martes, 5 de noviembre de 2013

La ceremonia de coronación de Luis XIV


El 7 de junio de 1654, tras un aplazamiento al que obligaban los disturbios de la Fronda, Luis XIV era finalmente coronado en la catedral de Reims. Solo tenía quince años.

Felipe Mancini, uno de los sobrinos del cardenal Mazarino, tuvo el honor de ser seleccionado como portador de la Sagrada Ampolla. Era una distinción muy importante la que se le hacía al joven ese día, por todo el significado que entrañaba: según la leyenda, el día de la coronación del rey Clodoveo en dicha catedral, la Sagrada Ampolla llegó desde el cielo, transportada por una paloma que se posó en las manos del obispo San Remigio, con un ramillete de lirios (es decir, de flores de lis). La ampolla portaba el óleo para ungir y santificar al rey, denotando así que su autoridad le era otorgada por designio divino. Y éste es, pues, el origen de la flor de lis como símbolo de la realeza francesa, representada habitualmente en oro sobre azur.


Grabado del siglo XV: los ángeles traen los lises al rey Clodoveo

Durante la ceremonia de coronación de Luis XIV, otros notables personajes de la corte tuvieron un papel destacado: el conde de Vivonne, primer caballero de la cámara del rey, se ocupó del manto, el duque de Joyeuse del calzado y el hermano de Luis XIV de las espuelas.

El rey hizo su juramento, en virtud del cual prometía mantener los derechos y privilegios de sus súbditos. Luego se preguntó a la congregación, según era preceptivo, si aceptaban a Luis como rey.

A continuación se procedió a la bendición de las insignias reales: el obispo de Soissons bendijo la espada, el cetro y la corona que según la tradición habían pertenecido a Carlomagno. Otro de los símbolos es la aceptación del anillo real, siguiendo el precedente establecido en la coronación de Enrique II en 1547. Mediante este símbolo el rey desposa solemnemente a su reino.


Llegaba entonces el momento de la consagración. El cuerpo del rey fue ungido nueve veces con el óleo sagrado e investido con el poder milagroso atribuido a los reyes de Francia para sanar a aquellos que padecían una enfermedad llamada escrófula, infección tuberculosa en la piel del cuello que afecta a los ganglios linfáticos provocando úlceras. Después el obispo le entregó el cetro en la mano derecha, “mano de justicia”, y puso la corona sobre su cabeza.

Lentamente, el rey subió los escalones hasta el trono, donde recibió el homenaje de todos los pares del reino. Se cantó un Tedeum, seguido de una misa en la que solo el rey recibió la comunión bajo las dos especies.

Al final de la ceremonia el obispo entonó el “larga vida al rey”, se soltaron palomas y se abrieron las puertas de la catedral para permitir tanto a los nobles y embajadores en el interior como al pueblo que aguardaba fuera gritar juntos “¡Viva el rey!”.


Detalle de la coronación de Luis XIV por Le Brun

Al ritual siguieron otras celebraciones que incluyeron la representación de una obra teatral por parte de los jesuitas de Reims. Aquellos que no pudieron asistir, contaron después con detalladas descripciones plasmadas en numerosos panfletos que se repartieron por toda Francia, así como con grabados que habían sido encargados al artista Henri d’Avice. La escena sería además recogida en un tapiz diseñado por Charles Le Brun, uno de los principales pintores del reinado de Luis XIV.

Dos días después de la coronación, el rey tocó a dos mil de enfermos de escrófula, diciendo a cada uno: “Le roi te touche, Dieu te guérit” (“El rey te toca, Dios te cura”). Era lo que se llamaba el toque de reyes. El mismo día concedió el perdón a 600 prisioneros, lo que simbolizaba su intención de cumplir su juramento y mostrar clemencia para con sus súbditos.

Mediante la sacralización de la ceremonia de la coronación se establece que el poder del rey emana de Dios. La religión es lo único que limita su poder. El rey, como representante de Dios en la tierra, está por encima de todos los hombres, pero no por encima de las leyes divinas, las únicas a las que se somete. 


14 comentarios:

  1. Hola Madame:

    Pomposa como debía ser la mayoría de las coronaciones de la época. Ya veo de donde viene esto del toque de los reyes.

    Ese apellido Mancini... ;D

    Besos Madame

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  2. Y, larga vida al Rey Sol: fué un reinado largo y a lo largo del mísmo controló bien al clero por la cuenta que le tenía.

    Muy interesante esta fastuosa Coronación

    Bisous madame.

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  3. Según el cuadro era guapete. No sabía el origen de Flor de Liz. Me encantan estas leyendas. Y su autoridad por designio divino la verdad es que no se notó demasiado. En fin las cosas de la historia que se repiten una y otra vez para desgracia de los súbditos:-).
    Bisous y buenas noches

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  4. Dos mil escrofulosos de golpe para ser curados. El los tocaca y luego la culpa de que no se curaran para Dios. Así, ya podía, ya...
    Beso su mano.

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  5. Vengo cual polilla hacia la luz del Sol, sin poder resistirme a presenciar la coronación de Luis. ¿Se imaginarían los presentes que estarían asistiendo al encumbramiento del Rey que elevó a Francia a otro nivel en todos los sentidos -a pesar de las sombras finales del reinado- y al que la Historia recordaría como el más grande, puede que no solo de Francia, sino de toda Europa?

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  6. Pobrecito, Rey Sol, eso de andar tocando escrofulosos no debe haber sido agradable.

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  7. Buenas noches, Madame.

    Es muy interesante ver de dónde proceden los principales símbolos de la monarquía francesa, como las flores de lis, que tanto nos tienen que sonar por estos lares...

    En cuanto a la glorificación de Luis XIV como elegido de Dios, son muy interesantes a este efecto los escritos de Bossuet.

    Magnífica entrada, Madame. Quedamos a sus pies.

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  8. si hay que tocar a tanto escrofulosos para ser rey... no sé yo si hoy en día algún escrupuloso renunciaría al cargo.
    eso de dejar claro clarísimo que el poder emana de Dios, me parece esencial. las cosas claras. no soy rey porque yo lo quiera, si no que es Dios el que lo quiere. y se casa con Francia y todo. qué grande.
    muy buena entrada, madame. se nota que con el Rey Sol está usted en su salsa.

    bisous!

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  9. ¡Cuánta pompa y boato, Madame! Me llama especialmente la atención el hecho de ser ungido nueve veces. Luego resulta que de sacro tuvo más bien poco.
    Bisous.

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  10. Y así fue como un rey que dará mucho que hablar por su protagonismo en las relaciones internacionales europeas, fue coronado por "derecho divino". Cosas que se creían entonces hasta que poco a poco la Ilustración vaya calando y abriendo las "luces" de la inteligencia y del raciocinio a las personas.
    Un saludo.

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  11. YA SE SABE, NO ERA LUIS XIV, ERA EL MISMÍSIMO ESTADO.
    ESO DICE MUCHO.
    SALUDOS.

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  12. Seguro que todos aquellos que asistieron a aquella ceremonia sintieron que estaban viviviendo algo histórico que no olvidarían los siglos venideros. El acto debió de durar bastante ajuzgar por los complejos y minuciosamente cuidados aspectos de la coronación. Más de uno seguro que acabó durmiéndose, pensando en sus problemas cotidianos o mirando las galas de su vecino de asiento. También hemos de tener en cuenta que no exisitían los altavoces y que no se oi´ria prácticamente nada de no estar cerca de los protagonistas.
    Un beso, madame

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  13. Se entiende por qué los ingleses insistian en tener un rey protestante. Ellos siempre muy pragmáticos se anticiparon siglos a Francia y España en ese sentido. Besos. Claudia.

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  14. Magnífico resumen de una ceremonia muy compleja en su procedimiento y simbolismo, enhorabuena !!!

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"El pasado es un prólogo" (William Shakespeare)