martes, 11 de febrero de 2014

Enrique VI de Inglaterra


Enrique VI de Inglaterra fue el único hijo de Enrique V y su esposa Catalina de Francia. Nacido en Windsor el 6 de diciembre de 1421, ni siquiera había cumplido nueve meses cuando alcanzó el trono a la muerte de su padre, quien, ocupado con sus campañas bélicas en suelo francés, nunca llegó a conocerlo. Fue proclamado por los heraldos al sonido de trompetas y tambores por todo Londres mientras era aún un bebé en brazos de sus ayas.

El Consejo asumió la regencia. Como el tío mayor de Enrique, el duque de Bedford, pasaba la mayor parte de su tiempo combatiendo en Francia, fue Gloucester, otro de sus tíos, quien recibió los poderes que lo convertían en gobernante de facto. Bedford, por su parte, recibía el título de regente de Francia.

Más tarde, y según lo estipulado en el Tratado de Troyes, Enrique fue proclamado rey de Francia a la muerte de su abuelo Carlos VI, dándose la circunstancia de que fue el único rey inglés que llegó a coronarse en territorio francés


Pero el tratado había dividido a Francia en dos bandos. Uno de ellos sostenía los derechos del primogénito del difunto rey, el Delfín Carlos, a quien su propia madre había declarado bastardo. Ambas facciones se enfrentaban por imponer a su candidato. Al principio los ingleses llevaban ventaja, y pronto se apoderaron del ducado de Anjou, pero cuando apareció Juana de Arco, la suerte comenzó a cambiar. Orleáns abrió sus puertas a los franceses y la Doncella condujo al Delfín a Reims para ser coronado, desafiando así las reclamaciones de Enrique VI.

Aunque la posibilidad de coronar al inglés como rey Francia ya había sido discutida por el Consejo con anterioridad, ahora era más necesario que nunca llevar a cabo la ceremonia, para así reafirmar su derecho al trono y recuperar la ventaja perdida frente a su oponente. Así se hizo en Westminster el 6 de noviembre de 1429, un mes antes del octavo cumpleaños de Enrique. No habían transcurrido aún cuatro meses desde la coronación del Delfín.

Al año siguiente hubo una nueva ceremonia en París. El rey niño se presentó al frente de un gran cortejo de caballeros, en total miles de hombres, todos vestidos con hermosas galas. En Saint-Denis las autoridades vinieron a recibir al rey vestidos de rojo y portando espléndidos estandartes.


La política inglesa no se veía exenta de tensiones. Gloucester y Beaufort, obispo de Winchester y posteriormente cardenal, se enzarzaban en continuas disputas y desacuerdos que nada favorecían el buen gobierno del reino, y Enrique se iba a ver siempre obligado de hacer de mediador entre ambos para apaciguar los ánimos. 

Beaufort, hijo de Juan de Lancaster, era un hombre de enormes capacidades, muy hábil en las intrigas, y de inmediato comenzó a forjar ambiciosos planes. Estaba celoso del poder de Gloucester, y como este sentimiento era mutuo, no podía tardar mucho tiempo en estallar el conflicto.

Beaufort tenía la Torre de Londres bajo su mando, y resulta que allí estaba encerrado un prisionero al que Gloucester deseaba poner en libertad. Hubo entonces disturbios de grandes proporciones en el Puente de Londres, una situación que puso en estado de alarma a toda la ciudad. Beaufort alegó que Gloucester pretendía atentar contra su vida y que además planeaba apoderarse de la persona del rey. Para defenderse e impedir que Gloucester llegara hasta el palacio donde residía, tomó los pasajes que conducían al puente y los fortificó. Construyó barricadas y reunió un gran ejército para protegerse. Los londinenses, aterrados, montaban guardia día y noche a fin de proteger sus propiedades contra la violencia de los soldados, y todo era conmoción y miedo. Finalmente la gente envió una delegación al duque de Bedford, en Francia, rogándole que regresara de inmediato y tratara de mediar en la disputa.


Bedford regresó, convocó un Parlamento y organizó una audiencia solemne en la que Gloucester hizo graves acusaciones contra el cardenal. La réplica de éste no se limitaba a su defensa, sino que a su vez presentaba cargos igualmente contundentes contra el duque. Tras los debates que siguieron se llegó a un compromiso con el que ambas partes se dieron por satisfechas. El asunto concluyó con un simulacro de reconciliación.

Durante años las cosas fueron más o menos bien. La vieja rivalidad aún continuaba, pero Bedford fue capaz de mantenerla bajo control mientras vivió. A su muerte, cuando el rey tenía 14 años, fue enterrado con gran pompa y ceremonia en Ruán. 

Los tíos de Enrique y el cardenal de Beaufort le inculcaron un gran amor por las letras, algo que llegó a convertirse en su único consuelo durante su triste reinado. No logró aficionarse, en cambio, a los ejercicios bélicos en los que lo entrenó Warwick, pues su naturaleza era demasiado frágil y delicada para la violencia de dichos deportes.

Refugiado en la cultura, Enrique fundó el colegio de Eton cuando contaba apenas 18 años. El colegio admitía tan solo a catorce estudiantes al año, hasta alcanzar la cifra de setenta. La educación de todos ellos era costeada por el rey. Más adelante se permitió el acceso de un mayor número de alumnos a condición de que pagaran sus propios gastos. Al año siguiente Enrique fundaba el King’s College en Cambridge.


Aparte de su amor por el conocimiento, el único asunto que parecía ocupar su mente era la necesidad de lograr la paz con Francia. Para ello buscaba un matrimonio con una princesa francesa y, tras varias propuestas, Enrique aceptó casarse con Margarita de Anjou en 1445. Con este acuerdo se concertaba una tregua de dos años.

El matrimonio no resultó muy popular en Inglaterra. Eran muchos los que pretendían continuar con la guerra, y consideraron el tratado como una rendición. Se volvieron entonces contra el hombre que había concertado dicha unión: el duque de Suffolk.

Margarita, seguramente uno de los personajes femeninos más notables de la historia, era detestada por el pueblo por ser francesa. Para ellos era, en una palabra, el enemigo, aquel contra quien llevaban tan largos años combatiendo, y el carácter fuerte y reivindicativo de la nueva reina no contribuía a hacerla más amable a los ojos de los ingleses. La paz con Francia se convirtió así en el preludio de una guerra civil en Inglaterra...


Continuará


32 comentarios:

  1. Que era un paladín de la cultura y la educación lo demuestra la fundación de aquellos centros, aún hoy vivos, De sus inclinaciones pacifistas esperaré para decir algo a la continuación.
    Beso su mano.

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    1. Mire que tocarle precisamente la Guerra de los Cien Años y la de las Dos Rosas... Pobre hombre!

      Buenas noches, monsieur

      Bisous

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  2. A ella la consideraban una intrusa pero el no estaba muy fino que digamos...Madame observando este retrato que mostrais le saco un cierto parecido con Guillermo de Inglaterra el nieto de la Reina Isabel.

    Esperando la siguiente entrada.

    Buenas noches madame.

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    1. Madame, qué curioso que le recuerde a usted a Guillermo. No sé, yo por más que lo miro no le encuentro parecido.

      Gracias, madame, feliz tarde

      Bisous

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  3. Pobre Margarita, tan interesante y sin un asesor de modas para decirle que ese tocado en forma de cuernos le quedaba horrible, algo que quizás la hacian mas impopular, porque mujer de caracter ya se sabe que no sera muy bien vista y menos en estos años. Espereamos la continuacion de esta version mejor que las novelas que tantos rios de tinta han hecho correr.

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    1. Madame, ese tocado era el último grito en la moda. Marcaba tendencia :)

      Inglaterra no era el lugar más adecuado para que una mujer sacara su carácter. Ya habíamos visto cómo le fue a Matilde, y eso que no era francesa.

      Feliz tarde, madame

      Bisous

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  4. Una época en la que siempre estaban a la greña Francia e Inglaterra y la nobleza conspirando para variar. Pero el hombre en cuestión era poco belicoso y eso de intentar buscar la paz con los vecinos era encomiable, sólo que el método empleado no convenció a muchos de sus compatriotas.
    Un saludo.

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    1. Mal asunto ser pacifista justo en uno de esos momentos en los que el pueblo no lo es. Una pensaría que tendrían que estar cansados de tantos años de guerra, y ansiando la paz a cualquier precio. Sin embargo, no era así.

      Feliz tarde, monsieur

      Bisous

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  5. Bonsoir Madame!
    El más humilde de sus súbditos retorna al tablero de la Historia, después de una breve ausencia.
    Enrique VI fue el chivo expiatorio en la etapa final de la guerra de los Cien Años (que sabemos duró en realidad 116), al final de la cual los ingleses no consiguieron sus objetivos.

    Obviamente veían la boda del Rey como una humillante capitulación, y a través de los siglos siempre dirían que las francesas coronadas reinas de Inglaterra traían mala suerte: Leonor de Aquitania, Isabelle (la Loba de Francia), Enriqueta María, entre otras.

    Os agradezco una vez más por ilustrarnos y entretenernos con estas valiosas entradas.
    A sus pies Madame

    Frederick

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    1. Ah, monsieur Frederick, no le había reconocido!
      Bienvenido de regreso. Extrañábamos su presencia. Espero que su ausencia se debiera a gratos motivos y no a problemas.

      Muchas gracias y feliz tarde

      Bisous

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  6. pero si llevaban casándose entre ellos durante generaciones! y ahora van a montar un pollo por eso!
    esto yo muy fuera de juego en esta época y mire que está Juana de Arco por medio, pero no sabía que Enrique fuera realmente rey de Francia y de Inglaterra a la vez. Sabía que optaban al trono, pero no que ciertamente lo hubieran sido.
    siempre nos ilustra pasar por aquí, madame.
    que tenga buen día!

    bisous!

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    1. Bueno, el título no dejaba de ser un brindis al sol, porque luego tenían que salir corriendo otra vez. Pero Enrique VI llegó a coronarse en Francia, sí. Fue el único.

      Muchas gracias, monsieur

      Feliz tarde

      Bisous

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  7. La Guerra de los Cien Años resultó larga y costosa para ambas potencias. Y la ventaja para los franceses es que se luchaba en territorio propio. Me gusta el talante que demostró Enrique al preocuparse por la cultura y por acabar la guerra de una vez por todas. Si la reina estuvo la altura lo veremos en las próximas entradas.
    Un beso

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    1. Yo creo que el hecho de que se luchara en Francia no fue ninguna ventaja para los franceses: mientras que los ingleses solo exponían sus soldados, los franceses exponían civiles, hombres, mujeres y niños, poblaciones enteras y cosechas arrasadas. Francia entera quedó destruida y saqueada mientras Inglaterra estaba intacta.

      Feliz tarde, madame

      Bisous

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  8. Parece que Enrique se verá abocado a un conflicto de intereses, un mal asunto para quien tenía un espíritu pacífico y más inclinado al conocimiento y las artes que a la espada.

    Bisous y tenga usted una buena tarde

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    1. Pues sí, madame. Yo creo que Enrique nació en una época equivocada. O tal vez sería mejor decir que no había nacido para ceñir una corona.

      Feliz tarde

      Bisous

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  9. Gracias por esta nueva publicación Madame, de nuevo me iré a la cama con la mente llena de nuevos conocimientos :)
    ¡Saludos!

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    1. Gracias a usted por sus visitas, monsieur

      Feliz día

      Bisous

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  10. Hola Madame:

    Siempre he pensado que Enrique VI vivió en una época que no le correspondía. Ser pacifistas entonces, no era la mejor manera de llevar un reino...Y luego dos guerras además.

    Ya veremos como seguirá

    Besos

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    1. Sí, así es, monsieur. Yo pienso igual. No estaba hecho para tales ajetreos, y le fue a tocar el conflicto bélico más gordo.

      Feliz día

      Bisous

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  11. Qué coincidencia, madame. Estáis haciendo un reportaje sobre uno de los personajes claves de The White Queen :)

    Seguiré atenta estas entradas ;)

    Bisous

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    1. Sí, madame. Parece que estos días estamos en perfecta sintonía.

      Muchas gracias y feliz día

      Bisous

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  12. Estos reyes shakespereanos siempre los confundo, todos se llamaban Enrique. Gracias Madame por ayudarme a identificar a este. . Aparte que debido a Juana de Arco, siempre he estado del bando de los franceses.
    Bisous

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    1. Hasta que llegó el octavo Enrique y se hizo recordar bien.
      Suponía que Juana de Arco sería santa de su devoción, teniendo en cuenta una de sus grandes debilidades en Juego de Tronos.

      Feliz día, madame

      Bisous

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  13. Esperemos que los cuernos no se vuelvan el ultimo aullido de la moda ahora, aunque viendo la boda de Katte Middleton pareceria que algunas se inspiraron en estos. En cuanto a mí, bueno el siglo XVIII no me sienta bien, y de a poco voy a avanzar mas en el tiempo con algunas damiselas y llegar al siglo siguiente y ahi me planto.

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    1. Yo también espero que no se pongan de moda, madame, aunque en realidad la moda es algo que no sigo cuando no me gusta. No me diga que el XVIII no le sienta bien! Pero si yo la imaginaba enfundada en uno de aquellos maravillosos aunque incómodos vestidos!

      Feliz día

      Bisous

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  14. Un hombre, sin duda, preocupado por la cultura.
    Saludos, madame.

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    1. Sí, una lástima que no fuera eso lo que su pueblo quería en esos momentos.

      Feliz día, monsieur

      Bisous

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  15. No hace un año que he recorrido estos lugares que cita y di un pequeño paseo por ese tablero de la historia, hoy altamente mejor informada gracias a su post.
    Pasamos por la puerta del Colegio Eton, pero sin entrar:-)
    Bisous y buen fnde

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    1. Lugares encantadores, madame, por los que siempre es un placer regresar.

      Feliz día

      Bisous

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  16. Era un rey que no encajó con la época que le tocó vivir.
    Un saludo.

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  17. lastima que el pueblo no pensara como el.y que las mujeres tuvieran caracter y mas en aquella epoca que solo las querian de floreros no me extraña que el pueblo no la quisieran y mas siendo francesa y a las puertas de una guerra terminada.

    de todos modos ptros se casaron para evitar guerras y sin embargolas tivieron igualmente aunque su conyugue fuera de esa parte del mundo.
    ya veremos como sigue.
    bisous madame.

    ana

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"El pasado es un prólogo" (William Shakespeare)