miércoles, 26 de diciembre de 2012

Guzmán el Bueno (IV)


De todas partes del reino llegaban gentes para aclamar a Guzmán a su paso. La gente salía a verlo por los caminos que atravesaba, y al llegar a Alcalá toda la corte acudió a su encuentro por expreso deseo del rey. Sancho el Bravo le deparó un caluroso recibimiento y lo colmó de mercedes y honores, el mayor de los cuales fue la donación, para él y sus descendientes, de “toda la tierra que costea la Andalucía, entre las desembocaduras del Guadalquivir y Guadalete”. 

Sancho se encontraba enfermo y fallecía en Toledo poco después. Dejaba un hijo de nueve años que alcanzaba el trono como Fernando IV. La reina viuda, María de Molina, era mujer de gran inteligencia y excelentemente dotada para las tareas de gobierno, por lo que el rey, conocedor de sus muchas dotes, le confió a ella la regencia. Pero Sancho temía que una mujer y un niño de corta edad tendrían demasiadas dificultades para sostener un reino constantemente asaltado por sus enemigos. Hacía falta un guerrero, de modo que en su lecho de muerte llamó a Guzmán para hacerle una última petición. 

—Partid vos a Andalucía y defendedla y mantenedla por mi hijo, que yo fío que lo haréis, como bueno que sois, y yo os lo he llamado. 


A la muerte del rey sucedió lo que él tanto temía, y sus enemigos comenzaron a aliarse para tratar de arrebatar la corona a su hijo. El infante don Juan participaba activamente, muy animado ante las perspectivas de proclamarse rey de Andalucía. El rey de Portugal buscaba ampliar su frontera, y los infantes de la Cerda, apoyados por Francia, pretendían hacerse con el trono. 

El mayor de los problemas lo constituyó en esta ocasión otro miembro del a familia: el infante Don Enrique, hermano de Alfonso X el Sabio. El caballero había regresado de Italia, y se acordó en Cortes darle parte en el gobierno. Pero Enrique no hizo más que crear conflictos. Quería tener la tutela del niño en solitario, y para lograr sus fines pactaba con todos los enemigos sin ningún empacho, engañándolos a todos a la vez. 

Mientras tanto Guzmán defendía Andalucía de las invasiones de los portugueses y del rey moro de Granada. Los sarracenos continuaban empeñados en hacerse con Tarifa, y hacían generosas ofertas que sonaban bien en los oídos del infante. Guzmán se oponía a entregar una plaza que había sido conservada a tan alto precio para él, de modo que hizo jurar solemnemente a Enrique en Sevilla “que no daría ni sería en consejo de dar Tarifa a los moros”. Como fiaba poco en la palabra del infante, escribió al rey de Aragón solicitando recursos para pertrechar Tarifa. En su carta le recordaba “la honra que ganaría en amparar a un príncipe huérfano y desvalido contra las injurias de los extraños y contra los engaños y falsedades de sus parientes mismos”. El aragonés elogió mucho su actitud, y, aunque no envió ningún socorro, finalmente Tarifa pudo mantenerse. 

Castillo de Guzmán el Bueno, Tarifa

Cuando Fernando abandonó la infancia tomó las riendas del gobierno e hizo la guerra a los moros. Mientras cercaba Algeciras envió a Guzmán a atacar Gibraltar, una misión que llevó a cabo con el éxito que caracterizaba a todas sus empresas. Los cristianos entraron en la plaza por primera vez desde que los sarracenos la habían conquistado quinientos años atrás, y la población se rindió a cambio de que se les permitiera marcharse a África llevando sus bienes consigo. Guzmán aceptó las condiciones en nombre del rey. 

La vida del guerrero tocaba ya a su fin. Poco después de aquella campaña el rey lo enviaba a contener a los moros que inquietaban el campo de Algeciras, y en un encuentro que tuvo con ellos, cuando ya los había puesto en fuga, se adelantó imprudentemente. Guzmán caía herido de muerte en un lugar llamado Prado de León, en Gaucín. Le había alcanzado una flecha que le dispararon de lejos. 

Sus soldados llevaron el cuerpo sin vida de Guzmán a los reales del rey de Castilla, y después fue trasladado a Sevilla a través del río Guadalquivir. La ciudad entera salió a recibirlo en riguroso luto para llorar al paso del féretro que transportaba sus restos. Sus huesos fueron depositados en el monasterio de San Isidoro del Campo, por él fundado para servir de enterramiento a su familia. Corría el año 1309, y Guzmán había cumplido 52. 

Estatua orante de Guzmán el Bueno en San Isidoro del Campo. "...Entró en cavalgada en la sierra de Gausin eovo y facienda con los moros, e matáronlo en ella..." 

Así terminaban los días de Alonso Pérez de Guzmán, primer señor de Sanlúcar de Barrameda y fundador de la Casa de Medina Sidonia. Al igual que otros grandes guerreros, sucumbió a una simple escaramuza tras haber librado feroces batallas. 


Bibliografía: 
Guzmán el Bueno – M. J. Quintana 
María de Molina: tres veces reina – Mercedes Gaibrois de Ballesteros 
Las varias María Coronel – Wenceslao Segura González – Revista Aljaranda, nº 46 
Don Alonso Pérez de Guzmán el Bueno en el Campo de Gibraltar – Andrés Andrades Gómes . Revista Aljaranda, nº 14 
Crónica de Sancho IV – Fernán Sánchez de Valladolid 
Alfonso X el Sabio: Una biografía – H. Salvador Martínez
La muerte de Guzmán el Bueno – Salvador Martín de Molina, aucin.tv/historia/guzdocu3.htm

25 comentarios:

  1. Que historia de vida la de Guzman el bueno. Correcto y ha dejado su ejemplo para la historia.
    saludos Madame, interesante relato.

    mariarosa

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    1. El perfecto caballero con arreglo a los códigos de su tiempo. Algo así como el Bayardo francés.

      Buenas noches, madame

      Bisous

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  2. Como usted bien dice, tantas grandes batallas ganadas y sucumbe en una simple escaramuza. De toda maneras alguien que ha perdurado en la historia.

    Bisous

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    1. Alcanzó incluso la leyenda, lo que pocos pueden alcanzar.

      Buenas noches,madame.

      Bisous

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  3. No es el primero ni será el último que, tras salir indemne en mil batallas peligrosas, es víctima del azar en forma de flecha o de bala perdida en una trifulca de segunda regional. Si fuera un episodio mitológico, como en tiempos del invencible Aquiles, tras la flecha estaría la mano de un dios enojado.
    Esperemos que no haya otros "proyectiles" en el aire, perdidos y azarosos, que perturben la buena marcha de este blog.
    Un saludo.

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    1. Hubiera sido una hermosa historia la suya contada en tiempos mitológicos, desde luego.

      Seguirá habiendo proyectiles, estoy convencida. Pero cuando me tomo la molestia de ponerme a ello, el problema se detecta bien.

      Feliz día,monsieur

      Bisous

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  4. pues si. después de tantas batallas y tantos riesgos, en una escaramuza, una 'flecha perdida', va y se lleva por delante al héroe. da que pensar.
    otro personaje histórico al que le ha quitado el velo, madame, ha sido un gusto leer la vida de Guzmán.
    que tenga un buen miércoles!
    bisous!!

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    1. Me alegra que le gustara, monsieur. En realidad murió como hubiera querido, con las armas en la mano y no en una cama. Había alcanzado una edad que en su tiempo comenzaba a pesarle a un guerrero. Mejor así que tener que vivir su propio ocaso.

      Feliz día

      Bisous

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  5. Mi admiración y mi cariño, Madame; por cierto, ¿puedo copiar su texto con imágenes incluidas? ¡Es tan tentador!
    Bisous

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    1. Jiji, usted no solo es un perfecto caballero, sino un escritor de tal talla que jamás precisó tomar prestados textos ajenos.

      Feliz tarde

      Bisous

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  6. Después de una vida valerosa y múltiples hazañas, cae herido en una pequeña escaramuza,llevándose su vida por delante; lo qué es el destino...madame. Fruto de su lealtad, es la hercencia en Andalucia que le deja el Rey Sancho, el germen del Ducado de Medina Sidonia. Estupenda la imagen de Guzmán el Bueno en el Monasterio de San Isidoro del Campo, junto a las ruinas de Itálica.
    Es cierto que no pude ver la copia de la Sra Pérez de sus artículos: cuando fui a verlas, ya habían desaparecido.
    Feliz Año Nuevo, madame. Bisous.

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    1. La recompensa fue espléndida, aunque por el camino dejó pagados precios muy altos también.

      Sí, las copias de la señora Pérez habían desaparecido ya de ese blog. Vigilaré de vez en cuando para que no aparezcan en otro, sea existente o de futura creación.

      Feliz año también para usted, monsieur.

      Bisous

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  7. ¡Felicitaciones por la victoria en su batalla Madame! Reitero si su blog no fuera de tan alta calidad no invitaría al hurto. Me conmovió que Guzmán El Bueno muriera a los 52 años, era menor que yo. Gracias por la semblanza y por mostrarnos como se llevaba el Juego de Tronos en la España medieval.

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    1. Se jugaba fuerte en la España medieval. Era difícil alcanzar la edad de Guzmán, porque cuando no te llevaba por delante una enfermedad, caías en una de las frecuentes batallas contra el enemigo que fuera.

      Gracias, madame. Lo cierto es que no recuerdo haberle repartido invitación a la señora Pérez :)

      Buenas noches

      Bisous

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  8. En primer lugar, la felicito, Madame y le deseo un año 2013 tan glorioso en el blog como en el resto de sus intereses.
    La muerte de Guzmán me recuerda aquel aforismo de Jardiel Poncela: tantos años evitando morir aplastado por un camión y viene un triciclo y lo atropella. Pues sí, Guzmán libró muchas batallas y murió por una flecha, que a lo mejor ni iba dirigida a él.

    Unos abrazos y tenga usted un buen final de año.

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    1. Muchas gracias, madame Amaltea.
      La muerte aguardaba allí, donde tal vez menos cabía esperar. Supongo que sus dotes de guerrero comenzaban a declinar.

      Buenas noches, madame

      Bisous

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  9. Una vida llena de honor y lealtad a su Rey. Quizás él hubiese preferido morir de otra forma...Sin embargo recibió en muerte, lo que tambi´ñen recibió el vida: El cariño de su gente.

    Besos Madame. Me alegra que se haya resuelto de momento el asunto de las copias

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    1. Recibió mucho en vida, y después de muerto siguió recibiendo mucho, porque su fama perdura hasta el día de hoy.

      Gracias, monsieur. De momento sí. Espero que sea definitivo, y en tal caso por mi parte todo quedaría zanjado.

      Buenas noches

      Bisous

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  10. Como un Aquiles encontraron su talón.

    Bien que quede así lo de la copia del blog.

    Bisous madame.

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    1. Los guerreros tientan demasiadas veces a la suerte, y tarde o temprano lo lógico es que sucumban como tales. Aunque tal vez mereció asociar su nombre a una batalla más famosa, quién sabe.

      Sí, ojala quede así lo de la copia del blog, monsieur.

      Buenas noches

      Bisous

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  11. Me impresionó lo del elogio del Rey de Aragón, pero sin concretarlo con la ayuda. Y después dicen que los políticos de ahora son los que endulzan el oído. Saludos.

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    1. La diplomacia es tan antigua como el mundo. Igual que la racanería! :)

      Feliz día, madame

      Bisous

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  12. Sirva el dicho popular "Donde menos se espera, salta la liebre". Celebro que se haya arreglado lo de su blog.
    Saludos

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    1. Así es, monsieur, se ha arreglado por el momento. Hasta que dentro de unos días vuelva a salir de cacería y sorprenda un nuevo abuso. Estos días creo que tendré tiempo, por fortuna.

      Feliz día, monsieur

      Bisous

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  13. Me ha encantado esta serie de entradas sobre Guzmán: poco sabía de él y me he encontrado con ua enorme figura.
    Feliz día, Madame y feliz año nuevo también en la medida de lo posible.

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"El pasado es un prólogo" (William Shakespeare)