miércoles, 27 de febrero de 2013

El Cid Campeador (I)


Rodrigo Díaz de Vivar era hijo del caballero burgalés Diego Laínez, cuya estirpe se remontaba a los fundadores de la ciudad de Burgos. A unos siete kilómetros de allí, en la aldea de Vivar, nació el Cid en fecha incierta. El año propuesto varía según las diversas fuentes, pero podemos situarlo a mediados del siglo XI, probablemente entre 1041 (según Menéndez Pidal) y 1048. Sus abuelos maternos fueron el conde de Oviedo y una hija natural del anterior rey de León. El Cid tuvo un hermanastro llamado Fernando, que su padre engendró con una campesina fuera del matrimonio, y al que casó con una hija de Antón Antolinez de Burgos:

"E queremos que sepades por qual razon Diego Laynes, seyendo por casar, cavalgo en día de Santiago, que ca en el mes de jullio, e encontrose con una villana que llevava de comer a su marido al era. E travo della e yugo con ella por fuerça. E empreñose luego de un fijo. Et fuese para su marido. E yogo con ella. E empreñose de otro fijo, pero dixo ella a su marido lo que le acaesçiera con el cavallero. E quando vino al tiempo del encaesçimiento, nasció el fijo del caballero. E bautizaronlo e pusieronle por nombre Fernando Dias". (Crónica de los Reyes de Castilla, redactada hacia el 1300)

Cuando nació Rodrigo, reinaba Fernando I en Castilla, León y Galicia. Al morir Diego Laínez en 1058, el rey se ocupó de la educación de su hijo como muestra de gratitud por los grandes servicios que el caballero le había prestado. Rodrigo estaba al servicio del príncipe Don Sancho, primogénito del monarca, por lo que ambos trabaron una inquebrantable amistad durante aquellos años. 

El Cid seguramente estudió en el monasterio de San Pedro de Cardeña, pero en aquel tiempo la educación era esencialmente de carácter militar, algo en lo que destacó desde un principio: en 1063 el joven tuvo un papel señalado en la batalla de Grados, en la que resultó muerto su aliado, el rey Ramiro de Aragón, y con poco más de 20 años ganó el título de Campeador al vencer en duelo al alférez del reino de Navarra. 


Fernando I tenía cinco hijos, y quiso que los cinco heredasen a su muerte. En el reparto, Castilla correspondió a Sancho, León a Alfonso y Galicia a García. Las dos infantas, Urraca y Elvira, también heredaron: a la primera le fue entregada la plaza de Zamora, y a la segunda la ciudad y contornos de Toro

—Morir vos queredes, padre, ¡San Miguel vos haya el alma! 
Mandastes las vuestra tierras a quien se vos antojara: 
diste a don Sancho a Castilla, Castilla la bien nombrada, 
a don Alfonso a León con Asturias y Sanabria, 
a don García a Galicia con Portugal la preciada, 
¡y a mí, porque soy mujer, dejaisme desheredada! 
Irme he yo de tierra en tierra como una mujer errada; 
mi lindo cuerpo daría a quien bien se me antojara, 
a los moros por dinero y a los cristianos de gracia; 
de lo que ganar pudiere, haré bien por vuestra alma. 

Allí preguntara el rey: —¿Quién es esa que así habla? 
Respondiera el arzobispo: —Vuestra hija doña Urraca. 

—Calledes, hija, calledes, no digades tal palabra, 
que mujer que tal decía merecía ser quemada. 
Allá en tierra leonesa un rincón se me olvidaba, 
Zamora tiene por nombre, Zamora la bien cercada, 
de un lado la cerca el Duero, del otro peña tajada. 
¡Quien vos la quitare, hija, la mi maldición le caiga! 
Todos dicen: "Amen, amen", sino don Sancho que calla. 

Para asegurarse de que respetarían su decisión, el rey reunió a sus hijos y solicitó de ellos que juraran acatar dicho reparto. Todos lo hicieron así, prometiendo ayudarse unos a otros como buenos hermanos que eran. 

Corría el año 1065, los tiempos de la mocedad de Rodrigo, cuando Sancho alcanzaba el trono castellano a la muerte de su padre. Poco después nombraba al Cid alférez de sus tropas. 

Pero el nuevo rey de Castilla estaba lejos de conformarse con la decisión paterna que un día había jurado acatar. Ganado por la ambición, se consideraba con derecho a ser el único sucesor como hijo primogénito que era, y conspiraba contra sus hermanos para despojarlos de su herencia. 


Antes de dos años moría su madre, la reina Sancha, el último obstáculo capaz de frenar la espada de Sancho. Este, una vez liquidadas todas las contiendas exteriores, vio llegado el momento de ocuparse de apoderarse de León y Galicia. No hay acuerdo entre los historiadores acerca de cuál fue el que recibió el primer ataque, pero la mayoría designa a Alfonso, puesto que sus Estados eran limítrofes con los de Sancho.

Parecía que el rey de Castilla, con más poder y mayor experiencia, llevaba las de ganar en esta contienda. Alfonso era demasiado joven; aún no había tenido ocasión de demostrar sus cualidades de guerrero, por lo que la victoria de Sancho estaba casi asegurada. Sin embargo, el menor no estaba dispuesto a dejarse despojar, ni se amilanó tras ser derrotado en las primeras batallas. Lejos de ello, reclutó un nuevo ejército con el que volver a enfrentarse a su hermano a la vista de Carrión, y atacó con tal ímpetu que los castellanos huyeron en desbandada. 

En medio del desastre, tan solo Rodrigo parecía retener la calma. Él fue quien aconsejó a su rey reunir a sus tropas dispersas y acometer aquella misma noche a los vencedores. La idea era tomar desprevenidos a los leoneses mientras dormían, confiados tras la emoción de la victoria.

Sancho fue partidario de seguir esta estrategia y dio al alba sobre el enemigo. Los leoneses, incapaces de defenderse, no pudieron impedir que su rey fuera capturado y enviado al destierro a Toledo, en aquel tiempo en manos de los moros.


Luego Sancho se vuelve hacia Galicia. La campaña no resultó difícil para el rey de Castilla, porque su hermano García tenía descontentos a sus súbditos, a los que cargaba de impuestos y les imponía a un favorito en cuyas manos dejaba el gobierno del reino. Agotada la paciencia de sus súbditos, se habían sublevado y asesinado al valido ante la mirada del rey. De modo que, divididos ellos mismos en bandos enfrentados, no pudieron hacer frente a los castellanos cuando, en el año 1071, entraron en Galicia. Don García huyó a Portugal, y con los soldados que fue capaz de reunir presentó combate de nuevo, esta vez junto a Santarén. Luchó con ardor, y parecía que tenía ganada la batalla. Sancho había caído prisionero y García lo dejó en manos de unos caballeros mientras partía en persecución de los fugitivos.

Pero entonces intervino el Cid, cambiando el rumbo de la contienda. Atacó a los gallegos con sus hombres logrando dispersar a la guardia que custodiaba a su rey. Tras liberar a Sancho, Rodrigo salió en busca de García. Este se defendió valerosamente, mas todo su esfuerzo fue en vano. Finalmente hubo de rendirse y fue encerrado en el castillo de Luna. 

Aunque Sancho ya tenía Castilla, León y Galicia, no era suficiente para él. Quiso apoderarse también de las pequeñas plazas que eran la herencia de sus dos hermanas. Así pues, expulsó de Toro a Elvira y en 1072 puso cerco a Zamora. Pero era precisamente allí donde aguardaba el fracaso y la muerte. 

¡Rey don Sancho, rey don Sancho, ya que te apuntan las barbas, 
quien te las vido nacer no te las verá logradas! 

Don Fernando apenas muerto, Sancho a Zamora cercaba, 
de un cabo la cerca el rey, del otro el Cid la apremiaba. 
Del cabo que el rey la cerca Zamora no se da nada; 
del cabo que el Cid la aqueja Zamora ya se tomaba; 
corren las aguas del Duero tintas en sangre cristiana. 
Habló el viejo Arias Gonzalo, el ayo de doña Urraca: 
—Vámonos, hija, a los moros dejad a Zamora salva, 
pues vuestro hermano y el Cid tan mal os desheredaban. 

Doña Urraca en tanta cuita se asomaba a la muralla, 
y desde una torre mocha el campo del Cid miraba. 


De Zamora salió un noble leonés llamado Bellido Dolfos que logró acabar con la vida de Sancho. La leyenda ha recreado caprichosamente este episodio. Al escribirla los castellanos, la heroicidad de Bellido Dolfos quedó convertida en traición, algo que solo hubiera sido posible de haber militado el caballero en las filas castellanas. Y, por supuesto, el Cid Campeador tuvo un papel principal en esta leyenda: cuentan que Rodrigo vio huir al jinete y rápidamente saltó sobre su caballo para darle alcance, pero al no llevar espuelas no pudo atraparlo. Fue entonces cuando maldijo a todo aquel caballero que cabalgase sin ellas.

Sobre el muro de Zamora; vide un caballero erguido; 
al real de los castellanos da con grande grito: 

—¡Guarte, guarte, rey don Sancho, no digas que no te aviso, 
que del cerco de Zamora un traidor había salido; 
Bellido Dolfos se llama, hijo de Dolfos Bellido, 
si gran traidor fue su padre, mayor traidor es el hijo; 
cuatro traiciones ha hecho, y con ésta serán cinco! 
Si te engaña, rey don Sancho, no digas que no te aviso. 

Gritos dan en el real: ¡A don Sancho han mal herido! 
¡Muerto le ha Bellido Dolfos; gran traición ha cometido! 

Desque le tuviera muerto, metiose por un postigo, 
por las calle de Zamora va dando voces y gritos: 

—¡Tiempo era, doña Urraca, de cumplir lo prometido!


48 comentarios:

  1. El reinado de Sancho fue sangriento debido a su ambición. No respeta la última voluntad de su padre y quiere para si todos los reinos. No me gusta Don Sancho, la ambición es lícita pero no a tal luctuoso precio.
    Bisous, Madame.

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    1. No, a mí tampoco me gusta tanta ambición, aunque tal vez Sancho estaba convencido de su legítimo derecho, y no pensaba que estaba despojando a sus hermanos, sino que ellos le habían despojado a él de cuanto hubiera debido corresponderle.

      Feliz día, madame

      Bisous

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  2. Esto no se hace Madame:-) Ha puesto Ud en la portado al hombre de mis sueños. Ha sido mi idolo desde los 13 años cuando lo descubrí en Benhur.
    Lo cierto que hay personas que nacen con tal ambición y sed de poder que nada ni nadie se les pone por delante. Seguiré atentísima a la 2º parte
    Bisous

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    1. Ay, madame, es que era guapísimo! Creo que he visto todas sus películas, y algunas muchas veces. Fue uno de los galanes más atractivos sin ninguna duda.

      Feliz día

      Bisous

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    2. Es una pena que sea tan gran defensor de la industria de las armas en EEUU.

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    3. Eso sí. Lamentablemente él y yo no somos compatibles. Pero al menos servía para mirarlo!

      Feliz día

      Bisous

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  3. Una época apasionante, una historia trepidante llena de luchas y también de traidores dentro y fuera de la propia familia. Una película de libro y unos textos literarios que regresan desde los olvidados tiempos de estudiante: "En Santa Gadea de Burgos, do juran los fijosdalgo, etc. etc."
    Un saludo.

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    1. No pasaremos por alto tampoco ese romance, uno de mis favoritos, sin duda. Siempre me ha apasionado el viejo romancero castellano.

      Feliz día, monsieur

      Bisous

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  4. bueno, pues empezamos bien. rodrigo convertido en el brazo armado de sancho el acaparador. ¿podríamos decir que en este tiempo rodrigo funcionó como un bismarck adelantado?
    a ver cómo continúa la vida de este buen señor. en sus manos estamos.
    buen miércoles, madame!
    bisous!

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    1. Pues ya no es el brazo armado de Sancho, porque acabamos de matar a Sancho. O sea que las cosas se le ponen un poco cuesta arriba al Cid. Veremos si recurre al tato y la diplomacia para solventar el problemilla.

      Feliz día, monsieur

      Bisous

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    2. mientras recurra al tato y no recurra al teto..., perdone, perdone...

      buen jueves!!
      bisous!

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    3. Ay, jiji, bueno, fe de erratas: al tacto.

      Monsieur, es usted l'enfant terrible del tablero!

      Buen jueves también para usted

      Bisous

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  5. El Cid es el héroe hispano por excelencia, madame, o así nos lo han vendido desde siempre. Caballeroso y fiel a su Señor, don Sancho, hombre fuerte e impetuoso, ejemplo del servilismo medieval, del vasallo ejemplar. Muy buena semblanza. Esperamos acontecimientos. Un cordial saludo.

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    1. Ningún otro caballero aparece envuelto en tan encantador halo de leyenda. Esos romances lo han hecho tan inmortal como sus propias hazañas.

      Feliz tarde,monsieur

      Bisous

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  6. El Cid junto con Arturo forman parte del gran legado medieval en la literatura. Siempre me ha llamado la atención las historias del Cid.

    Últimamente en Venezuela se ha hecho referencia al Cid, por que ganaba batallas después de muerto...Han intentado un paralelismo con cierto personajillo ;D

    Besos Madame

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    1. Jijiji, bueno, monsieur, esperemos que no todos las ganen! Todavía no se ha dicho la última palabra, aunque lleva camino, sí.

      Buenas noches

      Bisous

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  7. Magnifica entrada, tan bien ilustrada con los poemas épicos. Aún recuerdo que en Zamora se conserva el llamado "portillo de la traición". Supongo que podría considerarse a Bellido Dolfos un traidor o un héroe, dependiendo de quién cuente la historia. Beso su mano maestra, madame.

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    1. Claro, pero como espectadora neutral resulta bastante chocante considerar traidor a aquel que ataca al bando enemigo, como es su deber, y no a su propio bando.
      Lo curioso es que los romances nos vendieron la moto de tal modo que el pobre hombre quedó como traidor para la posteridad. La fama no siempre es justa, madame.

      Buenas noches

      Bisous

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  8. Madame, el personaje bien merece la entrada. Recuperar los romances y toda la épica que le envuelve es una oportunidad para empezar a conocer las razones por las que hasta hace bien poco gozó de tanta fama. En mi época de escolar, la tizona iba y venía en la boca de una monja, un día sí y otro también, por lo visto tenía grandes virtudes pedagógicas la amenaza de darnos un sopapo cual tizona campeadora.

    Bisous y buenas noches.

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    1. Bueno, madame, viendo los resultados en usted, parece ser que el método fue eficaz, jiji. A ver si va a ponerse de moda otra vez!

      Yo es que cada vez que sale la espada del Cid me acuerdo del huésped del sevillano, mi zarzuela favorita. "Brilla, tizona de fino acero, igual que un claro rayo de luna! ¡Brilla, tizona, que a tu luz quiero hallar la senda de mi fortuna"

      Buenas noches, madame

      Bisous

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  9. Hay sido magnífico su artículo de hoy. La divulgación de la historia de modo claro intercalado con fragmentos del romancero deliciosos de leer. Y lo mejor... creo que va a continuar ¿no?
    Beso su mano.

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    1. En efecto, monsieur. Habrá más capítulos y más romancero castellano maravilloso para hacer nuestras delicias :)

      Muchas gracias y buenas noches

      Bisous

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  10. Buena entrada y merecida por el personaje a quien lo único que le falta es un buen director de márketing. Y dice muchas cosas sobre sus orígenes que desconocía....
    Saludos.

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    1. Un personaje que no podía faltar en el tablero. Tarde o temprano tenía que aparecer el Cid. Aunque en realidad ya le habíamos dedicado un texto sobre la jura de Santa Gadea.

      Gracias, monsieur. Buenas noches

      Bisous

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  11. Me encanta esta entrada y sobre todo el romancero, dónde radica nuestra riqueza lingÜística) .Pero que ambicioso era el puñetero ni con la ayuda del buen Cid pudo escapar a tener un fín trájico.

    Dónde las dan las tomas nunca mejor dicho.

    Una gozada este relato muchas, gracias madame.

    Besos.

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    1. Los tres hermanos salieron ambiciosos. Al final fue Alfonso el que se llevó al gato al agua, para desgracia del Cid. Seguramente la historia hubiera sido diferente de haber sido Sancho el vencedor.

      Gracias, madame. Feliz día

      Bisous

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  12. Hola, Madame

    Aunque no comente como antes, por falta de tiempo, sigo leyendo vuestras entradas.

    Esta entrada me ha llenado de nostalgía y alegría, pues mis recuerdos han ido veloces a 3º de BUP, cuando leímos "El Poema del Mío Cid".

    ¡Qué lejos y qué cerca! Aparentemente la tecnología parece que ha cambiado nuestras vidas, pero nuestros corazones siguen siendo parecidos, estemos en el siglo XI o XXI.

    Feliz noche, Madame.

    Bisous.

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    1. El Cid es todo un clásico. Difícil que pase de moda. Igual que ese maravilloso romancero castellano.

      Gracias, madame

      Feliz día

      Bisous

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  13. Maravillosa entrada, Madame.

    Desde pequeña, me ha atraído el personaje del Cid por las historias que me contaba mi padre. Esta entrada me ha servido para aprender más sobre él. Sobre el rey Sancho, al leer la entrada me ha venido a la mente un refrán que dice: "la avaricia rompe el saco" ;)

    Besos de colores, madame

    Buenas noches

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    1. El Cid es uno de esos personajes tan envueltos en la leyenda que resulta prácticamente imposible desentrañar la verdadera historia y separarla por completo de su aspecto legendario.

      Gracias, madame. Feliz día

      Bisous

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  14. Has dado en el clavo, el Cid y su relación con Zamora, doña Urraca, el portillo de la traición, Bellido Dolfos, "hijo de Dolfos Bellido...".
    Soy zamorano y los romances me apasionan, en especial "El Cerco de Zamora", se entremezclan la historia con la leyenda.
    Una estupenda historia y que además espero con interés su continuación.
    Buenas noches, Madame.

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    1. Esos romances son una de mis pasiones :)
      Y, desde luego, la historia del Cid está unida a la de Zamora y a la de Bellido Dolfos, personaje al que dedicamos un par de entradas hace algún tiempo.

      Gracias, monsieur. Feliz día

      Bisous

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  15. Buenos y tardíos días, Madame.

    Nos parece apasionante su primera parte del relato de la vida del Cid, y esperamos impacientes la continuación.

    ¿Cree usted, hija de Clío, que el mayorazgo hubiese arreglado lo que un reparto más o menos coherente no pudo lograr?

    Un saludo.

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    1. Seguramente sí. Yo creo que el rey se equivocó al dividir su herencia, pero quién sabe. Tal vez pensó que de ese modo los territorios serían más fáciles de defender. O tal vez el segundo de los hijos hubiera querido eliminar al mayor para hacerse con todo, porque cuanto más grande es la herencia, más se desata la codicia. Nunca lo sabremos.

      Muchas gracias y feliz día

      Bisous

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  16. Por acá tenemos un monumento muy bonito al Cid Campeador. No creo ni que quien viva enfrente tenga mucha idea de quien fue. Al menos ahora no entraré más en esa categoría. Una disgresión,¡ mire que llamarse Urraca.¡ Besitos. Claudia.

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    1. Qué curioso, madame. No imaginaba que el Cid hubiera viajado tan lejos.

      Y menos mal que el nombre de Urraca se pasó pronto de moda! Qué faena ponerle ese nombre a una pobre niña.

      Feliz día, madame

      Bisous

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  17. Exacto, leyendo los comentarios la idea que yo tenía de este personaje era justamente "El poema del mio Cid". Del hombre real, del personaje histórico, nada. Solo el bonito monumento. Besitos. Claudia.

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    1. El poema es una delicia. Frecuentemente releo esos romances :)
      Pero están tan arraigados que resulta difícil luego encontrar al verdadero personaje que se oculta tras ellos.

      Gracias, madame.

      Bisous

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  18. Muy interesante la historia del Cid. Cuanta ambición y envidia entre los hermanos, debía ser natural de ese tiempo, vivían robando como si fuesen a vivir para siempre.


    mariarosa

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    1. Ellos ambicionaban la gloria de la inmortalidad, de ser el más poderoso monarca de su tiempo y dejar escritas sus hazañas en los libros. Y pensaban que tenían derecho a hacer lo que hacían: el mayor, derecho a heredarlo todo, por ser el primogénito, y los otros derecho a que se respetara la última voluntad de su padre, que había querido hacerles reyes.
      No fue buena idea la de Fernando, y supongo que nunca imaginó que terminaría así.

      Feliz día, madame

      Bisous

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  19. La vida de este caballero paradigmático de la llamada reconquista está marcada por la leyenda. Para unos un caballero castellano modélico, para otros un mercenario al servicio de varios señores, cristianos y musulmanes. Según la leyenda, fue a la batalla después de muerto y creo que es una realidad, que él real o no, sigue luchando por la eternidad en los romances y los cantares de gesta, en las películas y en esta entrada que hoy leemos.
    Un besito

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    1. La cuestión es que estar al servicio de varios señores, cristianos y musulmanes, no era ninguna deshonra, sino algo que árabes y cristianos practicaban por igual sin romper ningún código ético. Es preciso examinar a los personajes a la luz de su tiempo. Aunque, a decir verdad, entre tanta luz encuentro también alguna sombra en este personaje, como iremos viendo.

      Feliz día, madame

      Bisous

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  20. Dicen las malas lenguas que el Cantar de mío Cid lo escribió Menéndez Pidal.
    Buenas tardes, madame

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    1. jo jo, hubiera sido más propio de su hermano Juan, en todo caso!
      Qué desgracia componer algo así y tener que permanecer anónimo.

      Buenas noches, monsieur

      Bisous

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  21. Dios, no pude evitar leer esto con la voz de Age of Empire. Yo lo conocí ahí, por que tiene su propia campaña y la historia la relata su esposa Jimena. La verdad es que la historia es bastante interesante y no puedo esperar a llegar a la parte de Valencia!.

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    1. Monsieur Emilio, muchas gracias por la visita. Continuaremos en breves horas con la historia del Cid, aunque por el momento aún no llegará a Valencia.

      Feliz día

      Bisous

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  22. Una entrada espectacular, Madame: El Cid, es difícil sustraerse a todo lo que rodea la historia de este hombre. Voy a por las siguientes entregas.

    Bisous

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    1. Un personaje legendario que no es fácil rescatar a la ficción, madame.

      Feliz día

      Bisous

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"El pasado es un prólogo" (William Shakespeare)