martes, 14 de mayo de 2013

Marie Duplessis: la verdadera Dama de las Camelias


“No soy yo quien baila demasiado rápido; son los violines los que tocan muy lento.” 
(Marie Duplessis)

Su verdadero nombre era Rose Alphonsine Plessis. Había nacido en un pueblo de Normandía el 15 de enero de 1824, en el seno de una familia humilde. Su madre, Marie Deshayes, procedía en realidad de una familia de aristócratas a los que la Revolución privó de fortuna. La pobre mujer cometió el error de enamorarse del hombre equivocado: Marin Plessis era un pañero completamente alcoholizado, hijo ilegítimo de una prostituta y de un sacerdote que nunca lo reconoció como suyo. Maltrató a su mujer hasta que ella se vio obligada a abandonarlo y buscar un puesto como ama de llaves de una familia suiza amiga de su abuela. 

Al marcharse de su hogar, Marie dejó a sus dos hijas a cargo de unos parientes, con la intención de reclamarlas cuando le fuera posible. Lamentablemente la mujer fallecía poco después, víctima de la tuberculosis, y Alphonsine y su hermana Delphine se separaron. Alphonsine vivía y trabajaba en la granja de estos parientes y, según el biógrafo Romain Vienne, fue violada por uno de los trabajadores contando once o doce años. Cuando se conoció el incidente, la niña fue devuelta a su padre. 

Un año más tarde Alphonsine comenzaba en el oficio de lavandera. Por esas fechas su padre hacía negocio vendiéndola a un anciano de 70 años, que abusó de ella durante un tiempo. La niña se escapó y encontró un empleo como sirvienta, pero Marin se presentó a buscarla. 

Cuando Alphonsine tenía quince años, después de trabajar en un mesón y en una fábrica de paraguas, llegó a París con una compañía de gitanos. Allí trabajó en una tienda a cambio de un salario miserable y comenzó a aprender el oficio de modista. El escritor Nestor Roqueplan cuenta cómo fue su primer encuentro durante esa época: ella miraba anhelante las patatas fritas que vendían en la calle. Roqueplan sintió lástima y le compró algunas, que la joven devoró con avidez. 

Tenía 16 años y era preciosa con su cabello oscuro y sus enormes ojos negros bordeados de largas pestañas. Pálida y delgada, tenía un conmovedor aire de fragilidad que nunca la abandonó. Un domingo paseaba con unas amigas por las inmediaciones del Palais Royal y se detuvieron a tomar algo en el restaurante de Monsieur Nollet, quien quedó subyugado por la joven. Se trataba de un hombre de buena posición, de modo que pudo instalar a Alphonsine en un pequeño apartamento de la rue l’Arcade, con tres mil libras para hacer frente a sus primeras necesidades. 

Las exigencias económicas de la bella comenzaron a ser desmedidas, y al cabo de un año Nollet ya no era capaz de satisfacerlas. Alphonsine comenzó a buscar otros hombres que pudieran pagar sus lujos. Para ello era buena idea dejarse ver en el teatro, así que se convirtió en asidua de la Comedie Française y de otros lugares convenientes para la consecución de sus fines. Fue por esta época cuando cambió su nombre por el de Marie, y añadió el aristocrático du a su apellido. 

El joven Agénor de Guiche, posteriormente duque de Gramont y ministro de Asuntos Exteriores de Napoleón III, se enamoró de ella y se ocupó de que recibiera una educación esmerada. Marie aprendió a bailar, a tocar el piano, a hablar francés correctamente como cualquier aristócrata y sin ese acento normando, y a comportarse en sociedad. Pronto se convirtió en ávida lectora y se interesaba por las noticias de actualidad con las que poder ofrecer conversación. 

Es posible que ella diera a luz un hijo de Guiche en 1841, una criatura que sería entregada en adopción y que posteriormente moriría de una neumonía. En cualquier caso, la historia no duró mucho, porque la familia de él, alarmada ante las negativas repercusiones que esa relación podría tener sobre la brillante carrera de Agénor y sobre el propio apellido, tomó cartas en el asunto y logró que se separaran. 

Además de Agénor tuvo muchos otros amantes dispuestos a arruinarse por ella. Hubo un momento en el que tenía siete al mismo tiempo. Uno de los más conocidos fue el conde Edouard de Perregaux. Pero la salud de Marie, que padecía tuberculosis, comenzó a agravarse por entonces, y eso motiva que se desplace a Baden-Baden para beneficiarse de las aguas termales. Cuando regresa a París, él se había arruinado y no podía seguir manteniéndola. 

En 1844, cuando contaba 20 años, pasó a ser mantenida en exclusiva por el anciano conde von Stackelberg, quien había sido embajador ruso. Marie le recordaba al caballero a una hija suya que había muerto muy joven, algo que despertó su instinto protector. El conde pagaba sus facturas, compraba en Inglaterra caballos para ella y alquilaba palcos en los mejores teatros de París. En su lujosa vivienda del Boulevard de la Madeleine, amueblada al estilo Luis XV, Marie recibía a toda la intelectualidad de París. Su día comenzaba a las once de la mañana, cuando despertaba; tomaba una taza de chocolate, leía un poco y luego dedicaba su tiempo a decidir qué ropa se pondría. Después paseaba por el parque con sus perros, o bien en su carruaje. A sus fiestas y tertulias asistieron, entre otros, Alejandro Dumas padre, Balzac y Theophile Gautier. La llamaban “La Divina Marie”, y se había convertido en la cortesana mejor pagada. Franz Liszt menciona en una carta que se sentía “extrañamente atraído por esta deliciosa criatura”. 

Mujer elegante y refinada, adoraba las flores, y especialmente las camelias, de las que vivía rodeada. Su carácter solía ser alegre, pero sus cambios de humor eran extraños: tan pronto aparecía exultante como entraba en periodos de repentina melancolía. Además era mitómana. No podía evitar mentir constantemente, de una forma incluso absurda, y cuando un amigo le preguntó por qué lo hacía, ella respondió: 

—Mentir blanquea los dientes. 

Marie era ludópata. Jugaba compulsivamente y vivía como si supiera que no le quedaba mucho tiempo y tenía que aprovechar cada momento. Pero entre sus virtudes se contaba la de la generosidad con las personas necesitadas, y en especial con las jóvenes que se encontraban en situaciones similares a las que ella había padecido. 

Uno de los hombres que cayó bajo su hechizo fue Alejandro Dumas hijo. Se habían conocido dos años antes, aunque su relación comenzó cuando ambos volvieron a coincidir en 1844. El joven no tenía medios económicos para mantenerla, lo cual, por una vez, no supuso un obstáculo para que ella lo aceptara como amant de coeur. Pero Alejandro contemplaba desesperado cómo no había ninguna cosa que pudiera hacer para conseguir que no necesitara recurrir a otros hombres para su manutención, algo que le hizo distanciarse progresivamente. Cuando comenzó a alejarse, Marie le escribió una carta que decía: 

“¿Por qué no me has dicho cómo estás y por qué no me escribes con sinceridad? Creo que deberías tratarme como un amigo. Espero una palabra tuya y te beso cariñosamente como amante o como amiga, lo que tú prefieras. En cualquier caso, siempre seré tuya.” 

Él le respondió con esta otra carta en agosto de 1845: 

“No soy no bastante rico para amarte ni lo bastante pobre para ser amado como tú quieres. Así que olvidemos los dos: tú un nombre que apenas debe de significar nada para ti, y yo una felicidad que me ha resultado imposible. No tiene sentido que te diga lo triste que me siento, puesto que ya sabes cuánto te amo. Adiós. Tu corazón es demasiado grande para no comprender la razón de mi carta, y tu naturaleza demasiado bondadosa para no perdonarme por ello. Mil recuerdos.” 

Fue después de esta relación cuando, a finales de ese año, Marie comenzó otra con Liszt, recientemente separado de su amante, la condesa Marie d’Agoult. Fue ella quien se dirigió a él cuando lo vio en el pasillo de un teatro, y ambos permanecieron charlando durante todo el tercer acto de la obra. Marie insistió a su médico, que conocía al músico, para que lo trajera a una de sus recepciones, y de ese modo comenzó una relación que fue breve, pero apasionada y turbulenta. Cuando él abandonó París para su próxima gira, ella quiso acompañarlo: 

—Sé que no voy a vivir mucho —le dijo—. Soy una chica rara y no puedo aferrarme a esta vida, que es la única que sé llevar pero que no puedo soportar. 

Liszt le prometió llevarla a Constantinopla más adelante, algo que ya nunca se cumpliría, porque no volvería a verla con vida. Cuando conoció su gravedad, le envió al médico más eminente de cuantos conocía. Nada pudo hacerse por ella.

Franz Liszt

Estaba muy enferma cuando el 21 de febrero de 1846 contraía matrimonio en Londres con su antiguo amante, el conde de Perregaux, que tuvo el hermoso gesto de desear regular la situación de la mujer que tanto había amado antes de que le llegara la muerte. Fue un matrimonio de conveniencia, realizado tan solo por ese motivo, de modo que pronto se separaron y no llegaron a convivir como marido y mujer. 

El matrimonio no era legal en Francia, porque el miedo a la reacción de su familia hizo que la generosidad del conde no llegara tan lejos como para atreverse a publicar las amonestaciones en su país. Pero eso no impidió a María utilizar el título de condesa y crear su propio blasón, que hizo figurar en su vajilla, su papel de escribir y la portezuela de su carruaje. 

El último año de su vida lo pasó de un médico a otro, tratando inútilmente de eludir la muerte y mientras sus deudas se acumulaban. El conde, su esposo, había acudido a su lado desde Londres en cuanto se enteró de su gravedad, y no se apartó ni un momento de la cabecera de su lecho hasta que la terrible enfermedad acabó con ella en febrero de 1847. Tenía 23 años recién cumplidos y moría una noche mientras en la calle la gente celebraba el carnaval. Todas sus posesiones, incluido su loro, tuvieron que ser vendidas para hacer frente a los gastos. La parte sobrante fue entregada a su hermana y a la hija de esta. 

Dos días después se celebraba su funeral en la iglesia de la Madeleine. Dicen que solo dos hombres acompañaron el cortejo fúnebre: su marido y el viejo Stackelberg, su antiguo protector. 

Fue enterrada en el cementerio de Montmartre, pero dos semanas más tarde su esposo hizo que sus restos fueran trasladados a una sepultura que él había adquirido, una tumba blanca en la que puede leerse esta inscripción: 

Ici Repose
ALPHONSINE PLESSIS
Née Le 15 Janvier 1824
Decedée le 5 Fevrier 1847
De Profundis 


Cinco meses más tarde, Alejandro Dumas hijo la inmortalizaba en La Dama de las Camelias, con el nombre de Marguerite Gautier. Adaptada para el teatro, la obra fue un gran éxito. Verdi acudió a verla y encontró en ella inspiración para componer La Traviata, que se estrenó en Venecia dos años más tarde. 

Desde el día de su muerte, jamás han faltado camelias en su tumba. 


“Fue sin duda la más absoluta y perfecta encarnación de la Mujer que jamás haya existido. Y ahora está muerta y no sé qué extraño acorde de elegía vibra en mi corazón en recuerdo suyo.” (Franz Liszt)


58 comentarios:

  1. Excelente post...me quito el sombrero

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  2. Muchas gracias, monsieur. Bienvenido!

    Feliz tarde

    Bisous

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  3. Bonjour tout le monde!

    Resulta interesante que una mujer enferma despertara la pasión en tantos caballeros, al punto que se ofrecían a ser sus "protectores" y pagar sus deudas. No me habría acercado ni dos metros a una damisela tuberculosa, por muy guapa fuese, con el riesgo de contagio de una enfermedad mortal en aquellos tiempos.

    Por ello recalco que debió ser impactantemente arrebatadora, de esas féminas como Cleopatra y Ana Bolena que perdían a sus fans.

    Ví una versión de "Camille" que recuerdo con agrado pues no duraba más de dos horas y narraba amenamente como una florista en Normandía le abrocha unas camelias en el vestido y le augura que le traerían suerte en su viaje a París; aunque parece ser que el verdadero motivo es que prefería las camelias porque carecen de perfume.

    À bientôt!

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    1. En efecto: a ella le mareaba el perfume de las rosas, porque era muy fuerte. Prefería las inofensivas camelias. Afortunadamente las sigue teniendo cada día. Personas anónimas se ocupan de que sea así.

      Feliz tarde, monsieur

      Bisous

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  4. Madame: que vida tan intensa en tan poco tiempo vivido.Claro qué, los 23 años de antes no son los de ahora pero aun así era una mujer muy joven.

    Me ha encantado por la parte romántica y que gracias a ella hoy tenemos unos libretos operísticos de primera magnitud.Maldita efermedad cuantas vidas se llevó.

    Feliz miércoles bisous.

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    1. La tuberculosis era un verdadero terror. Asusta pensar en la cantidad de gente que se llevó por delante. Menos mal que hoy día ya está casi superada, aunque aún no desaparecida.

      Feliz tarde, madame

      Bisous

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    2. A propósito, la tisis era considerada casi "sexi" en su primera etapa, y muchas mujeres buscaban lucir (con maquillaje y adelgazando en extremo) lucir como tuberculosas, hasta fingían tocesitas. Qué triste, la vida de la verdadera "Traviata".
      Bisous, Madame

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    3. Era la época del romanticismo. Resultaba romántico ese aspecto pálido y enfermizo que parecía indicar que se estaba a dos pasos de la muerte. Lamentablemente demasiadas veces no era fingido.

      Buenas noches, madame

      Bisous

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  5. Una vida intensa,Alphonsine vivió en 23 años todos los infortunios que puede vivir una mujer.
    Un excelente articulo.
    Besos

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  6. Está bellísima en esas imágenes. Leyendo estas existencias tan azarosas y con tantas penurias, se me antoja que sus 23 años de vida fueron muy largo. Preciosa entrada, madame.

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    1. Ella intentó apurarlos porque sabía que no le quedaban más. Fueron poco los años de los que dispuso para ser feliz, teniendo en cuenta lo terriblemente desdichada que fue su infancia.

      Gracias, madame.

      Buenas noches

      Bisous

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  7. Emocionante historia. Me ha conmovido. Tanta belleza, tanta vida es una pena que la enfermedad la haya quebrado.

    mariarosa

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    1. A mí me hace polvo la historia de esta pobre chica, pensar en lo poco que vivió y en los escasos años que tuvo para ser feliz. Su infancia fue una de las cosas más demoledoras y tremendas que he leído, y luego, cuando por fin podía tenerlo todo... se acabó.

      Buenas noches, madame

      Bisous

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  8. Una vida abocada por las circunstancias y muy intensa por lo concentrada en tan pocos años. El realismo en la literatura describió el mundo de las cortesanas como esta Dama de la Camelias o la Naná de Zola con gran crudeza y triste final. Su relato raya a gran altura.
    Beso su mano.

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    1. Lo mejor de esta cortesana es que era buena persona. A diferencia de otras en las que solo había frío cálculo, Marie Duplessis tenía un gran corazón, según quienes la conocieron.

      Muchas gracias, monsieur.

      Buenas noches

      Bisous

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  9. Vengo del blog de nuestro común amigo Enrique y de leer el final de su "Chica de Portada"... ¡y usted nos relata hoy "the real thing"! - si se puede decir así. Nunca le he dedicado mucho tiempo a Dumas hijo, así que me ha sorprendido la historia de Marie y el papel del escritor.
    Buenas noches, Madame

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    1. Ella inspiró su gran obra. Si él la hizo inmortal a ella, también Marie a Dumas. Ambos quedaron en paz.

      Feliz día, monsieur

      Bisous

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  10. Qué bonita entrada.
    Y qué vida más breve, intensa y triste llevó Alphonsine (o Marie).
    Me resulta extraño que no acudiesen al sepelio tanto Dumas como Liszt. Quiero pensar que estarían lejos de París.

    No obstante: "Libiamo, libiamo ne' lieti calici
    che la bellezza infiora"

    Abrazos, madame!

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    1. Liszt estaba lejos, en efecto. En cuanto a Dumas, no hay que juzgar severamente todas las ausencias. A veces se encuentra otra forma mejor de honrar un recuerdo, mucho mejor que el papelón de figurar en calidad de antiguo amante junto al marido en el funeral. Dumas le dio la inmortalidad, y fue un hermoso regalo de despedida.

      Feliz día, monsieur

      Bisous

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  11. La historia es muy emocionante, Madame, pero qué bien narrada que está.

    No conozco a nadie que no se entristezca cuando una persona pierde la vida siendo tan joven. A modo de compensación, puede decirse que el tiempo que vivió Alphonsine lo hizo intensamente y tuvo la suerte de conocer a unos cuantos ilustres de su tiempo.

    Enhorabuena por su entrada. Que pase un buen día, querida Dame.

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    1. Muchas gracias, equipo.
      Es cierto que vivió intensamente, pero más de la mitad de su vida fue un infierno y un absoluto calvario lleno de abusos y miseria. Es difícil que la vida llegue a compensar por eso alguna vez.

      Feliz día

      Bisous

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  12. Desde luego, la vida de esta mujer da, no para una sola novela, sino para un serial coleccionable de varios años., madame. Una infancia desgraciadísima, con abusos permitidos, incluso por su padre, y, gracias a su inteligencia, saber estar, pudo ir escalando, sirviendo a otros hombres, que le daban mayores atenciones. Aunque eso de tener siete amantes a la vez, debe ser algo complicado. En todo caso, muy interesante su vida. Que tenga un gran día, madame. Bisous.

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    1. Abusos permitidos no incluso por su padre, sino solo por su padre, no por la víctima. De lo contrario no trataría de escapar. Al final decidió hacer a su manera la única cosa a la que podía aspirar, y dejar así de ser explotada, golpeada y violada. En adelante supo obtener su compensación.

      Feliz día, monsieur

      Bisous

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  13. "Son los violines los que tocan muy lento". Buena justificación para cuando te acusen de no llevar el compás.

    Cuando una mujer vive por derecho, aunque nazca en el arroyo, nada ni nadie la apartará de la cima, aunque esta sea tan vana y superficial como efímera. Muy interesante, Madame.

    Bisous.

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    1. Es que muchas veces, monsieur, es muy cierto que quienes no lo llevan son los demás :)

      La cima de Marie era la única a la que podía aspirar una chica bonita nacida en el arroyo en aquel tiempo y con una infancia tan trágica como la que ella tuvo. Pero no creo, monsieur, que haya sido tan superficial y efímera, puesto que inspiró a grandes artistas y consiguió la inmortalidad.

      Feliz día

      Bisous

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  14. Es sobrecogedor el hecho de que en tan sólo 23 años de vida padeciera miserias, violaciones consentidas por su propio padre y, encima, tuberculosis... No me extraña en absoluto que su carácter fuera cambiante o que usara la mentira a modo de escudo. Sin embargo fue inteligente y supo sacar partido de su belleza para aprovecharse de los hombres...

    Que tenga un buen día. Bisous!

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    1. Lo curioso es que no usaba en realidad la mentira a modo de escudo. Ella nunca mintió acerca de sus orígenes; no los ocultaba. No mentía sobre cosas sustanciales, sino sobre pequeñas cosas sin importancia, y que no justificaban ninguna necesidad de hacerlo. Era algo patológico. Los problemas psicológicos de una mujer que sufrió abusos durante la infancia a veces son muy complejos.

      Feliz día, madame

      Bisous

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  15. Un dechado de virtudes: ludópata, mentirosa, mantenida... Muy acertado Alejandro Dumas hijo con su carta. El escritor, al menos tuvo que agradecerle a su ex-amante que gracias a ella lograra escribir una novela con la pasar a la posteridad, porque como novelista bueno... el padre.
    Un saludo.

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    1. El dechado de virtudes fue el de los degenerados que abusaron de ella reiteradamente siendo una niña, la maltrataron y explotaron, dejando en ella lógicas secuelas psicológicas. A pesar de lo cual, cuando su situación mejoró fue lo bastante generosa para acordarse de los necesitados y para impedir que muchas desgraciadas pasaran por el mismo calvario que había vivido ella.

      Ambos deben agradecerse mutuamente haber pasado a la posteridad: Marie y Dumas. Y Verdi debe agradecerles a ambos haber sido motivo de inspiración para su gran ópera.

      Feliz día, monsieur

      Bisous

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    2. Es increíble la sensibilidad de este caballero. Eso es todo cuanto él ha percibido, al parecer. Ni una palabra hacia los compradores. Hombres.
      Sigo a menudo este interesantísimo blog, pero nunca me había decidido a comentar. Hoy no pude contenerme.
      Enhorabuena por la labor, Dame.
      Saludos.
      Marta

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    3. Bueno, es que en realidad el texto es sobre ella, y no le dieron la oportunidad de ser Santa Teresa. Por el contrario, se la quitaron bruscamente a muy tierna edad.

      Monsieur, a fin de cuentas, ha expresado un punto de vista ampliamente compartido aún hoy por la población masculina, solo que él ha sido más espontáneo, lo cual es de agradecer :)
      La mayoría de las mujeres, en cambio, somos capaces de ponernos en la piel de esa niña.
      En cualquier caso, resulta fascinante intercambiar toda clase de opiniones. Todas tienen cabida.

      Muchas gracias por detenerse hoy a dejar su comentario, madame. Espero que lo haga con más frecuencia en un futuro.

      Feliz día

      Bisous

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  16. madame, qué historia tan bien contada. vaya salto que dio la muchacha de mirar cómo se fríen las patatas a manejar caballos y lujos. qué vida de altibajos y qué triste final.
    que tenga buen miércoles, madame.
    bisous!

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    1. Sí, ya que no podía aspirar a ser otra cosa, por lo menos dejó de pasar hambre y de sufrir abusos. Le duró poco, pobrecilla, y como sabía que estaba condenada por la enfermedad, trataba de vivir lo más rápido posible.

      Muchas gracias, monsieur. Feliz día.

      Bisous

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  17. Qué preciosa historia romántica. Incluso pasados los años, y en tiempos tan distintos, la vida de esta joven, plagada de adversidades y también de oportunidades, tuvo todos los elementos para convertirse en un mito.

    Bisous y pase usted una buena tarde.

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    1. La pura esencia del romanticismo, con tuberculosis incluida, madame. Aunque seguramente no se habría convertido en un mito de no haber sido amada por un novelista como Dumas jr

      Feliz tarde

      Bisous

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  18. Desde luego era bella y tan bella como desdichada. Una infancia terrible marca toda la vida. Me ha recordado salvando las distancias y la época a Marilyn Monroe.
    Una pena morir con 23 años y encima endeudada.
    Bisous

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    1. Un buen ejemplo el que usted nos ha puesto, madame. La infancia también marcó trágicamente a Marilyn. Es inevitable que algo así deje secuelas. Tiene que ser imposible de superar. Qué difícil ha de ser vivir con eso a cuestas.
      Nunca llegó a faltarle nada cuando enfermó. A su muerte se saldaron esas deudas y aún sobró bastante dinero tras vender sus bienes.

      Feliz tarde

      Bisous

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  19. Hola Madame:

    Una historia impactante. He leído la novela de Dumas y visto la ópera, pero está historia tenía algo más.

    Una infancia terrible, que definitivamente la marcó. Pienso que vivió intensamente por esa infancia tan atormentada.

    Excelente madame, como siempre

    Besos

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    1. Sí, y porque sabía que no le quedaban muchos años. De los pocos en los que pudo ser feliz, la mitad los pasó enferma y sabiendo que no tenía remedio.

      Gracias, monsieur.

      Buenas noches

      Bisous

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  20. Excelente biografía. Hace años, mi hermana leyó el libro de Alejandro Dumas, y me contó de refilón de lo que iba la cosa.

    Besitos.

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    1. Resulta desgarrador pensar que esa mujer, aunque cambiada con respecto a la novela, existió realmente y tuvo esa infancia.

      Muchas gracias, monsieur. Parece que hoy no ha habido problemas con su comentario.

      Buenas noches

      Bisous

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  21. Pobre niña que destino tan desgraciado. Tan hermosa y cuanto sufrió. Una historia de vida muy interesante.

    Saludos.

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    1. Breve, pero muy intensa,y con un final tan desdichado como el comienzo.

      Gracias por la visita, madame.

      Buenas noches

      bisous

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  22. Entrada deslumbrante, una historia conmovedora.
    Un abrazo.

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  23. Bueno, al menos, aunque breve su vida fue más variadita que la de su madre. Qué ejemplo de mal candidato se buscó esa señora. " completamente alcoholizado, hijo ilegítimo de una prostituta y de un sacerdote que nunca lo reconoció como suyo. Maltrató a su mujer hasta que ella se vio obligada a abandonarlo " . Muy mala puntería realmente. Besitos. Claudia

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    1. La vida de su madre también fue el rigor de las desdichas, pero al menos ella pudo tener una infancia feliz. Su calvario comenzó con el matrimonio. Mala suerte, pobre mujer.

      Feliz día, madame

      Bisous

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  24. Con 23 años esta pobre muchacha había vivido lo que una mujer de 60 y con el lujo y la opulencia no vino precisamente la felicidad, una felicidad plena, quiero decir. Mejor era nadar en la alta sociedad parisina que morar por las sucias calles abandonada y sola, sí, pero por mucho que se esforzara por aparentar ser otra paersona en el fondo representaba un papel que no era el suyo. Mala felicidad era la suya al tener que creerse hasta para sus adentros el golpe de suerte que le había sobrevenido. Aún con todo, las relaciones que mantuvo con los escritores y músicos de la época la inmortalizaron... otros no podrán decir lo mismo.
    Un besito

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    1. Fue una compensación que espero haya merecido la pena para ella, por tantos años de desdicha.

      Buenas noches, madame

      Bisous

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  25. Me gusta como uno fue la inspiracion de otro, y verdi a cuantos otros habrá inspirado!

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    1. Y sigue inspirando seguramente.

      Gracias, monsieur.


      Feliz tarde

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  26. acabo de terminar de leer la novela y debo decir sin exageración que ha sido la obra que mas me a afectado e impactado emocionalmente de cuantas haya leído,la manera en que dumas describe el enamoramiento, la felicidad infinita del periodo en bougival,el torrente de sentimientos y emociones de los que son presa ambos y el desdichado y tortuoso desenlase de la señorita duplessis es de un realismo y a su vez de un romanticismo soberbio.lo que queria preguntarle es si armando duval realmente existió

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    1. Pues sí: Armando Duval era el propio escritor, que contaba su experiencia aunque cambiando mucho algunas cosas. Armando Duval era Alejandro Dumas hijo, y de ahí que pueda describir tan bien el enamoramiento.

      Muchas gracias por compartir su hermosa experiencia con la novela.

      Bisous

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    2. muchas gracias a usted por su respuesta y por este hermoso blog que tiene

      Bisous

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  27. Enhorabuena, no conocía la historia real de "La dama de las camelias".

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    1. Gracias, Carmen. Es una historia que me impresiona mucho, la verdad. Me da mucha lástima la pobre chica. Pero al mismo tiempo late algo muy hermoso en su final.

      Buenas noches

      Bisous

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"El pasado es un prólogo" (William Shakespeare)