miércoles, 3 de abril de 2013

Curiosas leyes hititas

Hattusa

Los hititas dedicaron buena parte del articulado de sus leyes a regular el comportamiento sexual con desconcertante precisión. Por ejemplo el Código del Nesilim, que se remonta a 1650-1500 a.C., estipula que si alguien mantenía relaciones sexuales con un cerdo o un perro, era condenado a muerte. Pero si en cambio se apareaban con un caballo o una mula, no había castigo. Sin embargo, después de algo así el ofensor no podría aproximarse al rey, ni tampoco ser sacerdote. 

Si un buey saltaba sobre un hombre pretendiendo aparearse con él, el buey era condenado, pero el hombre no. En su lugar mataban a una oveja. Si era el cerdo el que saltaba sobre el hombre, no había castigo. Afortunadamente tampoco lo había si un hombre copulaba con una mujer extranjera en lugar de con un cerdo. 

Mantener relaciones con una vaca acarreaba la pena capital. El reo era conducido ante el rey, quien podía perdonarle la vida si lo deseaba. Pero, eso sí, en adelante tampoco podría aproximársele. El rey, por cierto, también debía adecuar su comportamiento sexual a la ley, de modo que no podía practicar sexo la noche anterior a un importante ritual


Vemos, también, que si alguien se oponía al fallo de un magistrado, se le cortaría la cabeza, mientras que oponiéndose al fallo del rey, en cambio, su casa era derribada. 

Si un hombre libre mataba una serpiente y pronunciaba el nombre de otro, tenía que pagar una libra de plata. Si se trataba de un esclavo, era condenado a muerte. 

Si un hombre libre prendía fuego a una casa, tenía que reconstruirla, pero no debía compensar al propietario por cuanto se encontraba en el interior y se había perdido en el incendio. En cambio, si era un esclavo el que prendía fuego a una casa, su amo debía ofrecer una compensación por él. Además al esclavo se le cortaban las orejas y la nariz, que eran enviadas a su amo. 

Si el acreedor va a cobrar la deuda y se producía una pelea durante la cual arrojaba el pan o rompía la jarra de vino, tenía que dar una oveja, varios panes y una vasija de cerveza. Luego purificaba la casa con una ofrenda, y hasta pasado un año no podía volver a visitar la casa del ofendido. 

El delito de homicidio no era castigado con la pena capital. Si alguno mataba a un hombre o a una mujer durante el transcurso de una disputa, el homicida debía devolver el cuerpo a la familia y ofrecerles cuatro personas como esclavos a modo de compensación. Si el muerto era un esclavo, la compensación se reducía a la mitad. 


Algunos delitos que merecían para los hititas la pena de muerte eran: 

Entrar en un templo sin autorización. 

Quedarse para sí o para algún familiar los sacrificios destinados a un dios. 

Era también condenado a muerte el encargado de la cocina que no se bañaba al amanecer antes de preparar la comida de alguna divinidad, y el servidor que no informaba de la falta de limpieza de otro. 

Estaba igualmente prohibida la práctica de hechizos, incluso si eran miembros de la familia real quienes los hacían. No obstante, una reina podía ser desterrada con su familia en lugar de condenada a muerte. 

El incesto merecía la pena capital, y estaba perfectamente regulado, excluyendo el parentesco político. Si un hombre dormía con la mujer de su hermano en vida de este, era condenado a muerte. También lo era si después de mantener relaciones con una mujer, las mantenía también con una hija de ella, o viceversa. Si un hombre mantenía relaciones con su madrastra, no había delito, a no ser que el padre viviera. 

Si unos hermanos dormían juntos con una mujer libre, o uno después de otro, no había castigo. Si padre e hijo dormían con una esclava o prostituta, juntos o sucesivamente, tampoco había delito. 


Si un hombre se encontraba con una mujer y yacía con ella en las montañas, era culpable y se le aplicaba la pena de muerte, pero si la poseía dentro de la casa de ella, la mujer era culpable y debía morir. 

Si el esposo los sorprendía y los mataba, no cometía ningún delito. Este los conducía hasta las puertas de palacio. Si decía “Mi esposa no morirá”, se le perdonaba la vida a la mujer, pero en ese caso también debía perdonarse al amante. Si el marido, en cambio, decía “Ambos moriréis”, el rey aún podía perdonarles la vida. 

Normalmente la mujer, al casarse, iba a vivir a casa del esposo, aunque las leyes hititas también permitían una especie de adopción del marido por parte de la familia de la esposa cuando la de él era demasiado pobre. El divorcio era algo relativamente común. Cuando ocurría, todos los hijos excepto uno permanecían con la madre en el caso de que ambos cónyuges pertenecieran al mismo estrato social, pero en el caso de que el del esposo fuera superior, era él quien retenía la custodia de todos los hijos excepto uno. 

Durante el Reino Nuevo, las leyes fueron evolucionando y cada vez había menos delitos que conllevaran la pena capital. Muchos eran sustituidos por compensaciones o multas de acuerdo al rango del ofensor. Los delitos más graves eran a menudo castigados con la esclavitud o el destierro, si bien la pena de muerte no cayó en desuso. Algo a constatar es la ausencia de leyes referidas a la homosexualidad, lo que parece indicar que no había ninguna prohibición al respecto.


33 comentarios:

  1. Desde luego no me extraña nada que se vieran obligados a regular determinadas cosas con castigos tan ejemplares. La posibilidad de que una vaca o algún otra bestia doméstica pudiera abalanzarse, motu propio, sobre algún incauto hitita, lo debió hacer imprescindible, para frenar los impulsos de aquellos animales de corral.
    Beso su mano.

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    1. Menuda carcajada me ha hecho soltar. La verdad es que me parece increíble que las leyes se detuvieran a contemplar tal posibilidad, como si fuera algo que realmente necesitara ser tipificado.

      Buenas noches, monsieur

      Bisous

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  2. Un prurito moderno (principalmente en la ficción histórica) es hacernos creer que las sociedades antiguas eran idénticas a las de hoy y que nuestros valores contemporáneos siempre han regido a la humanidad. Con su nota, Madame, nos ofrece una visión refrescante de una cultura más alienígena que la extraterrestre. Ya me veo viviendo entre hititas que copulan con equinos, que se defienden de la agresión sexual porcina y que pueden matar impunemente, siempre y cuando tengan esclavos para compensar a los deudos del asesinado.
    Bisous

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    1. Me matan ustedes de risa. Realmente suena bien bizarro contemplado en estas leyes que preveían situaciones inverosímiles algunas veces.

      Buenas noches

      Bisous

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  3. ¡Cordiales saludos Madame!
    Interesante entrada sobre la legislación de una de las culturas más fascinantes de la antigüedad.

    "Hecha la ley, hecha la trampa", obviamente eran códigos no siempre imparciales, y hay mucha similitud con las arcaicas leyes que aún, después de tantos milenios imperan sobre algunos países del Medio Oriente.

    Quisiera preguntarle Madame, ¿de qué forma se conservan estos códigos?
    Sin duda uno de los mayores tesoros de la antigüedad, al igual que el Código de Hammurabi y la Piedra de Rosetta.

    à bientôt!

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    1. Los códigos se conservan en tablillas cuneiformes, monsieur.

      Tengo la esperanza de que algunos artículos estén mal traducidos!

      Buenas noches

      Bisous

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  4. Quedaría alguno vivo? Lo curioso es que no se mencione el robo. Luego hablamos, pero la fijación que tenía con el sexo era increíble aunque ahora tampoco andamos mal.Me los imagino a todos de granjeros jiji.
    Me ha gustado este mucho:
    "Era condenado a muerte el encargado de la cocina que no se bañaba al amanecer antes de preparar la comida de alguna divinidad" sin embargo podía ser un guarro para lo demás. Curioso y entretenido.
    Bisous y buenas noches

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    1. Sí, generalmente a los guarros no los mataban, jiji, a menos que lo fueran para con los dioses.
      No es que no se castigara el robo, sino que simplemente puse las que me parecieron más llamativas o extravagantes.

      Buenas noches, madame

      Bisous

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  5. Madre mía, y como pruebo yo que el buey saltó sobre mí y no al revés? Es que ya me imagino frente al juez diciendo: "No, Señor, yo solo fui amable con él, solo le mostré donde el pasto es mas verde..."
    Y ademas no me cabe en la cabeza como es que un hombre se mantenía ocupado sin ovejas y sin una hermana...
    Eso sí Madame, consternada estoy por lo de los baños matutinos, que a veces me los salto, aunque en mi descargo puedo decir que tampoco le rezo a ningún dios...
    Saludos=)

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    1. No se preocupe, madame: si usted no prepara la comida para ningún dios, no tiene nada que temer.

      No me puedo imaginar a un hitita entrando en una comisaría a denunciar que lo había violado un cerdo. Me supera ese asunto, madame.

      Buenas noches

      Bisous

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  6. Buenas madrugadas, querida Madame:

    A modo de sentencia habría que decir a algunos de estos maestros de la corruptela que merodean por nuestras tierras: "¡A tí te tendrían que haber juzgado los hititas!". Algunos acabarían con las orejas, la nariz y la cabeza cortadas (en este orden).

    No obstante, en este reglamento todo suena a baño de sangre, lo que me lleva a pensar que o bien allí la tasa de natalidad estaba en disparate continuo, o que allí cada cual se dedicaba a mantener las manos limpias, los pies ágiles y el miembro viril en su sitio...

    Nos postramos ante usted, Madame. Un saludo.

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    1. Apoyo la moción sobre poner jueces hititas. En adelante les diremos eso de "¡Que te juzgue un hitita, malaje, saborío!"

      No obstante, yo creo que no debían de tener nada muy en su sitio, sino que las movidas debían de ser bastante gordas para precisar de tanta legislación intentando poner un poco de orden allí.

      Feliz día, monsieur. Bueno, o madame. No sé por qué iba a ser usted monsieur.

      Bisous

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  7. Muy divertida y didáctica la entrada de hoy.
    Dejando a un lado brutalidades y doble rasero para medir algunos comportamientos según el género y también según la especie animal, lo dífícil será probar que fuimos "atacados" sexualmente por un animal y no al contrario, algo por otra parte vergonzoso. De gallinas y cabras no dicen nada, algo peculiar del área mediterránea de otras épocas, afortunadamente ya superadas.
    Un saludo.

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    1. Tal vez nadie se había atrevido aún a denunciar a una cabra. Debía de ser una situación peculiar.

      En cualquier caso imagino que las denuncias procederían de testigos, no del interesado. No me imagino a nadie acusándose de violar a un cerdo, ni tampoco al cerdo poniendo una denuncia. Tampoco imagino a un hitita reconociendo haber sido asaltado sexualmente por un buey.

      Feliz día, monsieur

      Bisous

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  8. Increíble, increíble. Qué decir. Si la memoria no me falla los ayatolás del Irán de los ochenta sacaron un libro con recomendaciones parecidas.
    Hattusa. Fanástica recreación infográfica. Casi doy un bote de la silla.
    Lo del incesto: hombre, se evitan peleas por las herencias y el reparto de tierras. Los bastardos siempre quieren lo suyo. En fin.
    Saludos.

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    1. Se me escapa su razonamiento y su relación entre incesto, bastardos y herencias. Tal vez tiene usted mentalidad hitita, monsieur!

      Feliz día

      Bisous

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  9. me apunto a la estupefacción sobre el hecho de una vaca intentando asaltar a un viril hitita. de eso no hay imágenes, claro.
    de todo lo comentado, me ha llamado la atención el hecho del divorcio como algo común y que progresivamente las leyes fueran eliminando la pena capital como solución para todo. y lo de la ausencia de normativa sobre la homosexualidad, igual.
    una entrada con mucha miga, madame!!

    bisous!!

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    1. Muchas gracias, monsieur. Yo creo que la composición genética de una vaca hitita no era la misma que ahora.

      Feliz día

      Bisous

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  10. Me ha interesado mucho más las leyes del principio, porque son bastante significativas de como era el pueblo hitita; no se la diferencia que pueda haber entre un cerdo o una vaca con un caballo o mula, pero el castigo bien diferente que era, jejeje. Me encantan estas entradas tan curiosas, madame. Bisous.

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    1. Sí, produce perplejidad el diferente trato que recibía cada animal, y es inevitable preguntarse la razón. No puedo ni intuirla.

      Feliz día, monsieur

      Bisous

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  11. Mire, aquí tienen el código completo, para los que tengan curiosidad. Fíjense en el artículo 199, donde establece el comportamiento acerca de los animales.

    http://en.wikipedia.org/wiki/Code_of_the_Nesilim

    Que ustedes lo disfruten.

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  12. Hola Madame:

    Este asunto de que los animales de corral, puedan acatarlo a uno en plan sexual me ha producido una sonrisa, realmente una carcajadaera

    Me ha llamado la atención lo del baño antes de hacer la comida. Afortunadamente era así,no vaya ser que se condimentara con otras especias ;D

    Me ha divertido mucho esta entrada.

    Besos

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    1. O tempora, O mores!, que diría Cicerón. O "cosas veredes, amigo Sancho".

      Es que con los dioses y con los animales había que tener mucho cuidado.

      Feliz día, monsieur

      Bisous

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  13. Una cosa es cierta: si se legisla acerca de algo, es porque ese algo ha ocurrido previamente. Y lo digo pensando en el tema de los animales, que sin duda es el más llamativo entre todas las leyes.

    En cualquier caso, los hititas siempre me han parecido un pueblo peculiar. En las leyes no iban a ser menos.

    Saludos, madame.

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    1. En realidad, madame, no los entiendo en absoluto, ni a ellos ni a esos matices aparentemente descabellados con respecto a los animales.

      Feliz tarde

      Bisous

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  14. La primera parte de la entrada es un verdadero decálogo de una especie de pre-Kamasutra de locos. Y las leyes no se aplicaban con la racionalidad actual, ni mucho menos. Otra cultura, otra civilización y miles de años por delante hacen que el hombre haya cambiado un tanto... o por lo menos eso creo.
    Un besito

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    1. La cuestión es que no todos los códigos de la antigüedad resultan tan bizarros como los hititas. Me resulta una civilización especialmente extraña.
      Yo espero que también los cerdos y los bueyes hayan cambiado, madame!

      Feliz tarde

      Bisous

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  15. Que civilización tan curiosa con el comportamiento sexual de sus ciudadados sus leyes y castigos: segun con el animal que comentian este acto...En cuanto a la pena de muerte por falta de aseo a los encargados de preparar los alimentos a alguna divinidad y otro tanto para el que no informaba de esta falta un poco excesivo.Cómo el pobre acreedor que encima salia transquilado si se alteraba...pero eran sus leyes y punto.

    Feliz viernes madame.

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    1. Sí, lo del acreedor también me hizo mucha gracia, porque vaya usted a saber qué sonado supuesto y qué tremendo alboroto daría origen a esa ley.

      Buenas noches, madame

      Bisous

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  16. Realmente, Madame, nos habláis de una legislación con bastantes extrañezas para nuestros oídos de hoy, pero no tan diferente de lo que ha venido sucediendo a lo largo de la historia. Cosas que hoy nos parecen normales no lo eran en épocas anteriores. Por ejemplo, Madame, me sigue pareciendo una barbaridad que hasta nuestra actual constitución la mujer pasara de la protección paterna a la de su marido, como si fuese incapacitada para ser persona. Sin dudas son muy singulares las leyes de estos hititas, pero es posible que en el futuro lejano también les parezcan monstruosos algunos artículos legales de nuestra vida actual.

    Sus artículos, Madame, son siempre muy interesantes e invitan a hacer un análisis diacrónico.

    Bisous

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    1. Lo de la mujer no creo que les parezca extraño, porque ha sido una constante a lo largo de la historia. La hitita no vivía precisamente mejor. De modo que cuando los estudiosos del futuro lleguen a nuestro siglo, ya estarán acostumbrados.

      Muchas gracias, monsieur.

      Feliz día

      Bisous

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  17. Las carcajadas todavía me duran imaginando a la vaca o a un cerdo abalanzandose sobre el incauto humano, jajaja. He amprendido más cosas, Madame, pero lo que me he reído es impagable.

    Bisous

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    1. Yo no sé qué clase de animales tendrían los hititas para verse obligados a legislar de tal modo, pero no deja de ser peculiar, ciertamente.
      Me alegra que haya pasado un buen rato con el texto, madame.

      Feliz fin de semana

      Bisous

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"El pasado es un prólogo" (William Shakespeare)