domingo, 9 de febrero de 2014

Catalina de Médicis en Fontainebleau


Cuando Catalina de Médicis llegó a Francia, su suegro, el rey Francisco I, tenía 39 años, pero presentaba un aspecto prematuramente envejecido. Estaba calvo, y su barba había se había vuelto cana. Ella, que contaba tan solo catorce, resultó agradable al monarca por su vivacidad. Lamentablemente el joven esposo que le tenían destinado no iba a compartir la favorable opinión de su padre.

Catalina residió por entonces en Fontainebleau, marco de una corte brillante. De todos los castillos que el rey había construido, aquel antiguo pabellón de caza era su favorito: Francisco se refería a él como “chez moi”, y era donde gustaba pasar la mayor parte de su tiempo. Fontainebleau sería el palacio en el que Catalina daría a luz a seis de sus hijos.

El rey estaba casado con Leonor, hermana del emperador Carlos V. Tenía tres hijos varones de su primer matrimonio: el Delfín Francisco, el duque de Oreáns, con quien había contraído matrimonio Catalina, y Carlos de Angulema. Tuvo, además, dos hijas: Margarita, que más tarde se casaría con el duque de Saboya, y Magdalena. Esta última iba a fallecer muy joven, en julio de 1537, apenas unos meses después de su matrimonio con el rey de Escocia, Jacobo V.

Francisco I y Leonor de Austria

La reina Leonor apenas contaba nada en aquel ambiente. Su carácter grave no se adecuaba a los placeres de los que su esposo gustaba de rodearse, ni armonizaba con el de sus cortesanos. Su matrimonio había sido una imposición que Francisco I tuvo que aceptar durante su cautiverio, como una de las cláusulas del tratado de Madrid.

Eran otras damas las que ejercían mayor influencia en la corte de Francia. La primera de ellas era la hermana del rey, Margarita de Angulema, cuya adoración por Francisco no conocía límite. Al enviudar de su primer esposo, Margarita se había casado con el rey de Navarra. Según Brantôme, era un tanto licenciosa, por lo que en cuestiones de galantería la hermana de Francisco demostraba “saborear algo más que su pan cotidiano”.

La afición por la literatura clásica fue lo que forjó un lazo de amistad entre ella y Catalina, quien, según Bernardino de Médicis, embajador de Florencia, dominaba el griego “hasta el punto de dejar estupefacto a cualquier hombre”. Fue este un estudio al que se entregó incluso después de su matrimonio.

Catalina de Médicis

Otra de las mujeres más influyentes era Diana de Poitiers, destinada a convertirse pronto en la gran rival de Catalina. Y junto a ella la duquesa de Etampes, dama de honor de la reina y favorita del rey.

La posición de la joven florentina era delicada, y requería mucho tacto tratar de agradar a todo el mundo sin herir a ninguna de las influencias declinantes o nacientes. “Es muy obediente”, escribía el embajador veneciano.

Catalina decidió que debía serle grata, sobre todo, al rey, de modo que se alió con la duquesa de Etampes y se aplicó a la tarea de demostrar su gusto por las distracciones osadas, las cacerías y los torneos. Pasaba buena parte del tiempo junto a Francisco, pendiente de conocerlo y aprender aquello que a él más le agradaba para practicarlo después. No le resultó difícil la tarea, porque las propias habilidades de Catalina se ajustaban a las inclinaciones del monarca. Según Brantôme “le gustaban los ejercicios violentos: bailaba con delicados movimientos; disparaba la ballesta, jugaba al mallo, inventaba cada día nuevas danzas, nuevos juegos, nuevos ballets; montaba con gracia e intrepidez a caballo y ha sido la primera que puso la pierna en el arzón, lo que hacía resaltar su gracia más que con la jamuga… Catalina, casi todavía niña, pidió al rey que la llevase siempre consigo cuando fuese a la caza del ciervo. Esto agradó mucho a Francisco I y viendo su buena voluntad de gustar siempre de su compañía, la quiso aún más; disfrutaba con hacerla gozar de los placeres de la caza; ella jamás se separaba de él y siempre le seguía corriendo tras él”. Y, en definitiva, “su papel consistía en no desempeñar ningún papel, excepto el de suplicar el favor del rey”.


Los bosques de Fontainebleau eran un paraíso para los cazadores. En aquella época las cacerías ofrecían enormes peligros, pero ella no se arredraba. Bernardino de Médicis escribía al duque de Toscana que, por seguir al rey, Catalina había arriesgado su vida. Un día su caballo se encabritó y la arrastró hacia una cabaña contra la que se golpeó la cabeza, un accidente que le causó una grave caída. Francisco hizo que la condujeran hasta el lecho y la atendió con toda solicitud hasta su recuperación.

Antes de su llegada a la corte había sido costumbre que las mujeres cabalgaran sujetas a la sambue, una jamuga, especie de sillón sobre el que se sentaban de lado, algo que apenas les permitía moverse. Con su silla de amazona, en cambio, las damas de la corte eran capaces de cabalgar junto a los hombres, con el pie izquierdo sobre el estribo. Esta forma de montar proporcionaba múltiples ocasiones de lucir las piernas, algo que no desagradaba a Catalina, orgullosa de lo bien torneadas que eran las suyas. Pero, en aras de la decencia, tuvo que introducir al mismo tiempo una nueva prenda semejante a un calzón, para que cuando un caballero se acercara a ayudar a una dama a desmontar, no viera “el celestial espectáculo”.


El ingenio y la inteligencia de Catalina eran capaces de sacarle el mejor partido a su esmerada educación, superior a la de la mayoría de las mujeres de su tiempo, convirtiéndola en una gran conversadora. Podía vanagloriarse de sus conocimientos en materias tan diversas como geografía, física o astronomía. Esto era algo que deleitaba al rey y le hacía disfrutar de su compañía. El poeta Ronsard escribió de ella:

¿Qué dama sabe en la práctica
Tantas matemáticas?
¿Qué princesa conoce mejor
La pintura del gran mundo,
Los caminos de la naturaleza
Y la música de los cielos?

Aprendió a dominar pronto el francés, pero es de observar que nunca llegaría a ser perfectamente bilingüe; por el contrario, conservó su acento italiano y escribía el idioma con una ortografía un tanto peculiar.

Entre ella y su suegro se forjó un profundo cariño que se prolongó mucho más allá de la muerte de Francisco. Catalina siempre lo puso a él como modelo a sus hijos, eternamente agradecida porque a pesar de haber sido a su llegada una extranjera no bien vista por la mayoría y víctima del desprecio de muchos por la mediocridad de sus orígenes, “la perfecta cortesía del rey —demasiado magnánimo para recordarle su nacimiento, demasiado galante para no reconocer sus méritos— debió de conmoverla y consolarla”.



Bibliografía:
Catherine de Médicis – Mariéjol
Catalina de Médicis- Leonie Frieda
Catalina de Médicis – Ana Franchi
François I et la Renaissance - Capefigue


43 comentarios:

  1. O era puro teatro o es que de verdad existía buena química entre ambos, o ambas cosas a la vez. En todo caso, un buen ejemplo de nuera y suegro que se llevaban a las mil maravillas y que compartían aficiones.
    Un saludo.

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    1. Sí, algo que nunca pudo conseguir con su esposo, por más que se esforzó. Tal vez esa estrecha relación con el rey tuvo algo que ver, teniendo en cuenta que padre e hijo se entendían mal.

      Feliz tarde, monsieur

      Bisous

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  2. Catalina, tal como nos la describe era una mujer fuera de lo común, no solo inteligente también tenia habilidades sociales, intuición para relacionarse entre esa maraña de intereses y rivalidades; y era agradecida. Una mujer sin par.

    Bisous y buen domingo.

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    1. Así es, madame: una de sus mejores cualidades es que era agradecida, como demostró en muchas ocasiones. Pero otro día podríamos dedicarnos también a sacarle sus "pequeños" defectillos.

      Feliz tarde

      Bisous

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  3. Aunque la historia insista en representarla como bruja, Catalina siempre me ha caído bien. Sobre todo en esta primera etapa.
    Bisous, Madame

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    1. Convengo con usted en que en otras etapas se hace harto más difícil, madame.

      Feliz tarde

      Bisous

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  4. ¡Caray! La última frase demuestra que en aquella época sabían mantener sus dagas bien afiladas. Menos mal que Catalina estaba preparada para defenderse.
    Feliz domingo, Madame

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    1. Catalina había pasado por trances peores allá en Italia, así que eso no debía de ser un gran obstáculo para ella.

      Buenas noches, monsieur

      Bisous

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  5. Me has encantado saber de esta gran amistad de una nuera con su suegro, harto difícil hoy así que debió de gustarle la forma de ser de Catalina. Que se puede pedir a una niña de 14 años. Y menos en un abiente como ese tan selecto.
    Bisous y genial semana madame.

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    1. Pues sí, se cayeron bien desde un principio, lo cual fue una suerte para ella, porque mientras el rey la apoyara, nada tenía que temer.

      Buenas noches, madame

      Bisous

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  6. Si es que con pies de plomo se tenía que andar en la corte de los Valois. Si estáis interesada Madame en una breve descripción del Fontainebleau de François I os puedo recomendar el corto artículo de Hamilton Smith. Bisous !!
    http://www.persee.fr/web/revues/home/prescript/article/rvart_0035-1326_1991_num_91_1_347887?luceneQuery=%28%2B%28title%3Afontainebleau%5E2.0+fullTitle%3Afontainebleau%5E140.0%29%29+AND+%28+%2Baccess_right%3A%28free%29+%29&words=fontainebleau&words=140&words=free

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    1. Muchas gracias, monsieur. Echaremos un vistazo. Fontainebleau es precisamente uno de mis lugares favoritos. Es muy especial para mí.

      Buenas noches

      Bisous

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  7. Persona inteligente, que supo que le convenía estar bien con su suegro.
    Saludos

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    1. Supo lo que convenía y supo conseguirlo, además.

      Buenas noches, monsieur.

      Bisous

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  8. Sin duda Catalina fue una persona con la mente despierta y que sabía bien lo quería! gracias por esta entrada Madame
    ¡Un saludo!

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    1. Sabía lo que quería y no siempre mostraba muchos escrúpulos a la hora de conseguirlo.

      Buenas noches, monsieur

      Bisous

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  9. Hola Madame:

    Una dama que pueda que tenga mala fama, pero que definitivamente el momento histórico que le toco vivir. Intrigas y pasiones, a las que había que estar al tanto para poder defenderse...

    Besos Madame

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    1. Pues sí, realmente no lo tuvo fácil. Era una mujer, extranjera y plebeya, que queda a cargo de la regencia en un momento especialmente complicado. Tuvo que luchar mucho por hacer valer su autoridad.

      Buenas noches, monsieur

      Bisous

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  10. Bueno, Catalina tenía sus virtudes, qué duda cabe, pero Diana de Poitier, aunque madurita, también debió ir bien servida de aptitudes, que a Enrique le parecerían un "espectáculo celestial" mayores que los de Catalina, pese a su juventud.
    Beso su mano.

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    1. Sí, y también debía de ser muy inteligente. Otra explicación no cabe.

      Buenas noches, monsieur.

      Bisous

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  11. A propósito ¿conoce Ud. la biografía de Catalina por Joseph Roeder, o parecido, no recuerdo en este momento? ¿ es buena? Por las dudas anoto su bibliografía. Me fascina este personaje. Besitos. Claudia.

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    1. Supongo que se refiere usted a Ralph Roeder, "Catherine de Médicis and the lost revolution". Pues el caso es que dispongo de una ingente cantidad de material sobre Catalina y sin embargo, mire usted por dónde, esa aún no la he leído.
      Entre las que menciono en la bibliografía, la de Mariéjol es antigua, pero se considera todo un clásico,un gran trabajo. La de Leonie Frieda supongo que la conoce: es actual, y goza de gran popularidad. Hay otra de Jean Héritier bastante exhaustiva. Ignoro si existe traducción al español, pero creo que se defiende usted perfectamente con el francés, de todos modos.

      Buenas noches, madame

      Bisous

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    2. Gracias, madame. Nooo, francés muy poco, lamentablemente. Inglés si.Voy a leer la de Roeder que la tengo en castellano y le chusmeo. Besitos. Claudia.

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    3. perdón después le cotilleo.

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  12. Tenía un arma de doble filo ser una mujer culta y ademas con un buen caracter por la facilidad con que supo adaptarse a la corte.

    No sería facil en esa época que la mujer era más un objeto de adorno.,que tomara sus propios criterios

    Bisous feliz semana..

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    1. En realidad en Francia las mujeres tuvieron un papel muy relevante durante ese siglo. No fueron floreros. No lo fue Catalina, ni tampoco las favoritas, ni la hermana de Francisco. Les iba mejor que en Inglaterra.

      Feliz día, madame

      Bisous

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  13. curioso que el suegro sienta tanta afinidad con la nuera y que el hijo en cambio fuera... indiferente. catalina de médicis. no sé que hubiera pasado si hubiera sido ella reina con mando en plaza como lo fue isabel en inglaterra. igual hoy hablaríamos todos pondríamos francés medio en el CV.
    bisous madame!

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    1. No, olvídelo, monsieur. En parte debido a la complicada situación interna con las guerras de religión, que tanto habían debilitado al reino (y que ella podría haber manejado mejor, digámoslo todo), no era rival para Felipe II. Ella misma temía a Felipe más que al mismo diablo, se lo aseguro. Era su pesadilla, y eso la hizo tomar decisiones muy drásticas.

      Feliz día, monsieur

      Bisous

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  14. Me maravilla la suerte de estas familias que, aun siendo tan numerosas, colocan a hijos e hijas en grandes casas por vía matrimonial. ¡Qué suerte! Lo del "celestial espectáculo", uno acostumbrado a metáforas, sencillamente me ha fascinado, Madame.
    Bisous.

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    1. Era una forma de hacer negocio, eso de colocar tan bien a los hijos.

      Muchas gracias, monsieur

      Bisous

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  15. Quién oiba a decir a los cortesanos por entonces que aquella jovencita recién llegada se convertiría en la dama por excelencia alrededor de la cual se desarrollarían todas las intrigas del momento. Envenenadora, dominadora, conspiradora, así nos la presenta Alejandro Dumas en "La reina Margot". No ha sido muy bien parada en los libros de Historia.
    Un beso

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    1. En realidad no me extraña. Los familiares de sus víctimas no tenían muchos motivos para hablar bien de ella.

      Feliz día, madame

      Bisous

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  16. Sin tratar de corregir a nadie, el rey de Navarra en esa época y esposo de Margarita de Angulema no era el jefe de la casa de Borbón, lo fue su yerno, Antonio de Borbón, casado con su hija Juana de Albert. Esta Margarita de Angulema fue la autora del El Heptameron, libro casi erótico de la época.

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    1. Y tiene usted toda la razón, desde luego. Muchísimas gracias por hacerme notar mi enorme despiste, que procedo a corregir. Su comentario ha sido de gran utilidad.

      Feliz día

      Bisous

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  17. Querida madame, cada día que me paso por aquí aprendo algo nuevo. Gracias por cada una de vuestras fantásticas entradas.

    Feliz noche cargada de sueños cumplidos.

    Bisous

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    1. Muchas gracias a usted, madame.

      Buenas noches

      Bisous

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  18. Sorprende la amistad entre ambos y la valentía u osadía de Catalina de Medicis en las cacerías.
    Un saludo.

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    1. Gracias, monsieur. Disculpe por no haber visto antes su comentario.

      Feliz día

      Bisous

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  19. mi querida madame

    Catalina era una buena político y sobre todo muy espabilada
    supo saber hacerse querer por el galante Francisco I y denigara por la amantes de su esposo que no le tenia mucho cariño

    pero que marco una epoca en que Francia convulsionaba en su interior y ella mantuvo la carona a salvo de una desgraciada devacle

    se suscribe de usted

    Arnaud d´Aleman

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    1. Si Catalina hubiera sido tan buen político, seguramente hubiera encontrado el modo de que el reino no se sumiera en tantas guerras de religión. O por lo menos hubiera encontrado un modo alternativo a una gran matanza de civiles inocentes y desarmados. Era muy inteligente y retorcida, pero como político era mejorable. Cometió errores de bulto.

      Feliz día, monsieur

      Bisous

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  20. excelenre entrada madame.una preginta catalina de medecis no era sobrina de su enminencia manzarino?
    creo que si pues este cardenal laico coloco muy bien a toda su familia,ademas de desacerse de monsuier de trois villes.

    De todps modos catalina excelente extratega politica y excelente mujer aunque no consiguiera que su esposo le diera ni una milesima parte de confianza que le dio su suegro.el se hizo el tonto muy bien.puedw que coo los matrimonios de convenencia la mayoria eran asi...por eso actuaba de ese modo los esposos.

    bisous madame

    ana

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    1. No, madame. Catalina de Médicis vivió en el siglo anterior a Mazarino. Las sobrinas de Mazarino fueron las hermanas Mancini, una de las cuales fue el gran amor de Luis XIV.

      Feliz tarde

      Bisous

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"El pasado es un prólogo" (William Shakespeare)