jueves, 3 de enero de 2013

Anne Hyde, Duquesa de York (II)


El escándalo continuaba en la corte británica, porque nadie sabía que el duque de York ya se había casado. Anne Hyde no encontraba comprensión ni siquiera entre los suyos: su padre, después de proponer que la encerraran en la Torre, dio instrucciones a su mujer para que no se le permitiera abandonar sus aposentos y no se sentara a comer con el resto de la familia. Afortunadamente para la joven, su madre se compadeció de ella y la ayudaba a encontrarse en secreto con Jacobo. 

Después de la boda el duque continuó albergando dudas acerca del honor de su esposa. Debido a ello, y a la feroz oposición de su madre, no se decidía a presentar públicamente a Anne como su mujer. La reina Enriqueta María había manifestado su disconformidad con la boda de su hijo de todas las formas posibles. Desde París, donde residía, escribió amenazando con acudir personalmente para hacer cuanto estuviera en su mano e “impedir semejante deshonor para la Corona”. Y, en efecto, allá se presentó, haciendo patente su indignación “con su natural pasión”. Jacobo no tuvo valor de enfrentarse al tremendo carácter de su madre; le negó que se hubiese oficiado el matrimonio, le pidió perdón “por haber depositado sus afectos en forma tan irregular” y le aseguró que todo había terminado y que ni siquiera pensaba ya en la señorita Hyde. 

El padre de la duquesa trataba de aplacar a la reina ayudándola a pagar las numerosas deudas contraídas durante el exilio, pero Enriqueta no se avino a reconocer a Anne como su nuera hasta que intervino el cardenal Mazarino y la persuadió para que se reconciliara con sus hijos. 

Enriqueta María de Francia

La situación se había hecho insostenible cuando un día, a finales de diciembre de 1660, el duque se decidió a resolverla. Llamó a Berkeley y al conde de Ossory a Worcester House. Allí los recibió en los aposentos de su esposa, que aguardaba con semblante pálido y lágrimas en los ojos. Jacobo se volvió entonces hacia ellos y les dijo: 

—Puesto que sois los dos caballeros a quienes más estimo en la corte, deseo que seáis los primeros en tener el honor de presentar vuestros respetos a la duquesa de York. Aquí está. 

Ambos hombres la contemplaron atónitos. Berkeley nunca hubieran apostado por ese final, que le dejaba en tan mal lugar: él y su camarilla habían llegado al extremo de ofrecerse a reconocer como suyo el hijo que esperaba Anne, o al menos a declarar públicamente que habían tenido intimidad con ella, para así librar a Jacobo de sus obligaciones. Mudos de asombro, lo único que pudieron hacer en esos momentos fue postrarse de rodillas y besar la mano de la duquesa. 

Al día siguiente el matrimonio se anunció públicamente. La corte acudió a cumplimentar a Anne Hyde, y Berkeley no vio otra salida que confesarle a Jacobo que aquellas historias que ponían en entredicho el honor de la duquesa habían sido meras invenciones, fabricadas para intentar sacarlo del atolladero en que se encontraba. 

El día de Año Nuevo Enriqueta se tragó sus opiniones, recibió a Jacobo y a su esposa con “mucho respeto y honor”, y trató a Anne “como si siempre le hubiera agradado”. Dijo que comprendía que el asunto que tanto la había ofendido era un hecho consumado, y por tanto de nada serviría continuar oponiéndose. 

Jacobo Estuardo, Duque de York

La reina amadrinó a su nieto en la ceremonia de bautismo. Al pequeño se le impuso el nombre de Carlos por su padrino, el rey de Inglaterra, y recibía el título de duque de Cambridge. Lamentablemente el niño fallecía meses después. De haber sobrevivido, su existencia hubiera sido muy complicada, porque al haber nacido tan solo un mes después de la boda, ya había comenzado a discutirse acerca de su legitimidad. Para tratar de atajar el problema, la pareja había hecho público el compromiso formal contraído en Breda el 24 de noviembre de 1659, con la pretensión de que se considerase esa fecha como la del inicio de su matrimonio, pero sus esfuerzos no habían servido de mucho. Pepys escribió por entonces un comentario muy cruel: “Esta noche he oído decir que el hijo del duque de York ha muerto, lo que creo que complacerá a todo el mundo; y también he oído que el propio duque y su señora no están muy apenados por ello”. 

Entre el pueblo el enlace había generado un malestar que no terminaba de disiparse. A la gente no le gustaba esa unión que había situado tan por encima de ellos a un hombre de los orígenes de Hyde. Consideraban a Anne y a su padre muy poca cosa para estar tan próximos al trono. El disgusto de la familia de Jacobo no era menor. Tan solo el rey la apoyaba; el resto de sus miembros la despreciaba, en especial la Princesa de Orange, quien dijo que nunca aceptaría por cuñada a una antigua dama de honor que en un tiempo había “permanecido detrás de su silla como cualquier servidora”

Curiosamente, con el tiempo Anne encontró mayor simpatía en quien inicialmente más ferozmente se había opuesto a su entrada en la familia: su suegra. Enriqueta se sentía muy mortificada por el comportamiento infiel de sus hijos, y le inspiraba lástima el sufrimiento que ello causaba en su nuera. 

Anne Hyde, Duquesa de York

La duquesa de York tenía buenas cualidades. Gramont la describe como una mujer poseedora de coraje, inteligencia y gran energía. Animaba las artes y la literatura; fue mecenas del pintor Sir Peter Lely y estaba dotada de cierto talento literario. Su ingenio le atrajo algunas amistades entre aquellos que habían partido de ser sus enemigos. Controlaba los gastos de su esposo, aunque hay que decir que no hacía lo mismo con los propios, entre los que no menudeaban las joyas. Anne era sumamente orgullosa, y su gran tormento fueron los celos. Ocasiones sobradas le dio Jacobo para despertarlos. Ella era indolente, y como se consolaba de las infidelidades de su esposo con los placeres de la mesa, con los años su buen apetito le hizo ganar mucho peso. 

La primera mujer a la que el duque de York prestó más atención de la debida fue Lady Carnegie, hasta que el marido de la dama pronto tomó cartas en el asunto e indujo a Jacobo a mirar en otra dirección. Fue entonces cuando se encaprichó de Margaret Brooke, que más adelante iba a causar a Anne Hyde un doble problema, como veremos; pero en esos momentos se interpuso Lady Chesterfield, que se había fijado el objetivo de conquistarlo y se empleó con afán a la tarea hasta cobrar la pieza. Toda la corte se enteró, y eso fue más de lo que Anne pudo soportar. Tuvo una fuerte discusión con su esposo, se quejó a su padre y finalmente acudió ante el rey para denunciar lo que estaba ocurriendo. Armó tal alboroto que el marido de la dama, el último en enterarse, por fin conoció la magnitud de su desgracia. El caballero, a pesar de que él mismo no era precisamente un ejemplo de fidelidad, se llevó a su esposa al campo y no le permitió regresar jamás a la corte. Allí permaneció recluida Lady Chesterfield hasta su prematuro fallecimiento en 1665.

Continuará

36 comentarios:

  1. Madame, esta pobre niña es digna personaje de una buena novela histórica. Y vaya cosa con la suegra y el caracter debil del marido.
    Hay dos cosas que veo:
    1. Lo que unos llaman hipocresía otros le dicen diplomacia.
    2. La mujer es la que peor lleva las de perder en las infidelidades, tanto si es la coronada como la que interviene en la coronación. Y eso hasta ahora no ha variado demasiado. Mire lo que pasó con la niña de Blancanieves/Crepusculo/odiosaspeliculasejem ejem
    Saludos=)

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    1. Bueno, supongo que podríamos llamar así a la diplomacia, sí. En realidad es pura hipocresía pasada por el tamiz de la política.

      Ay, madame, si la mujer llevara las de perder solo en eso! Se nos ha impuesto la ley del embudo demasiadas veces y durante demasiado tiempo.

      Buenas noches

      Bisous

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    2. Ejem, no he entendido lo del embudo...

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    3. Ah, perdón madame, jiji. La ley del embudo, o sea, "lo ancho para mí, lo estrecho para ti". Es la ley que los hombres siempre han aplicado a la mujer.

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  2. Que vida dislocada la de los caballeros y también la de algunas damitas de la corte. Pobre Duquesa de York, con lo que le costo conseguir casarse con Jacobo, no merecía ser tratada tan mal.

    mariarosa

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    1. Claro, cuando se prometieron la situación era diferente, y los Estuardo no tenían la misma importancia. Entonces no hubiera sido tan grave, pero cuando Carlos alcanzó el trono la cosa cambió, y Anne resultaba inaceptable a todo el mundo. Eso tuvo que causarle gran sufrimiento.

      Buenas noches, madame

      Bisous

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  3. hay que ver qué cosas. la que montan para ver si es o no es su mujer, si se puede o no se puede casar con ella, y una vez que ya se han casado, ala, a la vida loca. tanto esfuerzo para malbaratarlo.
    al fin es viernes, madame.
    espero que lo disfrute.

    bisous!

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    1. Más que para ver si puede o no puede casarse con ella, para ver si puede o no puede escaquearse.

      Sí, monsieur, hemos sobrevivido a otra semana y por fin llega el viernes.

      Feliz finde

      Bisous

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  4. ¡Pobre Anne! Si lo llega a saber tal vez hubiese respondido con un puntapié a las primeras miradas amorosas del joven Jacobo.

    Feliz fin de semana, Madame

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    1. No sé, las hay muy obstinadas. Pero yo creo que hubiera hecho mucho mejor en responder con ese puntapie.

      Feliz fin de semana, monsieur

      Bisous

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  5. ¡Ay, Jacobo, cuántas madres han impuesto su carácter sobre sus hijos! Es una pena que no viva el cardenal Mazarino para que ayudara a reconciliar a Tita Cervera con su hijo y nuera. ¡Cuánto debió sufrir Ann por parte de su suegra, de los cortesanos y de su propio esposo! Me pregunto si le mereció la pena picar tan alto para cosechar tanto sufrimiento.
    Bisous

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    1. Lo que pasa que el cardenal Mazarino tendría que pagarle también una pensión a Tita, igual que se la pagaba a Enriqueta. Me parece que de otro modo no iba a funcionar la mediación.

      Feliz fin de semana, monsieur

      Bisous

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  6. Sin duda alguna el coraje de esta mujer es para admirar. Valiente como ella sola y dotada de una paciencia infinita para lograr su objetivo si es que tuvo alguno prefijado.
    Bisous

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    1. Me imagino que su objetivo era Jacobo, desde luego. Pero no sé si a ese precio le mereció la pena.

      Feliz fin de semana, madame

      Bisous

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  7. Interesante esta reseña me he tenido que poner al día madame: ya que me ausenté unos días y casi no me entero.-Es una gozada ver el coraje de esta mujer que tanto se le humilló.

    Esperando con impaciencia la III parte de estas intrigas e infidelidades.

    Madame desearle que a lo largo de este recien estrenado Año nos siga deleitando con sus entradas y que todas sus prespectivas se realicen.

    Bisous.

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    1. Muchas gracias, madame. Espero que haya comenzado bien el año, y que lo continúe aún mejor.

      Feliz fin de semana

      Bisous

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  8. Aguante y mucho cuajo para soportar al casquivano Jacobo. Desde luego, Anne representa muy bien ese tipo de mujer, incombustible, que no solo ha de soportar los recelos provocados por el ascenso social venido de matrimonio, también saber pasar por alto las infidelidades y otros desaires del marido, cosa que ya es la guinda. Vamos, un temperamento de superviviente social.

    Bisous y que los Reyes Magos premien su excelente blog, con más lectores y con el aprecio de todos su seguidores.

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    1. Supongo que encontraría sus compensaciones en el status, algo en el que se encontraba bastante cómoda. No era mujer que temiera demasiado las opiniones ajenas, lo que la ayudó bastante.

      gracias, madame. Espero que los Reyes Magos sean generosos también con usted.

      Bisous

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  9. ES raro que Jacobo se dejara controlar en cuanto a los gastos, cuando parece que hacía lo que le venía en gana. Al fín cada uno satisfacía sus apetitos como mejor podían, ella comiendo y él...ya que acabo de venir de su otro blog, con "frescura".
    Beso su mano.

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    1. Pues no, él no hacía exactamente lo que le venía en gana. Su mujer lo dominaba en todo excepto en esos asuntos de faldas, que fue lo único que no pudo conseguir de él. En todo lo demás, como se decía en la época, "lo llevaba de la nariz". Anne tenía un carácter mucho más fuerte que el de Jacobo.

      Feliz fin de semana, monsieur

      Bisous

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  10. Siempre siempre igual, madame, con el maldito honor por bandera; y que manía con encerrar a la gente en la Torre de Londres... Este mujer demuestra tener un valor inconmensurable, decidida y segura, abnegada y con mucha entereza.
    Que los hados y los magos le sean muy benévolos mañana; bisous, madame.

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    1. Ya, eh? Ni que no tuvieran otros lugares en los que encerrar a la gente. Tenían muchos, pero no sé qué encanto especial veían a la Torre para estas cosas.

      Gracias, monsieur, igual para usted.

      Buenas noches

      Bisous

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  11. Admirable el coraje y el valor de esta mujer.
    Buenas tardes, madame

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    1. Carácter sí que tenía, desde luego. En realidad no se derrumbó. Otra no hubiera aguantado.

      Buenas noches, monsieur

      Bisous

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  12. ¡Que extraordinarias las vueltas del destino de Anne Hyde!
    Extraordinario que un mujeriego como el Duque de York se haya casado con ella. Extraordinario que James al fin se puso los pantalones y la presentó como debía. Extraordinario que el pueblo la despreciara más que la nobleza Extraordinario que al final su suegra pasara a tenerle cariño. Habla muy bien del carácter de la Duquesa.

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    1. El pueblo podía creer que debía hacer reverencias a personas que les habían enseñado desde siempre que eran "superiores". Pero no veían motivo para tener que hacerlas también a un igual. La cosa tiene su lógica.
      Sí, curiosamente logró ganarse a su suegra, y a muchos de los que comenzaron siendo sus enemigos. Era mujer de fuerte personalidad.

      Buenas noches, madame

      Bisous

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  13. querida Madame paso a dejar mis saludos de Navidad y del año que comienza, pido salud, paz y trabajo y dejo mi abrazo de amistad, todo para ud.

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    1. Muchas gracias, madame, igualmente para usted. Espero que el año haya comenzado con buen pie y le depare agradables días y mucha felicidad.

      Buenas noches

      Bisous

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  14. Hola Madame:

    La duquesa demuestra coraje a pesar de todo...Una dama valiente. Imagino un final impactante para esta historia.

    Besos...Despite total

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    1. Pues en realidad el final no fue impactante, no. Pero fue una vida repleta de acontecimientos importantes. Estaba en el lugar preciso en el momento preciso.

      Feliz fin de semana, monsieur

      Bisous

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  15. En el otro blog una vez le comenté que había visto la miniserie de la BBC sobre Carlos II de Inglaterra " El poder y la pasión". Justamente muestran este episodio que acá nos narra. Es una reproducción tan rigurosa que hasta los actores dan el phisic du rol. Excelente producción.¿ La vió? Besitos. Claudia.

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    1. No, madame, pero sí que he visto imágenes, y la caracterización es buenísima. Está muy logrado. He tomado algunas imágenes para ilustrar la corte de vez en cuando :)

      Feliz fin de semana

      Bisous

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  16. Una mujer con coraje, valor y amplias dosis de probada paciencia.
    Que los reyes de oriente -porque éstos de por aquí no creo- sean magnánimos y generosos en sus regalos dentro de unas horas.
    Saludos.

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    1. No sé por qué me parece que este año los camellos van a viajar más ligeros. Ya veremos.

      Feliz fin de semana, y a ver si se portan bien los reyes con usted.

      Bisous

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  17. Una vida bastante "movida" la de esta mujer. Vamos a ve como sigue la historia.

    Bisous

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    1. Siempre estuvo en primera fila, en el exilio y el auge de los Estuardo. Y sin embargo, pocas veces fue protagonista.

      Bisous

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"El pasado es un prólogo" (William Shakespeare)