viernes, 14 de febrero de 2014

Enrique VI de Inglaterra (II)


Gloucester era uno de los más firmes partidarios de la continuación de la Guerra de los Cien Años. En 1447 hubo de comparecer ante el Parlamento para responder a una acusación de traición, una medida promovida por sus enemigos: el cardenal Beufort y su sobrino Somerset junto con Suffolk. Gloucester fue recluido en Bury St Edmunds a la espera de que se abriera el proceso, pero el duque fallecía allí al poco tiempo. La causa más probable fue una apoplejía o ataque cardiaco, aunque su muerte desencadenó una serie de rumores según los cuales tanto Beaufort como Suffolk, la reina Margarita de Anjou y el propio Enrique VI lo habían envenenado. 

En 1449 Inglaterra perdía toda Normandía. El odiado Suffolk era asesinado, y al año siguiente una insurrección hacía tambalearse el trono. 

El gran rival de Enrique hizo su aparición al año siguiente. Se trataba de un descendiente de Enrique III: Ricardo, duque de York. En apariencia, al principio tan solo pretendía apartar del rey a aquellos a los que consideraba malos consejeros, y particularmente a la familia Beaufort. Seguramente el débil Enrique hubiera cedido a cualquier cosa en aras de la concordia, pero su esposa no era del mismo parecer. Margarita se enfrentó a las pretensiones de los York e hizo un llamamiento a sus partidarios para que tomaran las armas.

La pérdida de Aquitania en 1453, la última de las posesiones inglesas en Francia a excepción de Calais, no contribuyó a arreglar las cosas. El país se llenaba de veteranos de guerra que regresaban a casa y no encontraban otra ocupación que no fuera seguir sirviéndose de las armas. Todo se iba preparando para el estallido de la guerra civil.

Margarita de Anjou

A raíz de la pérdida de Burdeos, Enrique comenzó a dar muestras de desequilibrio mental. Durante más de un año la enfermedad se apoderó de él haciendo que no fuera consciente de nada de cuanto ocurría a su alrededor, ni siquiera del nacimiento de su hijo y heredero, el príncipe Eduardo. Es posible que Enrique hubiera heredado la enfermedad de su abuelo materno, Carlos VI de Francia, quien durante los últimos treinta años de vida se vio asaltado por periodos intermitentes de locura.

En 1455 daba comienzo la Guerra de las Dos Rosas con la batalla de St Albans. Allí se enfrentaron las tropas de la Casa de Lancaster, conducidas por Somerset, contra las del duque de York y su aliado Warwick. Somerset perdió la vida en la batalla y York capturó a Enrique, herido en el cuello por una flecha. Con el rey en su poder, se hizo nombrar Lord Protector de Inglaterra. Era vital para él que Enrique continuara con vida, puesto que York, con escaso apoyo entre la nobleza, no hubiera obtenido la corona, sino que esta habría ido a parar al príncipe Eduardo, de solo dos años. Y, desde luego, el consejo de regencia hubiera estado dominado entonces por la irreductible Margarita.

En 1459, tras un nuevo enfrentamiento, esta vez en Ludford Bridge, York se vio obligado a huir a Irlanda, pero al año siguiente regresaba e iba más allá, reclamando formalmente la corona para sí. Llegó a Londres y se alojó en el palacio real. Entró en el Parlamento, avanzó hacia el trono y colocó su mano sobre él, como si tuviera intención de ocuparlo. Seguramente esperaba que la asamblea lo proclamara rey, como habían hecho con Bolingbroke en 1399; sin embargo, se hizo un gran silencio roto al fin por la voz del arzobispo de Canterbury, quien le preguntó si deseaba ver al rey. York replicó:

—No conozco a nadie en este reino que no deba esperar por mí, en lugar de esperar yo por él.

El cardenal Beaufort por van Eyck

Al día siguiente proclamó su aspiración a la corona por derecho hereditario, pero el escaso apoyo entre sus pares impidió que sus ambiciones prosperaran. Tras varias semanas de negociaciones, se alcanzó un acuerdo mediante el cual Enrique podría conservar el título de rey de por vida, pero York y sus descendientes serían reconocidos como únicos herederos de la corona. York sería nombrado Príncipe de Gales y Protector del Reino.

Naturalmente Margarita de Anjou jamás iba a consentir que su hijo fuera despojado, y lucharía hasta las últimas consecuencias por sus derechos.

Ambos ejércitos volvieron a encontrarse en una nueva batalla, y esta vez era York quien perdía la vida sobre el campo de Wakefield. 

Pero el ambicioso duque dejaba un hijo que reaccionó con rapidez y logró apoderarse del trono, convirtiéndose en Eduardo IV. El nuevo rey empujó a Enrique y Margarita hacia el norte y derrotó a sus tropas en Towton. El 4 de marzo de 1461 Enrique era hecho prisionero. Para entonces su estado mental era tal que cuentan que mientras se desarrollaba la segunda batalla de St Albans, aquella que lograría liberarle, reía y cantaba como un lunático.

Eduardo IV
Aunque Eduardo pudo retener el trono tras la batalla, Enrique y Margarita se le escaparon. Durante tres años el rey depuesto fue tan solo un vagabundo que erraba por la frontera de Escocia, viviendo de la caridad del rey de aquellas tierras mientras la reina asumía el liderazgo de la resistencia. 

En 1464 un nuevo enfrentamiento entre ambos bandos condujo a otra derrota de los Lancaster. Enrique vagaba disfrazado por Lancashire y Westmoreland hasta que finalmente fue capturado y conducido a la Torre de Londres. Allí habría de permanecer prisionero durante cinco años.

Cuando los yorkistas comenzaron a pelearse entre sí y el conde de Warwick expulsó a Eduardo IV, Enrique pudo abandonar la Torre y fue tratado de nuevo como rey. Fue una breve restauración que terminó cuando Eduardo regresó y derrotó a Warwick y a Margarita en Tewkesbury. Allí caía el hijo de Enrique, que perdía la vida con solo diecisiete años.

Enrique VI fue asesinado en la Torre la noche del 21 al 22 de mayo de 1471, a pesar de que una crónica escrita para limpiar la memoria de Eduardo afirma que murió de pena al enterarse de la derrota y de la muerte de su hijo. Dicha versión ni siquiera fue aceptada por sus contemporáneos.

Hasta entonces no había sido conveniente deshacerse de él, porque su hijo tomaría el relevo y era un contrincante más temible que aquel pobre loco que accedía a todo. Pero, muerto el príncipe, ya no necesitaban mantenerlo a él con vida. En ese sentido se expresa el embajador de Milán: “El rey Eduardo ha optado por no prolongar más el cautiverio del rey Enrique… Muertos el príncipe su hijo y el conde de Warwick, así como todos aquellos partidarios suyos que tenían alguna fuerza, hizo asesinar secretamente al rey en la Torre, donde se encontraba prisionero. Ha optado, en definitiva, por cortar de raíz”.

Tomás Moro afirmaba que había sido el duque de Gloucester, futuro Ricardo III, la mano criminal, pero esto no está demostrado. Podría ser fruto de los esfuerzos de Moro por limpiar, a su vez, el nombre del primer Tudor. Sin embargo, es de notar que Ricardo estaba presente en la Torre la noche en que Enrique murió. También sería interesante considerar que Moro no fue el primero en acusar a Ricardo, sino que la primera mención corrió a cargo de Felipe de Commines. Commines era un francés que no tenía por qué hacerle el juego a ningún Tudor inglés.


El rey que odiaba toda clase de violencia, aquel que nunca hubiera querido combatir, fue enterrado en la abadía de Chertsey, hasta que en 1484 Ricardo III autorizó su traslado a Windsor. De Enrique dijo un contemporáneo que “nunca hizo daño conscientemente a nadie”, y que “la rectitud y la justicia rigió su conducta en todos los asuntos públicos”. Una muestra de su carácter y de su sensibilidad, nada medieval, la hallamos aquel día que pasaba de St Albans a Cripplegate y vio expuestos los restos de un hombre que había sido descuartizado por traidor. Con enorme horror y sobresalto, Enrique exclamó:

—¡Quitadlo! ¡Quitadlo! ¡Que nadie sea tan cruelmente tratado en mi nombre!

El afecto de la gente, especialmente los habitantes del norte, hizo que consideraran a Enrique un santo y comenzaran a atribuírsele milagros. Aún se conservan los himnos y oraciones que su pueblo compuso para él.

Sus restos fueron exhumados en 1910. El cráneo conservaba algunos cabellos. Eran de color castaño claro, excepto en una parte en la que resultaban mucho más oscuros por estar cubiertos de una sustancia que parece haber sido sangre. Los huesos del cráneo estaban muy fracturados, aunque ello no resulta prueba concluyente de muerte violenta, pues no queda totalmente descartado que fuera obra del tiempo, o bien ocurrido durante el traslado a Windsor. Sin embargo, las evidencias, sumadas, son tan abrumadoras que llevan a la convicción de que es altamente improbable que no se tratara de un crimen.

Wakefield Tower

Una placa de mármol señala en la Torre Wakefield el lugar donde Enrique encontró la muerte. Cada año, por la víspera del aniversario, se celebra allí la ceremonia de los lirios y las rosas: se depositan lirios blancos de Eton y rosas blancas de Cambridge en memoria de su fundador.


31 comentarios:

  1. La Torre de Londres fue escenario de terribles muertes y torturas. De allí nadie salia con vida y yo también creo que fue asesinado. Los Tudor luego hicieron de las suyas. Como siempre magnífico post para enterarnos un poco mejor de la historia.
    Bisous y genial finde

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    1. Muchas gracias, madame. Como ve, ser pacifista no lo libró de una muerte violenta.

      Feliz tarde

      Bisous

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  2. Un crimen probablemente. Ni en las peores mudanzas que yo he tenido se ha fracturado algo tan duro como puede ser un cráneo. Y mira que me han roto cosas. Hay que golpear muy fuerte para ocasionar tanto descalabro.
    Un saludo.

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    1. Sí, además se puede producir, supongamos, una fractura, pero no tantas. Y además los muertos no sangran. Claro, no podemos probar que aquello fuera sangre, pero tampoco parece normal que fuera otra cosa susceptible de ser confundida con sangre y encima sobre un cráneo hecho añicos. Le golpearon la cabeza hasta matarlo,

      Feliz tarde, monsieur

      Bisous

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  3. El poder seduce tanto que, con tal de alcanzarlo, no se repara en nada.
    Un placer leer esta apasionante historia.
    Buenas tardes, madame.

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    1. El pobre Enrique sí reparaba, al contrario que sus enemigos. Por eso llevaba todas las de perder.

      Feliz fin de semana, monsieur

      Bisous

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  4. Terrible garrotazo le dieron! Se dice que su padre cuando se entero del nacimiento a modo profecia dijo en verso que seria el ultimo de su linaje y que todo perdería. Es dificil imaginarse a un rey disfrazado, viviendo de la caridad y a su esposa ocupandose de ejercitos cada vez menos interesados en el.

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    1. Lo que son las leyendas, madame. Ya sería estrambótico que el quinto Enrique predijera que se perdería todo justo cuando iba ganando batalla tras batalla y apoderándose de toda Francia. No creo que imaginara que él iba a morir de disentería solo unos meses después, con solo 35 años. Sería más lógico hacer la predicción cuando se estaba muriendo, pero en ese caso imagino que no estaba para versos. Bastante debía de tener con articular en prosa frases sencillas.

      Feliz fin de semana, madame

      Bisous

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  5. Qué era Ricardo de York de Enrique III? En qué basaba sus derechos si Enrique VI , loco y todo seguía perfectamente la línea sucesoria o no era hijo nada menos que del gran Enrique V? Ya toda esta cosa de la sangre real empieza a hacer agua desde entonces. Besos Claudia.

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    1. Sí, Enrique VI era hijo de Enrique V.

      A ver, es un poco complicado, espero no liar más el asunto:
      York, al igual que Enrique VI, descendía de Eduardo III. A la muerte de Eduardo III, le sucedió su nieto Ricardo II, porque su hijo y heredero, el príncipe negro, había fallecido poco antes. Pero Ricardo II fue depuesto por Bolingbroke, que reinó como Enrique IV. Bolingbroke también era nieto de Eduardo III, e hijo de Juan de Gante. El príncipe negro y Juan de Gante tenían otro hermano menor: Edmundo de York. De él vienen los York. Ricardo de York era nieto suyo.

      Como la rama del príncipe negro se había extinguido, pues Ricardo II no tuvo descendencia, ahora solo quedaban Lancaster y York para disputarse la corona. Desaparecidos los Lancaster, correspondía a los York.

      No sé si le habré aclarado algo :)

      Feliz fin de semana, madame

      Bisous

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  6. Para un caracter tan poco medieval que final tan violento.Estremece leer, a lo que puede llegar la ambición por el poder:no importa lo que se lleven por delante.

    Feliz fin de semana y San Valentin:)

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    1. Gracias, madame, y perdón por el retraso.

      Bisous

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  7. Hola Madame:
    Final estremecedor el del rey...Un cráneo se rompe solo con un golpe intenso.
    Ud cuenta la istoria de forma tan agradable que ni me di cuenta cuando acabó la lectura.

    Besos

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    1. Muchas gracias, monsieur, Sé que disfruta usted con las lecturas sobre la historia inglesa.

      Feliz fin de semana

      Bisous

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  8. ¡Pobre Enrique! Creo que hubiera renunciado a todo para recluirse en Eton o Cambridge y que le dejasen en paz. Pero su mera existencia lo hacía imposible, como demuestra el asesinato final.
    Feliz fin de semana, Madame

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    1. Sí, creo que nació en la época equivocada. Ocurre muchas veces, pero en algunos casos resulta especialmente trágico.

      Feliz fin de semana

      Bisous

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  9. Triste forma de morir un rey con un carácter que no cuadra con la época.
    Un saludo.

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    1. Así es. El pobre hombre mereció mejor suerte.

      Feliz fin de semana, monsieur

      Bisous

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  10. Ultimamente se está haciendo un esfuerzo por restablecer el buen nombre de Ricardo III de resultas del hallazgo de su esqueleto en un parking de Londres. El tiempo y la derrota provocaron que se le adjudicasen todo tipo de maldades, entre ellas, por lo que veo, la muerte de Enrique VI. No tengo idea de si fue o no culpable de todo ello, el caso es que el acceso al poder corrompe y provoca guerras y violencias.
    La locura de Enrique VI debió de ser un calvario para su familia y partidarios y un motivo en el que se cebaron sus enemigos.
    Un beso

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    1. Trabajo les doy a los ricardians. Me temo que la historia es algo más que una moda, y hay cosas que no hay por donde agarrarlas.

      Feliz día, madame

      Bisous

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  11. Bueno, si esas manchas oscuras, resultaron ser sangre, algo que en 1911 ya se pudo haber estudiado, la hipótesis del asesinato habría ganado muchos puntos más.
    Beso su mano.

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    1. Lo curioso, monsieur, es que es un historiador presente el que menciona la sangre, que sin embargo fue omitida en el informe. Resulta extraño que no se explicara qué eran, ¿no cree? Da la impresión de que no se quiso hacer.

      Feliz día, monsieur

      Bisous

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  12. no si segiimos asi no quwda rey con cabeza sigo dicendo que el poder corrompe y quw por el se hace verdaderas barbaries como laa que se hacen en tiempo de guerra.
    bisous madame.
    excwlente entrada
    ana

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    1. Así es, madame. Por poder y por dinero se han cometido y se siguen cometiendo auténticas atrocidades.

      Feliz día

      Bisous

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  13. oh, qué forma de terminar. la batalla de tewkesbury creo que la conocí por primera vez en la serie 'black adder', que daban por aquí, pero no me quedé con los nombres. ahí ya hablaban de todo el tejemaneje que cuentan... quién iba a penar que esos personajes con los que uno se reía tanto, iban a ser tan crueles.
    excelente entrada, madame, aunque llegue un poco tarde para disfrutarla.

    bisous!

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  14. madame, que he firmado con otra cuenta... sin darme cuenta!
    no se asuste, que soy yo!!
    bisous

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    1. Ya, ya me imaginaba que alguien que firma euia-gramenet y al mismo tiempo me llama madame y me manda bisous tenía que ser usted, monsieur :)
      No se me ocurría otro.

      Feliz fin de semana

      Bisous

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  15. ¡Hola Madame!
    Te comunico que has sido galardonada con el premio Excelencia por tu gran trabajo en este lugar. Puedes pasarte cuando quieras por mi blog para "recoger" el premio :)
    ¡Un beso y felicidades!

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    1. Pues muchas gracias, monsieur. Ahora paso.

      Feliz tarde

      Bisous

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  16. Me encantó la entrada!!
    Triste vida la de Enrique VI: apenas nacer fue coronado rey, jamás llegó a conocer a su padre, durante la Guerra de las Rosas pasó de rey a exiliado y sucesivamente y tuvo un horrible final en la Torre. Sin duda fue una gran persona, pero muchos se aprovecharon de su débil estado mental.
    Con respecto a Margarita de Anjou ¿Dónde encontraste ese cuadro de ella? Es que me gustó mucho. Casi no hay pinturas de ella, solo "retratos fantasía".
    Saludos!!

    Giovanna

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    1. Muchas gracias, madame. Margarita me parece un personaje fascinante. Merecería un artículo para ella sola, pero hay tanto que contar que sería una serie muy larga.

      No sé decirle de dónde saqué la imagen. La tenía entre mis archivos desde hace tiempo, y no lo recuerdo ya.

      Feliz domingo

      Bisous

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"El pasado es un prólogo" (William Shakespeare)