domingo, 7 de julio de 2013

Las mascotas en la Historia


Los personajes que pueblan la historia no siempre mostraron inclinaciones comunes a la hora de elegir a sus mascotas. En ocasiones depositaron su afecto en animales que no encajan con el concepto de animal de compañía. Tal es el caso de Ramsés II, que tenía un león cuyo nombre ha sido traducido a veces como “El que repele al enemigo”, o, simplemente, “Invencible”. El león era para él un inestimable ayudante en las batallas. Cuentan que lo tuvo a su lado durante la famosa batalla de Kadesh contra los hititas. En los relieves que describen el combate, su león aparece junto a él cargando contra el enemigo.

En realidad Kadesh no fue la primera batalla en la que los egipcios se sirvieron de estos animales. Se dice que a menudo llevaban leones hambrientos metidos en jaulas, y los soltaban con la intención de provocar el caos en las filas enemigas. En las tumbas egipcias han aparecido leones momificados, lo que parece sugerir que no era un caso único tener uno por mascota.

Las otras mascotas del faraón eran más comunes: era amante de los gatos, y parece que los importaba en grandes cantidades. Estos animales, junto con perros y monos, eran los favoritos del pueblo egipcio, que llegaban a ser momificados a su muerte y enterrados con sus amos.

Aunque el elefante, por su tamaño, no parece el más indicado como mascota, a lo largo de la historia hubo algunos que tuvieron esta consideración. Abul-Abbas era un elefante asiático que el Emperador Carlomagno recibió como regalo de parte del califa de Baghdad, Harun al-Rashid, en el año 798. Parece ser que se trataba de un elefante albino. Era en Aquisgrán (Aachen) donde Carlomagno lo mantenía. Lo había alojado en la corte como huésped de honor, lo lavaba personalmente y hablaba con él. Además, fue exhibido en varias ocasiones ante la corte. Finalmente fue conducido a Augsburgo, donde pasó a residir. Se sabe que falleció en el 810, estando Abul en los cuarenta años. Su muerte pudo deberse a una pulmonía tras haber nadado en el río, pero según otra versión, un día el pobre elefante cogió una indigestión que lo llevó a la tumba. Carlomagno lloró mucho su pérdida y decretó un día de luto nacional.

Luis XIV también tenía como mascota un elefante africano que le regaló el rey de Portugal en 1668. Vivió en el zoo del palacio de Versalles hasta su muerte en 1681. El esqueleto se conserva en la galería de anatomía del museo del Jardin des Plantes, y hace menos de dos meses un joven irrumpió en el museo y le arrancó un colmillo valiéndose de una motosierra. Los vecinos, alertados por el ruido, avisaron a la policía. Como además habían sonado las alarmas, el ladrón de marfil, con el tobillo fracturado, fue fácilmente detenido minutos más tarde, cuando aún cargaba el colmillo al hombro. 

Luis XI era un gran amante de los animales, bien fueran perros, aves o mascotas exóticas. Adoraba a los galgos, pero sin duda su animal favorito era una leona. La única vez que lo vieron llorar fue cuando murió su mascota.

Lorenzo de Médicis tenía una jirafa, seguramente regalo del sultán de Egipto. El animal causó sensación a su llegada a Florencia. En un principio Lorenzo había decidido enviar a la jirafa a Ana de Francia, pero ya nunca pudo ser. Alojada magníficamente en unos establos especialmente construidos para ella en la villa familiar, y al abrigo de los húmedos inviernos florentinos, lamentablemente la jirafa moría poco después de su llegada: se fracturó el cuello al chocar contra las vigas de los establos.

A Catalina de Aragón le gustaban los monos, y tenía uno que le habían traído de las colonias españolas en América. La afición fue compartida por Eduardo VI y la reina Isabel. Sin embargo, los monos no solo estaban de moda por razones afectivas, sino también porque se empleaban para adiestrar perros de cara a las peleas con osos, un espectáculo que apasionaba a los Tudor. Isabel I tenía, además, una civeta.


Tycho Brahe, astrónomo del siglo XVI, tenía un alce al que dejaba en libertad durante las fiestas y del que dicen que consumía más alcohol que los humanos. Una noche el pobre animal bebió demasiada cerveza durante la cena, se cayó por las escaleras y murió.

Iván el terrible tenía dos o más osos en su Castillo, deliberadamente mal alimentados. A veces les arrojaba prisioneros para que los devoraran, o los soltaba contra inocentes transeúntes solo por divertirse. 

Otros personajes también tuvieron osos: el presidente Thomas Jefferson tenía dos oseznos, y el rey Ptolomeo II de Egipto amaba a un “oso blanco” que tenía en su colección particular, y siempre lo ponía al frente de todos los desfiles. Los expertos opinan que no se trataba de un oso polar, sino de un oso pardo sirio, que a menudo tiene un color muy claro y vivía en Egipto y en los países circundantes en la antigüedad.

Mozart tuvo durante tres años un estornino que había comprado en una pajarería. Lo quería muchísimo, y admiraba su habilidad para imitar nuevos sonidos, incluidas las propias melodías del genial músico. Cuando el estornino murió, Mozart lo lamentó como si hubiera perdido a un miembro de su familia, le organizó un funeral y compuso un epitafio para el pájaro.


En el siglo XVIII los loros se popularizaron como mascotas, de lo que dan testimonio numerosas pinturas. A la gente le divertía la capacidad del loro para memorizar conversaciones y repetirlas después, en momentos no siempre oportunos y que producían situaciones jocosas.

A la emperatriz Josefina le gustaban las mascotas exóticas. Su favorita era un orangután al que le permitía sentarse con ella a la mesa (el plato favorito del orangután eran los nabos). Vestía al animal con una camisa de algodón blanco, y estaba amaestrado para mostrar buenos modales ante los invitados. En la Malmaison, la emperatriz Josefina vivía rodeada de canguros, avestruces, cebras, antílopes, gacelas y cisnes negros, importados de Australia para que nadaran en su lago. Enviaba a un explorador, Nicolas Baudin, en busca de plantas y animales raros por todo el mundo, sin olvidar su Martinica natal, para que adornaran los que pretendía que fueran los jardines más hermosos de Europa. Además Josefina amaba a los perros, y utilizaba a uno de ellos, llamado Fortuna, para enviar mensajes secretos a su familia mientras estuvo prisionera en Les Carnes. Cuentan que Napoleón tuvo que aceptar que el perro se acostara en su cama, porque Josefina le dijo que si Fortuna no podía dormir allí, tampoco lo haría ella.

El marqués de Lafayette tenía un caimán que le regalaron durante un viaje por Estados Unidos en 1825. Cuando visitó la Casa Blanca, el marqués llevaba su mascota consigo y lo alojó en una bañera. Este caimán no fue el único que residió en la Casa Blanca: el segundo de los hijos del presidente Hoover tenía dos, y vagaban libres por los terrenos de la residencia.


28 comentarios:

  1. El otro día uno paseaba su mascota por la calle, nada menos que un cerdito. Hay cada uno que...
    Hay amigos que se te presentan en casa un buen día con un regalo de cumpleaños para el nene, un perrito. A ver quién es el guapo que, delante de tu hijo, le dice a los simpáticos amigos que se vuelvan con el "regalo" por donde han venido. A mí me pasó hace ya una eternidad de años. Y no tuve más remedio que quedarme con la mascota.
    Ahora que debe ser muy incómodo que te regalen un elefante. A ver dónde lo metes. Y con lo que comen.
    Un saludo.

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    1. Sí, hay gente que tiene ideas peculiares acerca de los regalos. Lo del elefante me parece un tanto megalómano, claro que cuando se lo regalan a un rey, tiene palacios de sobra donde meterlo.

      Feliz domingo, monsieur

      Bisous

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  2. Bonsoir à tous!

    Desde peque recuerdo que siempre tuvimos en casa gatos y perros. Mi existencia no sería completa si no tuviese una mascota cerca.

    La animales son mucho más listos de lo que la gente se imagina; cuando uno les demuestra respeto y cariño, ellos corresponden de una forma asombrosa.

    El ser humano no hubiese podido progresar sin la ayuda invalorable de todos y cada uno de los animales.
    Gracias por alegrarme el día con esta interesante entrada,
    ¡A sus pies Madame!

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    1. Así es, monsieur. Por eso ellos también tienen derecho a protagonizar algunos capítulos en este tablero. Son más dignos de estima y confianza que muchos seres humanos.

      Gracias a usted, monsieur.

      Feliz domingo.

      Bisous

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  3. Me estaba imaginando después de leer estas excentricidades que se podían permitir, tener por mascota un elefante o una jirafa en el piso. Lo de estornino de Mozart tiene lógica. Yo adoro a los animales es verdad pero una cosa es tener una mascota y otra privar de libertad un animal salvaje para mi diversión. Anda que el de los osos. No me extraña que fuera apodado Iván el terrible.
    Me pensaré una mascota rara.
    Bisous. Muy entretenida la entrada.

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    1. Iván el Terrible no solía tener animales porque los amara, sino más bien como arma y amenaza, para servir a su crueldad. En ese sentido, no podemos considerarlos como mascotas en realidad.

      Feliz día, madame

      Bisous

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  4. Buenas tardes, Madame:

    Los gustos sobre mascotas normalmente van con las personas, hay quienes concentran su cariño en uno, aunque sea un elefante como Carlomagno, y otros que prefieren tener un zoológico en casa, como le ocurrió a la emperatriz Josefina. Buenas refriegas conyugales debió de tener Napoleón a cuenta de la perra Fortuna, dicho sin ironía.

    Tuvo que ser muy curioso ver a una jirafa andar por Florencia, aunque no me extraña que se partiera el cuello, la pobre.

    Muy curiosa entrada. Pase una buena tarde, querida Dame.

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    1. Napoleón, en efecto, debió hacer acopio de tolerancia para soportar el desmedido cariño de su esposa por un animal cuyo nombre, a la postre, resultó profético.

      Feliz tarde

      Bisous

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  5. Rarezas de este estilo las hubo siempre y hasta perduran, Madame. Los hijos de unos amigos tienen: uno una boa a la que le proporciona un ratón vivo semanal y el hermano un conejo blanco con los ojos rojizos. Yo que no soy amantes de las mascotas, entiendo lo de perros, gatos, periquitos, canarios, peces y loros, pero de esa frontera en adelante es que me siento extranjero.
    Bisous

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    1. Lo de la boa me parece ciertamente excesivo. Qué desagradable tener que proporcionarle un ratón vivo semanal, por favor! Hay niños un tanto extraños, y padres tal vez excesivamente consentidores. Aunque hasta puede que haya sido todo idea de los padres, y no de los niños!

      Feliz domingo

      Bisous

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  6. José Saramago escribió una novela entrañable "El viaje del elefante" narrando las vicisitudes del viaje del elefante, regalo del rey portugués a Luis XV, desde Portugal hasta Francia. Encantador repaso a las mascotas, madame. Beso su mano.

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    1. Ellas merecen su hueco en la historia también.

      Feliz día, madame.

      Bisous

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  7. Entre las mascostas que cita madam las hay de dimensiones enormes no cabe duda que sus amos eran gente con propiedades grandes y ademas para mantenerlas tambien otro contratiempo.Caprichos de ricos!

    Creo que cada animal tiene que vivir en su estado natural porqué meter en un piso un perrazo y después relegarlo a la azotea por no poder sacarlo a pasear me parece una canallada.O se tienen con todas sus necesidades cubiertas o se va uno alzoo a contemplarlos.

    Feliz semana bisous.

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    1. Sí, debe de ser tremendo para el pobre animal. Claro que estos personajes no contaban precisamente con problemas de espacio.

      Feliz día

      Bisous

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  8. Madame hace un contraste entre quienes tienen mascotas para quererlos y los que utilizan y pervierten al animal convirtiéndolo en arma como los egipcios y sus leones y el Zar y sus osos.
    Mi hermano siempre quiso un elefante, pero hay que ser emperador para poder mantener uno de mascota.
    Bisous.

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    1. Pues sí, me temo que un elefante es un poco grande para el concepto actual de mascota y el espacio que le podemos dedicar. Una lástima, porque bonitos sí que son.

      Feliz día

      Bisous

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  9. Habiendo tanto gato y perro bonito esta gente elegía cada bicharraco como mascota. Mire que tener un elefante como mascota y en la Edad Media ya es pasarse de la raya. Después decimos que en las peliculas inventan mucho...

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    1. Hay gustos peculiares, en efecto. Mucho mejor una gatita como la suya.

      Feliz día, madame

      Bisous

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  10. El mundo "mascoretil" es sorprendente.
    Saludos

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    1. Y algunos personajes también.

      Feliz día, monsieur

      Bisous

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  11. lo de sentar a un orangután a tu mesa... es que no le veo la gracia. tener un animal como mascota... imprevisible, un ser que puede salir por peteneras a la mínima y con razón... es que no le veo el qué. no sé qué compañía puede hacer. un oso. mal comido. no lo veo. aunque de iván el terrible... cualquier cosa. y de josefina... casi más. ahí lo dejo.
    bisous madame!!

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    1. Yo creo que el oso mal comido no lo tenía el zar precisamente por compañía, pero bueno.
      Josefina era peculiar, pero en general tenía buen gusto.

      Feliz día, monsieur

      Bisous

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  12. Qué curiosa esta entrada. No sabía que eran tan originales los monarcas a la hora de elegir mascotas.
    Me ha sorprendido Josefina, no me la imaginaba tan exótica en sus preferencias animales.
    El oso de Iván el Terrible no me extraña en absoluto. Le va bien a su famosa crueldad.

    Mi mascota es más normalita. Una perrita mil-razas a punto de cumplir los 14 que me está mirando fijamente en este momento. Jejeje

    Abrazos, madame!!

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    1. Pues yo también prefiero a su mascota, entonces, monsieur. Pero hubo personajes muy excesivos.

      Feliz día

      Bisous

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  13. Imaginarse a Napoleón aceptando la condición de su amada resulta divertido. Ese Iván , más que terrible era un absoluto monstruo. Besitos .Claudia.

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    1. Napoleón, al parecer, no era tan fiero como Iván, ya que pasaba por esas cosas.

      Feliz día,madame.

      Bisous

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  14. Idiotas hubo siempre y los seguirá habiendo. Los animales silvestres NO son mascotas.
    Norberto

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    1. Tiene razón: no deberían serlo, pero en algunos casos lo siguen siendo. Al menos hoy día hay una reglamentación al respecto, pero en siglos pretéritos nada impedía llevar a una pobre pantera con una cadenita.

      Feliz día

      Bisous

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"El pasado es un prólogo" (William Shakespeare)