viernes, 11 de enero de 2013

Costumbres de los Hititas


Las mujeres tenían gustos sencillos en cuanto a su atavío: no les gustaba llevar joyas, aunque en los últimos tiempos las reinas se adornaban con mayor profusión. Las hititas vestían con decoro una túnica plisada, larga hasta los pies y ajustada a la cintura, y utilizaban mantos largos. Sobre la cabeza colocaban una tiara cilíndrica. De ella pendía un velo con el que podían ocultar el rostro. Este velo se consideraba un signo de distinción reservado a las mujeres nobles, quedando prohibido su uso a las esclavas o prostitutas. Sin embargo las mujeres jóvenes, pertenecieran o no a la aristocracia, solían llevar la cabeza descubierta. 

El historiador Ángel Montenegro nos describe cómo era físicamente este pueblo en su obra El Imperio Hitita. Afirma que los hombres hititas lucían largas melenas de cabello castaño y fino, de un tono que sugiere que podría haber sido intensamente rubio durante los primeros años de edad. De frente alta y perfil griego, preferían llevar la cabeza descubierta, pero a veces usaban un gorro aplastado que podía prolongarse con un rabo que caía flotando sobre los hombros. No se afeitaban el cráneo ni utilizaban peluca. A diferencia de los egipcios, sus peinados no eran complicados, excepto en la última época. Hasta el año 1200 a. C. solo el rey lucía una barba postiza, algo que también caracterizaba a los dioses, y cubría su cabeza con un birrete cuando actuaba como sumo sacerdote. 

El cuerpo de los hititas era fuerte y musculoso. Lo corriente era que caminaran descalzos si el terreno lo permitía, pero para atravesar los pasos montañosos nevados calzaban botas altas de puntera curvada. Vestían túnicas de manga corta hasta la mitad del muslo, y las ajustaban mediante cinturones en los que introducían la espada. En ocasiones dioses y reyes aparecen cubiertos apenas con un paño, pero solo a las divinidades de ambos sexos se les permitía mostrarse desnudos. En cuanto a los soldados se protegían con una túnica larga que ajustaba según su gusto. 


En fechas muy señaladas celebraban banquetes que llegaban a durar varios días seguidos. Entonces comían y bebían recostados sobre las alfombras, ante unas mesas bajas en las que se iban colocando los alimentos. Los hititas amaban el baile. La mayoría de los guerreros eran muy aficionados a la caza, y como armas utilizaban el arco y la lanza o jabalina. Otras diversiones eran el boxeo, la esgrima y el tiro con arco. Pero las competiciones con carros de guerra estaban reservadas a los más acaudalados, puesto que resultaban muy caros. 

Las ciudades disponían de unas tierras que se entregaban al heredero de una persona asesinada. Los propietarios de un terreno lo ponían al amparo de los dioses, para lo cual se convocaba al sacerdote. Este degollaba un carnero en el altar de sacrificios y realizaba una ofrenda de diez panes y una libación de cerveza. Se entendía que de este modo el lugar quedaba libre de cualquier maleficio, al tiempo que se reconocía al propietario. Si se vendía el terreno, era preciso repetir el ritual de consagración, porque los hititas consideraban que el favor de los dioses era personal e intransferible. En esta segunda ocasión se ofrecía un pan cocido bajo ceniza a las dos divinidades principales: la diosa Sol de Arinna y el dios de la Tempestad. 

Si las tierras quedaban abandonadas, pasaban a ser propiedad de quien se comprometiera a cultivarlas. Se pretendía con ello crear familias de agricultores, puesto que era el mejor medio de asegurarse alimentos para todo el reino. La tierra era trabajada por agricultores libres ayudados por esclavos que eran asignados por el rey entre los prisioneros capturados. La esclavitud era especialmente dura, puesto que el amo tenía derecho a decidir sobre la vida y la muerte


La vivienda hitita causa impresión de ser provisional. La piedra utilizada para el basamento no era tallada; las paredes se hacían con adobes entramados con madera, y los tejados estaban hechos a base de ramajes y caña de tal manera que resultara impermeable a la lluvia, pero muy vulnerable al fuego. No contaban con pórticos ni con vestíbulos. Como a través de las paredes se filtraba el aire y el frío, en invierno se reforzaban con gruesas maderas fáciles de desmontar. En las viviendas de dos pisos, muy comunes en las ciudades, se utilizaba una escalera móvil para acceder al superior. 

El mobiliario era sobrio: camas, arcones, mesas, sillas y cofres eran de madera lisa. Rara vez aparecían pintadas o decoradas. Sobre el suelo se extendían pieles de oveja y de cabra para protegerse del frío, y sobre ellas se encendían braseros de arcilla cocida. Las camas se situaban muy altas, para protegerse de la humedad. Los hititas subían a ellas mediante taburetes o bancos. 

Los utensilios domésticos eran escasos: una tinaja de cerámica medio sepultada en el suelo en la que se conservaban los alimentos, y grandes vasijas para el vino y la miel. Había molinos de trigo, con los que las esclavas majaban el grano. Era en los templos, en el palacio del rey y en las casas de los nobles donde se encontraban los objetos artísticos. 

El territorio que habitaban los hititas era montañoso y semidesierto. Los ríos eran escasos, por lo que les fue preciso construir diques, canales y embalses para los campos de cultivo. Nunca consiguieron producir suficientes cereales, de modo que se veían obligados a importar grandes cantidades de Egipto y Siria. Contaban con puertos cuya única misión era la de recibir estas mercancías, pero ellos, curiosamente, nunca se asentaron en la costa. 


Este pueblo se dedicaba fundamentalmente al cultivo de las leguminosas y los árboles frutales. Destruir de modo intencionado un huerto estaba severamente castigado, y por cada árbol destruido, el culpable debía pagar casi diez veces su valor, además de encargarse de replantarlo. También cultivaban hierbas, plantas medicinales y condimentos. Una de las más cotizadas era el azafrán, cuya cosecha celebraban con fiestas. 

El árbol favorito era el olivo. Aunque las aceitunas se utilizaban también como alimento, su mayor utilidad era convertirlas en aceite, que servía para el alumbrado y para ungüento además de en la cocina. También la vid era popular, pero no por la uva, sino por el vino, cuya calidad era excelente y exportaban a los países vecinos. 

Entre los animales domésticos destacaba el cerdo, por lo fácil que resultaba alimentarlo y el gran provecho que se podía extraer de él. De los animales obtenían productos lácteos, piel y lana, lo que dio lugar a la aparición de prestigiosos artesanos. Apreciaban tanto las cabras y las ovejas que incluso esculpían estatuas representándolas. Los pastores nómadas estaban exentos de incorporarse al ejército, porque se consideraba que su trabajo era más importante. 

Sus montañas eran ricas en minas de plata, plomo y cobre. Como sabían extraer los minerales, comenzaron a disponer de armas muy poderosas. Este poder aumentó cuando encontraron las minas de hierro, lo que les dio el predominio militar a lo largo de dos siglos. La extracción y fabricación del hierro era considerado alto secreto… pero alguien se lo robó. 


La esperanza de vida, pese al prestigio de sus médicos, no era larga, ni siquiera en el seno de la familia real, pero la práctica de la medicina era una labor muy respetada. Los médicos hititas frecuentemente traspasaban sus fronteras, mientras que otros llegaban desde Egipto o Babilonia, a veces para prestar sus servicios en la corte. La mayoría de ellos eran hombres, pero también hubo alguna mujer

Eran también mujeres las que asistían en los partos, y las encontramos en otras profesiones fuera del ámbito doméstico: molineras, cocineras, tejedoras, posaderas, cantantes o bailarinas. Con frecuencia sus puestos dependían financieramente del palacio o del templo. Pero, aunque parece que hubo un tiempo en el que prevaleció el matriarcado en Anatolia, la familia era patriarcal. El novio pagaba el precio por la novia, y si el esposo sorprendía a la esposa cometiendo adulterio, tenía derecho a decidir su destino. 

El rey era el gobernante supremo, ostentaba el mando militar y judicial y era el sumo sacerdote. En torno a él existía una clase de nobles y dignatarios que poseían un poder considerable y estaban en buena medida relacionados con el rey mediante vínculos de sangre. El gobierno de las provincias y ciudades más importantes era asignado por el rey a miembros de su propia familia, si bien a partir de un momento el privilegio se extendió a aquellos que se habían convertido en parientes mediante matrimonio. Existía el juramento de fidelidad, que debía de ser renovado por el sucesor. Los nobles poseían grandes señoríos, con sus campesinos y artesanos, que pagaban una renta en forma de servicios prestados. 

El Estado hitita era una organización militar en el que la vida cotidiana se regulaba por ley. Las leyes se iban modificando para adaptarse a las nuevas costumbres, y en general los castigos eran bastante suaves, optando en la mayoría de los casos por fuertes multas. En tiempos primitivos se establecía el descuartizamiento para los culpables de un delito relacionado con la agricultura. Otros crímenes graves eran la violación y, en el caso de los esclavos, la desobediencia. 


Bibiliografía: 
Los Hititas – Carter Scott 
Life and Society in the Hittite World – Trevor Bryce 
The Hittites and Their World – Billie Jean Collins 
Historical Dictionary of the Hittites - Charles Allen Burney 
allaboutturkey.com/hitit.htm
El Imperio Hitita – Ángel Montenegro 
Private Life Among the Hittites – Fioirella Imparati
The Socio-economic Roles of Women in Mycenaean Greece: A Brief Survey From Linear B Tablets – Billigmeier y Judy Turner 

24 comentarios:

  1. Me encanta esta civilización. Mi árbol favorito también es el olivo. No me gustan las joyas. No me gusta llevar nada en la cabeza.
    Y siempre me han gustado las camas altas (literas)
    La mujer esta bien considerada en esta cultura.
    Jiji igual tengo algún antepasado hitita.
    He disfrutado de la lectura madame.
    Bisous y buen finde

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    1. Pues igual tiene usted genes hititas, madame. Por qué no? Pero no se crea que las mujeres estaban tan bien consideradas. No había precisamente igualdad, aunque no les estaba vedado el acceso a muchas profesiones, lo que ya era algo.

      Buenas noches, madame, feliz finde.

      Bisous

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  2. Muy detallado Madame.Conozco muy poco (casi nada) de los hititas. Me interese por está civilización cuando jugaba un juego de PC de estrategia llamado Age of empire.

    Besos madame. Ando ido completamente...

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    1. Monsieur, qué cosas! Le gente jugando con hititas! Nunca lo hubiera imaginado :)

      Buenas noches y feliz fin de semana

      Bisous

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    2. Como toda civilización tenía sus cosas buenas y cosas malas. ¿Se imagina Madame, que se castigara hoy con tanta dureza a quien destruye un árbol? Y me encantó eso de compensar al hijo de un asesinado cediéndole tierras.
      Muchsas gracias y feliz finde.

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    3. Pues a lo mejor había que recurrir más a eso de las grandes multas para destructores de la naturaleza. Yo creo que iba a dar buenos resultados. Si saliera más caro, seguro que algunos se lo pensaban dos veces.

      Feliz finde también para usted, madame.

      Bisous

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  3. Los hititas me suenan por mis lecturas de los egipcios y por la Biblia, si no recuerdo mal(si, la he leído cuando era joven y no era lectura tan santa como me decían). Me encantan los pueblos antiguos. Aunque las mujeres casi siempre estábamos en desventaja, hay un no se qué que me atrae para saber mas=)
    Saludos, Madame.
    Feliz fin de semana.

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    1. Y en desventaja seguimos, madame. Pero sí, los pueblos antiguos tienen un atractivo especial. Emana de ellos un misterio que invita a averiguar.

      Feliz domingo

      Bisous

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  4. Por lo que se observa eran un pueblo bastante preparado y muy sociable dentro de la rigidez de sus leyes aveces con suma razón.


    Muy interesante esta reseña madame.

    Abrazos.

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    1. Sí, no parece que estuvieran mal organizados. Sabían cómo suplir las deficiencias y explotar sus recursos.

      Gracias, madame, feliz domingo

      Bisous

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  5. Decís, Madame, que no les gustaba llevar joyas; hoy no las usan las damas más que en momentos muy restrictivos por motivos de seguridad.
    "Por cada árbol destruido, el culpable debía pagar casi diez veces su valor". Algo de esto se debería implantar entre nosotros, así acabaríamos con tanto pirómano. En general, Madame, me ha encantado cada una de las curiosidades que vos nos contáis, cosas que hablan del hacer y el sentir de un pueblo.
    Bisous

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    1. Ya lo creo que se debería implantar algo así. Además de ese modo se podría dejar de sangrar a impuestos a quien no tiene culpa de nada, y hacer pagar a los indeseables que cometen desaguisados.

      gracias, monsieur, feliz domingo.

      Bisous

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  6. Un pueblo que tuvo que sobrevivir en unas condiciones muy duras. De él no conocemos tantas cosas como ocurre con los egipcios o los babilonios, por lo que me parece admirable esta entrada. Me ha llamado la atención lo "ecologistas" que eran en lo referente a la defensa de la naturaleza, en realidad una forma de asegurarse la conservación del medio que le permitía vivir en zonas realmente hostiles.
    Un saludo y feliz fin de semana.

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    1. Eran sensatos, mucho más que nosotros. Daban su justo valor a la naturaleza y ponían los medios para tratar de conservarla.

      Gracias, monsieur. Feliz domingo.

      Bisous

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  7. Sus costumbres eran rudas, ya que se trataba de un pueblo guerrero y vivían en un ambiente hostil, poco amigos de florituras, aunque no desperdiciaban la ocasión de festajar esos banquetes durante varios días; costumbres muy parecidas a otros pueblos de la antigüedad. Lo que esta muy bien era el quedarse las tierras todos los que se comprometían a cultivarlas.
    Que tenga muy buen fin de semana, madame. Bisous.

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    1. Al fin y al cabo la alegría poco tiene que ver con lujos y joyas. Basta un buen banquete, bailes y cánticos durante varios días.

      Feliz domingo también para usted, monsieur.

      Bisous

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  8. Veo que eran muy austeros y sabían valorar la importancia de la agricultura y la ganadería. Siempre los he relacionado con la conquista del imperio egipcio, gracias a la superioridad de sus armas.
    Muy interesante, madame. Me encantan los pueblos de la antigüedad.
    Un saludo.

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    1. Sus prioridades parecen bastante sensatas. No se perdían en lo superfluo.
      Lamentablemente para ellos, otros llegaron a alcanzar el secreto de su poderío militar. Al parecer ningún secreto se puede guardar para siempre.

      Muchas gracias, monsieur. Feliz domingo.

      Bisous

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  9. Interesante como siempre, Madame.
    Veo entre su bibliografía a Carter Scott, un autor del que yo también poseo algunos libros... pero del que no he podido encontrar casi información. Casi me da la impresión de tratarse de un seudónimo colectivo.
    Feliz fin de semana, Madame

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    1. Efectivamente Carter Scott es muy misterioso. No es su verdadero nombre, desde luego. Ahora bien, lo que ya no puedo decirle es si es colectivo o no. En cualquier caso, no es muy fiable. Siempre hay que contrastar lo que dice, por si las moscas.

      Feliz domingo, monsieur

      Bisous

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  10. Madame, qué hombres y mujeres tan austeros. En realidad en este repaso a los hittitas, uno se da cuenta de lo mucho en común que tenían con otras civilizaciones. Suerte de las minas de plata y hierro (y sus secretos). En fin, un placer este paseo por la historia, fuente de fuentes.
    Buen domingo helado.

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    1. Eran gente práctica, pero no renunciaban a las diversiones. En realidad no hace falta mucho más para ser feliz.

      gracias, monsieur. Feliz domingo.

      Bisous

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  11. Me ha sorprendido, los veo sensatos en cuanto a su relación con su entorno. En ese aspecto demostraron inteligencia. Muy interesante esta entrada, me gusta conocer estos detalles de los pueblos antiguos.

    Bisous

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    1. Parecen un pueblo con bastante sentido común. Sabían no perder de vista lo esencial.

      Muchas gracias, madame.

      Bisous

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"El pasado es un prólogo" (William Shakespeare)