lunes, 28 de enero de 2013

Milan y Natalia de Serbia (II)


Las discusiones entre el matrimonio comenzaron a ser cuestión cotidiana, y cada vez más agrias. Ambos tenían puntos de vista diferentes en cuestiones de Estado, lo que pronto los llevó a encontrarse al frente de facciones opuestas. Milan se inclinaba hacia Austria, y Natalia hacia Rusia. 

La popularidad de Natalia, aunque grande, no se extendía a todo el mundo. En la corte había personas, especialmente mujeres, que la detestaban, y estaban dispuestas a recuperar la atención con la que en un tiempo las había distinguido Milan. Ellas no dejaban de emponzoñar el ambiente ni de indisponer a la princesa con su esposo. Una nueva barrera se alzó entonces entre ambos: los celos. 

En 1882 Serbia era reconocida como reino por las grandes potencias. Natalia, convertida en reina, era tan feliz que olvidó los sinsabores pasados y se propuso trabajar junto a su esposo para que su hijo Alejandro, al que ambos adoraban, tuviera el mejor futuro posible. Era la única descendencia que habían logrado, puesto que su segundo hijo tan solo había vivido cinco días. 

Pero la concordia no pudo ser. En 1885 estallaba la guerra entre Serbia y Bulgaria, con consecuencias desastrosas para Milan. Muchos consideraban que era Natalia quien la había provocado. Las peleas entre el matrimonio rebrotaron con más fuerza que nunca, y todo Belgrado hablaba de ello. 


El rey, desencantado, retornó a su viejo estilo de vida. Un oficial serbio escribía lo siguiente: “El castillo se halla sumido en total confusión; una escena escandalosa sucede a otra. El rey parece enfermo, como si no durmiera nunca. ¡Pobre hombre! Huye y busca refugio entre nosotros y juega a las cartas con los oficiales. A veces habla con amargura sobre su infelicidad conyugal… Los juegos de cartas, sin embargo, son su peor enemigo; serán su ruina”. 

Fue por entonces cuando surgió Artemisia Hristich en la vida del rey, una mujer muy inteligente y sin escrúpulos. Milan cayó en sus redes y se convirtió en su amante. Artemisia hacía de él lo que quería, y tal parecía que lo tuviera hechizado. La relación entre ambos era la comidilla en toda la ciudad. No había límite para las extravagancias de Artemisia. La mujer obligaba a Milan a caer en el ridículo con sus exigencias: le hacía dirigirse a su casa con enormes ramos de flores para que todos lo vieran. En una ocasión lo retuvo toda la tarde obligándole a dejar el carruaje real a la puerta de su casa, expuesto a la curiosidad pública. Los serbios se apostaban a lo largo del camino que hacía el rey para ir a verla en un coche lleno de paquetes de regalo. 

Fue más de lo que Natalia pudo soportar. Llevaba años padeciendo las continuas infidelidades de su esposo, entre cuyas aventuras se contaba incluso lady Randolph Churchill. La reina, furiosa y humillada, comenzó a conspirar. Aspiraba a destronar a su esposo y gobernar ella como regente durante la menor edad de su hijo.

Natalia de Serbia

La crisis alcanzó su clímax en 1887. Durante la recepción de Pascua en palacio, era costumbre que se procediera al besamanos entre las esposas de los oficiales del Estado y de los representantes extranjeros. En esta ocasión, cuando Artemisia avanzaba para recibir el honor, Natalia no solo le negó la mano, sino que volvió la cabeza despectivamente y se negó incluso a mirarla. La intervención de Milan no sirvió de nada: la reina no aceptó mostrarse condescendiente con “el último recipiente de los favores de su esposo”. Todo el mundo la oyó decir que nadie iba a dictarle cómo debía tratar a las amantes de su marido. 

La bronca conyugal que siguió a esa escena fue tremenda, una abierta declaración de guerra entre ambos. Ya no cabían los dos en Serbia. Uno de ellos debía irse. Fue Natalia quien abandonó el palacio llevándose a su hijo y se dirigió a la Crimea rusa. 

El rey, furioso, deseaba el divorcio inmediato, pero el emperador Francisco José le disuadió. Le recordó que Natalia aún era el ídolo del pueblo, y gozaba de mayor popularidad que él. Ahora, como esposa ultrajada, recabaría muchas más simpatías aún. 

Al cabo de pocos meses la reina regresaba y procedía a reconciliarse con su esposo. Él, mientras tanto, continuaba su relación con Artemisia, de quien tenía un hijo. Natalia no se quedó mucho tiempo en Belgrado, sino que obtuvo permiso para emprender un nuevo viaje por Italia en compañía del heredero. Cuando regresó, se reanudaron las intrigas, y en 1888 abandonaba de nuevo la corte para establecerse en Wiesbaden. 

Natalia de Serbia

Esta vez no parecía tener intención de regresar, lo que hubiera sido un alivio para Milan si no fuera porque el pequeño Alejandro seguía con ella, y Natalia se negaba a entregarlo. El rey le comunicó a su esposa mediante un telegrama que había iniciado los trámites del divorcio. Luego envió a sus hombres para llevarse a su hijo por la fuerza si fuera necesario. 

Cuentan que cuando el general Protitsch irrumpió en la habitación en la que estaba la reina con su hijo, se encontró con una pistola apuntando a su cabeza. La mano que la sostenía no temblaba. 

—Si da un paso más, disparo —lo detuvo Natalia. 

Protitsch consiguió hacerle deponer su actitud, y finalmente se las arregló para llevarse al niño, pero desde ese instante la reina odiaba a Milan más que nunca. Se rebeló contra la demanda de divorcio, que juzgaba injusta y humillante, puesto que consideraba que ella no había faltado nunca a sus deberes como esposa. 

El pueblo se había volcado del lado de la reina, y la posición del rey se había vuelto insostenible. Los serbios veían en él a un nuevo Enrique VIII maltratando injustamente a Catalina de Aragón para poder casarse con su amante. Para precaverse contra tal eventualidad, el Parlamento aprobó una ley excluyendo de la sucesión a cualquier hijo que el rey tuviera de un segundo matrimonio. 

Natalia y Alejandro

Milan estaba cansado; ya no sentía deseos de luchar por su corona. Solo quería casarse con Artemisia. Si abdicaba, tal vez podría hacerlo, al tiempo que el reino se salvaría para su hijo. 

En marzo de 1889 presentaba su renuncia. Esa mañana él mismo despertaba a Alejandro diciéndole: “Buenos días, Majestad”. Después de eso designó a los regentes que gobernarían hasta que alcanzara la mayoría de edad. 

Natalia creyó que ahora que era su hijo quien se sentaba en el trono, ella podría regresar a Belgrado y recuperar el poder, pero se equivocó. Conociendo su carácter dominante, los regentes estimaron más conveniente mantenerla alejada, permitiéndole ver a su hijo tan solo dos veces al año, algo que ella se negó a aceptar. Avisó que acudiría a visitar a Alejandro y se presentó en Belgrado el 29 de agosto de 1889. El pueblo la recibió con entusiasmo, pero la regencia le negó el tratamiento real. Cuando ella insistió en que seguía siendo la legítima reina de Serbia, se le prohibió ver a su hijo. 

En abril de 1891 Milan anunció su intención de abandonar el reino. El Parlamento invitó a Natalia a hacer lo mismo, pero ella se negó, diciendo que solo se iría si la echaban por la fuerza. Cuando la policía trató de expulsarla, la reacción de la reina fue abrir la ventana y pedir auxilio a gritos. Una multitud de ciudadanos acudió a su llamada. La muchedumbre se enfrentó a los soldados, que optaron por retirarse para no provocar una matanza. Pero no se trató de una victoria duradera: esa noche, cuando los ánimos se habían calmado y la gente había regresado a sus casas, la guarnición militar de Belgrado se ocupó de que la reina partiera hacia el exilio. 


Dos años más tarde su hijo la desagravió y le devolvió sus derechos. A partir de entonces Natalia repartía su tiempo entre Belgrado y Biarritz, pero ya nunca volvió a recuperar el poder de antaño. 

Milan se retiró a París. Allí pronto dejó incluso de ser una novedad, y paseaba por las calles sin ser notado. Los propietarios de los restaurantes dejaron de contarle a la gente que el caballero de bigote allí sentado había sido el rey de Serbia. Artemisia, mientras tanto, vivía en Estambul con su hijo. Ella también había logrado el divorcio de su primer esposo, y esperaba a que su amante la reclamara para casarse con ella. Pero él ya había cambiado de opinión

Alejandro, tras tomar las riendas del gobierno, llamó a su padre a su lado. Pero por el camino Milan decidió hacer un alto para visitar a Natalia en Biarritz. El encuentro entre ambos fue sumamente emotivo, y de él salió una nueva reconciliación y la decisión de revocar su sentencia de divorcio por el bien de Alejandro. 

Cuando Artemisia se dio cuenta de que su oportunidad había pasado, pretendió incluir a su hijo Jorge en la línea de sucesión al trono, pero como no tenía medios con los que llevar a cabo sus ambiciosos proyectos, decidió chantajear a Milan con la amenaza de publicar las cartas que durante años le había escrito prometiéndole matrimonio. En 1894 Alejandro pidió al sultán que se incautara de todas esas cartas. Cuando la policía se presentó a buscarlas, ella dijo que necesitaba dos o tres días para reunirlas todas, y aprovechó ese tiempo para copiarlas, aunque los originales fueron a parar a manos de su amante. 

Milan I de Serbia

En 1897 Milan era nombrado comandante en jefe del ejército serbio. Las buenas relaciones con su hijo solo se resintieron cuando este se casó con Draga en julio de 1900. Entonces dimitió de su cargo, y Alejandro, enojado, lo envió al destierro. Meses después, el 11 de febrero de 1901, Milan fallecía en Viena a consecuencia de una gripe. 

Natalia tuvo una larga vida. Vivió lo suficiente para conocer la noticia del asesinato de su hijo, junto con su esposa. Aún cumpliría 38 años más, pero dicen que desde ese día nadie volvió a verla sonreír.




40 comentarios:

  1. las siempre apasionantes historias yugoslavas, ya sean de futbolistas, príncipes, literatos, políticos o cantantes de turbofolk. gente de sangre caliente y decisiones irracionales. geniales e incomprensibles. me tienen entregado.
    una genial entrada madame. me ha encantado.

    bisous!

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    1. A monsieur no le recuerda mucho la historia al relato The Purloined Letter, de Poe? Pero él no pudo inspirarse en los hechos, porque murió antes. Yo creo que Artemisia copió a Poe.

      Feliz tarde, monsieur

      Bisous

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  2. En el fondo, unos infelices. Y vaya ojo que tuvo el amigo para elegir mujeres. No tuvo suerte.
    Un saludo.

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    1. A lo mejor tenían menos suerte las "agraciadas", porque vaya joya de caballero. Igual Natalia hubiera podido aspirar a algo mejor, quién sabe.

      Feliz tarde, monsieur

      Bisous

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  3. Los desencuentros matrimoniales, Madame, siempre acaban encontrando la comprensión de un tercero que se convierte en paño de lágrimas. ¡Cuántos remedios encuentra la infidelidad amorosa!
    Ahora me pregunto si de haber publicado vos esta historia un poco antes, ¿le habrían puesto Milan a su hijo el futbolista y la cantante?
    Bisous

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    1. La cuestión es, si ellos no le hubieran puesto Milan a su hijo, me habría venido a mí a la mente la historia del rey Milan en estos momentos? :)

      Feliz tarde, monsieur

      Bisous

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  4. ¿Pobre Reina Natalia! Lo que demuestra que ni por amor funcionan los matrimonios de la realeza.
    Bisous

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    1. A veces sí funcionaban, curiosamente. Lo que pasa que son historias más aburridas de contar, jiji.

      Feliz tarde, madame

      Bisous

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  5. Somos simepre nosotras las que tenemos que claudicar ante las infidelidades del marido y más si es una reina. Si es así se la despoja de los honoeres, de la expulsa del palacio, del país y se le arrebata al heredero del trono. ¡Cuántas habrán sufrido lo mismo que Natalia a lo largo de la Historia! Cuando Milan se arrepintió de sus actos ya era tarde y había destrozado a su familia y su propia vida.
    Un besito

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    1. Ya ve, y todo por no querer ser María Leczinska o María Teresa de Austria. Cuando una mujer mostraba carácter, siempre había gente al lado dispuesta a rebajárselo de algún modo o hacer que se lo llevara a otra parte.

      Feliz tarde, madame

      Bisous

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  6. Qué vidas más angustiosas, presididas todo el tiempo por el ansia de poder, las disputas, los conflictos. Aunque de algún modo son reflejo de una sociedad en permanente conflicto. Desde luego el poder pocas veces da satisfacciones. Magnífico reportaje, madame.

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    1. No lograron ser felices, pero en realidad solo ellos tuvieron la culpa. Pudieron elegir hacer otras cosas con sus vidas.

      Gracias, madame, y buenas noches

      Bisous

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  7. Lo interesante de esta historias es que al romper con la normalidad, las hace más atractivas.
    Buenas tardes, madame.

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    1. Desde luego, monsieur, la historia de este matrimonio rompió mucho con la normalidad.

      Buenas noches

      Bisous

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  8. Una bella historia de amor que termina en catástrofe. No es la primera vez. Vidas apasionantes sin duda.Lo que está claro que tanto Milan como Natalia adoraban a ese hijo en común.
    Que tendrá el poder que cuando se toca se antepone a todo.
    Bisous y buenas noches

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    1. Pues no a todo: Milan renunció por una mujer, y no fue un caso único.

      Buenas noches, madame

      Bisous

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  9. Hola Madame:

    Una historia que tiene su similares en cortes y en plebeyos...Hay historia como esta, y otras quizás no tan complicadas, pero igual de condimentadas.

    Me dio risa madame que se acordara de esta historia por el nombre del hijo de la cantante con el futbolista ;D

    Besos Madame. El mosquetero partirá dentro de poco

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    1. Ya ve qué nimios detalles determinan a veces los textos que la Dame Masquée trae al tablero :))

      Recibido el mosquetero, monsieur.

      Buenas noches

      Bisous

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  10. Mucho tuvo que soportar esta mujer de belleza sin par, al igual que los difíciles avatares por los que pasó el pequeño reino de Serbia, tras su desmenbración del Imperio otomano; y, aunque era un reino menor, las damas de la corte no sufrieron menos tropelías que las reinas y princesas de reinas mayores. Que tenga muy buena semana, madame. Bisous.

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    1. Era un reino menor, pero repleto de intrigas y muy accidentado. Uno no debía de aburrirse mucho allí.

      Buenas noches, monsieur

      Bisous

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  11. He disfrutado mucho leyendo su artículo. Ha sido tan interesante y ha llamado tanto mi atención que no me ha quedado otro remedio que continuarlo con la historia de Alejandro y Draga, que ya leí, pero no recordaba bien. De Natalia, quizás algo menos de ambición hubiera bastado para retener a Milan a su lado.
    Beso su mano.

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    1. Muchas gracias, monsieur.
      La cuestión es saber si fue antes el huevo o la gallina. La ambición de Natalia desanimó a Milan, pero tal vez ella se refugió en los asuntos de Estado precisamente para tratar de compensar el abandono de su mujeriego esposo.

      Buenas noches, monsieur

      Bisous

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  12. Siempre se nos quedan mas las historias trágicas y apasionadas, que las que se consumen lentamente en la ternura y la devoción... Eso si, en cuestión de poder y ambición, no importa que tan buena persona seas, que tan bien educado estés, que tan preparado para llevar la corona, se termina cediendo a la vanidad, al orgullo, a la lujuria, y por ende se termina cometiendo cada estupidez... mira que iniciar una guerra porque te han metido los cachos o te vas a divorciar jeje
    Somos humanos=)

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    1. Bueno, lo de la guerra entre ambos era en sentido figurado,pero claro, poniéndose cada uno al frente de un partido diferente, lo raro es que no hicieran estallar una guerra civil.

      Feliz tarde, madame

      Bisous

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  13. Milan y Natalia, toda una vida de novela. Cuando una escribe cuentos dramáticos parece que una exagera, sin embargo en la vida real las cosas son más dramáticas que en la literatura.

    Buenos sueños Madame.

    mariarosa

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    1. Ya lo creo que sí. Hay historias que no venderían si se las hiciera pasar por novelas, porque parecerían exageradas y poco creíbles.

      Feliz día, madame

      Bisous

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  14. La realidad supera la ficción:y yo, preocupada mejor dicho intrigadísima por lo del mal presagio, pero véo que tuvo larga vida y aburrirse no se aburririría con estas intrigas por el poder... Milan de verdad que era un hombre de recibo tan negado cómo para llevar una responsabilidad de tal envergadura.

    Tríste final; para Alejando y Draga, no me extraña que a Natalia se le borrada la sonrisa para siempre.Perdió a los seres que más quería, y la reconciliación con Milan tampoco la disfrutó mucho tiempo... la materia y el poder no llenan este vacío.

    Buena noches madame.me ha encantado!

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    1. Gracias, madame. Debía de ser animada la corte de Serbia. Por lo menos los reyes daban mucho que hablar.

      Feliz día

      Bisous

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  15. Una historia apasionante, Madame, y que nada tiene que envidiarle a las novelas románticas de época. Como éstas, también la historia de este matrimonio tuvo un final trágico (no hay nada más triste para un padre que sobrevivir a sus hijos, no puedo imaginarme la tristeza de Natalia ante el asesinato de su propio hijo).

    Ahora bien, permítame rescatar una frase que me ha hecho sonreír tan ampliamente como generosa era la elocuencia y disposición de esta gran dama: “el último recipiente de los favores de su esposo”. Muy propio, sí señor.

    Bisous, Madame.

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    1. La dama era de armas tomar. Así como solía ser la actitud de las reinas mirar hacia otro lado y ser complacientes con los asuntos de su esposo, Natalia no perdonaba una. Y encima pretendía intervenir activamente en política. Seguro que no era lo que esperaba Milan.

      Feliz tarde, madame

      Bisous

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  16. Después de leer su entrada, la conclusión es que los asuntos de gobierno quedaron relegados, o al menos, con la atención distraída debido a los entresijos amorosos,las infidelidades y toda esa maraña de desencuentros e intrigas.
    Milan me parece un pusilánime incapaz de dirigir la nación, que anteponía su vida sentimental a su reponsabilidad.

    En estos caso, Madam, si el gobernante tiene más inclinación por los asuntos del corazón que del gobierno, lo más apropiado es la dimisión o abdicación.Y Natalia tuvo un destino horrible, pues no hay nada peor que la muerte de un hijo.

    Bisous y tenga usted una buena tarde.

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    1. Milan tenía su propia filosofía. Si su hijo podía tomar el relevo, no veía qué le impedía ser al fin feliz. Ciertamente sentía más inclinación por los asuntos del corazón. De hecho, comenzó eligiendo esposa con el corazón. Y sin embargo, ya ve qué mal le fue.

      Feliz tarde, madame

      Bisous

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  17. ¡Qué desastre, por favor! Parece que no hay un solo personaje que actuase de manera medianamente racional. Será la sangre caliente, que dice Troya.
    Feliz tarde, Madame

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    1. Desde luego, monsieur, en la historia se aprecia un exceso de calentura mostrado de modo inmoderado y con todo el regodeo. Tal vez hubiera sido conveniente alguna que otra ducha de agua fría.

      Feliz tarde, monsieur

      Bisous

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  18. el corazón no conoce la razón, por eso tantos desatinos en la historia de los pueblos, saludos querida Madame

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    1. Si uno se equivoca cuando hace las cosas racionalmente, imagínese cuando las hace de modo irracional.

      Feliz tarde, madame

      Bisous

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  19. Respuestas
    1. Se ve que no, monsieur. Los personajes eran un tanto incontrolables.


      Feliz tarde

      Bisous

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  20. Una pena, parecían tener todo para logar ser felices pero no, no esta en su historia conseguirlo. Infidelidades y malentendidos e lo que hubo.

    Bisous

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    1. Es penoso el modo en que a veces nos complicamos a nosotros mismos la existencia. Hay quien nace con todo, y sin embargo lo tira por la borda.

      Feliz día, madame

      Bisous

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"El pasado es un prólogo" (William Shakespeare)