sábado, 16 de febrero de 2013

Bothwell y las mujeres


James Hepburn, conde de Bothwell pasó por la vida de María Estuardo con la fuerza de un ciclón devastador, torciendo el rumbo de la historia de Escocia y arrasando destinos a su paso. Alto, ancho de hombros, pelirrojo de mirada dura y “dientes de carnívoro brillando en su boca grande”, no puede considerarse hermoso, pero de él se desprende una poderosa virilidad. Provoca celos en los hombres, aunque al mismo tiempo su fortaleza, temeridad y brutalidad también inspiran respeto. Sus éxitos en cuestión de mujeres son ciertamente numerosos; pero él no da importancia a sus conquistas: una vez conseguidas, las olvida, y “no hay amante a la que no deje para correr una nueva aventura”. 

James desciende de una antigua familia de las tierras bajas escocesas, vinculada a la dignidad de Lord Almirante. Su abuelo dio la vida por su país combatiendo junto a Jacobo IV en la batalla de Flodden. Patrick, su padre, fue desterrado de Escocia dos veces en tiempos de Jacobo V. A su muerte en 1556, James heredaba el título de conde de Bothwell. 

Siguiendo la tradición familiar, se siente atraído por el mar desde muy joven. Aprende a pilotar barcos entre los arrecifes y pronto comienza a dedicarse a la piratería con la pequeña flota que ha construido, una actividad que le resulta muy provechosa. “Le atrae la aventura, nada le arredra y toma todo lo que se le pone por delante”. 

Demuestra que en tierra se desenvuelve igual de bien que en el mar: la facilidad con la que maneja la pesada espada escocesa de doble filo es legendaria. Con esta presentación, seguramente nadie esperaría encontrar en él a un hombre culto; sin embargo, lo es. Bothwell habla bien el francés, es aficionado a la lectura y colecciona manuscritos. La propia madre de María Estuardo, María de Guisa, siendo regente del reino, se rinde a su inteligencia. Él acepta constituirse en su defensor a pesar de profesar la religión protestante, una decisión que no le granjea precisamente las simpatías de los lores de la Congregación. Cuando María de Guisa muere, James forma parte de la embajada que acude a Francia en busca de María Estuardo. 

María de Guisa

Hombre turbulento e insolente, no se detiene ante nada, e incluso riñe con el hermanastro de María, conde de Moray, entonces en la cúspide del poder. Se implica en un intento de rebelión y pasa a Inglaterra, donde la reina Isabel lo tuvo encerrado en la Torre durante algún tiempo. De allí viaja a Francia y, bien recibido por Catalina de Médicis, es nombrado capitán de los guardias escoceses. 

Sus asuntos amorosos son muchos y variados, pero su relación más importante es la que mantiene con Janet Beaton, una dama escocesa unos quince años mayor que él. Janet conservaba su belleza y lozanía de tal modo que muchos decían que recurría a la brujería para mantenerse joven. 

La señora Beaton era una especie de versión femenina del propio Bothwell. Tuvo cinco esposos y numerosas aventuras galantes incluso durante sus matrimonios. De hecho, cuando se divorció de su segundo marido, ella misma admitió haber cometido adulterio con el que se convirtió en el tercero. Este era jefe del clan Scott, y en 1552 resultó muerto en el transcurso de una escaramuza con miembros del clan rival, los Kerr (o Carr). Unos años más tarde Janet se ponía al frente de un grupo de hombres armados del clan Scott y se dirigía a la iglesia de St Mary of the Lowes, cuyas puertas derribó tratando de apoderarse de la persona de Sir Peter Cranston. La dama hubo de comparecer ante los tribunales por ello, pero la regente María de Guisa la protegió. 

Janet Beaton

Bothwell también encuentra el amor fuera de Escocia. Navega por Europa y en 1559, cuando tiene unos 25 años, se enamora de Ana Trondsen, una dama noruega a la que conoce de vista en Copenhague, hija de un almirante que se encuentra en Dinamarca como cónsul y que en tiempos de guerra es también, por qué no decirlo, un poco pirata. 

Ana y James se comprometen, y parece que llegan a casarse según una vieja costumbre europea: el rito, que se remonta a tiempos anteriores a la Edad Media, consistía en atar las manos de los novios con una cinta. El problema es que, si bien las leyes noruegas y danesas reconocían la validez de este tipo de uniones, es dudoso, cuando menos, que la costumbre tuviera en Escocia fuerza de ley. Sin embargo, según consta en algunos registros de la isla de Skye, se practicó en tierras escocesas hasta finales del siglo XVII. En virtud de este compromiso, un escocés podía tomar a una mujer como esposa y mantenerla a su lado por espacio de un año y un día. Si le complacía, se procedía a la verdadera ceremonia de la boda al cabo de ese plazo, legitimándose la descendencia en caso de que la hubiera habido. Pero si el hombre no estaba satisfecho, devolvía la mujer a sus padres. 

Ana, considerándose casada con Bothwell, le sigue por Europa, hasta que un día James le dice que se encuentra en la ruina y le pide que venda todas sus pertenencias. Ella acude entonces a Dinamarca a solicitar la ayuda de su familia. El conde pronto la olvida. 

En 1565 James volvía a Escocia. Por entonces el conde de Moray se sublevaba contra su hermanastra. Bothwell tomó el partido de María y tuvo un papel decisivo en el aplastamiento de la insurrección. Sin embargo, aunque colmado de honores por parte de la reina, cuando habla de ella lo hace con cierto desdén: “Con la reina de Escocia y la reina de Inglaterra juntas, no hay bastante para hacer una mujer honrada”, solía decir. A pesar de lo cual continuó siendo leal. 

Jean Gordon, condesa de Bothwell

El 24 de febrero de 1566 Bothwell decide ignorar tanto su compromiso con Janet Beaton como su unión con Ana, y contrae matrimonio con la católica Jean Gordon, una acaudalada noble escocesa de unos veinte años. Jean no era hermosa, pero la dote que su hermano le había asignado era ciertamente impresionante. Su padre era el conde de Huntly, el más poderoso de los señores de las Highlands. Sus propiedades eran tan vastas que tal parecía que el conde fuera soberano de su propio reino. 

La boda de Bothwell, pese a la fe profesada por la novia, se celebró según los ritos protestantes y con toda la pompa. María Estuardo, que había propiciado el enlace, se mostró entusiasmada y regaló a Jean la tela para confeccionar el vestido de ceremonia. 

Días después tenía lugar el asesinato de Rizzio. Esa noche Bothwell trató de acudir, espada en mano, al auxilio de la reina, pero los conjurados eran tan numerosos que lo único que pudo hacer fue escapar saltando por una ventana. Desde allí logró huir a caballo y alcanzar a todo galope el castillo de Dunbar, del que era gobernador. Al conocer que el conde se encontraba allí a salvo, María Estuardo se fugó para ir a buscar refugio en aquella fortaleza, considerada inexpugnable. 

A partir de entonces Bothwell parece gozar de su pleno favor. El conde cada vez adquiere más ascendiente sobre la reina, que se muestra no solo afecta, sino incluso sumisa a él. Los cortesanos comienzan a rumorear que ambos eran amantes. Dos años más tarde los enemigos de María iban a sacar a la luz ocho cartas y diez sonetos que afirmaban haber encontrado en una cajita de plata que María había regalado a Bothwell, una arqueta que previamente había recibido ella de su primer esposo, Francisco II de Francia. La reina de Inglaterra, en cuanto tuvo conocimiento de ello, comunicó el contenido de los papeles a todas las cortes con las que mantenía relaciones diplomáticas. 

María Estuardo

Mucho se ha discutido acerca de la autenticidad de esos escritos. Los originales no se conservan, puesto que fueron destruidos por posteriormente por el hijo de María, y solo nos quedan las copias, por lo que no es posible un estudio grafológico. Sin embargo, y como observan tanto Chastenet como Stefan Zweig, no se encuentra entre los señores escoceses empeñados en perder a la reina ninguno que tuviese tan perfecto conocimiento de la lengua francesa como María Estuardo, y el caso es que no hay en esos versos ni un solo anglicismo. En uno de los sonetos se lee: 

Por él también derramé muchas lágrimas, 
Primero cuando poseyó este cuerpo 
Sin tener aún mi corazón. 

Otro de los poemas dice: 

En sus manos y en su poder entero 
Mi honor pongo, y mi hijo, y mi existencia, 
Mi corona y mis súbditos. Y quiero 
Mi alma sumisa a él y a su presencia… 

Y este es un párrafo de una de las cartas: 

“Excusad lo mal que escribo, porque sé que tendréis que adivinar la mitad de mis palabras. No puedo remediarlo, porque estoy desasosegada y, sin embargo, experimento una gran alegría escribiéndoos mientras los demás duermen. Yo no puedo, por una parte, dormir como ellos, ni por otra como quisiera, es decir, entre vuestros brazos, querida vida mía”. 

Luego describe la llegada de Darnley y el estado en el que le encontró, quejándose de las palabras que él le dirigió. Se burla de su marido, al que llama “ese mozo pustuloso” cuyo aliento fétido le produce náuseas. Y más adelante: “Me someto en todo a vuestra voluntad. Hacedme saber lo que debo hacer, y os obedeceré en lo que sea… No me estiméis menos por eso, porque vos sois la causa de todo… Para complaceros, querida vida mía, no escatimo mi honor, ni mi conciencia, ni los peligros, ni mi grandeza misma… Dios quiera perdonarme… Amadme siempre como yo os amaré.”


Continuará

35 comentarios:

  1. Me encantan este tipo de historias, Madame!
    Por lo visto al duque le costó rendir a la reina, pero como que: "poseyó este cuerpo sin tener aún mi corazón."?
    Tan romántico no me parece. E Isabel también le dio calabazas?
    Interesante la Janet Beaton, mujer de armas tomar.
    Pero con respecto a Ana Trondsen, me lo pensaré dos veces si intentan maniartarme con un lazo=)
    Saludos!

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    1. El conde era más hombre de acción que de versos, madame. Y se ve que la reina no quedó defraudada.

      Feliz finde

      Bisous

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  2. Madame, parece que Bothwell tenía todos los síntomas del donjuanismo. Conquistas femenina sa tropel para satisfacer su ego y en segundo lugar, su patrimonio.
    Maria Estuardo, doy por auténticas las cartas y sonetos, era la pobrecilla una auténtica gafe con los hombres. Y es que cuando del cielo te caen los clavos. En fin, su sino fue desgraciado. A ver como acaba el escocés.

    Bisous y pase usted una buena tarde sábado.

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  3. Veo que no ha salido mi identidad. Madame, soy Amaltea.

    Más bisous.

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    1. Bueno, hay que tener en cuenta que María Estuardo tuvo la suerte, poco frecuente en la época entre mujeres de su condición, de poder elegir a dos de sus tres esposos. Teniendo eso en cuenta, no sé si puede llamarse mala suerte o si es que la cabra tira al monte.

      Feliz finde, madame

      Bisous

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  4. La descripción física del conde me ha traído a la cabeza la "María Estuardo" de Vanessa Redgrave y Glenda Jackson. No recuerdo el nombre del actor que representó a Bothwell, pero el físico encaja a la perfección (más que el elegido en la versión de John Ford, por cierto)

    Feliz tarde, Madame

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    1. Él era Nigel Davenport, monsieur :)

      La caracterización en la película era magnífica: a mí me encantó la de Glanda Jackson.

      Feliz finde

      Bisous

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    1. Birds of a feather flock together, como se suele decir.

      Buenas noches, monsieur

      Bisous

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  6. De joven; que hombre tan garrido y después que impetu tenía el buen señor...tal cómo las tomaba las dejaba:vamos que no tiene desperdicio:ambicioso,don Juan,pirata,guerrero,y embaucador..

    Janet y él eran tal para cual por lo que ahí no hay nada que objetar.

    Muy interesante este personaje y que bien que aun continua...esperando con impaciencia me quedo.

    Buenas noches madame..

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    1. Janet y él debieron acabar juntos. Escocia se hubiera ahorrado un montón de problemas, y además hacían tan buena pareja...

      Bueno, pues pronto tendrá la continuación, madame. En realidad ya la tengo escrita.

      Buenas noches

      Bisous

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  7. Que hombre más apasionado aunque a mis sus espaldas no me dicen nada:-) Me he quedado con sus dientes de carnívoro y ya me ha caído mal. Pero algo tendría que las damas caían rendidas a sus pies. Seguiremos atentas a la historia.
    Bisous

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    1. Madame me ha hecho reír con su comentario sobre el caballero. De modo que sus espaldas no le dicen nada? Lo de los dientes a mí me suena más amenazador que invitador, la verdad. Pero me divierte que a usted le caiga mal por los dientes.

      Buenas noches, madame

      Bisous

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  8. Interesante personaje, otro don Juan al que ya veremos si alguna doña Inés redime... Independientemente de que las cartas y sonetos sean originales de María Estuardo, son una delicia (y más en su lengua original). Ojalá pongáis más fragmentos en la siguiente entrada.

    ¡Un saludo, dame Masquée!

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    1. Ah, qué bien! A mí también me encanta el francés barroco, pero hace algún tiempo que he optado por ofrecerles la traducción de los textos, en vista del poco entusiasmo que despierta por aquí la lengua francesa.

      Va por usted, pues:

      Pour ly aussi, ie gete mainte larme,
      premier quand il se fit de ce corps possesseur,
      duquel alor il n'anoyt pas le coeur.

      Feliz fin de semana, pero no sé si llamarle monsieur o madame. Tan anónimo es usted!

      Bisous

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  9. Creí que iba a acabar con Janet Beaton, que para eso Dios los crea, para que se junten, pero ya veo que hay otros intereses, los del corazón y los del dinero. Beso su mano.

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    1. Es que Bothwell, en efecto, parecía creer que Dios lo había criado para que se juntase, pero con todas.

      Feliz fin de semana, monsieur

      Bisous

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  10. Ese tipo de matrimonio en Escocia como "handfasting" y todavía sigue practicándose entre los que profesan el paganismo y la religión Wicca. Bothwell y María Estuardo son la pareja más romántica de la historia. Me enamoré de ellos precisamente al ver el filme de Vanessa Redgrave. Katherine Hepburn y Fredric March interpretaron a Mary y a Bothwell en la versión John Ford.
    Bisous, Madame

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    1. Yo es que tengo un problema: en el cine y en la ficción en general, puedo amar hasta a Hannibal Lecter. Pero cuando de personajes reales se trata, eso de que anden asesinando hace que se me caiga el alma al suelo. No son mi tipo de gente, estos dos.

      Es cierto, los wiccanos mantienen la vieja tradición a la que Bothwell era tan aficionado :)

      Feliz fin de semana, madame

      Bisous

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  11. Más cerca del hombre fiera que del metrosexual, galante y delicado. El hombre y el oso... ya se sabe. No hay peor desgracia para una mujer encapricharse de un individuo así. Jamás podrá hacer feliz a una mujer durante largo tiempo. Al igual que don Juan, ese comportamiento denota inseguridad o inmadurez.
    Un saludo.

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    1. A veces también denota una desmedida ambición y una tremenda voracidad, junto con total falta de escrúpulos.
      Pero ella, al parecer, tampoco se caracterizó nunca por su estabilidad emocional.

      Feliz fin de semana, monsieur

      Bisous

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  12. Todo un bravucón de la época y sin escrúpulos, además de afortunado con las mujeres. Ya veo como se las gastaba. Me ha impresionado, al mismo tiempo que me ha hecho gracia, la frase de Con la reina de Escocia y la reina de Inglaterra juntas, no hay bastante para hacer una mujer honrada. En fin, cosas de la época. Muy buen domingo, madame. Bisous.

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    1. Habría que ver con cuántos como él se podría hacer un hombre honrado, pero bueno.

      Feliz domingo también para usted, monsieur.

      Bisous

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  13. No acabo de verle el atractivo, salvo que la fiereza de su aspecto fuera volcán en lo íntimo del tálamo. En fin, Madame, reconozco mis limitaciones y mis muchos desconocimientos históricos que vos os empeñáis en pulir poco a poco.

    Bisous

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    1. La cosa debía de ir por lo del volcán, sí. Por lo menos a la reina debió de gustarle mucho "lo íntimo del tálamo".

      Muchas gracias, monsieur.

      Buenas noches

      Bisous

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  14. Maria Estuardo es un personaje cuya psicología no comprendo. No se si era extremadamente ingenua e idealista o si ,por el contrario, intentaba pasarse de lista. Algo asi como luego fue Lady Di. Espero no decir algo incorrecto pero incluso veo similitudes en su tipo físico. Bueh, yo siempre atrevida, sepa disculpar. Besitos. Claudia.

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    1. Madame, extraordinaria comparación. No se me había ocurrido, pero tiene usted mucha razón. Se parecen en muchas cosas.

      Buenas noches

      Bisous

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  15. Hola Madame:

    Cuando describía al conde, me impresionó que era maoliente...(tengo una fijación con eso de los olores corporales...). Imagino que fue por lo de los dientes largos...

    Decía hace tiempo un amigo mio que algunas mujeres les atraía más un caballero como el conde, que las maltrara...Según tiene relación con nuestro pasado prehistórico...Me voy a poner en eso.
    Me refiero a investigar ;D

    Besos Madame

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    1. Ay, monsieur, me hizo gracia lo de maloliente, porque a mí también me da esa impresión, y no crea que suelo imaginar esas cosas. Pero este hombre me repele.

      Lo de su amigo es para molerlo a palos. Hay dos tipos de personas (de personas, no de mujeres): unos son cazadores y otros son presa. A unos les gusta dominar y otros prefieren ser dominados. No sé por qué se atribuye sistemáticamente a la mujer un masoquismo del que tampoco está exento el varón.

      Buenas noches, monsieur

      Bisous

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  16. Apasionante, totalmente apasionante. Comenzando por este caballero total (culto, machote, buen guerrero y pirata) y esos poemas. Me han gustado. Son directos como una flecha. Que sorpresa esos versos...
    Otra vez, la historia sorprendre y alucina.
    Saludos.

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    1. Apasionante y apasionada era esta mujer, como revelan sus versos. Ellos mismos son la prueba de que solo pueden ser suyos.

      Buenas noches, monsieur

      Bisous

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  17. No hay pelicula, miniserie o documental que no muestre a Bothwell como un buen mozo que derrite hasta las piedras, un machazo alfa de aquellos. Algun encanto debe haber tenido para que las mujeres se le fueran encima. El ritual de la cinta, que sepa es de origen celta, incluso incluia otro ingrediente, unas gotas de sangre y la formula que se pronunciaba se me chispoteo en el libro, porque fue la usada años ha, antes del divorcio.

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    1. El ritual era en realidad de origen vikingo, madame. Ellos invadieron el reino picto y colonizaron las islas, introduciendo esa costumbre.

      Feliz comienzo de semana

      Bisous

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  18. ¡Vaya "figura" el tal Bothwell! Me gusta mucho esta entrada, y aunque me fastidia llegar tan tarde por otro lado es una ventaja, ya puedo leer de seguido la continuación.

    Bisous

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    1. Gracias,madame. Menudos marathons se pega usted por aquí!

      Buenas noches

      Bisous

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"El pasado es un prólogo" (William Shakespeare)