jueves, 6 de diciembre de 2012

Los indignados de Carlos V

Carlos V y el banquero Jacobo Fugger

En el año 1538 las Cortes formaron una comisión de nobles españoles para estudiar la necesidad de un nuevo impuesto en Castilla. La comisión decidió finalmente que si el emperador recortaba gastos, no sería necesario el impuesto. Para evitarlo, recomendaban a Carlos V reducir el gasto de su corte y liberarse de sus ruinosas obligaciones en el extranjero. 

Y es que la corte y los gastos personales de Carlos representaban aproximadamente la sexta parte del total. El emperador era aficionado a los torneos, cacerías y bailes de máscaras, diversiones que no salían baratas. A ello había que sumar el dispendio que supuso la ceremonia de su coronación, y su desmedida tendencia a coleccionar y regalar piedras preciosas

El aumento de los compromisos europeos del emperador y el elevado coste del abastecimiento militar, hacían que cada vez hubiera que gastar más en guerra y defensa. El crecimiento del gasto militar supuso un mayor gravamen en casi todos los territorios de Carlos, aunque Alemania resultó menos afectada que el resto. Nápoles, los Países Bajos y España eran quienes tenían que proveer los fondos que la Dieta se resistía a conceder en Alemania. 

En 1540 el virrey de Nápoles advertía al emperador que las fuertes y continuas exacciones fiscales habían reducido a la población a la condición de animales salvajes. 

Carlos V

En cuanto a los Países Bajos, disfrutaban de un comercio muy próspero que los convertía en la entidad económica más poderosa del Imperio europeo de Carlos V. A pesar de ello, en 1536 los Estados Generales se declararon “insuficientemente ricos para financiar al emperador en sus conquistas de Francia e Italia”. Hubo motines y revueltas, la más grave de las cuales tuvo lugar en Gante en 1539. 

Al año siguiente, en una carta a su hermano Fernando, Carlos escribía: “Nadie me sostiene excepto mis reinos españoles”. La consecuencia fue que al final de su reinado la deuda castellana era cuatro veces mayor que la de los Países Bajos. 

Viendo que el pueblo llano no podía soportar nuevas cargas, el emperador comenzó a vender tierras de realengo, es decir, pertenecientes al patrimonio real; hizo empréstitos y requisó cargamentos de metales preciosos del Nuevo Mundo. 

La enorme contribución de Castilla para financiar su Imperio nunca era suficiente. Carlos V estuvo endeudado desde el principio, y los banqueros le empujaban a acumular dicha deuda: los Welser, Gualteroti, Espinosa y los Fugger de Augsburgo. El procedimiento era el siguiente: los banqueros adelantaban el dinero al emperador. El banco acordaba pagar a través de un agente o letras de cambio a un representante de Carlos V en el extranjero. El banco podía ser reembolsado en la Bolsa de Amberes o en cualquiera de las grandes ferias que se celebraran en la península Ibérica entre la primavera y el otoño. 


Pero Carlos normalmente retardaba los pagos, y para resolver el inconveniente de los atrasos los banqueros añadían un “gasto de tramitación” a la suma que se les adeudaba. El crédito del emperador era como la prima de riesgo: iba indisolublemente unido a su fortuna política, y según le fuera en sus empresas, ese “gasto de tramitación” subía o bajaba porcentualmente sobre el principal. Por ejemplo, tras la paz de Crépy con Francia, el término medio del recargo bajó del 28% al 20%; pero en los últimos años de su reinado llegó a alcanzar prácticamente el 100%. En total Carlos V obtuvo de los banqueros menos de 29 millones de ducados, mientras que ellos, en cambio, recibieron 38 millones. 

El emperador hipotecó así futuros ingresos. De hecho en 1534 ya había gastado los procedentes de España para los seis años siguientes, y cuando su hijo, Felipe II, subió al poder, se encontró con que todos los ingresos del monarca estaban empeñados y no vio otra opción que declarar la Hacienda Real en bancarrota, con la consiguiente suspensión de pagos. 


Bibliografía:
Emperor Charles V - Martyn Rady

20 comentarios:

  1. Mal administrador de un patrimonio de su emvergadura.Pués tanto por la parte paterna cómo la materna no había desperdicio.Tambien su condición de extranjero en una corte tan cerrada cómo la española.Pués era un hombre bien instruido.En cambio su hijo Felipe II el prudente: parece que lo hizo mejor aun habiendo recibido una herencia bastante deficiente.

    Un placer pasar por su ventanita madame.

    Besos.

    ResponderEliminar
  2. Una tradición española la de gastar más de lo que se ingresa. Mientras unos pagan impuestos, otros derrochan a manos llenas. Hasta que el sistema quiebra al no poder hacer frente a los gastos. Encima, el de Gante se rodeaba de un séquito de aves carroñeras extranjeras que sólo veían en nuestro país un negocio. Así nos lució el pelo.
    Un saludo.

    ResponderEliminar
  3. El asunto no es tener impuestos para mejorar la calidad de vida de un pais. El asunto es mantener estructuras ineficientes y corruptas.Viejo como el mundo. Claudia.

    ResponderEliminar
  4. Parece que se hereda esto de gastar más de que lo que se tiene...Terrible deuda que se pagó con creces...O se sigue pagand???

    Besos Madame.

    ResponderEliminar
  5. Parece que esa crisis económica imperial fue peor que la de ahora. ¿Pero cómo estarían los otros países europeos de entonces? ¿Era el Imperio Español el mas rico del continente? ¿No eran los demás monarcas tan proclives a los derroches como Carlos V?

    ResponderEliminar
  6. Las historia parece que se repite cuando los mandatarios son incompetentes y gastan más de lo que pueden y deben. Y siempre es el pueblo el que tiene que financiar caprichos innecesarios.
    Si es que no aprendemos. Una oportuna entrada.
    Bisous

    ResponderEliminar
  7. hoy le dirían a usted que lo que estaba haciendo Carlos era proteger la marca España y que esos gastos eran necesarios para mantener la confianza en el exterior. lo curioso es que al final, son los reinos españoles los que pagan, cuando los demás levantan la voz y fuera. aquí, a callar y a aceptar la grandeza de otros como si fuera propia.

    a ver cómo pinta el puente.
    bisous madame!!

    ResponderEliminar
  8. Madame, poco hemos avanzado en este aspecto.
    Saludos

    ResponderEliminar
  9. Menudo absurdo, ¿verdad? No tiene usted la sensación de que repetimos los errores del pasado. ¿Por qué arruinar la hacienda pública con bancos privados que ganaron fortunas en el pasado? ¿Para qué sangrar Castilla?
    ¡Buena entrada!!!

    ResponderEliminar
  10. Por lo visto los malos gobernantes que viven a costa del trabajo del pueblo, han existido siempre.
    La crisis actual de tantos países no es novedad, indignados, o como en Argentina que salimos a la calle con cacerolazos, ya tenían su historia desde tiempo inmemorial.

    Buen fin de semana Madame.


    mariaorsa

    ResponderEliminar
  11. El emperador siempre tuvo un nivel de gastos amplisimos y ningun reino de los suyos (y mira que tuvos) podía soportar ese nivel: tantas guerras contra los infieles y luego esas diversiones tan caras. Se libro de alguna bancarrota, gracias a los Függer. Estupendo y didáctico post, madame. Buen fin de semana.

    ResponderEliminar
  12. ¡Qué saludable es estudiar la historia para entender el presente! Los gastos exorbitados en gestiones políticas, las fiestas suntuosas, los impuestos, los recortes, los indignados...
    ¿Acaso nos habláis del presente, Madame?
    Bisous

    ResponderEliminar
  13. Encantado de recorrer por este lugar; repleto de historia... Me gusto realmente.
    Saludos Madame, es un placer.)

    ResponderEliminar
  14. ¿Se ha dado cuenta que los problemas de España con la prima siempre vienen del mismo lugar geográfico, más o menos?
    Beso su mano.

    ResponderEliminar
  15. ESTO VIENE DE LEJOS, LOS DE ARRIABA "OLE QUE OLE" Y LOS DE ABAJO OLIENDO.
    SALUDOS.

    ResponderEliminar
  16. Bueno, madame, esto parece del precedente de lo que estamos viviendo, ¿Será casualidad que Carlos V fuera también alemán? En eso de esquilmarnos son maestros. En fin. Interesantísimo post, querida amiga.

    ResponderEliminar
  17. El Gran y Glorioso Emperador Carlos dejó este país arruinado ya no para su hijo, sino para el resto de siglos venideros.
    En el colegio me llenaron la cabeza de la grandeza del imperio "donde no se ponía el sol": casi me supone un trauma cuando, años después, aprendí lo que en realidad había supuesto el mantenimiento de es imperio.
    Saludos, Madame. feliz noche

    ResponderEliminar
  18. ¡Vamos! que seguimos en las misma es evidente que no aprendemos de la historia y seguimos repitiendo errores.

    Bisous

    ResponderEliminar
  19. Es notorio que la banca siempre gana, no sé quien dijo que cuando los bancos controlan la economía, los Estados quedan maniatados para el gobierno de la cosa pública.

    Bisous y buenas noches.

    ResponderEliminar

"El pasado es un prólogo" (William Shakespeare)