viernes, 21 de diciembre de 2012

Guzmán el Bueno (III)


Cuando Guzmán regresa a Castilla había muerto Alfonso X y era su hijo Sancho IV quien se sentaba en el trono. El caballero acudió a ofrecerle sus servicios, y el rey lo aceptó como un regalo del cielo: Guzmán había pasado años entre los moros, y sabía mejor que nadie cómo luchaban y cómo se los podía derrotar. 

Por aquellas fechas la escuadra castellana había logrado una victoria sobre los berberiscos, y a Sancho le pareció llegado el momento de ocuparse de Tarifa, una plaza importante situada en la costa y que era una de las puertas por donde los africanos entraban fácilmente en España. Como no había dinero para la empresa, Guzmán puso el suyo y atacó la plaza por tierra y por mar. Tras un asedio de seis meses, Tarifa fue tomada y sus moradores esclavizados. 

Se alzaron algunas voces partidarias de desmantelar la plaza debido a la dificultad de mantenerla, pero el maestre de la Orden de Calatrava se ofreció a defenderla por un año, esperando que después surgiría otro caballero que desease seguir su ejemplo. 

A Guzmán se le presentaba una brillante carrera en los ejércitos del rey castellano, pero su vida conyugal, en cambio, había sufrido un serio revés. No se conformaba con una esposa que no podía tener “ayuntamiento a su marido”. Él, por su parte, no llevaba su afán de castidad tan lejos como para imitar a su esposa. Aún era joven, y halló en la noble dama sevillana Isabel González aquello que, bien fuera por el episodio del tizón que relatan las viejas crónicas o por otros motivos, ya no podía hallar en su mujer. 

De Isabel tuvo una hija: Teresa Alfonso de Guzmán. El caballero celebró su nacimiento con grandes festejos, lo que hizo comprender a su esposa lo que estaba ocurriendo. María sintió gran dolor, pero nunca convirtió a la niña en víctima de su despecho. Por el contrario, hizo que se la trajeran para educarla como suya, y cuando llegó el momento se ocupó de casarla con un caballero sevillano. Además no se olvidó de ella en su testamento. 


Pero desde un principio buscaba la manera de separar a su marido de Isabel. Trataba de convencerlo para que se fuesen a vivir a alguno de sus castillos, “a la manera que lo hacían los señores en Francia”. Guzmán no ignoraba qué fin se ocultaba tras sus inagotables argumentos; comprendía la necesidad de abandonar Sevilla para poner fin a la relación con su amante, y pronto el matrimonio vio llegada la ocasión: como por aquellas fechas terminaba el año en el que el maestre de Calatrava se había ocupado de la defensa de Tarifa, María Coronel ejerció su influencia ante el rey para que en adelante se le encomendara la misión a su esposo. Guzmán se ofreció a sostener la plaza por la mitad del gasto que había supuesto hasta entonces, y con tal voluntad ocupó el castillo con su familia, reparó los muros y se aprovisionó con todo lo necesario para poder sostener un largo asedio. 

El caballero seguramente no imaginaba que la mayor amenaza a la que se hubiera enfrentado hasta entonces se fraguaba dentro de la propia Castilla, en la mente del infante Don Juan, hermano del rey. Juan, “inquieto, turbulento, sin lealtad y sin constancia”, había militado alternativamente en los bandos de su padre y de su hermano, y durante el reinado de Sancho no cesaba de atizar la discordia ni se detenía ante nada con tal de satisfacer su ambición. En una ocasión él y su suegro, el Señor de Vizcaya, habían desenvainado las espadas en presencia del soberano durante el transcurso de una fuerte discusión. En el enfrentamiento que siguió, dos de los hombres del rey resultaron heridos, y el Señor de Vizcaya perdió la vida. El infante Don Juan buscó refugio en los apartamentos de la reina, perseguido por el rey, que le hubiera dado muerte allí mismo de no haber intervenido su esposa para apaciguarlo. Las crónicas cuentan así el papel que desempeñó María de Molina: "Desque la Reina, que estava en su camara supo el hecho en como havia passado, pugno quanto pudo en guardar al Infante D. Juan que no tomasse muerte, i si non fuera por esto, luego lo matara el Rei de buena miente”. 

El rey encarceló a su hermano, pero poco después lo ponía en libertad, de nuevo gracias a la intercesión de su esposa. La fidelidad de Don Juan, sin embargo, duró poco, y sus frecuentes rebeliones fueron un quebradero de cabeza a lo largo de todo el reinado de Sancho y aún durante la regencia de María de Molina. 


Sancho acababa de ponerle en libertad tras haberlo tenido prisionero en Alfaro cuando Juan comenzó a conspirar de nuevo y hubo de refugiarse en Portugal. Pero el monarca portugués, en buenos términos con Sancho e incómodo por la presencia en sus dominios de tan intrigante personaje, le ordenó abandonar su reino. 

Juan se embarcó y llegó a Tánger para ofrecer sus servicios a Abu Yaqub, el acérrimo enemigo de Guzmán. Este, que estaba planeando una guerra contra el rey de Castilla, le recibió con todos los honores en compañía de su primo Amir, al frente de cinco mil jinetes con los que atravesaron el estrecho para atacar Tarifa. Paradójicamente, el infante se había distinguido no mucho tiempo atrás en la conquista de la plaza por parte de los castellanos. Fue durante esa campaña cuando Juan recibió quemaduras de aceite hirviendo en el rostro. 

Primero intentaron en vano comprar a Guzmán ofreciéndole un tesoro si entregaba Tarifa. 

—Los buenos caballeros no compran ni venden la victoria —respondió él. 

Ante su negativa comenzó el ataque, pero Juan decidió recurrir a una estrategia infame para vencer la voluntad de Guzmán, uno de esos episodios que ha llegado hasta nosotros envuelto en tintes de leyenda. Cuentan las crónicas que el infante tenía en su poder a uno de los hijos de Guzmán, un niño de corta edad, y que se le ocurrió presionar al caballero exigiendo la entrega de Tarifa a cambio de la vida del pequeño. Lo sacó maniatado de la tienda donde lo retenía prisionero y amenazó con matarlo ante los ojos de su padre si este no se plegaba a sus exigencias. Juan ya había utilizado la misma estrategia en otra ocasión, ante el cerco de Zamora, cuando se había apoderado del hijo de la alcaidesa. Logró entonces la rendición de la plaza, y esperaba obtener ahora los mismos resultados. 


Desde lo alto de la muralla, Guzmán respondió que la plaza pertenecía a su señor, y que antes que rescatar a su hijo perdiendo su honor, les proporcionaría el medio de cumplir su amenaza. 

—No engendré yo hijo para que fuese contra mi tierra; antes engendré hijo a mi patria para que fuese contra todos los enemigos de ella. Si Don Juan le diese muerte, a mí dará gloria, a mi hijo verdadera vida, y a él eterna infamia en el mundo y condenación eterna después de muerto. Y para que vean cuán lejos estoy de rendir la plaza y faltar a mi deber, allá va mi cuchillo si acaso les falta arma para completar su atrocidad. 

Dicho esto, rubricó sus palabras con el célebre gesto que no ha dejado de ser discutido. En un arranque heroico para algunos y bárbaro para otros, arrojó su propio puñal a los asesinos para que dieran muerte al niño con él, y luego se retiró al interior del castillo. 

Guzmán se sentó a comer con su esposa. Tal vez albergaba la esperanza de que el infante, al ver su firme resolución de no rendir la plaza, no llevaría a cabo tan estéril atrocidad, pero si fue así se equivocó. Juan, rabioso, ordenó matar al niño ante la vista de los sitiados. 

De nada sirvió dar muerte al pequeño, porque poco después los moros, temiendo el socorro que ya llegaba desde Sevilla, levantaron el cerco y regresaron a África. 

De acuerdo con los códigos éticos de su tiempo, la lealtad a ultranza de Guzmán lo había convertido en un héroe. El episodio pronto se hizo célebre y llegó a oídos del rey, enfermo en Alcalá de Henares. Allí le escribió el monarca una carta en la que le mostraba su gratitud, le pedía que acudiera a su encuentro y le confirmaba el nombre de “el Bueno” que ya las gentes comenzaban a darle...


Continuará



27 comentarios:

  1. Que señores tan extraños, dejar que maten a su hijo y entregar su cuchillo para que lo asesinen, me pone los pelos de punta.
    Si que el caballero era un hombre de honor, pero con la forma de pensar actual, me pregunto: ¿dormiría tranquilo?

    Una entrada de la que no se pierde una frase. Saludos Madame y le deseo una

    ¡¡¡FELIZ NAVIDAD!!!

    mariarosa

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    1. Seguramente no dormiría tranquilo, madame. El gesto tuvo que costarle un enorme sufrimiento, pero en su escala de valores antepuso el cumplimiento del deber.

      Muchas gracias, madame, y feliz navidad también para usted.

      Bisous

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  2. En épocas de relativismo moral nos disgusta ese concepto del honor, pero cuando necesitamos la lealtad de alguien, cuando sentimos que no hay a quien confiar nuestros bienes más preciados, incluso a nuestros seres queridos¿no desearíamos tener a Guzmán el Bueno a nuestro servicio?

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    1. Al menos, madame, tendríamos por una vez a alguien honrado a nuestro servicio, que ya nos toca :)

      Feliz fin de semana y felices fiestas.

      Bisous

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    2. Más que honrado, fiel, Chère Madame, que he conocido ladrones muy leales y honorables.

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  3. antes de nada, decir que vaya peligro tienen las damas sevillanas. deborah kerr como dama sevillana... no sé. como abnegada esposa puede que si, pero tampoco como para perpetrar la escena del tizón. quizás a vivian leigh...
    en fin. que vaya con Don Juan. y además, para que parezca más malo, la cara desfigurada con aceite hirviendo.
    mire. le voy a contar una. en tiempos, en libros de escuela de mi padre aparecía la historia del general Moscardó, que al parecer vivió una escena parecida en la guerra civil aunque ya me gustaría saber si fue todo verdad. desde entonces el personaje de Guzmán el bueno... como que no me caía bien. por asimilación. sea como sea, a ver cómo sigue la historia.

    que pase un estupendo fin de semana, madame!!

    bisous!!!

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    1. Es que no es Deborah Kerr, monsieur, sino Joan Fontaine :)
      Pero sí, son por un estilo.
      Escarlata O'Hara de abnegada esposa no tenía nada, hombre. De todos modos la de la foto es Isabel.

      En cuanto al general Moscardó, lo lamentable es vivir fuera de tiempo. El general no era un medieval, aunque se sintiera así. Guzmán sí lo era. La diferencia es notable. Dentro de unos cuantos siglos nos juzgarán a nosotros por nuestro concepto del bien y del mal. Me gustaría que entonces alguien recordara que vivimos en el siglo XXI, y no en el suyo.

      Feliz fin de semana también para usted, monsieur

      Bisous

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    2. Iba a mencionar al General Moscardó, pero como sé que La Guerra Civil es tema delicado para los españoles, preferí esperar que otro lo trajera a colación. Lo que si me acordé fue de Caterina Sforza quien cuando las fuerzas, que sitiaban su castillo de Forli, capturaron y amenazaron con matar a sus hijos, les enseñó su vagina gritando "Tengo el instrumento para hacer otros". Pero la Sforza no era muy buena persona.
      Felices fiestas, Madame, por si no la leo antes del lunes.

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    3. Es verdad, madame: también Caterine Sforza era de la misma escuela. Aunque, en efecto, su sentido del honor no era el mismo que el de Guzmán.

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  4. Un episodio de esos que, tal vez a mitad de camino entre la verdad y la leyenda, se te quedan grabados ya de joven estudiante para siempre. Y qué pérfido su propio hermano.
    Un saludo.

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    1. Un episodio que impresiona la mente, en efecto. Realmente es muy duro.

      Felices fiestas, monsieur

      Bisous

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  5. En Tarifa dicen que no tiró el cuchillo, que se lo arrebató el viento.
    ¡Feliz Navidad!

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    1. Pues ya debía de soplar fuerte, monsieur!
      Hubiera sido más bonito, desde luego. Y seguramente más llevadero para Guzmán. Aclamado o no por el pueblo, no tiene que ser fácil vivir con eso.

      Felices fiestas

      Bisous

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  6. La historia se escribe a merced del que manda en ese momento.Que fuerte que por creer que tenias todas las de ganar no sopesó que ponía en peligro la vida de su hijo.El sentido del honor y más en esa época tenía esos efectos...un alto precio!

    Deseando seguir leyendo esta interesante reseña y suponiendo que lleguemos a buen puerto(por lo del día fatídico)

    Aprovecho para desearos madame: unas Felices Fiestas!!!

    Besos.

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    1. Madame, de momento nos vamos librando del apocalipsis, que no es poco. Claro que tal como nos van las cosas, no sé si no hubiera sido mejor terminar de una vez, jjiji.

      Felices fiestas!

      Bisous

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  7. Hola Madame:

    Episodio impactante este del niño. Una demostración de honor que prefiero no hacerla...Muy duro debió ser decidir entre su hijo y su patria.

    Feliz Navidad Madame. Un mosquetero partió temprano.

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    1. El caballero pasó a la historia, pero a un precio muy elevado.

      Gracias, monsieur, feliz navidad también para usted.

      Bisous

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  8. REcuerdo que de pequeño mi abuela me contaba la historia del asesinato del niño, y creo que hasta me cantaba un romance. Lo que era la heroicidad en el medievo.
    Madame, le deseo unas felices fiestas y un año nuevo lleno de creatividad y magníficas entradas de la historia, siempre con elegancia y empaque. Besos.

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    1. Muchas gracias, monsieur, igualmente para usted. Espero que tenga un venturoso año nuevo, que de este ya hemos quedado todos hasta el gorro.

      Bisous

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  9. Feliz Navidad y próspero Año Nuevo.
    Un abrazo.

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    1. Gracias, monsieur Eduardo, felices fiestas también para usted.

      Bisous

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  10. "Más vale honra sin hijo, que hijo sin honra" dicen que dijo Guzmán; y así fue.
    Beso su mano.

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    1. Casto Méndez Núñez se conformaba con los barcos en lugar de los hijos. Claro que era ya el siglo XIX.

      Buenas noches, monsieur
      Bisous

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    2. Sí, sí, durante la guerra del Pacífico creo que fue, otra de nuestras aventuras durante el XIX, sobre la que quizás escriba algo. Y aún más. Le contaré un secretito. Durante mi mili en la Marina, el destructor Mendez Nuñez era el buque insignia de la flota en Cartagena.
      Beso su mano.

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  11. Un episodio muy trágico y muy duro por el que pasó a la historia este caballero.
    Voy a ver como sigue.

    Bisous

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    1. Gracias, madame, por seguir la serie. No es fácil estar a todas, pero usted siempre está.

      Buenas noches

      Bisous

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  12. Hola dame, Fotos muy buenas, espero que pases por mi blog estas cordialmente invitado!!

    Con amor evy

    <3

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"El pasado es un prólogo" (William Shakespeare)