jueves, 16 de mayo de 2013

Las manías del Duque de Mazarino


Armand Charles de La Porte, hijo del duque de la Meilleraye estaba casado con Hortensia Mancini, dándose la circunstancia de que ambos eran sobrinos de los dos cardenales que gobernaron Francia durante ese siglo: él era sobrino de Richelieu, y ella de Mazarino

Armand —cuyo rostro, según Madame de Sévigné, era una justificación para todos los cuernos que quisiera ponerle una esposa atractiva— se enamoró desesperadamente de Hortensia apenas la conoció, se negaba a aceptar a otra por esposa y juraba que moriría en tres meses si no podía casarse con ella. No era esta la boda que Mazarino tenía en mente, pero ante la inusitada insistencia del joven, el cardenal terminó por acceder. En 1661 Hortensia, a punto de cumplir quince años, se casaba con su ardiente admirador, quien contaba 29. Desde entonces llevarían el título de duques de Mazarino. 

El cardenal falleció al año siguiente dejando a su sobrina una herencia fabulosa y un esposo difícil de soportar. Pronto se hizo evidente que ambos cónyuges eran totalmente incompatibles: Hortensia no tenía intención de renunciar a las diversiones de la corte ni a recibir las atenciones y halagos de sus múltiples admiradores. Armand se mostraba excesivamente celoso, y llegó a sospechar que Hortensia mantenía una relación con su propio hermano, Felipe de Nevers, y tapió el corredor que conectaba los aposentos de ambos. Insistía en que su esposa lo acompañara en todos sus viajes para poder vigilarla, y no dejaba de trasladarse de una a otra de sus residencias, porque en cuanto un lacayo apuesto se dirigía demasiado cortésmente a Hortensia, ya sentía la necesidad de alejarla de allí. Se oponía a que desarrollara cualquier clase de actividad social y despedía a sus servidoras por creer que eran cómplices y encubridoras en oscuras tramas de cuernos. Además se negaba a dirigirle la palabra mientras no retirara los cosméticos de su rostro y le prohibió ofrecer representaciones teatrales dentro del palacio. También le prohibía terminantemente quedarse a solas con cualquier hombre, la obligaba a rezar durante buena parte del día en la capilla, pidiendo perdón por los pecados de la carne, y organizaba extravagantes búsquedas a medianoche, a la caza de posibles amantes secretos


Era un hombre caprichoso, tenía un carácter malhumorado, rehuía la compañía y no se destacaba por su brillante intelecto, sino que, por el contrario, pronto comenzó a dar muestras de ser mentalmente inestable. Más que un cristiano devoto, se creía inspirado por Dios, y sus supuestas visiones y revelaciones divinas eran el hazmerreír en la corte del Rey Sol. Oía voces y aseguraba que hablaba con los ángeles. A este respecto hay una anécdota que cuenta que, muy molesto por la relación pecaminosa que el rey mantenía con La Vallière, un día el duque se dirigió a él y ni corto ni perezoso le dijo que se le había aparecido el arcángel San Gabriel para ordenarle a Luis que rompiera con la favorita. El rey le respondió: 

—También se me apareció a mí, y me aseguró que estáis chiflado. 

Pero el duque estaba tan convencido de que el sexo era algo pernicioso que arrancaba los dientes delanteros de sus sirvientas y llegó a proponer arrancar también los de sus tres hijas. De ese modo pretendía sofocar cualquier inclinación a la vanidad y, al mismo tiempo, impedir que resultaran atractivas a los hombres. Afortunadamente para ellas, se le pasó pronto el arrebato. 

Hasta tal punto su fanatismo que no quería que las nodrizas amamantaran a los niños en los días en que se celebrara alguna festividad religiosa. Tampoco le gustaba que las lecheras ordeñaran las vacas, porque eso tenía para él connotaciones sexuales, y escribía tratados con los que pretendía regular las normas de la decencia. 

Armand tenía una magnífica colección de arte que había heredado del cardenal, pero él la estropeaba haciendo que pintaran encima de los desnudos para que no se viera nada indecoroso. En cuanto a las pobres estatuas, corrían aún peor suerte: él mismo destrozó a martillazos las más bellas de la galería. 


Impulsado por un concepto fatalista de la vida, estaba convencido de que el rango y las propiedades de las personas eran cuestiones que determinaba la suerte. Por tanto, en una ocasión se dedicó a distribuir los empleos dentro de su casa como si fuera una lotería. El resultado fue que el cocinero fue ascendido al lucrativo puesto de mayordomo, y el jefe de cuadras a secretario personal. Y en otra ocasión se enfureció con sus servidores porque, habiéndose declarado un incendio en una de sus residencias, trataron de apagarlo, contrariando así lo que él estaba convencido de que era la voluntad del cielo. 

El matrimonio era un infierno para Hortensia, que “no podía comer, caminar, dormir ni vivir en paz". Llegó a arrebatarle sus diamantes, y fue la gota que colmó el vaso: ella se rebeló. Como respuesta a su rebeldía, y harto del comportamiento de una esposa mundana y que amaba reír sobre todas las cosas, Armand decidió enviarla a un convento

Al cabo de un tiempo se acordó que regresaría al palacio Mazarino, donde ella y su esposo ocuparían habitaciones separadas. El hermano de Hortensia, Felipe, residía en un palacio contiguo. Ella hizo abrir un pasadizo mediante el cual tenía acceso a sus apartamentos a cualquier hora del día o de la noche, y eso fue lo que dio pie a Armand para llegar al extremo de sugerir una relación demasiado íntima entre ambos. 

La duquesa de Mazarino no soportaba aquella situación, de modo que decidió emprender la huida. La noche del 13 de junio de 1668 abandonó furtivamente el hogar conyugal ayudada por su hermano. Dejaba atrás a los cuatro hijos habidos de su matrimonio, el menor de los cuales tenía tan solo dos años. 

Hortensia y su hermana, María Mancini

La fuga de Hortensia no fue descubierta hasta la mañana siguiente. El marido corrió entonces a ver al rey para solicitarle que fuera detenida en la frontera, pero no le sirvió de mucho: Luis XIV profesaba un gran afecto a las sobrinas del cardenal, y, desde luego, en este asunto estaba inequívocamente de parte de Hortensia. El rey, con mucha ironía, remitió a Armand a su amigo el Arcángel San Gabriel y se desentendió del asunto. Incluso ayudó a Hortensia con una pensión que le permitiera vivir con independencia del esposo. 

Cuando ella murió en 1699, probablemente debido a un suicidio, el duque dio rienda suelta a su extravagancia. Armand reclamó el cuerpo de Hortensia, y pasó casi un año antes de que le diera sepultura. Durante ese tiempo llevaba el ataúd consigo por dondequiera que iba, como en su día había hecho la reina Juana de Castilla con Felipe el Hermoso. Finalmente depositó los restos de su esposa a los pies de la tumba del cardenal Mazarino. 


33 comentarios:

  1. Esto no son manías madame. Estaba completamente esquizofrénico. No me extraña que ella huyera, y demasiado aguanto. Pobrecita. Y menudo destrozo de esas preciosas obras de arte. Y lo de los dientes es para matarle.
    Que buena respuesta la de la del Rey llamarle chuflado, y se quedó corto.
    Bisous y buen finde

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    1. Y encima es que ella era precisamente todo lo contrario. Los celos del duque casi siempre eran justificados. No paraba, la mujer. Tenía amantes de ambos sexos. Matrimonio más disparatado no puede imaginarse.

      Buenas noches, madame

      Bisous

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  2. Bonsoir Madame

    Interesante y triste entrada de este Otelo. Personajes así abundan mucho más de lo que la gente imagina.

    Realmente era la versión masculina de Juana de Castilla y no sólo celoso sino también con manías puritanas, en esto se igualaba a Oliver Cromwell quien según leí alguna vez, ordenó destruir todas las coronas y cetros de Inglaterra, por ello lo que se vé en la Torre de Londres son sólo réplicas.

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    1. Monsieur, por lo visto la humanidad no puede librarse de sus talibanes particulares en ninguna época. Una lástima.

      Buenas noches

      Bisous

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  3. Buenas noches, Madame:

    Estoy de acuerdo con Katy, este hombre estaba completamente loco. Lo que me pregunto es que si tenía una aversión tal al sexo, ¿cómo pudo tener cuatro hijos? ¿qué hacía, se ponía una venda para no verlo?

    El problema de esta gente extrema, que siempre ha habido desde que el mundo es mundo, está en el momento que tienen poder para mandar sobre otra u otras personas. ¡Qué vida más lamentable la de Hortensia!

    Felicidades por su entrada. Se me ha pasado en un visto y no visto. Descanse, querida Dame.

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    1. No es que tuviera aversión al sexo, sino que lo consideraba pecaminoso. Pero no dentro del matrimonio, claro está. En ese caso era necesario para la procreación, una misión muy importante.

      Hortensia se tomó su revancha. Llevó una de las vidas más alocadas de cuantas han desfilado por el tablero.

      Muchas gracias y buenas noches

      Bisous

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    2. Es cierto que Hortensia llevó una vida alocada, pero ..¡ese marido! ¡Pobres sirvientas desdentadas!

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    3. Solo que entre las mujeres humildes, peor alimentadas y con la falta de clínicas dentales de la época, era extraño encontrar una que tuviera todos los dientes, así que no debieron de darle mucho trabajo al lunático caballero.

      Feliz día, madame

      Bisous

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  4. Menudo personajillo, madame. Celoso y puritano hasta el exceso, asocial, no muy listo y difícil de ver. Y además, como un cencerro.
    Aunque la duquesa no fuese precisamente una santa, tiene todas mis simpatías y le excuso todas las infidelidades.
    Estar cerca de Armand tenía que ser para perder también la cabeza. No me extraña que la ayudasen tanto el rey como su cuñado.

    Abrazos!!

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    1. Es que Felipe de Nevers no era su cuñado, sino su propio hermano, lo que hace peores las sospechas del marido.
      No hubo nada capaz de domar a Hortensia. Acabó en Inglaterra, y fue una de las amantes de Carlos II.

      Feliz día, monsieur

      Bisous

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    2. Tenéis razón, madame. No lo había leído bien.
      Claro; no me cabía en mi cabeza que sintiese celos del hermeno de su mujer.
      Definitivamente era un enfermo. Enfermo , amargado y un poco borde.

      Más abrazos!

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  5. ¡Ay, Madame, qué malos son los celos! Cuando el sexo se aloja en la cabeza en lugar de en su lugar correspondiente, no es de extrañar que aparezcan personajes de este porte tan necesitados de ayuda psicológica.

    Bisous.

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    1. Jijiji, muy buena su observación, monsieur: se ve que no estaba bien alojado en su lugar correspondiente, ya que producía tantas molestias.

      Feliz día

      Bisous

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  6. se juntaron el hambre con las ganas de comer. si él ya estaba como las maracas de machín, a ella le iba más la marcha que a la sonora matancera. todo muy así hasta que ha contado lo de arrancarle los dientes a las sirvientas. qué cafre y qué zumbado. y luego lo de la lotería. suerte sí, pero él seguro que no participó en el sorteo. los hay que nacen con la suerte puesta.

    buen fin de semana, madame.

    bisous!

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    1. Qué buena observación también la suya, monsieur! Desde luego, según su propio criterio, él debería haber participado también en el sorteo y ponerse a limpiar cuadras. A lo mejor así se despejaba.

      Feliz finde, monsieur, que usted lo disfrute.

      Bisous

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  7. Lo que más me afecta de esta historia es la destrucción de las obras de arte, esa manera de acabar con el patrimonio por capricho. Ella hizo muy bien en largarse, podía acabar con ella tambien. Que tenga un gran viernes, madame. Bisous.

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    1. Es estremecedor pensar en la cantidad de arte que se habrá perdido por culpa de fanáticos como este hombre, pero más anónimos. Qué especie incomprensible la nuestra.

      Feliz día, monsieur

      Bisous

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  8. Que triste tener que compartir la vida con una persona emocionalmente tan inestable y hasta el extremo de tener alucinaciones y todo.Bien le mandó el Rey que se lo pidiera a su amigo El Arcangel San Gabriel...triste de verdad en este caso el dinero era una tormento en manos de un desquiciado.

    Madame ,muchísimas gracias por este momentito.

    Que paseis un feliz fin de semana.

    Bisous.

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    1. Todo era un tormento en sus manos. No es sorprendente que Hortensia se diera a la fuga. Ella temía que la encerrara de forma permanente, lo que seguramente hubiera acabado por hacer.

      Feliz fin de semana, madame.

      Bisous

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  9. Muy macabro y gore lo del ataúd, como la amiga Juana y El Hechizado, que se iba al panteón real de El Escorial, mandaba abrir tumbas y se liaba a dar abrazos a diestro y siniestro.
    Un saludo.

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    1. Es verdad. Al parecer ni después de muertos podían los allegados librarse de estas locuras. Tremendo, monsieur.

      Feliz fin de semana.

      Bisous

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  10. Pues con una marido feo, obsesivo y majareta, era muy adecuado que Hortensia pusiera pies en polvorosa.

    Y lo de arrancar lo dientes a las sirvientas y dejar de dar el pecho a los niños en las fiestas de guardar,era ya para encerrarlo en una torre. ¡Qué cruz!

    Bisous y pase usted una buena tarde.

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    1. Verdaderamente era un peligro tenerlo suelto: nunca se sabía qué podía ser lo próximo. Menos mal que por lo menos no llegaría al crimen por aquello del "no matarás", tan devoto que era.

      Feliz fin de semana, madame

      Bisous

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  11. Esta es la famosa Hortensia de Carlos II. La más hermosa de todas. Me hago un poco de lío con las Mancini. Qué mal empezó la pobre. Me ha gustado eso del Gélido Toya sobre las maracas de machin y la sonora matancera, aunque no tengo la menor idea de que habla.. Ja, ja, acá uno aprende de todo. Besitos. Claudia.

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    1. jijijiji, bueno, a ver si le explico. Estar loco también se dice coloquialmente "estar zumbado", y hay una expresión popular que dice "estás más zumbado que las maracas de Machín", porque zumbaban mucho las maracas en cuestión, se movían como locas.
      Y la Sonora Matancera es una banda de músicos también cubanos y también muy antiguos. Hacían boleros, mambos, merengue... O sea que tenían mucha "marcha", mucho ritmo. También se dice que las personas como Hortensia, con esa pasión por la vida, tienen "mucha marcha".

      Espero haberle aclarado algo!

      Feliz fin de semana

      Bisous

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  12. Debió ser terrible estar casada con un celoso paranoico. Hortensia debió pensar que huir era la única salida pero,ni muerta la dejó tranquila.
    Feliz fin de semana.
    Besos

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    1. Menos mal que por lo menos de lo que hizo con su féretro ya no se enteró la pobre. Menudos años de calvario debió de pasar a su lado.

      Feliz fin de semana, madame

      Bisous

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  13. Ay Madame, perdone lo q diré pero a mi me dio mucha risa lo de las obras de arte, ¿les pondría vestidos a los desnudos? Si así fue sería muy chistoso.
    Definitivamente un demente. Saludos, María.

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    1. Jiji, bueno, tanto como vestidos no, pero los hacía cubrir con lienzos y sabanitas para tapar las partes más comprometidas.

      Feliz fin de semana, madame

      Bisous

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  14. Decididamente este hombre estaba chalado del todo. No me extraña que Hortensia decidiera fugarse porque su vida a su lado debía ser un infierno. Y, ¿no tenía celos del arcángel San Gabriel el señor Armand? Pues por mucho que encerrase a su esposa, éste siempre podía entrar por la ventana volando.
    Un beso

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    1. Jijiji, madame, qué bueno lo del arcángel. Me imagino que él pensaba que lo visitaba solo a él. En realidad estoy convencida de que no creía realmente que el arcángel le hablara, y que lo decía para dar más fuerza de convicción a sus palabras, cuando quería que alguien hiciera algo. Pensaba que resultaba mucho más eficaz que ordenase las cosas un arcángel.

      Feliz fin de semana

      Bisous

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  15. Hola Madame:

    Pobre Hortensia, pobre Armand. Una por soportarlo, el otro por inventar cualquier cosa La neurosis se establece en los pacientes de formas muy extraña (pienso que es neurosis lo que presentaba el caballero...Aunque la esquizofrenia paranoíca es otra candidata).

    Me dio risa el comentario de Carmen sobre tener celos del Arcángel ;D

    Besos Madame.

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    1. No creo que fuera esquizofrénico. Hay detalles que no me encajan nada. Él en ningún momento se sentía perseguido, atacado o nada similar. Lo de hablar con el arcángel, no me cabe la menor duda de que él sabía perfectamente que no era cierto, pero no podía presentarse ante el rey y decirle que él, Armand, le ordenaba que dejase a la favorita. Era mucho más efectivo que fuera el arcángel quien lo ordenara. Solo el cielo estaba por encima del rey y podía darle órdenes. O sea, que utilizaba al arcángel para conseguir hacerse obedecer por otros, comprende?
      Los celos eran excesivos, pero ya le digo que casi siempre eran fundados. En cualquier caso, la mayor parte de los detalles obedecen a su obsesión por la moral y las buenas costumbres, algo en lo que era muy exagerado incluso para la época. Era como son los talibanes ahora, ni más ni menos. Pero los talibanes no son esquizofrénicos. Incluso la vigilancia a su esposa y esos celos arrancan de su afán por verla comportarse de modo decoroso y alejarla del pecado. Ahora que mal de la cabeza sí que tenía que estar, aunque no fuera esquizofrénico.

      Feliz fin de semana, monsieur

      Bisous

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"El pasado es un prólogo" (William Shakespeare)