viernes, 11 de octubre de 2013

El tofet de Cartago y los sacrificios infantiles


Los romanos hicieron recaer sobre los cartagineses graves acusaciones. Existen numerosos testimonios que hablan de cómo en momentos de especial peligro sacrificaban niños a los dioses quemándolos vivos, creyendo asegurar así la protección divina. En la Biblia aparece la misma acusación contra los vecinos idólatras, que sacrificaban a sus hijos. El lugar destinado a estos sacrificios era denominado tofet

"Y han edificado los lugares altos del Tofet, que está en el valle del hijo de Hinom, para quemar al fuego a sus hijos y a sus hijas, cosa que Yo (Yahvé) no les mandé, ni subió en mi corazón. Por tanto, he aquí vendrán días, ha dicho Yahvé, en que no se diga más Tofet, ni valle del hijo de Hinom, sino Valle de la Matanza; y serán enterrados en Tofet, por no haber lugar.” (Jeremías, 7, 31-32)

Dados estos antecedentes, los arqueólogos han denominado del mismo modo a un área del barrio cartaginés de Salambó donde se han hallado miles de urnas con cenizas de niños. Los tofets eran lugares a cielo abierto, rodeados por una muralla, donde se depositaban estas urnas con huesos calcinados de niños y de animales. Durante mucho tiempo se asociaron las ofrendas a Moloch, pero hoy se cree que se trata de una confusión con el nombre del sacrificio (molk), y que las divinidades así veneradas eran en realidad Baal, Hammón y Tanit.

Los investigadores están divididos con respecto al tema de los sacrificios humanos. Desde 1987 ha ido surgiendo un grupo empeñado en limpiar la memoria de Cartago de una acusación que consideran falsa. Ellos interpretan los tofet como cementerios infantiles. Existe la teoría de que se enterraba a los niños fallecidos por causas naturales y se los ofrecía a los dioses para rogar que les concedieran otro hijo por el que habían perdido. Sin embargo, incluso la mayoría de ellos admite la existencia de sacrificios como forma extraordinaria de culto, en momentos de especial necesidad de protección para Cartago.


Los revisionistas se enfrentan a una ardua tarea. La realidad está tan plagada de indicios que resulta imposible negar cabalmente la existencia de toda forma de sacrificio humano. Aunque los romanos hayan exagerado interesadamente esta práctica, son numerosos los hallazgos que permiten suponer que la acusación se sustenta sobre una base real.

Al fin y al cabo, en palabras del profesor Ramón Corzo, “el sacrificio humano no era una práctica habitual, pero tampoco extraña, en la mayoría de las culturas antiguas; no había ninguna duda en el caso de los prisioneros de guerra, tanto para celebrar una victoria como para propiciarla; del mismo modo, no resulta sorprendente que un monarca ofrezca la vida de su propio hijo para obtener un triunfo que interesa a todo su pueblo, algo que… parece un método, aunque excepcional, entre los griegos, como es el caso de Agamenón sacrificando a su hija Ifigenia… Se decía que los niños morían sonriendo en Cerdeña, y de aquí el nombre del rictus o sonrisa sardónica que ofrecen precisamente las pequeñas máscaras tan abundantes en estos yacimientos, con las que debía cubrirse el rostro de las víctimas”.

Los textos fenicios antiguos hacen mención del sacrificio. Hay un documento en Ugarit que habla con toda claridad del ofrecimiento para invocar la protección de Baal y obtener la victoria. Filón de Biblos y Eusebio de Cesarea nos han dejado el testimonio de cómo los fenicios importantes sacrificaban a sus hijos, y según Justino fue la legendaria reina Dido quien inició el rito. Diodoro Sículo describe una de estas ceremonias en las que el sacerdote degollaba a un niño que se colocaba sobre los brazos de una estatua de bronce. Después se le arrojaba al fuego en presencia de su familia.

Era frecuente entre los generales ofrecer esta clase de sacrificios en momentos cruciales para Cartago. En el 310 a. C., sitiados por Agatocles de Siracusa, los cartagineses sacrificaron a 500 hijos de familias ilustres, por considerar que la ofrenda tendría más valor que la de simples esclavos. Tertuliano denunciaba que aún durante el siglo II continuaba en secreto esta práctica pese a todas las prohibiciones de los emperadores.


“Pongo por testigos a los soldados de mi padre que ejecutaron esas órdenes de los procónsules romanos. Los propios padres acudían a ofrecer sus hijos, y lo hacían gustosos; los acariciaban para impedir que llorasen en el momento de ser sacrificados”. (Tertuliano)

Lo cierto es que en varias colonias fenicias se han hallado lugares que contienen numerosas urnas con restos de niños incinerados. El mayor y el más antiguo, con unas 20.000 urnas, es el tofet de Cartago, llamado también tofet de Salambó, por estar situado sobre dicha colina. Data de entre los siglos VII y II a. C., y alberga restos que en un 90% corresponden a niños cuya edad oscila entre recién nacidos y tres años. El otro diez por ciento son cabras y ovejas, animales también empleados como ofrenda. En las estelas de piedra, de carácter votivo, aparecen los nombres de Tanit y Baal como destinatarios de los sacrificios. En 1921, se descubrió una estela que representa a un sacerdote con un sombrero propio de su cargo y sosteniendo a un niño en brazos.

En un principio los niños sacrificados eran hijos de familias importantes, pero posteriormente comienza a aparecer un número significativo de hijos de artesanos, escribas, mercaderes e incluso esclavos.

En territorio español no se ha encontrado ningún tofet fenicio, aunque hay indicios de alguna clase de práctica de sacrificios humanos. En Cádiz hay un grupo de enterramientos de niños de hasta diez años cuyos cráneos evidencian haber sido golpeados violentamente. Esto seguramente guarda relación con las reformas de César en “las bárbaras costumbres gaditanas”, y con una primitiva forma de sacrificio infantil recogido en los textos de Ugarit: el aplastamiento con maza, el arma simbólica que debía emplear el dios invocado para aplastar al enemigo.


No parece razonable cuestionar que Cartago y sus colonias en Sicilia y Cerdeña practicaron sacrificios infantiles con carácter de celebración pública, lo que facilitó mucho la labor a los romanos a la hora de utilizarlo como propaganda contra los cartagineses. Siguiendo con el trabajo del profesor Corzo, “los recintos especiales para el sacrificio infantil, que llamamos tofet por las referencias orientales, contienen evidentes pruebas de su destino: el tipo de dedicación que aparece en las estelas tiene un contenido de ofrenda a las divinidades, no de rótulo funerario; la asociación de los niños y los animales revela que ambos se ofrecían indistintamente y con el mismo ritual, en el que los niños eran el contenido fundamental de un sacrificio llamado molk; los animales solamente tenían carácter de sustituto al que se otorgaba el nombre específico de sacrificio molchomor… Los intentos de desdramatizar el tema y dulcificar la imagen de los cartagineses, interpretando el tofet como un cementerio infantil especial, destinado a consagrar a los dioses a los pequeños fallecidos por causas naturales, son poco más que una demostración de buena voluntad excesivamente contradictoria con los testimonios históricos y arqueológicos.”

En definitiva, el revisionismo es siempre sano y muy necesario; hay muchos temas que deberán ser reconsiderados e investigados con mayor profundidad. Sin embargo, no todo es susceptible de ponerse del revés. A veces la arqueología es tozuda. Las estelas de los sacrificios, que se pueden contemplar hoy en el museo de Bardo, producen escalofríos.


32 comentarios:

  1. Muy típico entre los vencedores que luego escribieron la historia. Poner a los vencidos como bárbaros sanguinarios.
    Un saludo.

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    1. Claro, pero es que a veces los vencidos se lo ponían muy fácil haciendo esas cosas.

      Feliz día, monsieur

      Bisous

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  2. Hola Madame:
    Interesante cuestionamiento. Me refiero al asunto de si hacían sacficios con niños o no. Yo creo que tener un sitio específico para enterrar las cenizas puede ser indicativo. las muertes naturales se producían y si bien se podían quemar los restos (una práctica habitual desde el punto de vista sanitario en muchas culturas antiguas, que además estaba afectada desde el punto de vista religioso) no creo que las cenizas las enviaran a enterrar a un punto específico. Quizás este equivocado.

    La historia es cambiante. No estática como tendemos a pensar. Esto es una prueba de ello.

    Besos Madame.

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    1. Sí, enterrarlos todos juntos en un sitio específico es sospechoso, pero más aún hacerlo en compañía de cabras y otros animales sacrificados. Por si fuera poco, las estelas son votivas y no funerarias, y bastante reveladoras. Vamos, blanco y en botella, por mucho que se trate de negar.

      Buenas noches, monsieur

      Bisous

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  3. Algo había leido de estas urnas con cenizas de niños pero que se hayan encontrado tantas.Claro que las superticiones y los motivos religiosos son el fundamento de estos sacrificios.La historia siempre va a favor o por lo menos favorece a los triunfadores.Que si en vez de invadirla los romanos hubiera sido al reves que Anibal Barca hubiera tenido el dominio total del Mediterráneo...y hubiera sometido a los romanos se hubiera considerado estos sacrificios como un gran aporte a los dioses.De los que sí me sobrecogió fué los sacrificios que se imponian en nombre de Cartago con niños mayores pero los golpeaban con un mazo hasta hundirles el craneo.

    Madame, me alegro vivir en esta era aunque tambien tengamos nuestras cosillas pero...matar un niño indefenso por muy grande que sea la divinidad lo considero una monstruosidad.

    Feliz fin de semana bisous.

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  4. Lo era, madame, algo que los romanos no se privaron de señalar. Pero todo parece indicar que no mentían.

    Feliz fin de semana

    Bisous

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  5. Caray, Madame. Los sacrificios humanos son conocidos, pero, aún así, la entrada me ha dejado con un poco de mal cuerpo. Ya no digo de los adultos, pero ¿qué tipo de religión puede pedir el sacrificio de un niño, del propio hijo incluso? Es una pregunta retórica, ya sé que ha habido muchas (Isaac, incluso Jesús incluídos)
    Feliz fin de semana, Madame

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  6. No, es que precisamente los ejemplos que usted cita implican todo lo contrario. En el caso de Isaac, recuerde que Dios dice: “Detente, Abraham”, y no permite que lo haga. Se había tratado tan solo de probar su obediencia, pero el mensaje es que Dios no podía desear el sacrificio de un niño.

    En cuanto a Jesús, las circunstancias se invierten por completo con respecto a las cartaginesas: Dios no acepta ofrendas de los hombres; no recibe, sino que da, se ofrece a sí mismo a los hombres en la persona del Hijo. Y este no es un niño inocente que va engañado a la pira. Cuando se cumple su destino es un adulto, plenamente consciente de la misión que ha desarrollado, y ha llegado más o menos al límite de lo que debía de ser entonces la esperanza de vida.

    Los hebreos condenaban explícitamente el sacrificio de niños, "cosa que Yo no les mandé, ni subió en mi corazón".

    Feliz fin de semana, monsieur

    Bisous

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    1. Buenas noches, Madame.
      No es mi intención polemizar, y menos en algo que apenas de refilón se acerca al tema central de su entrada. Si usted me permite, y con todo respeto, sí quisiera puntualizar mi comentario:
      Me quería referir a la crueldad que pueden (¿suelen?) llevar implicita las religiones. Por supuesto, Yahveh Dios acaba por frenar la mano de Abraham antes del sacrificio de Isaac (o de Ismael, según otros): sólo la orden ya me parece bastante cruel. Podemos pensar que esto es una escenificación del rechazo del dios hebreo a los sacrificios humanos... si no fuese porque él no mostraba mucho respeto con la vida humana. Bien, en cualquier caso, cambio este ejemplo por el sacrificio de los primogénitos egipcios: sé que él no lo pidió, pero mandó directamente a sus ángeles para hacer el trabajo.

      En cuanto al tema de Jesús, claro que él no era un niño en el momento de su muerte. Pero como la fé no es una mis virtudes, no consigo entender la Trinidad y, por lo tanto, no me queda muy claro si el Dios Hijo se entregó al sacrificio o el Dios Padre lo entregó para que lo sacrificaran: "Pues Dios amó tanto al mundo, que dio a su Hijo Único"

      Feliz domingo

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    2. Es que se supone que en realidad son el mismo, monsieur, Convengo con usted en que el asunto de la Trinidad complica bastante las cosas.:)

      Entiendo a qué se refiere, pero, en cualquier caso, no tratamos de la crueldad, que podemos encontrar ejemplificada en numerosas costumbres aparte de los sacrificios. Ya hemos expuesto con anterioridad alguna de ellas, como la de los niños abandonados por los romanos, que en ocasiones no tenían mejor suerte que si hubieran sido ofrecidos a los dioses. Personalmente me resulta igual de aberrante. Tampoco hablamos de la ira de Yahvé, que se las traía -no necesita usted convencerme-, ni de sacrificios humanos en general, que, como afirma el artículo, no fueron nada insólito en la mayoría de culturas antiguas. Esta vez tratamos de hombres sacrificando voluntariamente a los dioses a sus propios hijos, niños recién nacidos, por si daba resultado para obtener algún favor, y eso no era una práctica hebrea, aunque sí lo fue de otros pueblos de la antigüedad además de los cartagineses.

      Feliz domingo

      Bisous

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    3. Estás mezclando historia con mitología. Es evidente que el episodio de los ángeles nunca sucedió, si tenemos en cuenta que los ángeles no existen. Es solo literatura, leyenda. El tofet de Cartago, en cambio, desgraciadamente es real, y está lleno de niños asesinados que no resucitaron al tercer día, porque no tenían la suerte de ser dios.

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    4. Perdón, olvidaba aclarar que mi comentario iba para Xibelius.

      Saludos.

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    5. Sin embargo, madame, las mitologías reflejan muy bien las filosofías de los pueblos, cuáles eran sus valores, y el aprecio por la vida humana rara vez aparece como un valor en alza.

      Feliz domingo

      Bisous

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  7. Para nuestra mentalidad es aberrante el sacrificio de un hijo, pero todo indica que en las civilizaciones antiguas, por muy penoso que les resultase, accedieron a hacerlo en casos extremos.

    Ciertamente deja con mal cuerpo, aunque la entrada es muy interesante.

    Un saludo, Madame.

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    1. Sí, el ser humano es capaz de actos como ese, creyendo al mismo tiempo que está haciendo un bien y un acto de suprema generosidad. No era la crueldad lo que los impulsaba en realidad.

      Feliz día

      Bisous

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  8. Estoy de acuerdo en parte con Cayetano.Bien es verdad que para los vencedores los vencidos son siempre crueles y salvajes, pero también lo es que las evidencias arqueológicas caen por su propio peso. También hay que tener en cuenta que si bien los romanos no aceptaban estos sacrificios de niños, ellos eran igual de salvajes con otras prácticas que hoy podemos considerar propias de incivilizados.
    Un beso

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    1. Muy cierto, madame. Los romanos exponían a los niños, los dejaban abandonados, lo que tampoco era ejemplar.

      Feliz fin de semana.

      Bisous

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    2. Aquí escribí un artículo sobre esa fea costumbre romana:

      http://themaskedlady.blogspot.com.es/2011/12/el-nacimiento-de-un-romano.html

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  9. Me produce escalofríos pensar que se pudieran realizar sacrificios infantiles para conseguir la ayuda de los dioses, pero desgraciadamente esa era la costumbre. No sabía que Cartago y los fenicios hicieran esta clase de sacrificios.
    Feliz fin de semana.

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    1. Algo que en principio parece casar mal con su grado de civilización, pero así era. Nuestra especie presenta numerosas incongruencias.

      Feliz día, monsieur

      Bisous

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  10. Qué interesante entrada sobre un tema tan discutido aún y hoy sujeto a polémica en su blog. Para no divagar y centrarme en es asunto sólo diré que quién sabe si cualquier día aparece algún yacimiento importante en España. Muchos y mucho tiempo estuvieron los cartagineses aquí y durante aquellos años. No sería extraño que llevaran a cabo esas "crueles" practicas aquí también. Quizá se haya buscado poco.
    Beso su mano.

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    1. Tal vez. La cuestión es que no han aparecido en todas las colonias, tampoco fuera de España. Aparte de Cartago, son Sicilia y Cerdeña las que se llevan la palma.

      Feliz domingo, monsieur

      Bisous

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  11. Impresionante, madame. Mientras leía su magnífica entrada, me venía también a la cabeza las famosas plagas de Egipto, una de ellas la de que muriera el hijo primogénito de todas las familias, algo de lo cual Moisés y los suyos se libraron pintando sobre el dintel de la puerta una señal, de modo que el ángel de la muerte pasó de largo por delante de esas casas... Me parece también una reminiscencia de ese riesgo enorme que suponía ser primogénito de una familia.
    Respecto al revisionismo, estoy de acuerdo con sus palabras. Beso su mano, madame.

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    1. Ay, sí, madame, en aquellos tiempos yo creo que traía más cuenta ser el segundo hijo. O el menor, por si acaso. Menos mal que los ángeles venían con la contraseña aprendida, y así por lo menos alguno se salvaba.

      feliz tarde

      Bisous

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  12. El hombre, por distintos procedimientos y creencias, ha llegado a hacer todo tipo de sacrificios en el otro para tratar de protegerse él. En el Dios en el que creo, dice que no quiere sacrificios, sino un corazón contrito y humillado. Soy yo quien tiene que hacer el lavado de mis propias culpas y no salvaguardarme en animales u otras personas.

    Sus estudios, Madame, siempre extraordinarios.

    Bisous

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    1. Lamentablemente los dioses de la antigüedad solían ser más sanguinarios. Los sacrificios humanos no eran cosa extraña en muchas civilizaciones, de un modo o de otro.

      Gracias, monsieur. Feliz comienzo de semana.

      Bisous

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  13. pues si, en ocasiones el revisionismo... -aunque no soy partidario del término, porque en Historia reciente se asocia a quienes niegan el Holocausto, precisamente- no me parece mal, por lo de desmentir tópicos.
    pero lo que es, es.
    una gran entrada, madame.
    bisous!

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    1. Gracias, monsieur. Yo prefiero llamar negacionismo a la corriente que usted menciona, aunque supongo que sería mas correcto llamarla majaderismo.

      Feliz comienzo de semana.

      Bisous

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  14. Que desagradable madame. La historia está llena de estas salvajadas. A veces las religiones han sido demasiado crueles con sus seguidores.
    Bisous.

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    1. Es que las religiones son un reflejo de los hombres. La crueldad forma parte de ellos, y eso se manifiesta dentro y fuera de la religión. Los pobres niños romanos abandonados a la intemperie non eran sacrificados a ningún dios, pero era una costumbre igual de cruel.

      Buenas noches, madame

      Bisous

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  15. Hola,primero me encanta tu blog,ya te sigo n.n
    El Tofet lleva año siendo objeto de disputas,ya que lo que sabemos por lo escrito por los romanos ponen a los cartagineses como monstruos,pero también era parte de una campaña para desprestigiarlos. Lo cierto es que no se sabe a ciencia cierta si los niños estaban vivos o no en el momento del sacrificio,ya que una de las teorías es que se sacrificaban los cuerpos de los niños ya muertos,pero es algo que nunca sabremos.
    Espero verla por mi blog madame.
    Un beso

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    1. Muchas gracias, madame. Bienvenida al tablero.

      Feliz fin de semana

      Bisous

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"El pasado es un prólogo" (William Shakespeare)