lunes, 20 de enero de 2014

Aelia Verina, Emperatriz de Bizancio (II)


Verina continuaba viviendo en palacio y ganándose a los oficiales a base de sobornos y demás corruptelas. Tenía un amante llamado Patricio, y albergaba grandes ambiciones para él: anhelaba verlo coronado emperador en lugar de su yerno, Zenón. Una vez elevado al rango imperial, ambos podrían casarse. Su hija Ariadna, por su parte, apoyaba a su esposo, así que pronto el palacio se vio dividido de nuevo en dos facciones.

Como Zenón no era popular, no resultaba tarea difícil poner a tropas y senadores en su contra. Verina conspiró con su hermano Basilisco, aún exiliado en Tracia a consecuencia de su clamorosa derrota frente a los vándalos. En el año 475 una revuelta instigada por ambos obligaba a huir a Zenón por mar. Siempre había barcos dispuestos al pie de los jardines para el caso de que se produjera una emergencia, de modo que el emperador, sintiendo su vida amenazada por los servidores de su suegra, emprendió una rápida huida y dejó a su esposa en manos de Verina. Ariadna se convertía así en prisionera de su propia madre, pero pronto logró escapar y reunirse con su marido. Desde la costa viajaron en un carro y consiguieron llegar a Isauria, donde aguardarían a que la fortuna volviera a girar para ellos.

Mientras tanto Verina se llevaba un buen chasco al constatar que su hermano la había engañado: él quería librarse de Zenón, pero no precisamente para ver a Patricio coronado emperador. En lugar de eso, fue a Basilisco a quien llamaron los senadores, y Verina, para más amargura, tuvo que afrontar el trance de ser ella misma quien lo coronara, al ser la única persona de rango imperial presente en la capital. Una vez vistió la púrpura, Basilisco hizo ejecutar a Patricio, atrayéndose así la enemistad de Verina. 

Pero el nuevo emperador pronto iba a toparse con serios problemas, en su mayor parte causados por su esposa. La bella Zenonis era monofisista, es decir, sostenía que Cristo solo tenía naturaleza divina. Ella atrajo al nuevo emperador a su fe y logró que permitiera el regreso de los miembros de su secta, que hasta entonces habían sido perseguidos como herejes. Sin saberlo, estaba empujando a su esposo a la perdición.

Basilisco tenía un sobrino muy apuesto y con reputación de galante en toda Constantinopla. Lo había nombrado prefecto de la ciudad, y el deber lo llevaba frecuentemente a palacio. Sus muchos encantos no tardaron en conquistar a Zenonia, para escándalo del pueblo. 

Verina, mientras tanto, buscaba vengarse de su hermano y empleaba su influencia y sus riquezas para granjearse voluntades que apoyaran de nuevo al depuesto Zenón. No iba a dejar de aprovechar el desagrado del pueblo por la doctrina monofisista, de modo que pronto hubo una multitud agitada de hombres, mujeres y niños cantando himnos ortodoxos en las calles. Basilisco comenzaba a inquietarse.

Pronto llegó a Constantinopla la noticia de que Zenón había salido de Isauria al frente de un ejército. El emperador envió contra él a dos de sus generales, pero ambos lo traicionaron y se pasaron al bando enemigo.

Basilisco descubrió el complot que había en marcha contra él y comenzó a castigar a los conspiradores. Antes de que la prendieran, Verina huyó y buscó refugio en Santa Sofía. Seguramente hubiera acabado por caer de todos modos en manos del emperador de no ser porque su sobrino Armato, el amante de Zenonia, la ayudó a escapar.

El propio Armato fue enviado contra los rebeldes. Había jurado lealtad a Basilisco, pero se pasó también al bando de Zenón, quien le prometió a cambio el mando de sus ejércitos.

Cuando las tropas de Zenón se acercaron a Constantinopla, la pareja imperial, viéndolo todo perdido, se dirigió a Santa Sofía y, para conseguir que el clero les concediera asilo, hicieron toda clase de promesas de terminar con la herejía que habían estado favoreciendo. Al cabo de un tiempo llegó un oficial y los despojó de todos los símbolos imperiales, que debían ser entregados a Zenón y Ariadna. Al mismo tiempo se les dio toda clase de seguridades de que su sangre no sería derramada ni sufrirían violencia alguna si abandonaban el santuario. Confiados en la palabra imperial, así lo hicieron, y a continuación fueron embarcados rumbo a una oscura población de Capadocia, donde serían recluidos en una torre. Hay una versión que afirma que fueron asesinados durante el viaje, pero parece que en realidad llegaron a ser encerrados, y que la puerta fue sellada. Abandonados en el interior, no recibieron agua ni comida, y tuvieron así una horrible muerte por inanición. El emperador no faltaba a la letra de su promesa, aunque sí a su espíritu.


Zenón procedió entonces contra Armato, persuadido de que aquel que había sido desleal a un emperador, podría serlo también a dos. En una escena tan digna del argumento de una ópera como el resto de esta historia, lo hizo asesinar mientras subía la escalera espiral que unía el palacio con el hipódromo.

Pronto una nueva amenaza surgiría en la corte cuando Leoncia, la hija menor de Verina, se unía a las intrigas y ambiciones que se tejían cada día. Leoncia estaba casada con Marciano, hijo de Antemio, emperador de Occidente. Ella había nacido cuando su padre ya era emperador, por lo que reclamaba preferencia sobre su hermana Ariadna. En base a esto, su esposo, pretendía el Imperio bizantino para sí y marchaba sobre Constantinopla al frente de un ejército. Zenón y su esposa huyeron alarmados al saber que se acercaba.

Marciano cometió un error: retrasó la toma del palacio hasta el día siguiente, lo que dio tiempo al enemigo para que llegaran las tropas de refresco que venían de Asia y dieran la vuelta a la situación. El ambicioso esposo de Leoncia fue tonsurado, una forma muy bizantina de deshacerse de un enemigo, que de ese modo ya no podría aspirar a la púrpura.

Zenón y Ariadna regresaron a palacio, pero para entonces el emperador miraba a su suegra con desconfianza, y aguardaba su oportunidad para librarse de ella. 

En 478 un soldado intentó asesinar a Illo, su general de confianza, un atentado del que salió ileso gracias a la intervención de un esclavo. El asesino, interrogado, confesó haber recibido instrucciones de un servidor de Verina. 

Zenón no se atrevía a actuar abiertamente contra ella, pues había llegado a adquirir demasiado poder, de modo que urdió un complot: Illo iba a ir a Isauria haciendo creer a la emperatriz que temía a Zenón, cuyo favor había perdido. El emperador pediría entonces a su suegra que acudiera a entregarle en propia mano una carta ofreciéndole seguridad, pero todo sería solamente un cebo para atraerla a Isauria. En cuanto llegara, sería hecha prisionera.

El plan se llevó a cabo. Verina fue recluida, aunque pronto encontró el modo de comunicarse con su hija. Ariadna intercedía en su favor; con lágrimas en los ojos imploró ante Illo que liberara a su madre, pero no solo no obtuvo satisfacción a sus ruegos, sino que Illo le mostró abierta hostilidad y la acusó de pretender deshacerse de su marido para casarse con otro.

Comprendiendo que tenía en el general a su más mortal enemigo, Ariadna planeó su asesinato. Illo se salvó de nuevo gracias a la intervención de su guardia, aunque perdió una oreja en la refriega. Ante tanto peligro como le rodeaba últimamente, decidió que Constantinopla era perjudicial para su salud y solicitó del emperador un nuevo destino. Fue nombrado comandante de las tropas estacionadas en oriente, partió en compañía del patricio Leoncio y al llegar a Antioquía se rebeló contra Zenón y proclamó emperador a su compañero de viaje.

Verina tuvo así su oportunidad cuando llegó para ella un mensaje en el que se solicitaba su apoyo para coronar a Leoncio y unir sus fuerzas a las de Illo contra Zenón. Ella no vaciló; aceptó la oferta, abandonó la prisión y coronó al nuevo emperador en Tarso. La corte se estableció en Antioquía mientras la emperatriz se preparaba para enfrentarse a las tropas de Zenón, pero este actuó tan vigorosamente que en cuestión de pocos días sus enemigos se encontraban huyendo hacia Isauria y se encerraron en una fortaleza dispuestos a soportar un largo asedio. 

Verina, ya anciana, no vivió suficiente para asistir a la derrota final. Cuando el asedio terminó, su cuerpo fue recuperado y enviado a Ariadna, quien le dio un entierro digno en Constantinopla.


30 comentarios:

  1. No creo que ninguna historia de ficción sea equiparable en traiciones y maldades a la propia realidad. Para muestra, un botón. Vaya familia ésta con sus allegados y hombres de "confianza" más bien avenida. Ríete de "Agosto".
    Un saludo.

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    1. Una vida de pesadilla. No sé cómo podían ambicionar la corona, si conllevaba tantos disgustos y sobresaltos.

      Feliz tarde, monsieur

      bisous

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  2. Increible que Verina tuvo la suerte de morir de vieja y en su cama. No sé que es más entretenido, estas intrigas palaciegas o las herejías que imperaban en Europa por entonces. Parece que cada un tenía una religión diferente.
    Bisous

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    1. Sí, no era fácil sobrevivir a todo, incluyendo profesar una fe distinta de la del vecino. Había que contar con la suerte.

      Buenas noches, madame

      Bisous

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  3. Me pregunto como pudo aguantar Bizancio tanto tiempo cuando los gobernantes estaban más preocupados de hacerse con el poder que de gobernar y dirigir el imperio.
    Un saludo.

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    1. Mera inercia, supongo. Se mataban entre sí sin necesidad de enemigos exteriores, una permanente tragedia griega.

      Buenas noches, monsieur

      Bisous

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  4. Teniais razón madame: que la segunda parte era más intrigante y no menos interesante. Verina y sus zancadillas: todas las intrigas eran pocas para hacerse con el poder.Y, llegó a una edad longeva apesar de los malos tragos que tenía que soportar.

    Bisous madame.

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    1. No sé si le habrá merecido la pena. Pero al menos no tuvo una vida aburrida.

      Feliz día, madame

      Bisous

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  5. Me fascinan estas intrigas palaciegas donde la ambición y los amores ocultos se dan la mano.
    Bisous.

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    1. En este caso parece que los amores anduvieron bastante al descubierto, más de lo que hubiera sido conveniente.

      Feliz día, monsieur

      Bisous

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  6. Vaya un maremagnum. Todos contra todos, ahora te quito ahora te mato, Conspiraciones, intrigas traiciones...
    Desde luego nadie podía estar seguro entre tantas mujeres inteligentes y guapas. Pero mire al menos pasaron todas a la historia y estamos comentando sobre ellas:-)
    Una vez más la realidad supera la ficción
    Bisous y genial tarde

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    1. Pasaron a la historia, sí, aunque no sé si siempre merece la pena.

      Feliz día, madame

      Bisous

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  7. ya tiene usted razon kate

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  8. Hola Madame:

    Caray, que nido de víboras...Todos contra todos y contra si mismo...Nadie se salva. Dice Ud que Verina no tuvo una vida aburrida...Vaya que no la tuvo.

    Besos

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    1. No, monsieur, aunque sus planes no encajen exactamente con nuestra idea de la diversión.

      Feliz día

      Bisous

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  9. Tiene usted razón, Madame: esto da para el argumento de una ópera... o de tres o cuatro. Ypensaríamos que era una exageración del libretista.
    Feliz tarde, Madame

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    1. Sí, una especie de trilogía wagneriana. Siempre pretendemos que la ficción se atenga a cierta mesura, cuando lo cierto es que la Historia carece de ella.

      Feliz día

      Bisous

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  10. Lo que son las cosas, Verina trató de hacer emperador a su hermano y cuando con noviete quiso que fuera éste el emperador, Basilisco, consigue ser lo que su hemana ya no quería. Eran tiempos de mucha variante doctrinal y el cesaropapismo del basileo hacía del emperador figura sobre la que influir, y eso los sabían hacer muy bien las emperatrices. El colmo de ello llegaria poco después con una Teodora, también monofisista, influyendo sobre el ortodoxo romano Justiniano. Pero pese a todo aún duraron más de mil años.
    Beso su mano.

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    1. Tuvo que llegar Mehmed II para que Constantinopla cayera, a pesar de todo, sí. No lograron acabar consigo mismos, pero mire que pusieron empeño y lo intentaron con denuedo y tesón.

      Feliz día

      Bisous

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  11. como bien dicen arriba, es increíble que esta mujer muriera por causa de su edad y no por las mil quinientas intrigas, enfrentamientos, batallas, guerras y asesinatos de todo tipo que se daban en ese momento en Constantinopla. y como también dicen arriba, que un Imperio así aguantase gobernado de esa manera casi mil años más... increíble.
    bisous madame!

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    1. Claro que también hay que mirar cómo aguantaba, y la espantosa decadencia en la que se hallaba sumido.

      Feliz tarde, monsieur

      Bisous

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  12. madame espero poder dejar de poner anonimo para comentar las entradas suyas pies acabo de leer sobre ivan el terrible y le aseguro que estoy de acuerdo kon todos los comentarios que se hizo en su dia.y yo que confuncia Enriquevlll kon este personaje en numero de matrimonios. dw todos modos w pasado un buen rato me he divertido con algun comentario aunque el personaje no era mas que unloco. en spiquiatria se dice que hay mas locos fuera que dentro del spiquiatrico y que razon tieme enhorabueba por sus dos blogsy que siga asi mucho tiempo pues recordar las lecciones de antaño y aprender cosas nuevas de la historia sigue siendo fascinante.gracias por existir

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    1. Muchas gracias a usted, madame. Nada de esto tendría sentido si no pudiera compartirlo con ustedes. Este espacio existe gracias a la atención que le prestan personas como usted.

      Feliz tarde

      Bisous

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  13. Estas chicas de Biszancio no se andaban con chiquitas, se metian en unas intrigas que las romanas de antaño no les hacian sombra. Menos mal que murio de edad avanzada o algun achaque porque de caer en manos enemigas no iba a tener un entierro de estado como le dieron, sino mas bien al estilo de la torre sellada. ¿De alli vendra la tradicion mas amenizada de los cuentos infantiles de las famosas torres donde se encerraban a aspirantes al trono?

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    1. La realidad supera cualquier terror. Debía de ser espantoso vivir cada día pensando si alguien iba a envenenarte o clavarte un puñal.

      Feliz fin de semana, madame

      Bisous

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  14. Periodo complejo éste que nos trae hoy y que parece, tal y como se comportaba la familia imperial, un pandemonium que, en cierta medida, me recuerda a las luchas por el poder en sociedades y estados donde el gobierno no se hereda por sangre sino que se toma por la fuerza. De poco servía circunscribir la poderosa corona a una única familia.
    Un beso

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    1. No hay manera de mantener alejada la ambición, se elija el sistema que se elija. Siempre hay alguien dispuesto a todo con tal de alcanzar el poder.

      Feliz fin de semana, madame

      bisous

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  15. Interesantísima historia la de Verina y explendido blog. ¡Enhorabuena!
    Por cierto, el pasado día 10 de marzo la casa de subasta alemana Gorny & Mosch subastó una moneda con la efigie de Verina: un sólido que se adjudicó por la friolera cantidad de 46000 €. Aquí va la referencia

    http://www.sixbid.com/browse.html?auction=1164&category=24779&lot=1082745

    saludos

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    1. Muchas gracias, monsieur. Lástima que esas cosas se nos salgan un poco del presupuesto!

      Feliz tarde

      Bisous

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"El pasado es un prólogo" (William Shakespeare)