compartido mucho de su forma de ver la vida. Eso de empezar después de quedarse sin nada y recomenzar demuestra de que madera estaba hecha

    Besos Madame.

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    1. Pues sí, una dama muy especial. Desprende simpatía aún hoy.

      Feliz día, monsieur

      Bisous

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  7. Después de leer la descripción de Madame de Sévigné, no se puede más que sentir simpatía por una mujer tan encantadora. La fama la tiene bien merecida, demostró capacidad para resolver los reveses del destino sin perder su buen carácter.

    Que disfrute usted de la Pascua.
    Bisous

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    1. Así es. Su carácter era envidiable. No le gustaba hacer dramas ni tomarse las cosas a la tremenda, y no renunciaba a disfrutar de la vida.

      Feliz Pascua también para usted, madame

      Bisous

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  8. Así es, tiene buena fama, ya parece haberla ganado con justicia.
    Tiene gracia que fuese precisamente su primo, del que recuerdo bien muchas de sus rabutinadas. (aquélla del secuestro es para recordarla) quien le abriera los ojos sobre su infiel esposo.
    Beso su mano.

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    1. Pues sí, fíjese usted que a menudo habla quien más tendría que callar, pero bueno. Seguimos, en efecto, las aventuras de su insigne primo allá en la corte. Yo me divertí mucho relatándoles aquella del secuestro.

      Feliz día, monsieur

      Bisous

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  9. Es muy triste quedar viuda con 25 años y encima por como quedó. Tuvo una gran valentía. Me ha caído siempre muy bien esta dama. Lo raro es que no se volviera casar. Porque tenía encanto.
    Bisous y buenas noches

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    1. Es que no solo tenía encanto, madame, sino también inteligencia :)
      No le gustaba el matrimonio tal como estaba planteado, como una ley del embudo en la que el marido tenía todos los derechos y la esposa debía ser sumisa. Total, ya tenía dos hijos de los que ocuparse, así que eligió la libertad.

      Feliz día, madame

      Bisous

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  10. Entre un paso y el siguiente de la Semana Santa, una miradita al ordenador para deleitarme con vuestras maravillas histórica, Madame.
    Bisous.

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    1. Gracias, monsieur.

      Que disfrute de la Pascua

      Bisous

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  11. Bonsoir Madame!
    He ido presuroso a la entrada de Vatel, que su merced publicó en 2009.
    Vatel sin duda era un perfeccionista obsesivo y si no fuese por el talento epistolar de Madame de Sévigné quizás nos hubiesemos privado de conocer
    esta trágica historia.

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    1. Cuántas historias nos han sido reveladas a través de la correspondencia de aquellos cortesanos, y que hoy hace nuestras delicias.

      Feliz día, monsieur

      Bisous

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  12. Una mujer sacudida por la muerte en plena juventud, pero que supo mantener las riendas de su vida a pesar de ello. Debió de manejarse perfectamente en la corte y, de esa experiencia y de su talento como escritora, surgieron esas cartas que todo amante de la corte de Luis XIV debe leer sin tardanza.
    Un beso y felices vacaciones

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    1. Tenía un carácter admirable. No era depresiva; luchaba por encontrar su parcela de felicidad. Y vaya si la encontró.

      Feliz día, madame

      Bisous

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  13. Es muy bueno el hecho que hubiese mujeres que escribieran sobre sus vidas, ´tal vez por lo único que las conoceríamos. En este caso la dama escribía bien , un don familiar al parecer, ( esa frase es muy ingeniosa y veraz). Lo que siempre lamento en estos casos es que en casi todas las épocas, salvo las recientes, siempre "escuchamos las voces " de las mujeres de fortuna y nobleza. Muy poco sabemos del resto de las mujeres. Besos. Claudia.

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    1. Y de los hombres. En una época en la que la mayoría de la población era analfabeta, no hay muchas posibilidades de encontrar tesoros epistolares entre ellos. Eran privilegiados aquellos que tenían acceso a la cultura.

      Feliz día, madame

      Bisous

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  14. Realmente sabia poco sobre esta dama,pero su cita inicial que has puesto la conocia. Realmente era una mujer fascinante.
    Un beso

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    1. Sí que lo era, y además simpática. Tenía un refrescante sentido del humor y una ligereza encantadora.

      Feliz día, madame

      Bisous

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  15. Que buena frase, la de la entrada, para aplicarse todo el mundo. Aquí se demuestra que una persona con la cabeza bien amueblada e instruida puede regatear los envites de la vida de muchas formas. Tiempos revueltos para los poderos.
    saludos

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    1. Aún no. Les iba bastante bien en el XVII.

      Felices pascuas, monsieur

      Bisous

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  16. Mi querida Madame

    La señora de Sevigne nos a dado una clara forma de amar a los hijos y seguirles en sus vidas sintiéndome rayar en la intromisión conyugal, considero quebrado perder a sus padres a temprana edad y quedar sola al cuidado de sus retoños no fue nada fácil, no obstante inteligencia tenía esta graban mujer cuya historia no tuviésemos, de no haberse publicado sus cartas que con tanta pasión escribió para su hija

    Con gran afecto
    me suscribo de usted

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    1. El destino parecía condenarla a una vida de soledad, y sin embargo su carácter posibilitó que siempre estuviera rodeada de gente que la adoraba. Tuvo muchos amigos.

      Felices pascuas, monsieur

      Bisous

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"El pasado es un prólogo" (William Shakespeare)