viernes, 1 de marzo de 2013

El Cid Campeador (II)


El cadáver de Sancho, que moría sin descendencia, era conducido al monasterio de Oña mientras un mensajero partía raudo a llevarle a Alfonso la noticia allá en su exilio toledano. Su otro hermano, García, se encontraba desterrado en Sevilla, entonces en poder del rey moro Al-Mutamid. Había sido liberado de su prisión tras haber accedido a prestar juramento de fidelidad a Sancho, pero al conocer que este había muerto, García se dispuso a recuperar su trono. Alfonso, sin embargo, se lo disputó; volvió a apresarlo y no tuvo demasiada dificultad en apoderarse de sus tierras. 

Alfonso VI reinaba ahora en todos los territorios que constituían la herencia de su padre, pero la leyenda cuenta que, dado que hubo derramamiento de sangre, los castellanos no quisieron rendirle vasallaje hasta que jurase no haber tenido parte en la muerte de su hermano. El rey accedió a prestar juramento, pero ninguno de los grandes de Castilla se atrevía a tomárselo. Ninguno excepto Rodrigo. 

En una ceremonia celebrada a finales del año 1072 en Santa Gadea de Burgos, ante toda la nobleza, el rey puso sus manos sobre un misal mientras Rodrigo le preguntaba: 

—¿Juráis, rey Alfonso, que no tuvisteis parte en la muerte de Don Sancho por mandato ni por consejo? Si juráis en falso, así muráis de la muerte que él murió, y que os mate un villano y no caballero. 

En Santa Gadea de Burgos 
do juran los fijosdalgo, 
allí toma juramento 
el Cid al rey castellano, 
sobre un cerrojo de hierro 
y una ballesta de palo. 
Las juras eran tan recias 
que al buen rey ponen espanto. 


La misma hermosa leyenda hace que el Cid obligue al rey a jurar por tres veces, insolencia que irritaría terriblemente a Alfonso. 

Mucho se ha discutido acerca de este episodio, que tiende a considerarse tan solo un mito. Lo que puede afirmarse es que el rey, lejos de irritarse con el Cid, por entonces mantuvo unas magníficas relaciones con él. Alfonso lo colmó con tales honores y lo distinguió tanto que le ofreció emparentar con la familia real a través de su prima Doña Jimena Díaz de las Asturias, hija del conde de Oviedo, con la que Rodrigo contrajo matrimonio en julio de 1074. De ese matrimonio nacerían tres hijos: Diego, Cristina y María.


El Cid acompañaba al rey en sus primeros viajes; fue nombrado campeón en varios pleitos que, según era costumbre en la época, debían dirimirse por las armas, y se desplazó a Sevilla y a Córdoba con la misión de cobrar los tributos que sus príncipes pagaban a Castilla. Todo esto, junto con su matrimonio, demuestra que gozaba de la estima y la confianza del monarca.

Por entonces Al-Mutamid, el rey moro de Sevilla, estaba en guerra contra el de Granada. Éste último venía ahora con sus tropas, y Rodrigo, encontrándose en Sevilla como enviado de Alfonso, consideró su deber apoyar a Al-Mutamid. Pidió a los granadinos que no atacasen al aliado de su rey, pero no fue escuchado. Los moros de Granada entraron a sangre y fuego, lo que obligó al Cid a intervenir. Rodrigo salió a su encuentro y obtuvo una contundente victoria junto al castillo de Cabra. Luego regresó a Sevilla, donde el rey moro, agradecido, le colmó de regalos. 

Pero la actitud de Rodrigo había disgustado al rey de Castilla. Alfonso había enviado a Granada al conde García Ordóñez, con idéntica misión a la que el Cid había desempeñado en Sevilla, y de paso con instrucciones de sembrar la discordia entre los reinos de taifas. Le parecía, tal vez, que había que rebajar un poco el poderío del sevillano. Alfonso hubiera preferido que ambos reyes moros se desgastaran mutuamente en sus luchas. No quería fortalecer a uno de ellos para desequilibrar la balanza. Ninguno debía de ser lo bastante poderoso; ninguno podía llegar a convertirse en un enemigo temible en el futuro. De modo que el conde se había puesto con los suyos al frente de las tropas granadinas que atacaron a Al-Mutamid. 


Al tomar Rodrigo la decisión de empuñar las armas para defender caballerosamente a quien le honraba con su hospitalidad, se habían enfrentado entre sí huestes cristianas. García Ordóñez fue tomado prisionero con otros caballeros castellanos, y retenido durante tres días. El Cid no solo había desbaratado los planes de rey, sino que había tomado la decisión de hacer la guerra por su propia cuenta, sin siquiera consultarle. Para Alfonso había ido demasiado lejos, de modo que fue este hecho el que marcó el inicio de la pérdida del favor real. 

Los envidiosos aprovecharon para decir que Rodrigo no había actuado de buena fe, sino en su propio provecho y aun a sabiendas de que contrariaría al rey. La camarilla de García Ordóñez comenzaba a desatar las intrigas contra este guerrero que se destacaba demasiado y recibía tantos honores por todas partes. Sus enemigos esperaban el momento de hacerlo caer, pero Alfonso decidió confiar en la caballerosidad de Rodrigo y, persuadido de que había sido el sentido del honor el que había dictado sus actos, no tomó represalias.

Poco después el rey tuvo que salir hacia Andalucía en una expedición contra unos árabes que suponían un peligro en ese momento. Rodrigo, enfermo en cama, no pudo acompañarle. Los moros de Aragón, aprovechando la ausencia del rey, entraron en Castilla y saquearon la fortaleza de Gormaz. En cuanto Rodrigo recibió la noticia, salió con su hueste en su persecución y no sólo recuperó cuanto habían robado, sino que entró en Toledo e hizo siete mil prisioneros con su correspondiente botín.


Esto ya era el colmo, porque Toledo no tenía nada que ver con los hechos, y el rey moro de allí era amigo de Alfonso desde sus tiempos de destierro en aquella ciudad. Además, Alfonso aún necesitaba esa alianza por el momento, y a nadie se le ocultaba. Esta vez el disgusto no era sólo del rey, sino de la corte entera.

El rey de Castilla lo envió al destierro, un castigo que hizo crecer la leyenda que ya había comenzado a surgir en torno a él. Rodrigo abandonó Castilla con los pocos amigos que quisieron compartir su suerte. 

A los que conmigo vengan que Dios les dé muy buen pago;
también a los que se quedan contentos quiero dejarlos.
Habló entonces Álvar Fáñez, del Cid era primo hermano:
"Con vos nos iremos, Cid, por yermos y por poblados;
no os hemos de faltar mientras que salud tengamos,
y gastaremos con vos nuestras mulas y caballos
y todos nuestros dineros y los vestidos de paño,
siempre querremos serviros como leales vasallos."
Aprobación dieron todos a lo que ha dicho don Álvaro.
Mucho que agradece el Cid aquello que ellos hablaron.
El Cid sale de Vivar, a Burgos va encaminado,
allí deja sus palacios yermos y desheredados.

Los ojos de Mío Cid mucho llanto van llorando;
hacia atrás vuelve la vista y se quedaba mirándolos.
Vio como estaban las puertas abiertas y sin candados,
vacías quedan las perchas ni con pieles ni con mantos,
sin halcones de cazar y sin azores mudados.
Y habló, como siempre habla, tan justo tan mesurado:
"¡Bendito seas, Dios mío, Padre que estás en lo alto!
Contra mí tramaron esto mis enemigos malvados".


Los viejos romances atribuyen al Cid una larga serie de aventuras un tanto alejadas de la realidad. Vivió numerosos lances, refriegas y batallas, en efecto, mas poco parecidas a las que relata la leyenda. 

Tras salir de Castilla, Rodrigo se dirigió primero a Barcelona y después a Zaragoza. Allí moría el rey moro al poco tiempo, dejando sus Estados divididos entre sus hijos. El Cid permaneció junto al que heredó Zaragoza, y lo ayudó a defenderla contra cristianos como Sancho Ramírez, rey de Aragón, o contra el conde de Barcelona. Rodrigo permaneció invicto en la plaza hasta la muerte de su nuevo señor. No había en ello deshonor, porque cuando se dejaba de estar al servicio de un príncipe cristiano, el caballero era libre de servir a un moro, una práctica muy frecuente en la época y que no contravenía ningún código ético.

Mientras tanto también había muerto el viejo rey moro de Toledo. Por gratitud a la acogida con la que le había honrado durante su destierro, Alfonso no había atacado antes sus dominios, pero ahora vio llegado el momento de Conquistar Toledo. Poco después entraba vencedor en la ciudad. Habían pasado varios años desde el destierro del Cid, y éste, fallecido el rey de Zaragoza, decide ahora regresar a Castilla.

El enojo de Alfonso contra él se había disipado, y fue recibido con grandes honores y muestras de amistad. El rey le hizo entrega en propiedad, libre de toda contribución, de cuantos castillos y villas tomase a los moros.


Continuará

35 comentarios:

  1. Con esta entrada me veo en un dilema, no tengo claro si la actuación de Rodrigo fue o no correcta. A su favor argumentaría que viendo el reino de cristiano de Castilla en peligro al ser invadido por los moros obro en justicia y que dada la premura y las dificultades de comunicación tuvo que actuar sin el beneplácito de su señor. Por ello recibe castigo siendo exiliado pero después no duda en poner sus armas al servicio e un rey moro y esto choca con mi argumento inicial, sin embargo por su relato se desprende que no había deslealtad en ello y que, incluso, era frecuente. Posteriormente, Alfonso, no duda en perdonarle restituyéndole todas sus propiedades.
    En fin, Madame, ya ve el conflicto que tengo jijiji. Lo que está claro es que ser un caballero en la Edad Media era peligroso.
    Espero la continuación.
    Bisous.

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    1. Rodrigo hizo lo correcto al salir en persecución de los moros que habían saqueado Gormaz, en Soria. Pero no tenía derecho a saquear los dominios del rey de Toledo, con el que no estaban en guerra. Eso fue lo que hizo mal. Que después se pusiera al servicio de un moro era perfectamente lícito.

      Buenas noches, madame

      Bisous

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  2. Por lo menos su destierro fué provechoso.Y su decisión de regresar a Castilla una decisión bien tomada ya que Alfonso lo recibió con grandes honores y le perdono la afrenta.-Aunque madame estas ofensas, afrentas, tiras y aflojas: de la edad media, se prestan a equívoco.Porque de golpe y porrazo se odian a muerte y con la mísma se premian sin más ni más.Pero bueno eso los dice la Historia y punto.

    Que bien que continua...estaremos al tanto.

    Un abrazo madame, feliz finde.

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    1. Sí, madame, las alianzas eran mudables. El amigo de hoy podía ser el enemigo de mañana, y viceversa.

      Buenas noches

      Bisous

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  3. Me pareceque que Rodrigo fue un hombre cabal y de ahi toda parte la leyenda que adorna al personaje. No tuvo que ser fácil tomar estas decisiones y servir a unos y otros y permanecer fiel. Tampoco parece que tuvo tiempo de hacer consultas. Me ha gustado mucho la vida de Rodrigo. Y laa fotos de cine:-)
    Buenas noches. Bisous

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    1. Pero es que no eran los caballeros los que decidían a quién se hacía la guerra, madame. Imagine que cada uno de los miles de caballeros del rey fuera por ahí haciendo la guerra donde le daba la gana. ¿Quién era el rey, entonces? ¿Alfonso o él?
      No es una cuestión de tiempo, madame, sino de prerrogativas. Él pensaba seguramente que hacía lo mejor, pero se equivocó.

      Buenas noches, madame

      Bisous

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  4. Es un tema muy conocido entre el Cantar del mío cid y la película de cuyas escenas nos presentáis algunas imágenes, pero siempre presentáis vos aspectos desconocidos o que se me habían escapado. Es siempre un placer llegar a vuestros aposentos, Madame.

    Bisous

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    1. Nada que ver la historia con la película ni con el cantar, monsieur, aunque ambos son tan deliciosos que resulta una tentación inevitable salpicar con ellos la narración.

      Buenas noches

      Bisous

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  5. Siempre nos dejáis con la miel en los labios, admirada dame. Vuestra revisión del Cid Campeador no puede ser más atractiva.

    Es una pena por otra parte, que la figura de Rodrigo haya sido tan maltratada por su leyenda, aunque, si no hubiera sido por esta, igual hoy no sería un personaje tan interesante.

    ¡Buenas noches!

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    1. Usted cree que su figura fue precisamente maltratada por la leyenda? Yo creo que le hicieron un favor impagable, y que el que salió realmente malparado fue Alfonso.
      Ciertamente el Cid es un personaje sumamente interesante de todos modos, tanto en la leyenda como en la historia.

      Feliz fin de semana

      Bisous

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  6. Hola Madame:

    Me encanta los detalles con los que describe este episodio del destierro. Lo que creo que es el Cid seguía su conciencia en muchos casos.

    Lastima que muchos episodios se pierdan o se deformen con el tiempo .

    Besos Madame

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    1. Saquear al rey de Toledo, con el que estaban en paz y era amigo de Alfonso, difícilmente puede hacerse pasar por cuestión de conciencia, ni con la mejor voluntad. Es como aceptar pulpo como animal de compañía, jijiji.

      No sé si Rodrigo siguió siempre su conciencia, monsieur. Pero puedo decirle que también sabía seguir su codicia.

      Gracias, monsieur. Feliz fin de semana

      Bisous

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  7. S XI, S XXI . Es política, y son políticos ( valerosos y de armas tomar , los unos, lenguas largas y detrás de un còmodo escritorio otros ,pero siempre llenándose ya no los los bolsillos, transatlánticos de gran porte. Ayer , hoy, y " si tuvieramos la alegría de no tener más políticos" como soñó alguna vez ese chico inmenso que fue-es J.L.Borges.

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    1. Ay, madame, tal como han llegado a estar las cosas, una no puede dejar de estar de acuerdo con Borges! Cada vez que leo las noticias acabo con la sensación de que sobran todos ellos.

      Feliz sábado

      Bisous

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  8. Perdón, besitos.Claudia.

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  9. Recuerdo haber leído "El Cid Campeador", en época de colegio, pero fue hace tanto que apenas recuerdo algunas cosas. De hecho, poco después supe que era un personaje histórico. Ay, Madame, cuando supe también que la versión fílmica la hizo Charlton puse ojitos como platos jiji! Me gustan mucho las historias de la España cristiana y musulmana, antes de la expulsión por los Reyes Católicos=)
    Por cierto, que voy a pasearme un poco por sus viejos posts sobre los reyes de Inglaterra, me ha entrado añoranza de mis viejas investigaciones sobre la sucesión bretaña,la Guerra de los Cien Años y la Guerra de las Rosas. Saludos Madame!!!

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    1. A mí me encantan las historias medievales en general, y ni que decir tiene que si las protagoniza Charlton Heston el disfrute es doble. Por casualidad no habrá visto madame El Señor de la Guerra?

      Gracias, madame.

      Feliz sábado

      Bisous

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  10. Nuestro personaje actuaba según le convenía, como todo el mundo hace.
    Buenas tardes,madame, siempre resulta muy grato leer sus textos.

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    1. Hombre, todo el mundo no. Se supone que los héroes no miran su propia conveniencia, y por eso son héroes. Pero claro, últimamente estamos muy mal acostumbrados :)

      Buenas noches,monsieur, y muchas gracias.

      Bisous

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  11. Muy interesante, la verdad. No conocía que el Sidi Campi doctoris, como alguien lo llamó., hubiera llegado tan lejos en el favor del rey. Pensaba que fue un señor segundón que perdió el favor, ¡no un primero!.
    Saludos, madame.

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    1. Fue un primero primerísimo. Obtuvo mercedes y privilegios que ningún otro caballero alcanzó, cosa todo ello muy alejada de la leyenda y de los romances.

      Buenas noches, monsieur

      Bisous

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  12. Hace muy pocos días hicieron en no sé que cadena de TV, el Cid. Sí, esa de la que usted nos ofrece algún fotograma, y vi la secuencia de Santa Gadea. Lo borda su admirado Charltón (que lo leí el otro día, jejeje).
    Beso su mano.

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    1. Ay, sí estaba muy propio, monsieur. No me había enterado de que repusieron la película. Una lástima. De buena gana le hubiera echado otro vistacito, jiji. Bueno, cualquier día de estos.

      Buenas noches

      Bisous

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  13. El gran Rodrigo Díaz de Vivar acabaría siendo desterrado por desconfiar de él a la hora de la muerte de su hermano Sancho. Sus temores no debían de ser infundados, pues obligó a Alfonso VI a jurar sobre los Evangelios que no había tenido nada que ver con la muerte, una afrenta demasiado grave para ser perdonada por un rey.
    Un beso

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    1. Ay, mi querida madame, como acabamos de ver, el destierro no fue por eso, excepto en los romances. El destierro fue bastantes años después. Y en cuanto al juramento, vemos también que aún se está discutiendo si tuvo o no lugar.

      Qué difícil es librarse de las leyendas! Son tan encantadoras... :)

      Feliz domingo, madame

      Bisous

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  14. Me ha gustado leer sobre este personaje al que normalmente rodea siempre un halo mitad leyenda mitad realidad. En su momento vi la película a la que pertenecen las imágenes con que usted adorna su entrada y debo decir que me ha resultado interesante contrastarla con la información que nos ofrece, Madame. ¡Será que nuestro espíritu romántico de continuo prefiere adornar la realidad sencilla- y quizás gris y fría- con grandes dosis de heroísmos y hazañas demasiado abismales para cualquier ser de carne y hueso!

    Bisous, Madame.

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    1. La fantasía es un caballo desbocado, madame. Se empeña en adornar incluso a quien no precisa de más adorno, porque con las verdaderas hazañas del Cid hubiera sido suficiente.

      Feliz tarde de domingo

      Bisous

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  15. Un personaje a mitad de camino entre la realidad y la leyenda, alimento de la literatura medieval con esos romances y esos cantares de gesta, con ese apoyo cinematográfico norteamericano con su gran despliegue técnico y de masas. Un mito pues de la historia, la literatura y la filmografía.
    Un saludo.

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    1. No le hacía falta al Cid que vinieran los americanos. Hacía siglos que era leyenda cuando lo descubrió Anthony Mann y buceó en los romances, que no en la historia.

      Feliz tarde, monsieur

      Bisous

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  16. Fuera del famoso cantar que lo ensalza, llama la atencion como cambiaban de idea y bando. Si me echas, sirvo a los moros, si me recibes, cuidense de mi, no obstante cierta etica en no atacar a quien le brindo cobijo. habia que ser amigo de todo el mundo en esa epoca, por las dudas y ni aun asi se era seguro no terminar deambulando por ahi.Esperamos la continuacion.

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    1. Sí, pero solo valía servir a moros amigos, no a aquellos con los que los suyos estaban en guerra. Para nosotros es un lío, pero ellos tenían claro el sistema de alianzas y vasallaje.

      Buenas noches, madame

      Bisous

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  17. Quizás por eso me llama tanto la atención este personaje histórico: porque cabalga entre la realidad y la leyenda.

    Recuerdo muy bien la escena en la película que protagonizó Chartlon Heston en su momento, esa en la que hace jurar al rey Alfonso que no tuvo nada que ver con la muerte de su hermano, Don Sancho. Fue mítica...

    Maravillosa entrada, tal y como nos tenéis acostumbrados, madame. Mi enhorabuena.

    Feliz noche cargada de sueños cumplidos tengáis, madame ;)

    Bisous

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    1. Muchas gracias, madame. Disculpe por no haber visto antes su comentario.

      Feliz día

      Bisous

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  18. Cuántas cosas estoy descubriendo, confieso que en el caso del Cid me quedé con los romances y la famosa película.

    Bisous

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    1. Es que es imposible sustraerse al encanto de los romances, o alejar de la mente la imagen de Charlton Heston :)

      Feliz día, madame

      Bisous

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"El pasado es un prólogo" (William Shakespeare)