martes, 7 de mayo de 2013

El consorte de Isabel II


El matrimonio de Isabel II fue una cuestión espinosa, motivo de grandes intrigas y debates. Si le buscaban un esposo extranjero, de esa unión se derivarían alianzas que bien podrían tornarse incómodas. Por otra parte estaba su primo, el conde de Montemolín, un enlace pensado para poner fin a las rencillas de las guerras civiles, pero carlistas e isabelinos no lograron ponerse de acuerdo sobre cuál de los dos cónyuges debería ser el rey titular y cuál el consorte. Total, que al final solo quedaba la candidatura de otro primo de la reina, y era precisamente el que menos hubiera podido agradar a la novia, dadas las circunstancias: se trataba de Francisco de Asís de Borbón, duque de Cádiz e inofensivo. 

Según Fernando Díaz Plaja, “en él un estigma degenerativo tan grave como es la deformación de los órganos sexuales había tomado un aspecto opuesto al de su suegro Fernando VII”, cuyos atributos eran descomunales. Es decir, que si Don Fernando asustaba a sus cónyuges por tanta desmesura, todo parecía indicar que Don Francisco, en cambio, decepcionaría a la suya, pues se trataba del problema contrario. Pero eso no era todo: en realidad padecía un “defecto hipogenital con hipospadias”, una malformación consistente en que la abertura de la uretra se sitúa en la cara interior del pene o en la unión con el escroto. El doctor Marañón explica que este defecto le obligaba a orinar en cuclillas, tal como haría una mujer. 

El pueblo español, naturalmente, no iba a dejar pasar esta gran ocasión para escribir unos inspirados versos: 

Paquito Natillas 
Es de pasta flora 
Y orina en cuclillas 
Como una señora. 

El defecto no impedía, sin embargo, que el duque fuera apto para la procreación, aunque no todo el mundo estaba de acuerdo. Lord Palmerston, por ejemplo, afirmó que “Inglaterra jamás dará su apoyo al enlace de Su Majestad con el infante don Francisco de Asís porque este príncipe está imposibilitado física y moralmente para hacer la felicidad privada de Su Majestad y de la nación española”. 

Acerca de esa imposibilidad moral, parece que todo apunta a la homosexualidad de don Francisco, aunque las versiones acerca de sus preferencias son tan diversas que algunos le atribuyen relaciones con mujeres, una de las cuales le habría dado un hijo. Otros, en cambio, afirman que tuvo un amante masculino durante toda su vida: Antonio Ramón Meneses, mientras que una tercera corriente llega a afirmar que amó a tantos hombres como la propia Isabel. 

En cualquier caso, llegado a la edad de 24 años, fuera motivado por un grave complejo o por su propia inclinación natural, aún no se le conocía ninguna relación femenina, como no dejó de observar con preocupación la reina María Cristina, madre de Isabel. El embajador francés, interesado en que la boda se llevara a cabo, no tuvo empacho en justificar ese alejamiento de las mujeres a su entera conveniencia: 

—Señora, si el infante es tan reservado, se debe a que ya desde niño ha estado enamorado de la reina y se ha propuesto mantenerse virgen para ella y serle fiel hasta la muerte. 

Pero la novia, desgraciadamente, conocía a su primo, al que en privado apodaba “Paquita”. Ella, que aspiraba a un consorte que pudiera cumplir plenamente su papel de esposo, se niega con vehemencia a tener en cuenta la candidatura de don Francisco, y amenaza con dejarlo todo y meterse a monja antes que aceptarlo por marido. 

Él, en cambio, ambicionaba ese matrimonio. Su madre le había inculcado desde niño el afán por convertirse en rey de España, y don Francisco había contraído numerosas deudas para pagar sobornos con los que hacer avanzar su causa. 

Para consternación de Isabel, el proyecto salió adelante, y ella, presionada por todas partes, se vio obligada a ceder. “He cedido como reina, pero no como mujer”, dirá. Desde luego, no se puede decir que no avisó. 

El día elegido para la ceremonia fue el 10 de octubre de 1846. La reina cumplía 16 años, por 24 que tenía el novio, y se casaba en una boda doble, pues se celebraba al mismo tiempo el enlace de su hermana Luisa Fernanda con el duque de Montpensier, el menor de los hijos del rey de Francia. Entre los asistentes a esa boda había un mulato que ya por entonces había alcanzado gran fama como escritor. Se llamaba Alejandro Dumas. 

El escaso entusiasmo de la reina y la presencia de testigos de la consumación, no ayudó mucho a Don Francisco en la noche de bodas, a consecuencia de lo cual no pudo cumplir debidamente con su cometido. 

El viaje de luna de miel a La Granja fue igual de desastroso, según narran las crónicas: “El servicio de Sus Majestades sufrió un accidente que le obligó a permanecer 17 horas en un barranco, y el rey y la reina llegaron por la tarde a La Granja y no encontraron nada preparado para acostarse… Tuvieron que hacer la cama por sí mismos y, al no encontrar las sábanas, tuvieron que utilizar las cortinas del cuarto. Pero Sus Majestades son jóvenes, están en plena luna de miel y han podido cantar como Béranger: “A los veinte años, qué bien se está en un granero”. A pesar de todo, al día siguiente parecían estar encantados de haber pasado una noche tan accidentada”. 

Lo cual no era exacto. Isabel no estaba tan encantada, sino muy poco satisfecha. Muchos años después, recordando aquella noche, haría esta pregunta al embajador español en París: 

—¿Qué piensas de un hombre que tenía sobre su cuerpo más puntillas que yo? 


Si el comienzo había sido malo, el resto fue aún peor. Al cabo de cinco meses ambos duermen en alcobas separadas. Cuando las desavenencias en el matrimonio se hicieron insalvables, la reina María Cristina sermoneó con severidad a su yerno. 

—No mereces compartir el lecho ni el amor de mi hija —le dijo. 

—Quédate tranquila, mamá —replicó él—: no comparto ni lo uno ni lo otro. 

Mientras tanto en Madrid arreciaban sin piedad las coplillas. 

Gran problema es en la Corte
averiguar si el Consorte
cuando acude al excusado
mea de pie o mea sentado. 

Isabel comenzó a tener amantes. Al principio, cuando algunos anónimos comunican a Don Francisco la relación de su esposa con el general Serrano, el consorte reacciona mal. Es entonces cuando hace trasladar su cama. La tensión llega a crecer de tal modo que la reina se dirige al Papa para solicitar la nulidad de su matrimonio, algo que le es denegado. Don Francisco abandona el palacio y se instala en Aranjuez. Fue precisa la intervención del ministro de la Gobernación para persuadirlo de que volviera con su esposa. El rey consorte explica que se hubiera mostrado tolerante con un favorito si se hubiesen guardado las formas, pero que Serrano no le mostraba ningún respeto y le había vejado, algo que no estaba dispuesto a consentir. 

—¡Serrano! ¿Sabes lo que es? Un Godoy fracasado. El otro, al menos, para obtener los favores de mi abuela, supo ganarse antes el afecto de Carlos IV. 

En adelante el camino sería más fácil. Don Francisco llegó a asumir con naturalidad que su esposa tuviera diversos amantes y diera a luz once hijos, todo lo cual revolucionaba las plumas inquietas de los poetas españoles:                                                                                      
                                                                                                                     General Serrano
Vuestra noble faz empaña
el ñublo del deshonor,
desfaced presto esa niebla,
cortaos los cuernos, señor,
que el mundo entero os señala,
la Europa os llama Cabrón,
y ¡Cabrón! repite el eco,
en todo el pueblo español. 

Pero el camino hasta la conformidad no fue fácil, y algunas veces Don Francisco parecía al borde de la rebelión. Una vez, harto de las infidelidades de la reina, comentó: 

—Si un día se forma un ministerio bajo mi influencia, haré colgar del balcón de la reina a todos los que hayan sido sus amantes. 
                                                                                                            
Ni en el exilio dejaron los madrileños de hacer mofa de sus cuernos. Por Madrid corrieron unos versos atribuidos a Manuel del Palacio, escritos a modo de epitafio para el consorte y que aparecieron en el periódico satírico Gil Blas el 8 de octubre de 1868: 

Un marido complaciente 
Yace en esta tumba fría, 
Del cual afirma la gente 
Que nunca estuvo al corriente 
De los hijos que tenía. 


Isabel II y su esposo

Por cierto que poco después Manuel del Palacio era condenado al destierro por escribir un artículo contra el gobierno. En la estación, a punto de partir, escribió estos versos que, quién sabe por qué, hoy no consigo quitarme de la cabeza: 

Metido en la diligencia 
Salgo hoy mismo para Francia. 
Me cago en la providencia 
Del juez de primera instancia 
Del distrito de la audiencia.


53 comentarios:

  1. Tremendo. El pueblo aveces es cruel.
    Y ella sin ser una belleza como pudo tener tantos a,antes 11 hijos jajaja. Mire que decir que el llevaba más puntillas que ella.
    Me he reído con las coplas a pesar q¡de que me parecen crueles. Pero la gente se distrae así de lo que verdaderamente importa.
    Bisous y buenas tardes.

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    1. Bueno, tampoco era tan incómoda de mirar, la mujer. Yo veo sus retratos de joven, como el que incluyo en el artículo, y la verdad que no asusta. Pero además eso poco o nada tiene que ver con tener más o menos amantes.

      Feliz tarde, madame

      Bisous

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  2. Las coplillas del pueblo son geniales. Me pregunto si un problema de incapacidad u homesexualidad, con un estado social de cosas tan avanzado como tenemos sería o no inconveniente en el día de hoy. ¿Dos reina, dos reyes? ¡Madre mía! Lo cierto es que Isabel no estaba para perder el tiempo y dormía acompañada.

    Bisous

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    1. Pues si tenemos en cuenta que la monarquía se basa en la genética, en teoría una incapacidad para procrear conocida de antemano, y no sobrevenida, sí debería ser un problema. El único sentido es que un Borbón deje otro Borbón, y además legítimo, claro, algo que pasó por alto doña Isabel.

      Feliz tarde, monsieur

      Bisous

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  3. No sé: quien engañó a quien :porqué ella se negaba desde el pricipio y después se dejó convencer para reinar.

    Esta España nuestra que es...tan dada a la sátira: por lo que veo estaba inmunizado.

    Entonces los descendiente de Isabel eran todos bastardos.

    Bisous madame.
    .

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    1. Exactamente, madame. Me desmayo como alguno de sus hijos resulte que era legítimo.

      Feliz día, madame

      Bisous

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  4. Muchas veces se define a Isabel II como "la reina ninfómana"; pero es que no todos los días le obligan a una a casarse con un homosexual como era su marido, más conocido como "Paquita".
    Un saludo.

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    1. Eso poca excusa es para ser tan inestable emocionalmente. Otras mujeres se hubieran conformado con uno solo!

      Feliz tarde, monsieur

      Bisous



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    2. Y posiblemente ella tambien se hubiese conformado su no fuese que por las presiones de los politicos tenia que alejarlos.
      De todas formas "bienaventurados los pueblos cuya principal queja de sus gobernantes es lo mucho o lo poco que follan"

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  5. Hola Madame:

    Me he reído con la copla final. Hipospadias aparte, debe ser complicado casarse por imposición y además encontrarse con que el caballero tenía que sentarse para orinar. No debió ser agradable...

    No sería extraño que la dama fuese inestable desde ese punto de vista...

    Besos Madame

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    1. Bueno, monsieur, la Loba de Francia se conformó con uno, pero doña Isabel parece haber sido bastante más voraz. Su apetito era excelente.

      Buenas noches

      Bisous

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  6. Bonsoir à tous!

    Aquella boda fue instigada por innumerables intereses políticos. Por un lado estaba el rey de Francia quien sabía de buena fuente las... ¿cómo decirlo? ..."debilidades" de Francisco y por ello pérfidamente ofreció a su hijo menor, el duque de Montpensier, pero no para la reina, sino a la hermana, en cuyo beneficio sería en realidad el futuro de la monarquía.

    Los Orleans acariciaban la idea que siendo impotente, no habría descendencia y así herederían el trono la infanta Luisa Fernanda y un francés como rey consorte.

    Pero el tiro les salió por la culata, pues no contaban con la naturaleza ninfómana de la reina, quien era pródiga en embarazos. Si se sometieran a pruebas de ADN, se podría descubrir quienes fueron los verdaderos padres biólogicos de aquellos infantes, pero obviamente nunca se otorgará el permiso.

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    1. Qué mal les salió la jugada a los Orleáns. Si hubieran casado a su hijo con Isabel en lugar de con su hermana, no hubieran tenido que esperar a ver si el otro era o no impotente. Se pasaron de maquiavélicos, como siempre. Los Orleáns siempre tuvieron ese problema.

      Las pruebas de ADN aún tienen muchas cosas que revelarnos, en efecto. Por ejemplo, cuál sería el verdadero nombre de la actual dinastía de reyes de España.

      Buenas noches, monsieur

      Bisous

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  7. Está claro que la genética es un estorbo en este caso. Habrá que silbar y mirar hacia otro lado.
    Las coplas tiene toda la mala baba, la gracia y la información necesaria para no desbarrar en los ripios. Y es que, queda demostrado que sin internet también las noticias llegaban rápido y se propagaban sin necesidad de conexión eléctrica.

    Buenas noches y bisous

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    1. Sí, al final las leyes no cuentan cuando no favorecen a los reyes, al parecer. Ni siquiera las leyes genéticas.

      Las coplillas eran un delicioso medio de propagación. Crueles, desde luego, pero graciosas. Es mejor afrontar la desdicha con sentido del humor, ya que de todos modos no podríamos evitarla.

      Buenas noches, madame

      Bisous

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  8. Ella era muy ardiente y él muy..., bueno ya lo ha dicho usted, y muy bien por cierto. Y además era muy intrigante.
    No tuvo suerte Isabel, la de los tristes destinos, aunque tampoco puede decirse que no se divirtiera. Era de carácter campechano y eso siempre ayuda.
    El cuadro del rey lo conozco. Anda colgado en la pared de un museo de mi ciudad.
    Beso su mano.

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    1. Y yo recuerdo haberlo visto en su casa de usted :)
      No sé en qué estarían pensando cuando llegaron a la conclusión de que podría funcionar algo así. Claro que entonces aún no podía saberse bien hasta qué punto era campechano y ardiente el carácter de la reina. Era demasiado joven.

      Buenas noches, monsieur

      Bisous

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  9. En lo más profundo de mi ser, las desdichas de este hombre me han causado lástima. Pero como soy una persona que disfruta un poco con la crueldad y bastante con las burlas, he de confesar que he leído su entrada con media sonrisa esbozada.

    Bisous!

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    1. Es terrible ser un personaje histórico y ver las propias miserias pregonadas de ese modo ante la posteridad, y hasta puestas en verso.

      Buenas noches, madame

      Bisous

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  10. Que el rey fuese homosexual pareció no haber sido problema para procrear a lo largo de la historia. Ya nombró Ud. a Eduardo II , y está también un conocido de la casa Monsier. Ambos con decendencia, y de gran personalidad sus hijitos. Lo descomunal es la reacción de esta reina que no le importaban ni un poquito las coplas, y al no existir la prueba de ADN, sólo debía temerse que fueran todos los niños muy diferentes entre sí y de "paquita" sobre todo. ay la realeza, que tema, que tema.

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    1. Normalmente no era problema la homosexualidad para engendrar un heredero, en efecto, aunque hubo notables excepciones. Por ejemplo Ricardo Corazón de León no parecía entusiasmado por lograr uno. Sin embargo, qué cosa curiosa que a su muerte su hermano reconociera a un bastardo de Ricardo. Desconcertante.

      Buenas noches, madame

      Bisous

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  11. Por si el pobre hombre no tuviese suficiente con lo suyo van y le ponen sus miserias en verso, desde luego el ingenio patrio no tiene parangón.

    La última rima dedicada al juez me ha encantado.

    Saludos!

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    1. Sí, y además sirve aún hoy día para celebrar algunas ocurrencias judiciales.

      Feliz día, monsieur

      Bisous

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  12. Sabía de los rumores de su homosexualidad, pero no que sufriera una deformidad genital. ¡Pobre reina castiza! ¿Entonces es cierto? ¿ ninguno de los once vástagos fue hijo de Don Francisco?

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    1. No lo lamente por ella, madame, que supo tomarse su revancha hasta límites inusitados. Si se hacen pruebas de ADN y alguno de sus hijos resulta serlo también de Don Francisco, yo me como el tablero.

      Feliz día, madame

      Bisous

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  13. Buenas noches, Madame:

    Genial entrada sobre Francisco de Asís. No deja de llamarme la atención que conociendo sus propias deficiencias se hubiera planteado desde tan joven ser rey de España, ¿pero es que nadie sensato tuvo una conversación seria con este chico?

    Se ve que en España nuestro fuerte no es elegir a los Gobernantes y a sus consortes, pues parece que la mitad de ellos hicieron oposiciones a la inutilidad más absoluta.

    Que usted descanse, Madame. Un saludo.

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    1. Bueno, él se propuso llegar a ese puesto y lo consiguió. Pensaría eso de "después de mí el diluvio".

      Da la impresión de que en algunos lugares los gobernantes da igual que sean elegidos o que se pongan ellos solos. Siempre resultan mal.

      Feliz día

      Bisous

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  14. Tremenda historia; la verdad que da mucha pena ese pobre tipo; pero más extrañeza causa que no haya sido capaz de ni siquiera suicidarse para terminar con una vida tan injusta.

    Me ha dejado conmocionado.

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    1. Pues si ella no se suicidó cuando le dijeron con quién tendría que casarse, no veo por qué habría de hacerlo él. Al menos él consiguió lo que se proponía. No fue forzado a esa boda, sino al contrario. Se esforzó mucho por lograr su objetivo. Para el fue el fin de las deudas y el comienzo de una vida opulenta en la que pudo hacer su vida libremente, igual que su esposa. Pero claro, todo tiene su precio.

      Feliz día, monsieur

      Bisous

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  15. De la madre se dijo que se quejaban los liberales que con Fernando no paria, y cuando se caso morganaticamente, pario mas liberales de los que había. La hija, aviso y el que avisa no traiciona. No lo queria y punto.
    Eso no ayudaba en nada a lo que fuera Francisco con o sin puntillas. Un hombre quizas demasiado delicado, lo que hubiera elegido ser.

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    1. Precisamente hace un tiempo dedicamos un capítulo a su madre, con el título de "Clamaban los liberales que la reina no paría".
      Él, en efecto, no compaginaba en carácter tampoco con su esposa. Era culto, refinado, y tenía gustos opuestos a los de ella.

      Feliz día

      Bisous

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  16. Difíciles tuvieron que ser esas relaciones entre la reina, de carácter ardiente y volcánico, con un marido que, primiero es su familia, y segundo que no daba la talla, ya por problemas en sus genitales, o por su afición a los hombres. El caso es que la reina buscó lo que necesitaba por otros lados, y luego le vino la fama que le achacamos los españoles. Muy buenas las coplillas con las que acompaña la entrada, madame, algunas no las conocía. Que tenga un buen día. Bisous.

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    1. Bueno, no se si esa fama es puro achaque o levantada a pulso con tanto exceso. Porque la reina, monsieur, buscó demasiado.

      Feliz día

      Bisous

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  17. Siempre pensé que ambos contrayentes había ido a la boda como al patíbulo los reos, es decir, obligados. Pero veo que Paquita ambicionaba el trono,... mala cosa. No me cabe en la cabeza cómo se pudo hacer esa boda sabiendo que, probablemente, Francisco de Asís no podría darle hijos a la reina, ¿o sí podía a pesar de su problema? Porque una cosa es que la tuviese pequeñita y otra que no pudiese procrear. Y conociendo a la Isabelona y su fogosidad, heredada de su padre y su madre, y con tanto generalito y espadón deseando ascender y llegar a lo más alto, no me extraña que al final acabase metiendo en su lecho a todos menos a su augusto esposo. Tengo entendido que Francisco de Asís vivió separado de su mujer a partir de 1868 en Francia junto a su amente masculino.
    Un beso

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    1. Supuestamente la malformación no lo convertía ni en estéril ni en impotente, pero claro, tampoco eran las condiciones ideales. No podíamos esperar ni que ella se conformara ni que él pusiera ganas.

      Sí, supuestamente convivió con Antonio Ramón Meneses, pero mi desconcierto viene cuando otros le atribuyen relaciones femeninas y hasta un hijo.

      Buenas noches, madame

      Bisous

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  18. Si es que, lo que mal empieza, mal acaba. Ni el uno ni el otro servían para gobernar, lo mismo que el añorado pero decepcionante Fernando VII. En cambio, el que sí valía (José I) lo echamos a patadas.

    Típicamente español. ;)

    Saludos.

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    1. Uy, monsieur, menos mal que me ha dado por mirar casualmente la carpeta de spam, porque blogger me había mandado allí su comentario! Anda raro blogger últimamente.

      Sí, con lo de Fernando VII España se coronó de gloria. Pero tengo mis dudas con lo que hubiese resultado de José I. Menudo tomate cuando finalmente echaran a su hermano, que era quien en realidad iba a gobernar todo.

      Feliz día, monsieur

      Bisous

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  19. Siempre he creído que él también fue obligado a contraer matrimonio con su prima. Pero si tenía ganas de ser rey, no me sorprende el trato que le dispensó Isabel (que, dicho de paso, no despierta en mí ninguna simpatía) e incluso que quisiera anular la boda.
    Tampoco sé por qué tuvo tantos amantes, pero imagino que ella pensaría que siendo la reina podría permitírselo todo. Y así lo hizo.
    Menudos monarcas hemos tenido en España, madame. Vaya fauna.

    Abrazos!!

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    1. Claro, siendo la reina no lo tenía muy difícil. Supongo que habría bofetada por conseguir el puesto, ya que al parecer llevaba aparejado el poder político.

      Feliz día,monsieur

      Bisous

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  20. Muy interesante, me ha encantado.
    Un abrazo fuerte desde mi Librillo.

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  21. Una entrada muy interesante, la mayoría de los historiadores coinciden en decir que D. Francisco de Asís fue ganando voluntades de políticos y sobornando a servidores palatínos para lograr casarse con Isabel II, parece ser que obtuvo el dinero necesario de un préstamo de un banquero francés. En cuanto a la "hipospadias" de D.Francisco la verdad es que no existen,que yo sepa, pruebas documentales irrebatibles que permitan a Diaz Plaja afirmar que sufría dicho trastorno.
    Como siempre un placer leer sus artículos.
    Saludos

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    1. Gracias, madame.
      El diagnóstico es del doctor Marañón. Supongo que partía de la base de que Don Francisco tenía que orinar en cuclillas, pero ignoro cuál era el fundamento desde el punto de vista médico.

      Buenas noches

      Bisous

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  22. Parece que la enfermedad vergonzante del hombre acapara la atencion, pero hay un tema tambien politico en esto. A Isabel se la caso gracias a la influencia francesa, para que con semejante marido no tuviera descendencia y la corona recayera nuevamente como en 1700 en un frances. No tuvieron en cuenta sus palabras, ademas que por culto que fuese a ella le iban mas otra clase de hombres.
    Pero cuando tiene a su primera hija, la niña se va ganando las simpatias del pueblo, pero es una sucesion debil, otra mujer e hija unica, mas delicada que el cristal, y lo muestra la mortalidad tremenda de sus once vastagos.
    Isabel tenia que asegurar SU sucesion -al fin y al cabo ella era la Reina titular- como fuere y si era menester le pasaba revista a todo un regimiento, lo cual no le costaria mucho, pero tenia que asegurarla en los hechos y para eso pasar por el lecho.

    ¿el enojo del marido? Bueno, queria ser rey, lo tuvo, y tenia su precio que no midio en el momento.

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    1. Es que ni la reina Isabel ni las simpatías de un pueblo que la echó a patadas es el tema hoy, madame. El artículo es sobre el consorte, y más concretamente sobre lo poco adecuado que resultaba, como todo el pueblo podía ver.
      En cualquier caso, le aseguro que conozco mujeres más delicadas, se les murieran o no sus hijos.

      Pero madame, debo decir que discrepo rotundamente de su afirmación: los reyes deben asegurar su sucesión SOLO de modo legítimo, y si no son capaces, deben pasar el relevo al pariente más próximo. La ley es así de particular. No, no es "como fuere", no; no vale todo, aunque en la Edad Media colara alguna vez, y aunque tuviera que pasarse por alto en esta ocasión al no poder demostrarse la ilegitimidad, contrariamente a lo que hubiera sucedido en el caso de los hijos de un monarca masculino.

      El mismo precio de la humillación lo pagaron muchas mujeres de sangre tan real como la de él y que quisieron en su momento casarse con reyes. Sin embargo, curiosamente, nadie piensa que tuvieran merecido ser humilladas por las diversas favoritas.

      Feliz día, madame

      Bisous

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  23. 5Conocía las circunstancias y los avatares de este matrimonio, que resultara para el peublo una fuente inagotable de bromas, coplas y chascarrillos. La verda es que tiene su punto de humor.
    Un saludo.

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    1. Al menos el pueblo así lo veía. Es mejor afrontar así las cosas.

      Feliz día, monsieur

      Bisous

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  24. Difícilmente se pueda comprobar que alguno de los hijos de Isabel II también lo sea de don Francisco, principalmente por la consanguineidad existente entre ellos y porque, dicen algunos, uno de los amantes de la Reina era don Enrique, hermano del Rey.

    Pero a Francisco le convenía reconocer a esos hijos como suyos, si recibía un millón de reales cada vez que lo hacía, xD

    Un beso

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    1. Matou, corazón, no había visto el comentario.

      Verá, don Matou, si las pruebas de ADN se hacen teniendo en cuenta solamente la información aportada por el cromosoma Y, se sabrá si el padre fue o no fue un Borbón. Luego ya el único sospechoso sería don Enrique, y sería cuestión de ajustar fechas y datos.

      Feliz día

      Bisous

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  25. fantástica entrada. qué bien reencontrarme con su chateau y encontrarme nada menos que con Don Francisco y sus dilemas. ¿entonces...? Alfonso XII era hijo de... no sé si se ha llegado a demostrar alguna vez si el padre fue el mismo Franciso o no. en fin.
    a seguir poniéndome al día.

    bisous!

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    1. No se han hecho nunca pruebas de paternidad, no. Pero es igual. No se sabe a ciencia cierta de quién era, dado el carrerón de la reina. Lo que sí se sabe es de quién no era.

      Feliz día, monsieur

      Bisous

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  26. ME GUSTAN ESTAS HISTORIAS, COMO FEMINISTA LESBIANA, ME ENCANTA EL GAY REY FRANCISCO! ELIDA APONTE SANCHEZ

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"El pasado es un prólogo" (William Shakespeare)