miércoles, 10 de abril de 2013

Los gatos del cardenal Richelieu


El cardenal Richelieu era un gran amante de los animales, y en especial de los gatos. Muchos se reían de este amor desmedido que reflejaba, además de una sensibilidad hacia la gracia y la belleza, un cierto desencanto hacia la compañía del hombre. Tenía catorce de raza angora turco y cuyos nombres han llegado hasta nosotros: 

Félimare, con su aspecto atigrado. 

Lucifer, de color negro azabache. 

Ludovico el Cruel, así llamado porque era implacable matando ratas. 

Ludoviska, una gata polaca, pareja de Ludovico. 

Mimi-Paillon, cuyo nombre recuerda mucho al del gato de Mademoiselle de Gournay, Ma Mie Paillon, por lo que puede que se trate del mismo animal, que haya pasado a manos del cardenal. 

Mounard-Le-Fougueux, el fogoso, caprichoso y muy pendenciero. 

Rubis-sur-l'ongle. “Payer rubis sur l’ongle” significa pagar a tocateja, al contado. Pero el cardenal hace un juego de palabras con “ongle” (uña). A Rubis le gustaba mucho la leche, y siempre apuraba hasta la última gota en el platito. 

Serpolet, tomillo. Le encantaba tomar el sol. 

Príamo y Tisbe, así llamados en honor de los dos amantes legendarios, porque les gustaba dormir enlazados. 

Racan, nombre de un poeta y académico. 

Perruque (peluca). 

Soumise (sumisa), la gata favorita del cardenal. 

Y, por último, Gazette, que recibió ese nombre por ser la más indiscreta. 


Perruque y Racan habían nacido en la peluca del académico. Se cuenta que el hombre no se había percatado y se puso la peluca para ir a ver a Richelieu, pero entonces comenzó a sentir molestias y, al quitársela, descubrió a los gatitos, que el cardenal adoptó. El despiste de Racan parece algo fuera de lo común, si tenemos en cuenta que las pelucas de la época aún no eran la masa frondosa del reinado de Luis XIV.

Su Eminencia había destinado a sus gatos una habitación especial en la corte. Les permitía subirse a su cama, y por la mañana jugaba con ellos. Su favorita, Soumise, solía dormir sobre sus rodillas. Los alimentaba a base de patés de pechugas de pollo, y tenían dos servidores a su disposición. En caso de que tuvieran algún problema de salud, se llamaba al médico personal del cardenal para atenderlos. Alexandre Landrin escribe: “En el caso de Richelieu la afición a los gatos era una manía; cuando se levantaba por la mañana y cuando se acostaba, siempre estaba rodeado por una docena de ellos con los cuales jugaba, y disfrutaba observando cómo saltaban y jugueteaban entre sí. Había adaptado una de sus cámaras para ellos… Abel y Teyssandier acudían por la mañana y por la tarde para alimentarlos con patés elaborados con carne de pollo. A su muerte dejó una pensión a sus gatos y a Abel y Teyssandier, para que pudieran continuar desempeñando su cargo”. 

Richelieu les encomendaba una misión muy especial: proteger los tesoros de la biblioteca real contra los roedores. Cuando trataba algún asunto de Estado, siempre tenía cerca uno de sus gatos. Gaston Percheron escribió al respecto que “la historia registra que Richelieu acariciaba con una mano a una familia de gatos que jugaban sobre sus rodillas, mientras con la otra firmaba la orden de ejecución de Cinq-Mars”. 

En aquel siglo las gentes solían preferir como mascotas a loros, canarios y perros, y la presencia de los gatos solía quedar reducida, en todo caso, a las cocinas. Richelieu contribuyó enormemente a la consideración del gato como animal de compañía en una época en la que La Iglesia los asociaba a las brujas. Es curioso que ya durante el siglo anterior otro de los personajes que mostró gran amor por estos animales fuese también un cardenal: el inglés Wolsey


Era una tradición sumamente popular quemar gatos en la hoguera durante la noche de San Juan, haciendo que los animales compartieran así destino con herejes, hechiceros y asesinos. En las grandes plazas de Francia se encendían hogueras a las que la gente arrojaba los gatos que habían capturado. Los parisinos hacían su celebración en la plaza de Grève, y luego recogían las cenizas y las llevaban a sus casas, convencidos de que traían buena suerte. 

No solo se quemaban gatos en Francia; en la Inglaterra de María Tudor también ardieron como símbolo de la herejía protestante, mientras que en la era isabelina continuaron ardiendo como símbolo de la herejía católica. 

Habría que esperar a Luis XV para ver a los gatos plenamente considerados animales de compañía. Este monarca, sin duda el que más los amó, tenía un gato blanco que acudía a su habitación cada mañana y que estaba autorizado a jugar sobre la mesa del consejo durante las reuniones. 

Desgraciadamente no pudieron cumplirse las disposiciones del cardenal Richelieu para que los gatos vivieran felices después de su muerte, porque la guardia suiza los quemó a todos. Los guardias sentían ese desagrado supersticioso de buena parte de la población hacia los gatos. 

La salvajada se quedó corta comparada con la fóbica reacción de Enrique III de Francia ante estos animales. El rey, tan valeroso en batalla contra los hugonotes, experimentaba tal pavor en presencia de un gato que llegaba a desmayarse cuando se cruzaba con uno. Se calcula que hizo matar a unos 30.000 durante su reinado. Era esta una fobia, por cierto, que más adelante compartiría Napoleón. El emperador no soportaba tener un gato cerca, y dicen que incluso podía subirse a un taburete hasta que el minino desaparecía de su vista. Otros personajes a los que se ha atribuido tradicionalmente idéntica fobia, más o menos acusada, son Alejandro Magno, Julio César, Gengis Khan, Luis XIV, Mussolini y Hitler.

43 comentarios:

  1. Creo que se pasó con los gatos. Catorce son demasiados pero más se pasaron los que los quemaron.
    Uno puede tener fobia a algunos animales y no por eso hay que exterminar a los pobres animalitos. Mire que matar a 300.000.
    No me imagino a Napoleón subido a un taburete jiji.
    Muy entretenida la historia de los mininos
    Bisous .

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    1. Fueron 30.000, pero es igual. No fueron 300.000 porque no le dio tiempo.
      Es que los tenían asociados al diablo, a las brujas. Había mucha superstición en torno al gato, y creo que aún perdura un poco el día de hoy. Hay cosas de las que a la especie humana le cuesta despojarse.

      Feliz día, madame

      Bisous

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  2. Noo, muerte a la Guardia Suiza! Yo soy gatofila declarada. Pero aparte de eso, he descubierto que nunca se debe confiar en quien teme u odia a los gatos. El hecho de que tiranos sanguinarios fueran gatofobos lo demuestra.
    Bisous Madame

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    1. Su razonamiento solo tiene una pequeña grieta, madame: el propio Richelieu era otro tirano sanguinario. Y seguramente podríamos encontrar igual número de ellos entre los amantes de los gatos, si nos ponemos a buscar bien y honestamente. Eso suponiendo que tenga fundamento la atribución de la fobia a todos los mencionados, lo que yo, humildemente, cuestiono y no considero siempre probado.

      Feliz día, madame

      Bisous

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    2. De todas formas creo que se dice ailurófobos y ailurofílicos.

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    3. El cardenal Richelieu no era un tirano tan sanguinario después de todo; eso solo son mitos que la película de Los Tres Mosqueteros ha difundido. Lo único malo que hacía era lo mismo que TODOS los católicos han hecho en la historia, defender su religión cueste lo que cueste. Es cierto que fue el culpable de la muerte de varias personas, pero personas protestantes que estaban en contra de la iglesia católica y él hizo lo que cualquier católico (amante o fóbico a los gatos) hubiera hecho, matarlos a todos.

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  3. Caramba, madame!!
    Un cardenal con un gato llamado Lucifer????? da grima y todo. Comparto su cariño por estos animales, pero yo nunca tendría catorce bichillos de estos correteando por casa, al menos no a la vez, jajajaja!!!
    Por lo de la quema de los pobres gatillos... qué gente más sanguinaria. Menuda tendencia tenían de prender fuego a la gente o a las bestias, como los italianos con los venenos. Es que no tenían otra cosa que hacer?

    Bisous.

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    1. Yo tampoco tendría catorce gatos correteando por la casa, madame. Aunque reconozco que los palacios del cardenal eran más espaciosos que el mío, y podían absorber más fácilmente tan numerosa presencia.

      Feliz día

      Bisous

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  4. ¡Qué interesante su historia de hoy, querida Dame!

    Desconocía que fuesen tan habituales las matanzas de gatos hasta hace no tanto. Tenemos tan asumido que son animales de compañía, que damos por hecho que esto siempre fue así.

    Ahora entiendo yo aquello tan castizo de "tenerle gato" a alguien.

    Suena gracioso eso de tener dos gatos al mismo tiempo, uno llamado Lucifer y otra Sumisa.

    Que pase una buena tarde, Madame. Ha sido un gusto leerla, como siempre.

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    1. Se ve que cada gato del cardenal tenía su propia personalidad. Pobrecillos. Ni siquiera ellos se libraron de la barbarie.

      Feliz día

      Bisous

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  5. Es cierto lo de las fobias. Parece increíble que gente tan fiera, acostumbrada a mil batallas, se arrugara ante un simple gato. Yo creo que eso ocurre porque en el fondo saben que este animal es imposible domesticarlo. Es por naturaleza absolutamente independiente. No es un perro zalamero. Luego también resulta curioso que gente como Richelieu, quien no se caracterizaba precisamente por su amor al prójimo, sin embargo mostrara ese aprecio por los felinos. Nunca aprenderemos bastante acerca de la naturaleza humana y sus recovecos.
    Un saludo.

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    1. Quién sabe. Las fobias no son racionales. Pero seguramente para Richelieu, en efecto, llenaban un vacío, una necesidad de amor y compañía.

      Feliz día

      Bisous

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  6. Madame, qué gratificante ha resultado leer hoy su post, después de varios días de obligada ausencia.
    Pues aparte de la personalidad avisa del cardenal, ese amor incondicional a sus felinos, demostraba que necesitaba dar cariño, quizás los gatos eran para él más dignos de confianza que los seres humanos.

    Bisous y pase usted una buena tarde.

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    1. Eso creo, madame. Richelieu tenía que sentirse muy solo a veces, aun rodeado de gente. Los gatos llenaban una faceta, una casilla que no podía permanecer vacía.

      Feliz día

      Bisous

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  7. Vaya colección de felinos tenía el hombre más poderoso de Europa en ese momento, madame; además, los tenía de todas las razas y colores, y con funiciones muy diferentes. No sabía de esa afición del gran Cardenal. Hay gente para todo y con vicios diversos. Un corial saludo. Bisous.

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    1. Hombre, monsieur, llamar "vicio" al amor por los animales, ya son ganas.

      Feliz día

      Bisous

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  8. Me hubiese muerto de l risa viendo a napoleón encima del taburete pálido del susto de ver al gato ;D

    Me gustan los gatos, pero soy alérgico...Hemos tenido gatos, pero de lejitos.

    Besos Madame

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    1. Seguramente exageran un poco, monsieur. No me imagino a Napoleón subiéndose a ningún sitio por culpa de un gato. Seguramente el asunto arranca de que los evitaba porque, al igual que usted, era alérgico.

      Feliz día

      Bisous

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  9. Desconocía este amor por los gatos del cardenal y me resulta muy curioso que fuera de esa forma tan desmedida y numerosa. Sin dudas algo de su personalidad está detrás de ese amor por los felinos, un hombre curtido en mil estratagemas. Me pregunto: ¿qué se esconde tras esa relación?

    Bisous.

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    1. Pues nada siniestro. Simplemente le gustaban los gatos. Imagino que paliaban un poco su tremenda soledad emocional.

      Feliz fin de semana, monsieur

      Bisous

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  10. Los felinos no son mis animales preferidos, quizá por mi querencia hace los perros y los caballos. Mi padre decía que no me fiara nunca de un gato porque en cualquier momento podían arañar, que no conocían la fidelidad, que eran ladinos y malvados. ¿Sería que en su mente seguí marcado a fuego la idea de gato como ser maligno?
    Al cardenal Richeliu le venían al pelo los gatos como animales de compañía por ser taimado y astuto como ellos. Incluso lucía una melena leonina. ¿Se le imagina con un león a los pies de mascota, como don Juan de Austria?
    Un besito

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    1. Pues sí, me lo imagino perfectamente con un león a los pies, madame. Es curiosa la forma en que la gente suele dividirse entre gatos y perros, como si fuera un derby deportivo :)

      Feliz fin de semana

      Bisous

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  11. La crueldad no tiene límites. Estoy poniéndome el día después de esteb paréntesis.
    Saludos

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  12. De Lucifer algo había leído, pero no sabía el nombre de los demás.
    Precisamente ayer leí un texto sobre las desgracias sufridas por esa felina raza. Resulta que cuando Napoleón fue llevado a Santa Elena, que por cierto veo que era "gatofobo", alguien hizo correr en Chester, Inglaterra, que la isla estaba llena de ratas y se empezaron a distribuir octavillas para reunir una gran cantidad de gatos para solicionar el problema en aquella isla. Se pagagan determinadas cantidades según fueran machos, hembras o gatitos y también por su condición física y su acreditada habilidad en la caza de roedores. Se daba una dirección donde serían recogidos; pero cuando la gente comenzó a llevar los gatos allí resulto ser una casa vacía. Allí quedaron abandonados más de 500 gatos y muchos de ellos fueron muertos y acabaron flotando en el río, no se sabe cómo ni por mano de quien.
    Me gusta más pensar en los buenos de Micifuz y Zapirón. Ya sabe... los que se comieron un capón, en su asador metido...
    Beso su mano.

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    1. Pero qué maldad! Mire que soltarle gatos a Napoleón!
      Y qué me dice usted del gato Silvestre, monsieur?

      Feliz fin de semana

      Bisous

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  13. A través de la historia los pobres gatos pasan de dioses a sufrir tremendas crueldades. Es increible el odio que puede provocar un animalito indefenso en ciertas personas. En realidad tienen atributos muy parecidos a los del humano. No son incondicionales. Ellos te eligen... o no. A mucha gente eso le molesta. Pero es lo más fascinante. Además tienen un don inigualable, su envejecimiento no es notorio en lo exterior. Salvo que estén realmente enfermos mueren tan bellos como nacieron. Besitos. Claudia.

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    1. No había reparado en eso que dice usted acerca del envejecimiento, pero es verdad. ¿Sería una de las razones por las cuales las brujas los elegían por compañía?

      Sigue habiendo múltiples supersticiones asociadas a los gatos, como la de cruzarse con un gato negro. Es muy curioso.

      Feliz fin de semana

      Bisous

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  14. Es que después de tantas intrigas se tenía que sentir querido por alguien y quien mejor que sus felinos.Aunque son bastante bellos no deja de ser un animal muy independiente.

    Es verdad que un gato engrifado tiene forma de demonio a lo mejor de esa guisa le quedó esta mala fama y en aquella época con eso de los aquelarres.

    Un abrazo madame feliz fin de semana.

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    1. Sí, el gato es independiente y no adulador, como los cortesanos que le rodeaban. Ellos llenaban su necesidad de amar, esos minutos de ternura entre la rigidez de las tareas de gobierno. Una especie de equilibrio mientras con la otra mano firmaba condenas de muerte.

      Feliz fin de semana, madame.

      Bisous

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  15. madame, he de decirle que tengo alergia a los gatos. alergia de ponerme malo, pero poco a poco me estoy curando... un poco a la fuerza. y la verdad es que me gustan mucho. esta mañana mismo he tenido noticia de un susto de una gata que me es muy simpática y que ha estado a punto de tirarse por el balcón y uff.
    hay que ver inglaterra qué bandazos. los queman por herejes, sean católicos o protestantes, herejes al fin. qué mundo este tan obtuso.
    y no, yo tampoco me imagino a napoleón subido a un taburete haciendo alardes.

    buen finde madame!!

    bisous!!

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    1. Ay, monsieur, usted tiene el mismo problema de mi sobrino, el pobre. Cuando era muy pequeñito nos dio un buen susto, porque se puso muy enfermo, y fue entonces cuando le detectaron el problema. El segundo problema es que, al igual que usted, ve un gato y no se resiste a acercarse. Desgraciadamente le gustan, y no escarmienta.

      Feliz fin de semana, monsieur

      Bisous

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  16. Catorce gatos,...¡qué barbaridad!
    A mí me gustan mucho pero serían demasiados.
    Y, a pesar de ser gatófilo como yo, Richelieu no conseguirá cerme bien, no.

    Después de una larga temporada sin visitarla, reciba un caluroso abrazo, madame.

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    1. Tenga en cuenta las dimensiones de los aposentos del cardenal, y los dos servidores empleados exclusivamente para atender a los gatos. En realidad Richelieu se movía en dimensiones diferentes.

      Bienvenido de regreso, monsieur.

      Feliz fin de semana.

      Bisous

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  17. Bien absurda es la fobia a los gatos, totalmente irracional, como irracional fue la reacción del rey Enrique III. Me dan pena los gatos, no tenían culpa de nada... sólo de ser animales de compañía del señor Richelieu. Gracias por la entrada, ha sido muy interesante.

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    1. Todas las fobias son irracionales, en efecto. Algunas se desarrollan a partir de una situación vivida, pero otras no tienen explicación, al menos aparente. En el caso de los gatos, solía ir unida a la superstición.

      Muchas gracias, madame.

      Feliz fin de semana

      Bisous

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  18. Mi querida Madame, me he brincado de la corte del Luis XIV a este blog y esta entrada de los gatos me encantó. Al igual que Richeliu yo también soy amante de los gatos, aunque nunca tendría 14 (por falta de espacio y medios para alimantarlos). Pero tengo uno que más que gato parece fiera, por lo que siempre ando rasguñada.
    por cierto que estuve leyendo una entrada anterior referente a la flor de lis, muy interesante también. Me pasearé más seguido por este su otro blog.
    Saludos, María.

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    1. Madame, qué alegría recibirla también aquí en este salón!
      Bienvenida. Me alegra que haya resultado de su agrado.

      Buenas noches

      Bisous

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  19. Pobres gatos, da lo mismo las tendencias, por uno un otro motivo: a la hoguera. Una vez puesta la fama de amigos de Satán, no había manera de quitarla. Desconocía que el cardenal tuviera tantos amigos felinos. Aunque dado su caracter, el de los gatos, no me extraña que se entendieran.

    Bisous

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    1. Sí, jiji, supongo que el cardenal era más gato que perro. Al menos sus gatitos vivieron felices hasta que él faltó.

      Feliz fin de semana, madame

      Bisous

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  20. "Muy interesante la historia, nos da a ver un aspecto que francamente desconocía del Cardenal Richelieu, quién siendo implacable con los hombres, demostraba ternura y amor hacia estos felinos tan adorables, que bueno que hemos algo evolucionado y se le han dado cabida en más hogares a estos fieles compañeros que han tenido la mala fortuna de ser acusados de servir más al diablo y a las brujas que a los hombres de esta tierra"

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    1. Sí, parece que los peores tiempos de los gatos ya han pasado. Y sin embargo, siguen asociados a muchas supersticiones, como la de cruzarse con un gato negro. Parece que se requieren muchos siglos para aceptar plenamente a los pobres gatos.

      Muchas gracias, monsieur.

      Buenas noches

      Bisous

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"El pasado es un prólogo" (William Shakespeare)