viernes, 5 de abril de 2013

La Maupin: una espadachina en la Francia del Rey Sol (I)


Son varias las damas que durante el reinado de Luis XIV solventaron su rivalidad a punta de espada, un tiempo en el que se estima que había en París más de diez mil duelistas entre el Barrio Latino y el Faubourg Saint-Germain. La más famosa de las mujeres es tal vez Julie d’Aubigny, llamada La Maupin, igualmente conocida por haber sido cantante en la Opera de París. Por su nacimiento, pudo haber aspirado a una vida cómoda, repleta de lujos y caprichos, pero no era eso lo que ella buscaba. Julie, ardiente, anhelaba la emoción de la aventura, y sabía cómo encontrarla. Las proezas de la dama, de la que se afirma que dio muerte o hirió al menos a diez hombres en otros tantos duelos, inspiraron a diversos novelistas, incluido Théophile Gautier. 

Nacida en 1670, Julie era hija de un secretario del poderoso conde de Armagnac. Creció en la opulencia y recibió una educación muy completa. Su padre, gran bebedor, mujeriego y jugador, tenía ideas peculiares con respecto a las materias que su hija debía aprender, de modo que se encargó de que entre ellas no solo figuraran las habituales para una señorita de la época, sino también la danza, el dibujo o la esgrima. Cuentan que, además de contratar a los mejores maestros para adiestrarla en el manejo del florete, él mismo la entrenaba. La joven iba a aprovechar muy bien estas lecciones. 

Aunque creció en un ambiente totalmente masculino, también aprendió pronto las artes de seducción. Era alta, tenía el cabello castaño rojizo y ojos azules; nariz aquilina, piel muy blanca, hermosa boca y un busto perfecto. Resultaba en su conjunto una joven muy atractiva, algo que no escapó a la atención del conde de Armagnac. Julie era apenas una adolescente de alrededor de quince años cuando se convirtió en su amante. Él fue quien la introdujo en la corte y organizó su matrimonio con el Señor de Maupin. 


Al cabo de un año el esposo, cansado del comportamiento escandaloso de Julie, solicitó un puesto en provincias. Para entonces el conde deseaba poner fin a su relación y creyó encontrar el modo de desembarazarse de ella dando satisfacción al complaciente marido con un buen puesto administrativo en el sur del país. Armagnac esperaba que Julie le seguiría, pero ella se negó y optó, en cambio, por continuar en París. 

La joven comenzó a ganarse una reputación como duelista, batiéndose con jóvenes aristócratas en lances que terminaban frecuentemente con un derramamiento de sangre. Era por entonces la amante de un espadachín llamado Serannes, un maestro de esgrima del que Julie aprendió mucho y cuya destreza pronto sobrepasó. 

En 1688 Serannes mató a un hombre durante el transcurso de un duelo detrás de la iglesia de los Carmelitas. Para evitar ser apresado, él y Julie huyeron en dirección a Marsella. 

Una vez allí ambos se ganaban la vida haciendo demostraciones de esgrima. Julie se vestía de hombre, aunque solo por razones prácticas, ya que resultaba más adecuado para manejar la rapière. Además, había llegado a la conclusión de que vistiendo como un hombre llamaba más la atención, y de ese modo aumentaba el interés por sus exhibiciones; pero nunca ocultaba cuál era su sexo. 

Julie era tan hábil en el manejo de la espada que una noche un provocador puso en duda su femineidad, negándose a aceptar que una mujer pudiera manejar de ese modo la espada. Furiosa, la Maupin soltó el florete y se abrió la camisa, para que los espectadores pudieran juzgar por sí mismos. 


Fue en esa ciudad donde comenzó a cantar en el teatro, presentándose con su nombre de soltera. Hacía poco que había llegado cuando acudió a una audición en la recién fundada academia de música de Pierre Gaultier, un amigo de Lully. Su hermosa voz de contralto, a pesar de su falta de formación musical, resultó muy del agrado de Gaultier, que la aceptó en la academia. Su debut en el teatro fue un éxito, y durante un tiempo pudo vivir de su canto. 

Cuando se cansó de Serannes, Julia comenzó una relación con una rubia jovencita que la había tomado al principio por un caballero. Los padres de la chica, escandalizados, intentaron poner fin al asunto encerrando a su hija en un convento de Aviñón, pero la Maupin la siguió hasta allá con la intención de rescatarla. Para llevar a cabo su plan, ingresó como novicia. Una vez en el interior, desenterró el cuerpo de una monja que acababa de fallecer, lo colocó sobre la cama de su amada y luego provocó un incendio. En la confusión que se originó logró huir con su amante. De ese modo, cuando las monjas descubrieran la estratagema ya se encontrarían lejos de allí. 

Ambas continuaron juntas durante tres meses, hasta que al final la Maupin se cansó de la novedad. La chica regresó con los suyos mientras Julie era acusada de secuestro, robo de cadáver e incendio provocado. No compareció ante el tribunal, pero fue condenada en ausencia a morir en la hoguera. La sentencia, curiosamente, iba dirigida al “señor” d’Aubigny, tal vez porque la familia de la jovencita deseaba ocultar la relación homosexual. 

La Maupin se dirigió a París, un viaje en el que iba a emplear varios meses, pues se detuvo en varios lugares en los que se ganaba la vida cantando vestida de hombre en las tabernas. Por entonces parece haber estado plenamente dedicada al canto, hasta el punto de componer algunas canciones que fueron bien recibidas por su audiencia. 

Finalmente viajó a Poitiers, donde conoció a un viejo músico alcohólico llamado Marechal, y que era, además, actor. El músico, reconociendo las cualidades de la voz de la Maupin, se ofreció a enseñarle suficiente canto para que pudiera vivir más dignamente y pisar los escenarios de París. Le dio clases durante un tiempo, pero su alcoholismo empeoraba hasta incapacitarlo para la labor. Al final la despidió aconsejándole ir a París y aceptar cualquier trabajo que pudiera encontrar en un teatro, donde le sería fácil acabar por encontrar su oportunidad. 


Julie siguió su consejo, pero en Villeperdue, al sur de Tours, tuvo otro encuentro que iba a cambiar su vida. Estaba a punto de conocer a su gran amor. 

La Maupin iba cantando de nuevo por posadas y tabernas para poder ganarse el sustento cuando llegó a la de Villeperdue. Julie vio que había varios lacayos ocupándose de los caballos de sus amos en el patio. Luego entró y se acomodó en una de las mesas, donde se le unió uno de los caballeros. Este la saludó sin percatarse de que era una mujer, y ella, poco interesada en la compañía, pidió vino de Borgoña y respondió al saludo ahogando un bostezo. A medida que corría el vino, el hombre se jactaba gesticulando cada vez más exageradamente mientras enumeraba las muchas virtudes de su caballo. Al principio la Maupin respondió amablemente con los méritos del suyo, pero acabó por aburrirle el discurso, de modo que se incorporó con intención de marcharse. Entonces él, ofendido, la aferró bruscamente por un brazo para retenerla, y al hacerlo desgarró el encaje de sus puños. Ella, irritada, se deshizo de su tenaza con la misma brusquedad. Su gesto hizo que se derramara el vino, y un instante después la riña estaba servida y se habían desenvainado las espadas. 

El joven caballero era Louis-Joseph d’Albert, hijo del duque de Luynes. Era muy joven, incluso más que Julie, pues había nacido el 1 de abril de 1672. Pero había aprendido esgrima con los mejores maestros y para entonces se consideraba ya un excelente espadachín. Sin embargo en esta ocasión se encontró con un oponente que detenía sistemáticamente sus mejores ataques y luego respondía con la velocidad del rayo. Julie le atravesó el hombro con su estoque, causándole una herida que sangraba abundantemente. 

El herido, conducido a una de las habitaciones de la posada, envió a uno de sus amigos a pedirle disculpas a la dama por haberla ofendido cuando estaba borracho. Cuando Julie supo de quién se trataba, explicó que también ella era de noble nacimiento, y se presentó como Mademoiselle d’Aubigny. 

Louis-Joseph, mientras tanto, insistía en que no lo atendiera nadie más que ella, y se arrancaba las vendas hasta que Julie aceptó ser su enfermera. La Maupin entró en su cuarto vestida de mujer, y así comenzó una historia de amor que duró toda la vida. Es cierto que no se fueron fieles; con el transcurso de los años, ambos tuvieron muchos amantes, pero la suya siempre fue una relación especial.


Continuará

43 comentarios:

  1. Una curiosa historia. Casos como el presente son poco frecuentes en un mundo de hombres y más en aquellos tiempos. Estas francesas siempre han sido pioneras en el arte de la liberación femenina.
    Un saludo.

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    1. En aquellos tiempos y aquel lugar no eran tan poco frecuentes. La Maupin no era un caso único. Hasta Hortensia Mancini, la sobrina del cardenal Mazarino, se batió en duelo. Pero ella lo hizo con otra dama. Lo que era más inusual era que una dama se batiera con caballeros.

      Feliz tarde, monsieur

      Bisous

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  2. Plas, plas plas. Viva la chica. Parece más una invención fantástica que la realidad de poder vivir así una mujer en aquella época. Me ha gustado mucho esta historia. Tuvo que ser una mujer muy valiente para romper esquemas.
    Bisous y feliz tarde madame

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    1. Ya lo creo que sí. Una criatura salvaje, madame. Digna de las novelas.

      Feliz tarde

      bisous

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  3. SÍ, EXISTE ESPADACHINA

    Consulten el diccionario:

    Espadachín, ina

    m. y f. Persona que sabe manejar bien la espada.

    http://www.wordreference.com/definicion/espadach%C3%ADn

    Luego les respondo a ustedes, monsieur, madame. Disculpen el retraso.

    Bisous

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  4. ¡Fantástica mujer! de esas damiselas adelantadas a su época...

    Me pregunto si alguna vez el propio Alejandro Dumas escribió sobre ella?

    También me hizo recordar un ánime japonés que veía cuando era peque: -La Princesa Caballero-.

    À bientôt

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    1. A Alejandro Dumas le pisó el tema Gautier, con su Mademoiselle de Maupin.

      Feliz tarde, monsieur

      Bisous

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  5. Veo que Gautier se tomo sus libertades con la verdadera Mademoiselle de Maupin, pero conservó los tres rasgos principales, su travestismo, su vida galante, y su pericia con la espada. Recuerda un poco el caso de La Monja Alferez. Admiro al padre de la dama que en vez de enseñarle boberías, la adiestró para saber defenderse. A propósito, lei una vez que batirse a duelo era una costumbre entre las damas francesas del siglo XVII. Así que no sería esta la única espadachina.

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    1. Bueno, tanto como costumbre no osaría llamarlo, pero sí que hubo unos cuantos casos. En una ocasión repasamos aquí la vida de Hortensia Mancini, una de las damas que optó por solventar de ese modo sus diferencias con otra.
      Pero la cuestión es que La Maupin se batía con hombres. Aunque no, no era la única.

      Feliz tarde, madame

      Bisous

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  6. Vaya, Madame, la Maupin era una aventurera en todos los sentidos. Una vida la mar de novelesca y que recuerda, un peu, a la famosa monja alférez.
    Que tuvo valentia lo demuestra sus muchas peripecias y más en una época tan poco propicia a que las mujeres tuvieran una vida sin tutelas de padre, marido o convento.

    Pase usted una agradable velada. Bisous.

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    1. Sí, solo que la monja alférez era esencialmente masculina. La Maupin sabía ser también femenina, según soplara el viento de su capricho.

      Feliz fin de semana, madame

      Bisous

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  7. Hola Madame: Una vida llena de emociones la de esta dama. Puede que no haya sido la única espadachina, pero quizás sus vidas no fueron de esta manera.

    Al pricipio pensé que la imagen era de Catherine Zeta-Jones, pero no es ella.

    Imagino que habrá otras sopresas en está historia...

    Besos Madame

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    1. No, no todas las espadachinas tuvieron una vida de esta manera, no. Aunque ya el hecho de serlo promete aventura.

      La dama de las fotos es Sophie Marceau. Las primeras son de la película Marquise, y las dos últimas de La hija de d'Artagnan.

      Buenas noches, monsieur

      Bisous

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  8. Que desenterró un cadáver e incendió un monasterio? Y después yo me asombro de las cosas que ve mi mamá en la telenovela de la tarde, jaja! Lo que pasa en la vida real es mucho mas sorprendente!
    También creo que la chica sobre-reaccionó cuando pusieron en duda que era mujer, aunque al final los caballeros se lo habrán agradecido...
    Y tal vez ella misma estaba un poquitín confundida, por eso tuve el pequeño affaire con la otra niña.
    Me encanta darme cuenta de lo mucho que hay que aprender sobre los roles de la mujer en la sociedad, desde la perspectiva de la historia.
    Saludos=)

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    1. No, madame, ella no estaba confundida, y aquel no fue, ni mucho menos, su único affaire con otra mujer. Era bisexual.

      Pero ya ve que la realidad siempre supera la ficción. Siempre. Ni siquiera Gautier consiguió que la protagonista de su novela tuviera la fuerza del personaje real en el que se basó.

      Buenas noches, madame

      Bisous

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  9. Madame, su espadachina es formidable. ¡Qué vida! Y que locura. Hay algo de gitana sin patria ni hogar, de errante, de ser incapaz de estar en el mismo sitio con los mismos hombres mucho tiempo.
    Bien por el padre, que obvió la educación femenina de "decorado".
    Saludos.

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    1. Pues sí, así era, un alma gitana. Supongo que su padre no imaginó a dónde conducirían sus lecciones de esgrima.

      Feliz fin de semana

      Bisous

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  10. Un estupendo relato que, conociendo sus gustos, estoy seguro ha disfrutado usted escribiéndolo tanto como yo leyéndolo.
    Beso su mano.

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    1. Oh, sí, monsieur! Ya lo creo que sí, jiji. Veo que comprende usted perfectamente. En efecto, estoy en mi salsa.

      Feliz fin de semana

      Bisous

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  11. Una mujer de armas tomar, así de simple. Me resulta curioso que combinase su habilidad espadachina con la dedicación al canto. Una vida muy intensa, sin duda.

    Saludos.

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    1. Una mujer muy polifacética, en efecto. Armonizaba cosas tradicionalmente consideradas contradictorias.

      Feliz fin de semana, madame

      Bisous

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  12. La historia del convento, el desentierro del cadáver y el incendio es increible. Por cierto, seguro que más de uno ha pensado en hacer algo similar para cobrar el seguro.

    Un saludo de los anónimos.

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    1. Y seguro que además de pensarlo lo han hecho, aunque sin monja, imagino.

      Feliz fin de semana

      Bisous

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  13. Madame todo iba bien hasta que ella, oh, consiente en hacer de enfermera. Yo que se. Tanto sable para llegar al mismo sitio.
    A ver qué sigue.
    Buen finde madame!
    Bisous!!!!

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    1. Y qué problema ve usted en hacer lo que a uno le apetece cuando a uno le apetece? Ni tampoco sé dónde ve usted la incompatibilidad. Ella era verdaderamente libre, sin ceñirse a ningún canon. Igual manejaba la rapière que a continuación hacía de enfermera. Igual vestía de hombre que de mujer. Igual era ruda espadachina que delicada cantante. Todo con tal de que le apeteciera hacerlo. Ella no pensaba eso de "no, no puedo hacer de enfermera aunque hoy me apetezca, porque no es coherente con una espadachina, y entonces tengo que reprimirme". Tomaba de la vida cuanto deseaba a medida que lo deseaba, y, desde luego, su vida nunca acababa ahí.

      Feliz fin de semana, monsieur

      Bisous

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    2. y tiene razón, claro. pero piensa uno que las personas son lineales y que si eran agrestes y fieras en un momento, siempre han de ser así. uno puede ser como le de la gana y en el momento en el que le de la gana, faltaría más.
      feliz finde, madame.

      bisous!!

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    3. Es que no somos lineales. Es un fallo que tienen muchas veces los personajes de ficción: el autor los hace lineales. Pero los seres humanos no somos así; no somos siempre lógicos. Incluso los más lineales necesitan a veces hacer justo lo contrario, una válvula de escape antes de que estalle la olla. Y ella era la menos lineal de todos. Que le gustaran los hombres no significaba que no le gustaran las mujeres. Que se manejara bien con pantalones no significaba que no se manejara bien con faldas. Que disfrutara clavándole la espada a un hombre durante un duelo, no significaba que no disfrutara atendiendo después las heridas que ella misma le había causado (supongo que disfrutaba más precisamente por eso: porque había sido ella la que lo había dejado así). Y que fuera su gran amor no significaba que se sintiera encadenada a él y no pudiera haber otros y otras.

      Bueno, monsieur, espero que esté usted disfrutando de su fin de semana.

      Bisous

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  14. Una vida de novela. Desde el comienzo hasta el final una vida increible, más aun en esos años donde la mujer no tenía libertad.

    Me encantó La Maupin, espadachina, cantante, enfermera y al final una mujer enamorada.

    Buen fin de semana.

    mariarosa

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    1. En efecto, madame. Nos encontramos con un espíritu auténticamente libre, y fue su vida tan de novela que, de hecho, existe también como personaje literario.

      Feliz fin de semana

      Bisous

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  15. Una mujer de armas tomar, nunca mejor dicho. Dar muerte a diez hombres, buenos duelistas no es cosa fácil; además, destacaba en otras artes,era artista y cantante de ópera. También pasó por episodios tortuosos y tétricos. Me gustó conocer su vida. Un cordial saludo, madame.

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    1. No falta ni el toque gótico en su vida, ya ve. Y eso que acabamos de comenzar.

      Feliz fin de semana, monsieur

      Bisous

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  16. Madame esto es una bocanada de aire fresco para las mujeres que aman los grandes riesgos jejeje.

    Un alma inquieta y, ademas para la época muy liberada.Por lo menos sabía lo que quería y eso es una gran suerte!.Que narices era lista y bien dotada para las artes escénicas por lo que se deduce.Y un poco golfilla tambien:))

    Impaciente por saber el final de esta reseña.Curiosa que es...una jejeje!

    Bisous madame.

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    1. jiji, solo un poco golfilla, madame? Yo diría que golfilla del todo, teniendo en cuenta, además, que vivió hace más de 300 años.

      Feliz fin de semana

      Bisous

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  17. Una mujer de armas tomar cuya historia me recuerda, en cierta forma, a la de la famosa Monja Alférez, aunque Julie nunca ocultó su verdadera condición femenina. En España sus andanzas le hubieran llevado de cabeza a la hoguera. Sí, ya sé que a esta otra señorita también se le castigó con ella aunque pudo huir. Su vida bien vale una buena novela. ¿Se atrevería, madame?
    Un beso y feliz sábado

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    1. Es que, madame, Théophile Gautier me pisó el tema hace muchos años, jiji.

      Pero ya ve, mucha fama las hogueras de España y al final en todos los potes cocían habas.

      Feliz fin de semana

      Bisous

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  18. Madre mía, era una mujer de armas tomar en todos los sentidos!

    Fascinante, madame. He estado completamente perpleja de principio a fin y espero ansiosa la siguiente parte de la vida de esta mujer que tuvo una vida de novela.

    Feliz domingo.

    Bisous

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    1. Dentro de unas horas, madame, si no se me complica el día, tendrá usted la continuación y espero que la disfrute.

      Feliz domingo

      Bisous

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  19. interesantedama que nostraes hoy (ay este teclado) que se destacaba por hacerse notar muy bien. Veremos como sigue la historia de esta nueva pareja y que hacen con el marido. (vaya idea desenterrar una monja, eso si que es imaginacion...) en cuanto a mi, que le puedo contar. DUDAS RAZONABLES: La investigación de estas dos damas, me esta dejando más dudas que certezas. Tengo una muy razonable. Si bien suelo decir pavadas como decimos por aqui, no soy de escribirlas, ni de faltarle el respeto a quien no se puede defender por muerto. Esto me tomara unos dias mas de investigacion, para no decir lo que no es. Lo cual no le quita merito a ninguna de las dos señoras. Para el dia del veterano de guerra, yo salgo con estas dos mujeres. Pues en 1982 las mujeres fueron al frente (ya se las presentare) y estas dos, efectivamente defendieron lo nuestro con uñas y dientes, sobre todo una. Mientras tanto, adivinen cual lucho mas.... ¿se animan?

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    1. La dama estaba separada de su esposo desde hacía tres años. Vivía a muchos kilómetros de distancia. Y el joven Louis-Joseph no estaba casado.

      No sé cuál es el día del veterano de guerra, madame, pero estaremos pendientes.

      Feliz domingo

      Bisous

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  20. Una historia muy curiosa que ha llamado poderosamente mi atención (debo decir que incluso me ha inspirado).

    Siempre me han gustado las damas independientes, autosuficientes y lo suficientemente resueltas como para subsistir sin necesidad de ningún hombre. Son mis heroínas favoritas. De ahí mi carácter romántico y a la vez vehemente e intrépido.

    El asunto de la monja desenterrada me parece de novela. ¡Es que lo tiene todo!

    Espero estar al tanto para no perderme el resto de la historia, Madame.

    Bisous.

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    1. Estamos a punto de continuarla esta misma tarde, madame. Espero que le agrade la continuación.

      Feliz día

      Bisous

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  21. Fantástica mujer, Madame. De una libertad increible en esa epoca y aún hoy. Voy a seguir leyendo más sobre ella.

    Bisous

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    1. Sí, incluso hoy esta mujer daría escándalo. Me imagino lo que debió de ser en su tiempo.

      Feliz fin de semana

      Bisous

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"El pasado es un prólogo" (William Shakespeare)