miércoles, 5 de junio de 2013

Las esposas de Iván el Terrible (II)

Vasilisa Melentyeva e Iván el Terrible - Nikolai Nevrev

En 1571 los tártaros amenazaron Moscú, exigiendo la devolución de Kazán y Astrakán. Iván huyó de la ciudad y, a punto de caer prisionero, pudo refugiarse finalmente en Alexandrov. El khan prendió fuego a Moscú. Medio millón de personas perecieron entre las llamas. 

Como comenzó a propagarse el rumor de que llegaba un gran ejército a liberar la ciudad, los tártaros se retiraron llevándose consigo un enorme botín y más de cien mil jóvenes rusas destinadas a ser vendidas como esclavas en Turquía.

Marfa
Iván regresó a Moscú y ordenó plegarias y penitencias antes de emprender la reconstrucción. Ese año se casaba por tercera vez con la bella Marfa Sobakina, hija de un comerciante de Novgorod. Marfa fue seleccionada en una especie de concurso celebrado al efecto entre mil quinientas jóvenes casaderas, similar al organizado para el primer matrimonio del zar, que la eligió personalmente entre las doce finalistas. Pero unos días después, la joven comenzó a sentirse muy enferma, a pesar de lo cual la boda se celebró igualmente el 28 de octubre. 

Se rumoreó que su propia madre la había envenenado por accidente, al darle un brebaje destinado en realidad a reforzar su fertilidad, aunque algunos sospecharon que Marfa había enfermado al saber que iba a convertirse en la esposa de Iván el Terrible. Sea como fuere, la desdichada comenzó a perder peso y apenas se mantenía en pie. Murió dos semanas después de la boda. Su muerte aumentó la paranoia del zar, que veía cómo otra vez perdía una esposa en misteriosas circunstancias a pesar de encontrarse en una fortaleza inexpugnable y estando rodeado de súbditos leales. Nuevamente sospechó un envenenamiento y comenzó a matar a muchos de sus súbditos, incluido el hermano de su anterior esposa, al que hizo empalar.

Al año siguiente Iván deseaba casarse de nuevo con Ana Koltovskaia, que había sido otra de las finalistas durante aquella misma celebración, pero la Iglesia Ortodoxa rusa prohibía casarse cuatro veces:

“El primer matrimonio es legal; el segundo una concesión extraordinaria; el tercero es una violación de la ley y el cuarto una impiedad, un estado equiparable al de las bestias”.


Iván, sin embargo, protestaba que no había consumado su anterior matrimonio, lo cual era cierto, por encontrarse la novia demasiado enferma cuando se celebró la boda. El arzobispo de Novgorod solucionó el conflicto a cambio de que Iván hiciera penitencia durante un año y logró así el favor del zar, pero no le duraría mucho: dos años después era envuelto en una piel de oso y arrojado a los perros.

Durante esos primeros años, Ana pareció ejercer casi la misma benéfica influencia sobre Iván que en su día había ejercido la primera esposa. El zar gustaba de pasar mucho tiempo en los aposentos de su esposa, pero ella, que no procedía de una familia tan distinguida como las anteriores, nunca fue capaz de adaptarse a la corte. Al cabo de un tiempo el zar se había cansado de una esposa que resultó estéril, de modo que la repudió y la envió a un convento, con el consentimiento de la familia de Ana.

Una vez repudiada la cuarta esposa, Iván contrajo un quinto matrimonio en enero de 1575, esta vez con Ana Vasilchikova, de la que apenas sabemos nada. El matrimonio se llevó a cabo sin contar siquiera con la bendición de los obispos, pero de todos modos duró tan poco que el problema terminó muy pronto. El zar también la repudiaba rápidamente y la pobre Ana terminaba profesando como religiosa. No se conoce la fecha de su muerte, pero parece ser que tuvo lugar tan solo uno o dos años después de la boda. Se cree que no falleció por causas naturales, sino de modo violento, probablemente torturada por orden de su esposo.

Iván el Terrible admirando a Vasilisa Melentyeva - Grigory Sedov

A continuación llegó la sexta: Vasilisa Melentyeva, joven viuda de un príncipe. La historia de Vasilisa fue similar a la de Catalina Howard junto a Enrique VIII. Iván la eligió porque la consideraba hermosa y dulce; estaba embobado con ella, pero apenas unos meses después del matrimonio descubrió que tenía un amante: el príncipe Devletev. Menudos ovarios debía de tener la señora para tentar de ese modo a la suerte. El zar la obligó a presenciar cómo empalaba al príncipe, y después la confinó de por vida en un claustro. No fue larga la reclusión, porque fallecía ese mismo año por causas desconocidas.

Tras ella vino una séptima: María Dolgorukaya, a la que desposó debido a sus aristocráticos orígenes. Iván descubrió que también ella tenía un amante, aunque según otra versión lo que descubrió fue que ya no era virgen cuando la desposó, y, muy quemado aún por el asuntillo de Vasilisa, no le hizo ninguna gracia enterarse. El zar mandó que la ahogaran en el río.

Temblando debía de estar María Feodorovna Nagaya cuando se convirtió en la octava esposa de Iván el Terrible en 1581. Pero María decidió no ser tan insensata, dio un hijo al zar en el plazo de un año y se comportó de modo que no pudiera seguir el mismo camino de la anterior. 


Por suerte para ella, su esposo moría tres años después de la boda, prematuramente envejecido por las huellas de su vida desenfrenada. Padecía enfermedades degenerativas que consumían su vida, pero lo que aceleró su propio fin fue la muerte desdichada de su hijo predilecto en circunstancias dramáticas. Iván había visitado a su nuera, que esperaba un hijo, y como no encontró a su gusto el atuendo que ella llevaba, se enfureció y la golpeó en el rostro. El zarevich le reprochó lo poco digno que resultaba levantar la mano contra una mujer en su estado, lo que puso a Iván fuera de sí. El zar llevaba un bastón rematado con una punta de hierro, del que no se separaba. De hecho se cuenta que tenía costumbre de apoyar el extremo afilado del bastón sobre el pie de la persona a quien concedía audiencia, y si el visitante sabía dominarse y soportar el dolor, el zar se mostraba dispuesto a concederle cuanto solicitara. En esa ocasión golpeó a su hijo con él, y el zarevich se desplomó con la cabeza ensangrentada. Iván enloqueció de dolor al comprender que había matado al hijo de Anastasia y comenzó a proferir alaridos.

—¡Desgraciado de mí! ¡He matado a mi hijo!

Lloraba convulsivamente cuando se arrojó sobre el cuerpo de su víctima implorando la misericordia divina. Aún con vida, el zarevich respondió besando la mano de su padre.


Durante tres días con sus noches el zar permaneció junto a su lecho. Parecía petrificado, con la mirada fija en el vacío, negándose a comer y a beber. Después, cuando asistió a los funerales, lanzaba gritos desgarradores, se hería la frente contra el féretro hasta hacerse sangre, y a partir de entonces los remordimientos no le dieron un momento de reposo. Pasaba las noches sollozando en su lecho con desesperación, o vagando por los aposentos como un alma en pena. Comenzó a sufrir delirios y alucinaciones y poco después, el 17 de marzo de 1584, moría en el Kremlin.


Su última esposa le sobrevivió hasta 1608, pero a la muerte de Iván, ella, su hijo Dmitri y sus hermanos fueron enviados al exilio por Boris Godunov. El niño murió misteriosamente en 1591. María y sus parientes fueron acusados de negligencia criminal, a consecuencia de lo cual sus hermanos fueron encarcelados y ella encerrada en un convento. Pero en 1605, cuando un falso Dmitri alcanzó el trono, fue obligada a reconocerlo como su hijo, y de ese modo pudo regresar a Moscú. Toda su familia fue puesta en libertad y se les devolvieron sus honores y sus propiedades.


36 comentarios:

  1. Buenas tardes, Madame:

    He de confesar que me ha encantado la normativa que tenía la Iglesia Ortodoxa Rusa sobre la concatenación de matrimonios.

    Sigo pensando que terrible es un adjetivo que se queda corto para describir el modo de ser de este tipo. Igual un "Iván, el genocida" o un "Iván, el limpiador étnico" le harían más justicia.

    Han sido dos entradas maravillosas. Enhorabuena por tan buen trabajo. Que pase una buena tarde, querida Dame.

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    1. Curioso que solo se pudiera ser viudo tres veces. ¿Y qué hacía uno el resto de su vida si se le morían las esposas en unos días, o en un año, por ejemplo al dar a luz? Conformarse y resignarse, supongo.

      Muchas gracias y feliz día.

      Bisous

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  2. bueno, bueno, pero para eso están las leyes, para saltárselas. al menos Iván no decidió cambiar la religión de todo el país a su conveniencia como hizo Enrique... aunque poco dudo de que lo hubiera hecho si lo hubiera considerado necesario.
    una buena pedrada la que tenía Iván, sí, lo de su hijo ya lo tuvo que acabar de rematar.
    excelente relato, madame.

    bisous!

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    1. Sí, pero si no había consumado su tercer matrimonio, entonces tenía razón él, porque ese no contaba a efectos canónicos. Para una vez que tenía razón el hombre!

      Gracias, monsieur. Feliz día.

      Bisous

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  3. Vaya elemento. Matar a su propio hijo. No me extraña que temblaran de miedo las últimas esposas. Bueno, la que más miedo tenía le sobrevivió. Yo creo que aparte de cruel este hombre estaba gafado.
    Un saludo.

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    1. Los gafados eran los que tenían que vivir a su alrededor, los pobres. Menuda desgracia. Nadie estaba a salvo.

      Feliz tarde, monsieur.

      Bisous

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  4. Al lado de Iván Enique VIII era un angelito, pero eso ocurre cuando se le da poder a un demente.
    Bisous

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    1. Pues sí, aunque afortunadamente no todos los dementes son asesinos. Hubo gobernantes dementes bastante inofensivos en ese aspecto.

      Feliz tarde, madame.

      Bisous

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  5. Mama mia¡¡ Una adorable novela rusa. gracias por traer a colación este personaje al que se cita mucho , pero se conoce poco o nada. Claudia.

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    1. Es difícil encontrar otro que merezca más pasar a la historia como el Terrible. Aún se queda corto el nombre.

      Feliz tarde, madame.

      Bisous

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  6. Dura la sentencia de la iglesia ortodoxa sobre los cuatro matrimonios del terrible. Tremendo este hombre, realmente tremendo. Saludos, madame.

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    1. Me imagino las caras de los obispos al ver que pronto iba por el octavo.

      Feliz tarde, monsieur.

      Bisous

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  7. De verdad madame: sigo diciendo lo mísmo que la realidad supera la ficción...este pobre diablo o como se le pueda llamar todo lo que tocaba se los llevaba por delante hasta su propio hijo es qué con esta cólera que le alimentaba sus venas era imposible terminar de otra manera... era colérico el condenado.

    Muerto el perro se acabó la rabia pero cuanto inocente se llevó por delante y cuanta trajedia ocasionó.

    Feliz jueves madame.

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    1. Fue terrible para Rusia e incluso para sí mismo, un ser atormentado realmente.

      Feliz tarde, madame.

      Bisous

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  8. La biografía de Iván siempre me ha parecido fascinante. Como ya han resaltado muchos, es uno de los mejores ejemplos de lo que ocurre cuando el poder lo tiene alguien que, claramente, padece algún tipo de desorden mental. Supuestamente, ya apuntaba maneras desde la niñez ¿Tal vez por vivir una infancia dura o era ya algo innato en él? Nunca lo sabremos.

    Me han gustado muchísimo ambas entradas. Feliz semana y...

    Bisous!

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    1. Yo creo que hace falta algo más que vivir una dura infancia. De lo contrario, todos aquellos que viven una dura infancia serían asesinos, y no es así.

      Feliz tarde, madame.

      Bisous

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  9. Hola Madame:

    Impresionante la forma en que narra como muere el zarevich. Triste que su propio padre haya sido la causa de su muerte.

    Mio risa el apellidode Marfa ;D. Ya seba cual es mi problemas con los olores corporales ;D

    Muy bueno Madame

    Besos

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    1. jijii, imaginaba que no le dejaría a usted indiferente el apellido de la dama. No es muy lucido el apellido, no.

      Buenas noches.

      Bisous

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  10. Madame, no conocía esta vertiente ¿amorosa? del Terrible... Como en tantas otras historias de la Historia, lamentable la situación de las mujeres.

    Buena noche.

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    1. Bueno, al lado de Iván tanto daba ser hombre que mujer. No podía irle bien a nadie, ni siquiera a sus hijos. Me sorprende que no lo asesinaran.

      Buenas noches, madame.

      Bisous

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  11. Una locura de vida, es decir un asesino en potencia.
    Nunca mejor puesto el nombre; IVAN EL TERRIBLE.
    Saludos Madame.

    mariarosa

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    1. Un nombre que se ganó a pulso, en efecto. Y aún se queda corto el nombre.

      Buenas noches, madame.

      Bisous

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  12. Hola Madame, tengo un primo que se llama Iván y para su desgracia le apodan El Terrible. Que le diré que también es algo violento el hombre. Moraleja, no le pongas Iván a tu hijo, jiji.
    Saludos, María.

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    1. Vaya, pues parece que el nombre marca profundamente, madame. Habrá que tenerlo en cuenta.

      Buenas noches.

      Bisous

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  13. Que cosa horrible cuando un psicópata tiene poder político para ejercer el mal a su capricho. Desde luego, ser mujer agraciada y acercarse a esa bestia era una auténtica temeridad. La última de las esposas fue una mujer con mucha suerte.

    Pase usted una estupenda tarde, bisous.

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    1. En momentos como aquellos, seguro que todas las jóvenes rusas deseaban ser feas. O mejor invisibles, por si él tenía mal gusto y ni aun así estaban a salvo.

      Buenas noches, madame.

      Bisous

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  14. Madre mía, madame, y yo que pensaba que sólo había habido un Barba Azul en la historia y ahora me encuentro con otro Enrique VIII que repudiaba a sus mujeres, las quitaba de enmedio si hacía falta o las cambiaba como de camisa. Ambos pasaron olímpicamente de la Iglesia o hicieron una suya propia, a medida de sus necesidades, y todo por unas mujeres tratadas como títeres por ellos... Historia interesante y amarga.
    Un beso

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    1. Ya ve que Enrique VIII no fue el peor caso. Cuando se trata de barbarie, siempre hay alguien dispuesto a superar la anterior.

      Buenas noches

      Bisous

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  15. Madre mía, que historia tan impactante y brutal la de Iván, el Terrible... ahora entiendo a la perfección su apodo. Y está claro que la vida es una ruleta... después de tanto daño que hizo, él mismo destruyó aquello que más amaba: su hijo predilecto... Qué irónica resulta a veces la vida...

    Maravillosa entrada, madame. Con vos, aprendo algo nuevo siempre que me paso por su maravilloso rincón.

    Bisous

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    1. Al final la vida se cobró la deuda, arrebatándole lo que más quería, y por su propia mano.

      Muchas gracias, madame.

      Buenas noches.

      Bisous

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  16. Conocia al personaje pero no la cantidad de veces que se habia casado, ahora las que le metieron cuernos, eran machazas de verdad, tontas de remate o enamoradas hasta la medula de su amante, y me guardo la opcion de tan locas como el, dado que las pobres nada podian hacer y menos decir que no.

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    1. Lo de la segunda venía de antes de ser elegida, de modo que mal remedio tenía ya. Pero la primera debía de estar demasiado segura de que lo tenía embobado. Porque por enamorada que estuviera, o precisamente por estarlo, no puedo imaginar que arriesgara de esa manera no ya su propia vida, sino la de él.

      Buenas noches, madame.

      Bisous

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  17. Angelito el Iván. Sí que era bruto ¿Y los tártaros? Parece que era muy habitual en ellos campear a sus anchas por Rusia, y saquearla a su antojo. Algo leí de un general de Genghis Khan, que quedó maravillado por la belleza de Kiev...y después la arrasó. Curioso el saqueo de Moscú. A Napoleón se le quemó el ejército, Y Hitler no llegó a tomarlo. En cuanto al mercurio, escalofríos me da. Hace poco leí un artículo, hablando de su peligrosidad. Alguna vez, de pequeño, he jugado con bolitas de mercurio. Tal vez, hable un poco de ello, en mi blog.

    Besitos, madame.

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  18. Parece la historia del matagatos. No es que Iván fuera un angelito pero la mayoría de su historia está supeditada por "la prensa amarilla" promovida por Polonia, Suecia... Medio millón de almas muertas en Moscú y nadie se ha pronunciado, parece que las barbaries eran la tónica de cada día. Nada cono ver la historia con los ojos del siglo XXI para interpretarla erróneamente. Un saludo

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    1. Madame dice cosas contradictorias. Si está promovido por sus enemigos, eran sus enemigos de entonces, no del siglo XXI. Si en los despachos de la época entre las diversas cortes lo consideraban un bárbaro, es que sus actos eran considerados bárbaros incluso en su época. Por otra parte, disculpe , pero lo de que nadie se ha pronunciado sobre las almas muertas en Moscú será que usted no lo ha oído.
      No hay que justificar lo injustificable, madame.

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    2. Manme Peñas dice cosas insostenibles. Todos tenían algún enemigo, pero no por ello se les adjudicaba tal barbarie. No sé qué absurdo lleva a algunos a pensar que porque una afirmación proceda del enemigo tiene que ser mentira necesariamente. Pues no, a veces basta con algo tan simple como difundir la verdad cuando resulta tan poco halagadora, y hacer que se conozca. Manme no ve la historia con los ojos del siglo XXI, desde luego. Ni con los ojos de la época de Iván. La ve con los de la Edad de Piedra, si es que le parece que una barbarie se puede justificar con otra, o que el tipo en cuestión no era para tanto. Tiemblo de pensar que algún día se dirá que la historia de Hitler la escribieron sus enemigos y que por tanto es mentira, y que lo que pasa es que no se le entiende porque era otra época. No señora, no, las cosas no son así.
      Saludos a todos en general.

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"El pasado es un prólogo" (William Shakespeare)