domingo, 20 de enero de 2013

Los banquetes en el antiguo Egipto


Durante el Imperio Antiguo los banquetes fueron más bien celebraciones familiares para festejar nacimientos, matrimonios y muertes. En el Imperio Nuevo se hicieron más sofisticados, y no estrictamente familiares, puesto que también se invitaba a personas sin vínculo de parentesco. Los faraones daban banquetes oficiales. Por ejemplo, Horemheb ofrecía uno al mes a sus oficiales. 

Los antiguos egipcios no omitían nada que pudiera contribuir a la diversión de sus invitados. Había música, danza, bufonadas y juegos de azar, además de cuantos lujos podían permitirse en su mesa y sus bodegas. 

La fiesta comenzaba hacia el mediodía. Los invitados se desplazaban en carros o palanquines transportados por sirvientes, o en ocasiones a pie. Cuando llegaban, uno de sus servidores se acercaba a llamar a la puerta, y entonces salían los sirvientes de la casa. Algunos portaban un taburete para facilitarles el descenso del vehículo. 

Se anunciaba a la gente a medida que iba llegando. Uno de los esclavos acudía a untar con aceites la cabeza de los recién llegados, lo cual se consideraba una de las muestras más señaladas de buen recibimiento, mientras que otros se llevaban las sandalias. Cuando terminaba esta ceremonia, se entregaba una flor de loto a cada invitado, se les adornaba con collares de flores y se colocaba otra corona floral en torno a la frente, sobre la que se prendía también un capullo de loto. En el caso de las señoras, eran sirvientas femeninas o esclavas blancas quienes entregaban las flores al ocupar su asiento en una sala en el interior de la vivienda. Había estantes por toda la habitación para depositar las guirnaldas que se disponían para su uso inmediato, y el personal de la casa se ocupaba en traer flores frescas del jardín para sustituir a las que se iban marchitando. La sala estaba perfumada con mirra, incienso y otros aromas que traían de Siria. 

Representación de un banquete egipcio, extraída de: leccionesdehistoria.com/1ESO/historia/u-d-8-las-primeras-civilizaciones/

Se ofrecía agua para lavarse los pies a aquellos que lo desearan. También se lavaban las manos antes de comer. Pero no se sentaban a la mesa de modo inmediato, lo que hubiera sido considerado una falta de educación, sino que previamente se los entretenía con música antes de que se hiciera el anuncio de que la comida estaba lista. 

Había vino antes del banquete. Era prerrogativa de los servidores mejor considerados ofrecer el vino, mientras que solía ser una mujer negra la encargada de recibir la copa vacía. La misma esclava llevaba la fruta y otros refrescos. A cada persona se le presentaba una servilleta para secarse los labios después de beber. El portador pronunciaba unas palabras al entregarla, algo parecido a “buen provecho”. No se consideraba una grosería rechazar el vino, pero sí rechazar los perfumes, lo que hubiera sido poco civilizado para un egipcio. 

Hombres y mujeres se acomodaban indistintamente juntos o separados. El anfitrión y su esposa se sentaban en un gran sillón, y cada invitado, al llegar, se dirigía hacia ellos para recibir la bienvenida. Atado a la pata del sillón se ataba a la mascota favorita, fuera un mono, un perro, una gacela o cualquier otro. A los niños se les permitía sentarse en el suelo junto a su madre, o bien sobre las rodillas de su padre. 

Se consideraba una cortesía ofrecerse unos a otros una flor de las suyas mientras conversaban animadamente. Mantener una conversación amena era, por cierto, una de las tareas principales de los anfitriones, más importante que ofrecer una gran variedad de platos. Los invitados también extremaban la cortesía demostrando lo mucho que se estaban divirtiendo y elogiando el buen gusto de los dueños de la casa al decorar las habitaciones. 


En una tumba de Tebas queda registro de un divertido incidente que tuvo lugar durante una de esas fiestas, cuando un joven, tal vez por haber bebido demasiado vino, se apoyó contra una columna de madera situada en el centro de la habitación y cuya misión era sujetar alguna clase de ornamento provisional ideado para la ocasión. La torpeza del joven hizo que todo el tinglado cayera encima de los comensales. La confusión fue enorme; las mujeres gritaban y se protegían la cabeza con las manos. Afortunadamente parece que no hubo heridos, a pesar de lo aparatoso del accidente. La fiesta continuó y el episodio proporcionó un nuevo tema de conversación y un recuerdo divertido una vez pasado el susto. 

Las vasijas eran numerosas y variadas en cuanto a forma, tamaño y material. Los egipcios frecuentemente mostraban en estos objetos de uso privado el gusto de personas sumamente refinadas. Las copas de oro y plata solían llevar piedras preciosas, especialmente esmeraldas y amatistas. Había jarrones de una o dos asas, adornados en ocasiones con cabezas de animales, y también los había grotescos y monstruosos. 

Mientras los invitados se entretenían con música, la comida se preparaba en la cocina. Como consistía en un abundante número de platos, llevaba bastante tiempo de preparar. Se elegía con frecuencia buey, cabrito, cabra o gacela; gansos, patos, codornices y otras aves. No solo había mucha carne en la mesa, sino también una interminable sucesión de verduras. Estas, junto con las lentejas, formaban parte de la dieta habitual en los hogares egipcios. Consumían las verduras crudas, o bien hervidas o estofadas. También se presentaba pescado en las mesas, sin cola ni aletas y cocinado de diversas formas. Entre las frutas, gustaban de higos, uvas y dátiles

El cordero estaba excluido de cualquier mesa tebana. Tampoco comían carne de oveja, ni servía como ofrenda. A pesar de que las ovejas abundaban en Egipto, en realidad las criaban para obtener lana. 


Todos se sentaban en torno a una mesa y mojaban pan en un plato colocado en el centro. Este plato se retiraba a una señal del anfitrión, y era sustituido por otros, cuyo número variaba. Mientras daban buena cuenta de ellos, un cono de cera perfumada se iba derritiendo sobre las cabezas de los comensales. Cuando los conos se consumían por entero, los servidores los reemplazaban. 

Ese día se había realizado la matanza para obtener la carne que iba a ser servida. Era costumbre llevar al buey o a cualquier animal elegido para la ocasión a un patio cercano a la casa, atarle las cuatro patas juntas y arrojarlo al suelo, donde era sujetado por una o más personas mientras el carnicero afilaba su cuchillo con una chaira atada al mandil. El carnicero le cortaba la garganta, y la sangre se recogía frecuentemente en un recipiente para utilizarla en la cocina. Después separaban la cabeza del tronco y desollaban al animal. Una vez despiezado, los trozos eran transportados en bandejas de madera, y el cocinero elegía los más adecuados. La cabeza se dejaba con la piel y los cuernos, y a veces se regalaba a algún pobre que a cambio había sujetado los bastones de las personas que acudían a pie. Pero cuando se trataba de animales sacrificados a los dioses, ningún egipcio, ni siquiera los más pobres, comían las cabezas. 

En una cocina grande el cocinero jefe tenía a varias personas a su servicio. Los ayudantes hervían agua en el caldero, cortaban y picaban la carne y preparaban los vegetales. 

Otros sirvientes traían los postres elaborados por los panaderos, que a veces amasaban la pasta con los pies tras colocarla en un gran recipiente de madera en el suelo. La masa era después preparada dándole la forma de diversos animales, de una hoja, un corazón o cualquier otra que dictara el capricho y la imaginación. 


Los egipcios nunca cometieron los excesos del Imperio Romano, pero el lujo fue notable con la dinastía de los Ptolomeos. Su afición por los placeres de la mesa, así como por la bebida, fue entonces inmoderada, e incluso utilizaban estimulantes para el apetito y repollo crudo para provocar el deseo de beber, animando así la continuidad del exceso. 

La mesa consistía en un pequeño taburete que sujetaba una bandeja redonda sobre la que se colocaban los platos. El taburete se sostenía sobre un pilar o pata que adoptaba con frecuencia la forma de un hombre, generalmente un cautivo que soportaba una losa sobre la cabeza. 

La comida se servía junto con el pan, que en las casas de los ricos se elaboraba a base de trigo, mientras que los más pobres se conformaban con cebada. No solía cubrirse la mesa con manteles, pero se limpiaba con una esponja o servilleta cuando se retiraban los platos. 

Los comensales se sentaban en el suelo, o bien en taburetes o sillas. No disponían de cuchillo ni tenedor, por lo que comían con los dedos, e invariablemente con la mano derecha. Se utilizaban cucharas de diversos tamaños y materiales para las sopas y otros líquidos. Algunas terminaban en un gancho que podía colgarse de un clavo, y eran numerosas las que se adornaban con motivos de flores de loto. 

Los egipcios eran un pueblo profundamente religioso, por lo que no se sentaban a la mesa sin dar gracias a los dioses. Según Herodoto, era también costumbre, durante las comidas o después de ellas, que un sirviente introdujera una imagen de madera de Osiris con forma de momia humana, tallada y pintada para resultar lo más natural posible, y que la mostrara a cada uno de los invitados para recordarles su mortalidad y la naturaleza pasajera de los placeres humanos. Era su particular “Carpe diem”: se los animaba a tener presente que su existencia era precaria, y que debían disfrutar de la vida mientras durase. Por eso el servidor iba repitiendo a cada uno: 

“Mira aquí, y bebe y alégrate, pues cuando mueras, esto serás”. 

Edwin Long - "Una fiesta egipcia", obra en la que el pintor recrea esta costumbre

Tras la comida volvía la música y los juegos. Actuaban acróbatas contratados y se regalaba un collar o premio similar al que hubiera obtenido más éxito. 

El banquete había comenzado a la hora a la que la flor azul del loto se abría en toda su amplitud, y terminaba al atardecer, cuando la flor se cerraba.


46 comentarios:

  1. Sabían disfrutar de los placeres de la comida y de la bebida. En realidad no hemos cambiado tanto, aunque me imagino qué dirían nuestros invitados de hoy si les untáramos la cabeza con aceite nada más llegar o les pusiéramos un cono de cera derritiéndose sobre sus lustrosas calvas.
    Un saludo.

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    1. No sé qué pasa que se han borrado las respuestas a sus comentarios.

      Le decía que sería curioso ver a algunos de nuestros amigos de esa guisa, desde luego. Estoy tentada a organizar una fiesta egipcia!

      Feliz tarde, monsieur

      Bisous

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    2. Me temo que alguno de esos invitados pondrán alguna excusa.
      Hay por ahí un dicho popular: "si te duele la cabeza, úntatela con aceite, si no se te cura, se pondrá reluciente."
      Otro saludo.

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  2. ¡A mi me gustaría que mis invitados se lavaran las patitas antes de entrar a mi fiesta! ¿Se lavarían los pies los panaderos para amasar el pan? ¿Por qué no comerían cordero los egipcios?

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    1. Madame, mi respuesta al suyo también ha desaparecido. No sé qué ha fallado. Bueno, le decía que está relacionado con sus dioses, con Amón, con el alma de Osiris y esas cosas. Supongo que para ellos era como comerse a una divinidad.

      Feliz tarde, madame

      Bisous

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  3. Me gusta la cultura del antiguo Egipto, pues la considero una civilización muy completa e interesante. Siempre es un placer descubrir cosas nuevas de esta cultura.

    Bisous Madame y un placer estar de vuelta.

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    1. Madame, el placer es mío al volver a recibirla. Se la echaba mucho de menos.

      Feliz tarde

      Bisous

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  4. Refinamiento no les faltaba.Y según explica, los anfitriones eran esmerados en la recepción y agasajo de los invitados. Una cortesía social que dice mucho de un imperio que con oscilaciones, duró cuatro mil años.
    En cuanto a los conos de perfume sobre la cabeza, un detalle elegante a la par que práctico.

    Bisous y pase usted una buenas semana.

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    1. Es uno de los detalles que pienso incluir en mi próxima fiesta. A ver cómo consigo yo los conos. Pero mis invitados estarán todos monísimos.

      Feliz tarde, madame

      Bisous

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  5. como siempre, venir por aquí nos abre los ojos sobre lo poco finos que somos y los tópicos que nos hemos ido tragando sobre todos los pueblos que nos precedieron.
    bisous!

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    1. No somos egipcios, no. Ahora todo resulta un poco más basto, y eso de la cortesía y la educación no está muy de moda.

      Feliz tarde, monsieur

      Bisous

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  6. Me encanta la cultura del antiguo Egipto, ya que me parece de las culturas más avanzadas, completas y maravillosas que pudo existir.

    Lo cierto es que leyendo como celebraban los banquetes, los invitados tenían que sentirse muy a gusto ya que no les faltaba un detalle para ello. Sobre la anécdota del muchacho que se pasó con el vino, me imagino la situación y tuvo que ser muy divertida.

    Magistral entrada, como siempre, madame ;)

    Que tengáis una feliz semana cargada de sueños cumplidos.

    Bisous

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    1. La anécdota seguro que se comentó durante semanas, pero menos mal que nadie murió de un infarto!

      Muchas gracias, madame. Feliz tarde de domingo.

      Bisous

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  7. Hola Madame:

    Detallado como siempre. Me gusta mucho la cultura egipcia. Me ha llamado la atención una cosa: La forma como los panaderos amasaban...Espero que se lavaran los pies, aunque el fuego mata todo ;D

    Besos Madame

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    1. A mí me recordó la forma tradicional de prensar las uvas. Los pies parece que se los lavaban, pero no crea que a mí me tranquiliza mucho. Los postres egipcios debían de saber a queso.

      Feliz tarde, monsieur

      Bisous

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  8. Es curioso que los pueblos de la antigüedad comiesen casi todos sin cubiertos, práctica que luego hemos sustituido para mancharnos menos. Pero en Egipto se nota más lujo y más refinamiento que en Roma. Qué bello lo de que la fiesta comenzase cuando se abre el capullo de la flor de loto (símbolo del Nilo) y finalice cuando se cierra la flor.
    Saludos cordiales, madame. Buena semana.

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    1. Eran detallistas, desde luego. Tenían sentido de la poesía. Un pueblo muy sabio.

      Feliz tarde de domingo, monsieur

      Bisous

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  9. En esto, como en muchos otros aspectos de la vida, hemos cambiado poco. Pan y espectáculo.
    Buen domingo.

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    1. Los banquetes variaban mucho dependiendo de la clase social a la que perteneciera el anfitrión, desde luego. No todos podían permitirse tales derroches y tal cantidad de servidores, pero aunque fuera modestamente, los egipcios no renunciaban a la diversión.

      Feliz tarde

      Bisous

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  10. Muy elaboradas estas comidas, Madame. Aunque no he podido evitar que me llame la atención eso de que amasaban con los pies, con lo golosa que soy no sé si hubiera disfrutado de los postres.

    Bisous

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    1. Yo creo que en ese tiempo hubiera sido menos golosa. Pero bueno, afortunadamente había comida donde elegir.

      Feliz comienzo de semana, madame.

      Bisous

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  11. Podrias cirtar la fuente de donde sacaste la informacion por favor?

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    1. Pues el caso es que este es el típico artículo que sé que me van a copiar: el antiguo Egipto es prácticamente infalible. Copian el artículo en sus páginas sin citarme, haciendo creer que lo han escrito ellos, y hasta incluyen las fuentes que yo cito, como si alguna vez las hubieran leído o se hubieran acercado siquiera a ellas. He dejado de exponer la bibliografía en dichos artículos, como una de las medidas de seguridad que adopto para poder demostrar que son míos, llegado el caso.

      Si usted precisa la bibliografía para causas más nobles, puede ponerse en contacto conmigo vía email si lo desea, y con mucho gusto le remitiré esa información.

      Feliz lunes

      Bisous

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  12. Entre las varias cosas con que me ha sorprendido la entrada, Madame, me quedo, sobre todo, con el hecho de cocinar la carne recién muerta. Con aves de corral o incluso cabritos no hay mayor problema, pero desde ya hace unos cuantos siglos no hay quien se coma un chuletón de buey - por ejemplo - sin que la carne haya asentado durante unos cuantos días. Y si el ave es de caza, la técnica base (faisandage) consiste en esperar hasta el inicio de la putrefacción.
    Tan interesante como siempre, Madame.
    Feliz semana.

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    1. Monsieur, debían de tener buen diente y buen estómago. O tal vez no comían chuletones precisamente.
      Pero mire, hombre, ya sé yo a quién pedir asesoramiento cuando organice mi fiesta egipcia! :)

      Feliz comienzo de semana, monsieur

      Bisous

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  13. Qué bonito Madame. Nunca saco tiempo para leerla, pero cada vez que lo hago me dan ganas de volver. Los egipcios eran cosa fina.
    Mis saludos.

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    1. Madame, qué grata sorpresa recibir su visita. Muchas gracias por su presencia y por su amable opinión.

      Feliz comienzo de semana

      Bisous

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  14. Buenos días madame:

    Unos esquisitos y refinados anfitriones.Estamos hablando de una cultura antigüa.Choca un poco eso de que amasaran el pan con los piés...claro! que el fuego, purifica los alimentos por decirlo de alguna forma.

    Me ha quedado un buen sabor de boca, después de leer esta reseña: los banquetes en el antiguo Egipto.

    Besos madame.



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  15. ...exquisitos y refinados.Disculpad madam:))

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    1. Menos mal que nos consta que los egipcios eran limpitos, pero aún así, lo de los pies en el postre no suene invitador precisamente, no. Yo he quedado un poco empachada, madame, jiji.

      Feliz lunes

      Bisous

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  16. Tanta obsesión por los perfumes, los inciensos y las mirras me da a mi que los comensales
    olían a zurrón de peregrino, y no me quiero imaginar lo de la cera derritiéndose por la cabeza,
    jesús que incomodidad...

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    1. Debo entender que monsieur no se apunta a una fiesta egipcia?? Bueno, le dejo que lo piense. Seguro que al final viene :)

      Feliz lunes

      Bisous

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  17. ¡Genial, Madame, como todo lo que producís! Quiero destacar un par de cosas de las muchas que me han llamado la atención: la comida entre la apertura y el cierre del loto azul, a modo de reloj brindado por la naturaleza, y el caso de las señoras fueran servidas por sirvientas femeninas o esclavas blancas quienes entregaban las flores al ocupar su asiento; lo que quiere decir que hubo otro tiempo en el color de la piel ocupaba una preponderancia inversa a la actual.
    En el fondo, Mademe, con sutiles diferencias, nos seguimos divirtiendo con los mismos elementos que antaño.
    Bisous

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    1. Muchas gracias, monsieur. Me hubiera gustado vivir entre un pueblo que es capaz de hacer coincidir el horario de sus fiestas con el de la flor de loto.
      En cuanto al color de la piel, tal vez no había la misma proporción entre invitados y esclavos.

      Pero sí, ya ve qué poco cambiamos en lo esencial en realidad.

      Buenas noches

      Bisous

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  18. Hola, a mi también me llamó la atención el asunto de los pies y además me pareció muy raro eso del repollo para facilitar la ingesta etilica. Mejor no lo difundamos. Besitos.Claudia.

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    1. Yo creo que como esto se difunda, va a aumentar considerablemente el consumo de repollo. Pero me resisto a creer que realmente pueda dar resultado!

      Buenas noches, madame

      Bisous

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  19. Las fiestas en en el antiguo Egipto se parecían mucho a las nuestras, salvo en algunos detalles, laro, como lo de verter un cono de ¿cera? sobre la cabeza. ¡Menudo pringue! ¿Y cómo eran capaces quitarse esa pasta después? Un tesmitmonio gráfico de primer orden para estudiar tales divertimentos son, sin duda, las pinturas que adornan las paredes de las tumbas.
    Un besito

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    1. Bueno, imagino que, si realmente se pringaban, con quitarse la peluca ya estaba arreglado, jiji.
      En efecto, gran parte de la información proviene de las pinturas en las tumbas.

      Buenas noches, madame

      Bisous

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  20. Interesantísimo madame. Lo de presentar a Osiris como momia humana para recordar a los comensales su mortalidad me ha parecido sencillamente genial. Debería instaurarse esa costumbre en la entrada de directivos de los bancos, por ejemplo, de las sedes de los partidos políticos, y de las miles de empresas corruptoras y corruptas que deben existir en este país. Por lo demás, prefiero mil veces que se me caiga encima la decoración del banquete, con tal de pasarlo bien, antes que escuchar las noticias. Besos y enhorabuena por esta entrada tan genial.

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    1. Ay, madame, si pudiéramos desahogarnos de alguna manera, fuera o no a la egipcia! Pero tal como están las cosas, lo único que nos dejan es esta sensación de impotencia.

      Muchas gracias, madame

      Buenas noches

      Bisous

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  21. Madame, fantástica entrada con la que nos deleita.
    Con su permiso, la paso por las redes sociales de la Corte.

    Feliz noche.

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    1. Por supuesto, madame. Muchísimas gracias.

      Buenas noches

      Bisous

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  22. Madame, todas sus historias me encantan, son tan amenas y nos hacen viajar en el tiempo, sobre todo veo que los egipcios eran tan modernos como nosotros, tan adelantados, seria interesante buscar las recetas de sus comidas y sus perfumes

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    1. Muchas gracias, madame. Tarea interesante la que usted propone, aunque sumamente difícil.

      Feliz día

      Bisous

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  23. Hola madame, soy Vanessa de Perú, tengo una duda se que a faraones y reinas sepultaban con sus esclavos pero por ahi lei que para ello antes de sepultar, se hacía un banquete en el que envenenaban a los esclavos y asi es como morian , usted sabe si esto es verdad?, quisiera saber como era este proceso, Saludos madame

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    1. Hola, Vanessa. La costumbre existió, en efecto, pero muy remotamente, durante la primera dinastía. Más adelante se conformaron con enterrar imágenes que representaban a esos esclavos. Ignoro si se seguía siempre el mismo procedimiento para matarlos, o si podría ser que en algún caso se los llegó a enterrar vivos.

      Feliz domingo

      Bisous

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"El pasado es un prólogo" (William Shakespeare)