domingo, 6 de abril de 2014

La Guerra de los Cien Años

Carlos VII el Victorioso

Al extinguirse en Francia la dinastía de los Capeto, pasó la corona a un primo de éstos, el primer Valois, que reinó con el nombre de Felipe VI. El rey de Inglaterra, Eduardo III, era hijo de Isabel de Francia, hermana de aquellos últimos reyes Capeto. Por tanto, Eduardo sostenía que él tenía más derecho que Felipe al trono francés, como heredero de su madre. 

En Francia imperaba la ley sálica, según la cual una mujer no tenía derecho al trono. Muchos deducían de esto que Isabel no podía, por tanto, transmitir aquello que nunca había tenido. Otros, en cambio, opinaban que la ley sólo impedía reinar, pero no la transmisión del derecho a un heredero varón. Sin embargo, entendían que contraer matrimonio con un soberano de otro país implicaba una renuncia a todo derecho sobre Francia mientras hubiera un heredero francés.

Tras mucho discutir y reclamar, finalmente estalló una guerra que se prolongó entre 1337 y 1453. La contienda tuvo lugar en suelo francés, aunque los escoceses aprovecharon para invadir el norte de Inglaterra con el apoyo de Francia. Los ingleses ganaron batallas muy importantes: Crécy (1346), Poitiers (1356), Agincourt (1415). Una buena parte del secreto de sus éxitos militares radicaba en los eficaces arqueros galeses, cuyos largos arcos estaban fabricados con una clase especial de madera que no abundaba en Francia, de modo que resultaba imposible competir con ellos. También resultó decisivo a la hora de conseguir victorias Eduardo, el Príncipe de Gales, conocido como el Príncipe Negro. Irónicamente Eduardo era rubio, pero debía su sobrenombre a la coraza negra que llevaba en las batallas, regalo de su padre. Se distinguió desde su adolescencia en las batallas más importantes, y obtuvo aplastantes victorias para los ingleses. No llegó a reinar, pues una enfermedad se lo llevó un año antes de que falleciera Eduardo III. (1376).
Juana de Arco
Y entonces fue cuando apareció en escena una joven campesina llamada Juana de Arco y dio la vuelta a la historia. Juana, que afirmaba oír voces de santos, consiguió varias victorias para los franceses, gracias a las cuales Carlos VII pudo ser coronado en Reims. Posteriormente fue capturada por los borgoñones, aliados de los ingleses, a quienes la vendieron. La joven fue acusada de brujería y quemada en una hoguera en Rouen. 

Durante el transcurso de esta dura y prolongada contienda, Inglaterra perdió todas sus posesiones continentales a excepción de Calais. El suelo francés resultó devastado, y ambos países gastaron sumas astronómicas. La población, especialmente en Francia, sufrió un importante descenso. La ley y el orden no existían, los pillajes eran frecuentes, porque los soldados que hubieran podido impedirlo estaban lejos, luchando en la guerra. El comercio se interrumpió, y para cubrir las pérdidas financieras se acribilló a impuestos a los campesinos.

En Francia había distintas facciones que le disputaban al rey su poder, aprovechando que se habían hecho demasiado necesarios para él durante la larga guerra, gracias a lo cual habían ido acumulando unas prerrogativas prácticamente ilimitadas. Otra de las consecuencias de la guerra fue la práctica situación de independencia en que había quedado el ducado de Borgoña.

En Inglaterra las necesidades económicas llevaron a los reyes a reunir a los Parlamentos con más frecuencia. Esto dio a los nobles y a los mercaderes más poder, pues no se podía recaudar impuestos sin la aprobación del Parlamento. Los procedimientos fueron cambiando para dar a los nobles mayor control sobre el gobierno. Además, al terminar la Guerra de los Cien Años la nobleza inglesa continuó enfrentándose entre sí en la Guerra de las Dos Rosas (1450-1485), entre la Casa de York y la de Lancaster.


13 comentarios:

  1. Disculpen tan prolongadas ausencias. Procuro no desconectar, pero a veces me resulta muy difícil continuar por aquí. Haré lo imposible por publicar con más regularidad. De momento he tenido que recurrir a un viejo artículo que ya escribí hace años.

    Muchas gracias

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  2. La primera gran guerra a gran escala que duró bastante más de cien años y dobde se usó por vez primera un arma de "destrucción masiva", la pólvora.
    Un saludo.

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  3. Cien años, eso significa que con la esperanza de vida de aquella época, casi tres generaciones vivieron en el espanto bélico.

    Madame, no sufra que quienes la leemos no tenemos, presumo, memorias prodigiosas, así que leemos esta entrada como si fuera recién escrita.
    Un abrazo y pase usted una templada y sosegada semana.

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  4. Hola Madame:

    Una guerra "moderna". Imagino como los franceses intentaban buscar la madera de los arcos galeses.

    Ya ve como las guerras enriquece a unos y empobrece a los más.

    Besos. Que todo vaya bien

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  5. Qué bien resumió Ud. nada menos que cien años de idas y vueltas. Yo, me voy a animar a opinar, ja, ja. Para mi tenían razón los franceses porque ya tenían muchos años casándose entre los dos paises y la circunstancia de tener una madre francesa no era un hecho infrecuente en un príncipe inglés y viceversa . Sucede que Eduardo III fue quien vio el filón y fue por él. Al menos para los ingleses rescatamos de todo este horror un mejoramiento de la forma de gobierno. Besitos. Claudia .

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  6. Como todas las guerras siempre pierde el pobre a quien acribillan a impuestos.
    Claro que ademas se pierde vidas y esas perdidas no se recuperan nunca.Los franceses deben de estar gracias a su heroina por lograr lo que logro despues de años de licha aunque la pobre tuviera un final que no merecia.
    De todos modos su majesta ,el rey ingles,si que vio wl medio para agrandar sus territorios y sus arcas aunque no lo consiguio para bien bien de francia.De todos modos yo estpy de acuerdo que los franceses tienen razon.
    Madame no se preocupe primero cumpla con sus quehaceres que sus siguidores esperamos pacientemente sus articulos.
    Bisous,ana.

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  7. Bonsoir Madame!

    Me alegra que haya vuelto a subir esta entrada sobre los inicios de la Guerra de los Cien Años, un tema de sumo interés que debe ser analizado con detenimiento, ya que un siglo de conflictos no son poca cosa.

    Siempre me impactó la profecía que afirmaba que Francia se perdería por una mujer perversa (Isabel de Valois) y luego sería salvada por una doncella (Juana de Arco).
    Y aunque estas profecías pueden interpretarse de diferentes formas, no deja de ser interesante las pretensiones de los ingleses para posesionarse en el continente.

    Isabel de Valois es la villana de esta contienda y ya importantes autores como Shakespeare la llamaron la Loba de Francia; sin embargo debemos ser imparciales hacia una soberana que tuvo que sufrir muchas humillaciones y que sólo hizo valer sus derechos a un trono vacante.

    La única vez que la he visto personificada en una peli fue con Sophie Marceau en "Corazón Valiente", donde los libretistas se toman la libertad de sugerir un supuesto affaire con William Wallace :-)

    Siento devoción por Juana de Arco, a pesar de las polémicas discusiones sobre su vida y obra, está demostrado que inflamó la moral y esperanzas de los desdichados franceses.

    No es necesario disculparse Madame, ya que Ud. reina en el tablero

    Buen inicio de semana
    Frederick

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  8. No había leido este blog, Madame. Todo lo de la Guerra de 100 Años (y que bien, la condensa Su Merced) me interesa. Siempre es un gusto leerla.
    Bisous

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  9. Madame, me ha hecho usted rejuvenecer unos cuantos años así, de golpe: recuerdo que uno de mis primeros comentarios en sus blogs era sobre los arcos galeses y su madera especial. Eran arcos de tejo, de una resistencia incomparable y, por lo tanto, alcanzaban casi el doble de distancia que el resto de los arcos.
    Siempre es un placer leerla, pero también es entendible la falta de tiempo que nos persigue. Gracias por continuar en el empeño.
    Feliz semana

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  10. Sabía que era imposible que se hubiera acabado la historia, pero me sentía perdido en medio de esta ausencia, sin una intriga que llevarme a la boca. Finalmente aparecéis con todo un clásico con nombre equívoco, ya que fueron 100 años dilatados. Para mí, Madame, hoy el acontecimiento es su regreso, por encima de la mítica batalla.
    Bisous.

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  11. Desconocía esta entrada pero me alegro que la haya vuelto a colgar es una batalla que marco un antes y un después.

    El tiempo un bien escaso en mi lugar estoy deseando que pase ya esta semana para poder renovarme o morir en el intento...?

    Un abrazo madame.

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  12. Bueno, las cosas, y también las guerras, parece que se las tomaban con calma: cien años, entre batallas y treguas, para resolver un conflicto dinástico. Está bien recuperar antiguos artículos, que pasaron desapercibidos para algunos lectores. Yo, por ejemplo.
    Como siempre, beso su mano.

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  13. Merece la pena que lo haya subido.Yo también he estado leyendo algunas entradas que tenía pendientes.
    Saludos

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"El pasado es un prólogo" (William Shakespeare)