domingo, 20 de octubre de 2013

Los amores de Robespierre


La sexualidad de Robespierre permanece envuelta en el misterio. Sobre ese tema se han dicho muchas cosas, a veces contradictorias. Se dice que era homosexual, punto que otros niegan; misógino, impotente, narcisista patológico con complejo de castración. A menudo es presentado como hombre frío, austero y alejado de la galantería. Pero durante su juventud dio muestras de no ser ajeno a los encantos femeninos, y dedicaba poemas a las jóvenes de su Arras natal. 

Tenía 22 años cuando, venciendo su timidez, escribió uno de ellos para Madame Dugazon, una famosa actriz, cantante y bailarina de la época, hija de un maestro de danza en la corte de Federico II de Prusia. No tuvo, sin embargo, demasiado éxito en la empresa, puesto que ella no le respondió.

Hay una carta de puño y letra del joven abogado, fechada el 22 de junio de 1782 y dirigida a una de sus clientes, que le había enviado unos canarios:

Señorita:

Tengo el honor de enviaros una memoria cuyo objeto es interesante. Es posible rendirles hasta a las Gracias semejantes homenajes cuando, a todos los atractivos que las acompañan, unen el don de pensar y sentir, y son igualmente dignas de llorar el infortunio y dar la felicidad.

A propósito de un asunto tan serio, señorita, ¿me será permitido hablar de canarios? Sin duda, si los mismos son interesantes, ¿y cómo no han de serlo, puesto que proceden de vos? Son muy hermosos, y esperábamos que habiendo sido criados por vos, fueran los más suaves y sociables de todos los canarios. Cuál no fue nuestra sorpresa cuando al aproximarnos a la jaula, vimos que se abalanzaban contra los barrotes con tal ímpetu que nos hizo temer por su existencia. Y cada vez que divisan la mano que los alimenta reanudan sus esfuerzos. ¿Qué plan educativo adoptasteis para ellos y de dónde procede este temperamento salvaje? ¿Es que las palomas que las Gracias crían para el carro de Venus muestran esta feroz naturaleza? ¿Un semblante como el vuestro no ha familiarizado bastante a vuestros canarios con los seres humanos? ¿O es que tras haberlo contemplado, no pueden ya soportar los demás? Explicadme, os lo ruego, este fenómeno. Esperando vuestra respuesta, los hallaremos amables a pesar de sus defectos. Mi hermana me encarga, en particular, que os testimonie su agradecimiento por la bondad que habéis tenido al hacernos este presente, y todos los demás sentimientos que vos le inspiráis.

Soy con todo respeto, señorita, vuestro muy humilde servidor y obediente vasallo.

Madame Dugazon

Maximiliano Robespierre, en efecto, componía versos y canciones y pertenecía a un círculo literario llamado Los Rosati, cuya misión era honrar a las rosas, al vino y al amor. A esta sociedad, que organizaba veladas literarias, pertenecían también Fouché, Marat y Carnot. Así nos lo relata su hermana Carlota:

“Mi hermano formaba parte de la sociedad de los Rosatis, compuesta de eruditos, magistrados, militares, etc., todos los literatos, o amantes de las letras y las artes. Esa sociedad tenía reuniones en días fijos, en las que se leían obras de todo tipo y en donde las discusiones literarias se empeñaban. Era una fiesta cuando se admitía a un nuevo miembro; el receptor pronunciaba un discurso, uno de los miembros le respondía, y la fiesta se terminaba con una alegre comida en donde reinaban la franqueza y la cordialidad. El día en el que mi hermano fue recibido en la sociedad de los Rosatis, improvisó una canción en tres coplas, que fue vivamente aplaudida. Tengo aún una copia de esa canción, escrita de la mano de mi hermano.”

En 1789, cuando fue elegido diputado de los Estados Generales, estaba casi prometido con Anais Deshortes, de la que parecía estar muy enamorado. 

“La señorita Deshortes lo amó y fue correspondida. El padre de esta joven se había casado en segundas nupcias con una de nuestras tías; del primer matrimonio tenía dos hijos y tres hijas. Cuando mi hermano fue elegido diputado de los Estados Generales, cortejaba a la señorita Deshortes desde hacía dos o tres años. Varias veces se había hablado de casamiento, y probablemente Maximiliano se habría unido a ella si el sufragio de sus conciudadanos no le hubiese arrebatado las dulzuras de la vida privada por la carrera política. La señorita Deshortes, que había jurado no pertenecer a nadie más que a él, no cumplió su promesa y, durante las sesiones de la Asamblea Constituyente, entregó a otro su mano”.


El desengañado Robespierre escribió una noche un poema que comenzaba así:

Je l’aimais tant quand elle était fidèle
Rien ne m’était plus cher que ses appas;
Je ne vivais chaque jour que pour elle,
J’aurais, por elle, affronté le trépas.
Mais dites-luis qu’enfin je me dégage;
Que de l’aimer j’ai reconnu l’abus…
Dites-lui bien que je ne l’aime plus…*

Una vez alcanzado el poder, las mujeres comenzarían a verlo con otros ojos, como no deja de advertir Carlota: 

“La amabilidad de mi hermano con las mujeres le granjea su aprecio. Creo que algunas experimentaron por él un sentimiento superior a lo corriente”. 

Condorcet se pregunta en noviembre de 1793 “por qué hay tantas mujeres que siguen a Robespierre, en su casa, en la tribuna de los Jacobinos, en los Cordeliers, en la Convención”. Y concluye: “Es que la Revolución es una secta, y él un sacerdote que tiene sus devotas”.

Pero Robespierre no tiene tiempo para el amor. Su hermana lo justifica así: “Agobiado por tantos asuntos y trabajos, enteramente absorbido por sus funciones de miembro del Comité de salud pública, ¿podía mi hermano mayor ocuparse del amor y el matrimonio? ¿Había lugar en su corazón para tales futilidades cuando su corazón estaba henchido de amor a su patria, cuando todos sus sentimientos, todos sus pensamientos estaban concentrados en un solo sentimiento, en un solo pensamiento, la dicha de su pueblo; cuando asaltado sin cesar por sus enemigos personales su vida era un perpetuo combate?"

Saint-Just

Ciertamente Robespierre fue muy discreto en su vida privada. Poco sensual, las relaciones sentimentales apenas tenían cabida en su organizada jornada. Se le adjudica, no obstante, una aventura con la mujer de su colega Buissart en Arras hacia 1785, algo, en todo caso, dudoso. Se dice, por otra parte, que Robespierre permaneció virgen porque uno de los muchos achaques que había sufrido su frágil salud le había producido una impotencia crónica. Se dice que evitaba a las mujeres mientras disfrutaba más en compañía de hombres, en particular en la de algunos jóvenes de su entorno, como era el caso de Saint-Just, llamado el Arcángel del Terror, o del jefe de los guardias del comité de seguridad.

En 1790, contando 32 años, lo encontramos en París como huésped al hogar de la familia Duplay, que lo adora. La mayor de las hijas del matrimonio, Eléonore, es una ardiente admiradora suya. 

Robespierre mantuvo una relación con Eléonore Duplay, con quien se le veía a menudo paseando por los Campos Elíseos o por Versalles. Muchos estudiosos se muestran convencidos de que eran amantes, y un contemporáneo afirma que Robespierre “convivía maritalmente con la hija mayor de sus caseros”. Monnel escribió en sus papeles, publicados con el título de Memorias de un sacerdote regicida: “Corre el rumor de que esta chica había sido la amante de Robespierre. Creo poder afirmar que era su mujer. Según el testimonio de uno de mis colegas, Saint-Just estaba al tanto de dicho matrimonio secreto, al cual había asistido”.

Eléonore Duplay
Sin embargo, un panfleto firmado por Merlin de Thionville afirma que “Es falso que tenga el honor de amar a las mujeres; por el contrario, les ha hecho el honor de detestarlas”.

Y Michelet, en su Historia de la Revolución Francesa dice que a Robespierre no había que plantearse siquiera la idea de darle una amante.

Baudot nos ofrece un párrafo similar: “La familia Duplay rendía una especie de culto a Robespierre. Se ha pretendido que este nuevo Júpiter no había tenido necesidad de metamorfosearse como los dioses del Olimpo para tener tratos con la hija mayor de su casero, llamada Eléonore. Eso es de todo punto falso. Como toda su familia, esta joven era fanática del dios Robespierre, y era la más exaltada a consecuencia de su edad. Pero Robespierre no amaba a las mujeres, estaba absorbido por su iluminación política”. Sin embargo, curiosamente, añade un dato contradictorio: “Hay razones para creer que pensaba casarse con ella”.

Cuando él murió, Eléonore vistió de luto durante el resto de su vida. Nunca se casó, y se la conoció como la Viuda Robespierre hasta su fallecimiento en 1832.

Tumba de Eléonore Duplay en el cementerio del Père Lachaise


*La amaba tanto cuando me era fiel/ Nada me era más querido que sus encantos;/ Vivía cada día solo para ella,/ Por ella me hubiera enfrentado a la muerte./ Pero decidle que por fin me he liberado;/ Que me he dado cuenta del exceso de mi amor…/ Decidle que ya no la amo…


23 comentarios:

  1. Hoy en día es fácil tildar de gays enclosetados a personajes históricos de ambos sexos a los que no se les conozca amantes. Se olvida/ignora que existe la condición de asexual sobre todo en personalidades obsesivas en las cuales el objeto de la obsesión supera otros apetitos. Es cierto que Robespierre tenía una devoción desmesurada or St. Just, pero era mas como a de un padre por un hijo.
    Bisous, Madame

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  2. Quién sabe, madame. Lo cierto es que yo no le veo especialmente atraído por nada que no sea la política.

    Feliz domingo

    Bisous

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  3. Robespierre, aun dentro de su crueldad, me parece un personaje sumamente interesante porque fue capaz de llevar a Francia con una mano a la democracia más pura a la vez que con la otra se alzaba como un tirano implacable y frío. Había leído que mantuvo cierta atracción con la hija de su casero, creo que de profesión carnicero, pero no estoy segura si ella estaba enamorada de él como hombre o como líder de la revolución; es decir, un amor platónico en el que la imagen e icono de Robespierre eclipsaba al hombre, a todas luces poco atractivo. Siempre austero y frío, se dejaba ver pasear solo con su perro por las calles de París, vestido de oscuro y llevando bajo el brazo alguna obra de su idolatrado Rousseau.
    Besos y feliz tarde de domingo

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  4. El casero era de profesión carpintero, para ser precisos. Eléanor, en efecto, era una admiradora del político, como todas esas mujeres que seguían a Robespierre y de las que habla Condorcet: " la Revolución es una secta, y él un sacerdote que tiene sus devotas”. No parece que el hombre contara con otros encantos para conquistar.

    Feliz tarde de domingo, madame

    Bisous

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  5. Buenas tardes, Madame:

    No sé si a Robespierre, después de tanta matanza organizada desde el Comité de Salud Pública, se le quedaría el cuerpo para otros asuntos más mundanos. Tengo la impresión de que estaba demasiado absorbido por su propia fama.

    Interesante reflexión, querida Dame. Un saludo.

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    1. Lo curioso es que antes de ser famoso también parecía demasiado absorbido por algo. Digamos que nunca fue un ligón, aunque hay documentos que atestiguan su interés por alguna que otra mujer.

      Feliz tarde

      Bisous

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  6. Es muy curiosa y cuantiosa la controversia. Los líderes son siempre tildados de algo; no es fácil para los simples humanos contemplar el brillo cegador de los triunfadores.
    Bisous.

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    1. No le dio mucho tiempo a recrearse él mismo en ese brillo antes de perder la cabeza y acabar en una fosa igual a aquellas otras en las que él había enterrado a tantos franceses.

      Feliz comienzo de semana, monsieur

      Bisous

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  7. Yo también le cuento entre el grupo de los obsesionados obsesivos, aunque vaya usted a saber. Todavía le estoy dando vueltas a la carta de los canarios: "¿Un semblante como el vuestro no ha familiarizado bastante a vuestros canarios con los seres humanos?"
    ¿De verdad trataba de ser cortés?

    Feliz semana, Madame

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    1. La carta me ha llegado al alma, monsieur, en parte por ese lenguaje casi ridículamente preciosista a esas alturas del siglo. No sé si esa frase sería para poder colocar la siguiente, pero, desde luego, demuestra que la galantería no era lo suyo. Se le ve poco suelto.

      Feliz comienzo de semana

      Bisous

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  8. Prototipo de hombre cerebral y manipulador pero que a Francia le iba de perlas y como bien dice su hermana; cuando uno tiene poder la gente y en este caso las féminas lo ven de otra manera....Nos quedaremos con la incognita :si era o no era, si tuvo muchas, etc.Pero que no pasó desapercibido esto es verdad supongo que cuando entró en el club de los Rosati le enseñarian a ser más desenvuelto para dirigirse a una dama: porqué la de agradecimiento por los canarios es bien cursi.y en cambio el poema me gusta: por lo menos manifiesta su desengaño.
    Feliz lunes madame.

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    1. Madame, con la carta se coronó Robespierre de gloria, desde luego. Se le daba mejor matar, está claro. No sé si le fue de perlas a Francia o solo a parte de los que consiguieron sobrevivir al Terror que él impuso.

      Feliz comienzo de semana

      Bisous

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  9. Hasta el mayor bárbaro tiene un rinconcito para el amor. Por otra parte, Robespierre es un buen caso para estudiarlo desde el diván del psicoanalista.
    Un saludo.

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    1. Ya lo creo que sí. Sería interesante un artículo desde el punto de vista de un psicoanalista. Cuántas cosas podría contarnos seguramente.

      Feliz comienzo de semana

      Bisous

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  10. ...por supuesto a sus afines y fieles vasallos...

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  11. oiga, que parece una tontería, pero llevar a cabo la Revolución y tomárselo en serio ocupa una barbaridad de tiempo. pero que una barbaridad. y sí, uno puede galantear, hacerse el simpaticón... pero es una Revolución, no es un club de petanca y no puede quedar uno para tomar un algo así como así. no es que esté hablando yo porque me pase a mí pero... vamos. que ya le digo, que tiempo uno para muchas flores, no tiene. y si ya el hombre tenía un carácter digamos que plomete... pues nada.
    y aún así, en todo el post ha nombrado a unas cuantas mujeres que le hicieron tilín. osea, que no todo es tan así como parece. lo que pasa es que Robespierre tiene muy mala prensa.
    buen lunes, madame.

    bisous!!!

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    1. Claro, monsieur, es difícil encontrar tiempo para ligar entre tanta movida revolucionaria. Lo que pasa que cuando estalló la revolución el caballero ya contaba más de 30 añitos, pero al parecer tampoco antes había encontrado mucho tiempo para esas cuestiones. No era lo suyo, no. Pero ya ve, alguna que le hizo tilín sí que hubo, digan lo que digan.

      Feliz día

      Bisous

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  12. Hola Madame:
    Tarde pero seguro. Yo pienso que el caballero tiene prioridades en cada momento. Una vez para el amor y otra par el terror. Como han dicho otros comentaristas cuando se es conocido (para bien o para mal pero conocido y famoso al fin) todos le vemos de distintas maneras y quienes lo hacemos desde la lejanía del tiempo juzgamos a como pensamos en ese momento.

    Besos

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    1. No creo que este asunto tenga demasiado que ver con la lejanía del tiempo, y como prueba, basta poner a Robespierre en relación con sus propios contemporáneos para constatar lo mucho que difiere de la mayoría de ellos. Tenga en cuenta que se trata de la misma época del Marqués de Sade y de Restif de la Bretonne, jiji.

      Buenas noches, monsieur

      Bisous

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  13. Se me adelantó Xibelius con el comentario sobre la carta del los canarios, porque la cartita se las trae. Cierto es que el Incorruptibles anduvo ocupado casi en exclusiva en política, pero también Bonaparte anduvo tan ocupado o más en sus asuntos y no se privo de nada.
    Beso su mano.

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    1. Sí, Napoleón repartía mejor su tiempo, aunque la verdad es que tampoco era lo suyo. Será que la política resulta poco romántica.

      Feliz día, monsieur

      Bisous

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  14. Madame , acabo de descubrir su Blog y cómo me gusta mucho la Historia , me quedo por aquí...y la sigo...saludito

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    1. Ay pues muchas gracias, madame, muy amable.
      Bienvenida al tablero.

      Feliz día

      Bisous

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"El pasado es un prólogo" (William Shakespeare)