sábado, 17 de noviembre de 2012

Seguimos siendo romanos

Tiberio Sempronio Graco

En el siglo II a. C. Roma crecía a pasos agigantados. Las tiendas estaban repletas de mercancías: caviar negro, tan consumido en Tracia; salchichas ahumadas de Macedonia; productos típicos de España, Asia y África. Había tabernas en cada esquina. Los espectáculos circenses no faltaban en ningún día de mercado ni en ninguna fiesta. De los países conquistados llegaba un torrente inagotable de dinero recaudado con los impuestos. Surgieron profesiones nuevas: intermediarios, corredores, abastecedores del ejército… Por las calles se veía a miles de individuos con la banda púrpura en la toga, algo que anteriormente solo los senadores ostentaban. Eran los nuevos ricos, los equites, comerciantes de categoría. 

Ante este florecimiento, no es de extrañar que todos acudieran en busca de su gran oportunidad. La afluencia desde el campo y desde poblaciones más pequeñas creaba una masa de gente que no encontraba ocupación, y a ellos se sumaban los soldados veteranos, que a su regreso a Roma tras las duras campañas militares se convertían en parados. Al principio, como volvían con un buen botín, permanecer inactivos no importaba demasiado, pero tarde o temprano el dinero se terminaba. La cuestión es que no había trabajo, porque para eso ya estaban los esclavos, que eran baratos, no protestaban y no se declaraban en huelga. Todo ello originó un gigantesco proletariado de romanos que se distanciaba cada vez más de la vida burguesa y el mundo laboral. 

El senado comprendió que algo debía hacerse, aunque sin desangrar a los nuevos ricos, por supuesto. Se concedieron subvenciones, se repartieron alimentos y se procuraron diversiones para mantener al pueblo entretenido. El problema social era de gran envergadura y difícil de paliar. Había que intentar alimentar y alojar a todos los desocupados que ni siquiera podían ser incorporados al ejército, puesto que, en su calidad de indigentes, no pagaban impuestos. Ellos solo contaban con el derecho al voto, y sus hijos se convertían a su vez en proletarios que vendían su voto al mejor postor. 


Bandas de ladrones merodeaban por las calles al caer la noche. Los ciudadanos atrancaban las puertas, y cuando se veían obligados a salir en la oscuridad, llevaban consigo un esclavo armado. En la cercana Ostia proliferaban las prostitutas, que poco a poco iban tomando Roma. 

Y entonces se alzó la voz de Tiberio Graco, tribuno de la plebe: 

“Los animales tienen su alojamiento, su madriguera, su cueva, y saben que pueden refugiarse allí para dormir. Pero a los hombres que arriesgan su vida por Roma, ¿qué se les da? ¡El aire para respirar y la luz del sol! Carecen de casa y de tierras; se les condena a una vida errante con la mujer y los hijos a cuestas. Cuando sus jefes les dicen en la guerra que se baten por las tumbas de sus abuelos y los altares de sus casas, les están mintiendo, porque ellos no tienen tierra para sepultar a sus abuelos ni casa donde erigir un altar; mueren para defender el lujo y las riquezas de los demás. ¿Les dicen que son los amos del mundo? En realidad no son ni siquiera los amos de un pequeño trozo de tierra”.

22 comentarios:

  1. Ay madame que parece escrito salvo pequeñas diferencias hace tan solo unos días.
    Ya lo creo que seguimos siendo romanos. Lo malo que se ha extendido a lo largo y ancho de Europa.
    Como siempre bine contado.
    Bisous y buenas noches. Que disfrute dl domingo

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  2. Sí, sí, todo sucede como si continuáramos siendo romanos, solo que la Roma de ahora está algo más al Norte.
    Beso su mano.

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  3. Tiene razón madame la historia se repite.No hay nada nuevo bajo el sol...

    Feliz domingo besos.

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  4. Civis romanus sum, y lo somos todos, de más formas de las que podemos imaginar.

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  5. Hola Madame:

    La diferencia es solo en la ropa y en el tiempo Madame...solo en eso.

    Besos

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  6. Y costó caro el alzar la voz Tiberio Graco, pero había que hacerlo, pues la república debía evolucionar. Seguiremos siendo romanos, no hay duda. Feliz domingo, madame. Bisouss.

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  7. De aquellos barros vienen estos lodos.
    Efectivamente, seguimos siendo romanos.
    Hemos heredado lo mejor, pero también lo peor.
    El clientelismo, el caciquismo, la corrupción, los estómagos agradecidos, el vivir del cuento o del dinero ajeno...
    Hemos cambiado poco.
    Un saludo.

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  8. De aquellos polvos, estos lodos. Por supuesto que seguimos esa misma estela y toda su podredumbre. Una arenga para insuflar los corazones y un ahí te quedas al volver a tu realidad cotidiana.
    Bisous

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  9. Querida Dama, llego a su Tablero desde mi Roma amada atraída por el cautivador título de su entrada de hoy y embarcada en los puertos de dos amigos comunes, Dlt y el maestro Paco Hidalgo.
    ¡Cuánto de reveladora verdad hay en sus palabras! Romanos somos, no hemos dejado de serlo nunca, en lo bueno y en lo malo, herederos de las glorias, pero también de las miserias, y lo seguiremos siendo en el futuro, mal que nos pese. Roma nos subió a las más altas cumbres, y nos bajó a los más abyectos estercoleros: "Homines sumus", hechos de tierra y agua, capaces de hazañas extraordinarias y de vergonzosas acciones.
    La felicito, querida Dama, por su blog que visitaré asiduamente.
    Mil saludos.

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  10. Tiene usted toda la santa razón del mundo y no sabe usted cuántas veces lo he pensado. Ah.. La descripción de los mercados romanos. La imaginación se alegra de leer historia.
    Saludos.

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  11. Reconozcamos que la humanidad sigue oscilando entre la oscuridad y la, menos dolorosa, penumbra. Las civilizaciones están destinadas a cumplir el mismo patrón, al fin y al cabo son una creación humana. De vez en cuando, en la negrura del ciclo mísero, un acontecimiento unido a un empuje extraordinario de algunos individuos, logra que salgamos del atolladero -por un rato-. Confiemos en que, si no caviar, no falten salchichas ahumadas para nadie en los mercados romanos.

    Madame, disfrute de su semana y muchos bisous.

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  12. Damos vueltas una y otra vez, estas sociedades donde manda don dinero caen continuamente en los mismos errores y nunca son subsanados. Mientras el dios sea el dinero, la acumulación desenfrenada de riqueza y el menosprecio de la persona, seguiremos siempre en la espiral-
    Un abrazo.

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  13. Si el post apunta a la actualidad es porque se refiere al imperio actual, que creo es mas notorio aun que el romano. En 2007 habia cerca de 730 bases americanas o de la Otan -al fin y al cabo es lo mismo) por el mundo.
    Y si, los soldados imperiales hoy en dia pueden quejarse como lo hacian por boca Tiberioñ aunque quizan tengan casa. Nadie se acuerda de ellos cuando por ejemplo, son victimas de contaminaciones con el uranio empobrecido que USA utiliza para bombardear otros paises, como Irak o Yugoslavia. O cuando, simplemente, se suicidan -problema éste creciente en el ejército del pais destinado a extender la libertad y la democracia en el mundo.
    Me ha encantado el post, Sra Dame.
    Fdo. Enlil

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  14. Porque me resulta conocido el tema...? Los soldados argentinos que regresaron de la guerra de Malvinas fueron un modelo actual de los soldados romanos. Muy interesante.


    mariarosa

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  15. Encantadora y Bella dama, me da alegría estar de nuevo en esta maravillosa pagina, hace algún tiempo hice mi ultima aparición por aquí, y mi ausencia es justificada por motivos meramente académicos, vuestras historias siguen exquisitas como la ultima que tuve la dicha de leer, espero aparecer públicamente mas a seguido.

    Hasta pronto Madame, beso su mano.

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  16. qué oportuno texto, madame. dentro de nada me veo saliendo a pasear con quien necesite protección a cambio de un plato de comida.
    se está poniendo la cosa, ya no siglo XIX, si no siglo II a.C.
    bisous madame!

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  17. Ave Cesar...

    Leere luego con mas detalle este articulo...

    Te he dejado un regalito;

    "Premio Versatile Blogger"

    http://noa-amatista123-lila.blogspot.com/2012/11/premio-versatile-blogger.html

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  18. ¿Qué quiere que le diga? Pues que por mucho salvajismo y mucha incultura que ello implique yo estoy más que satisfecha de mis orígenes celtas.

    Bisous Madame, esta temporada también yo ando desaparecida.

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  19. Y si claro, en sus perfectas instituciones y en sus abusos de poder, en su cultura y en su salvajismo, en la entronización del dinero y en la santidad más desinteresada, en el pensamiento claro y prudente y en el poder más totalitario, en sus luces y en sus sombras, en su gloria y su abismo, todo el mundo Occidental sigue siendo romano, de ahi el particular encanto que destila esta época. Saluditos. Claudia.

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  20. Roma, Roma, la que una y otra vez ha caído en desgracia por decidía de sus hijos.

    Madame amiga no tiene idea de como toca ciertas fibras sensibles de mi ser...

    "¿Les dicen que son los amos del mundo? En realidad no son ni siquiera los amos de un pequeño trozo de tierra”.

    Saludos

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  21. ¿Sabe que este texto nos viene que ni al pelo para aplicarlo a la situación actual? ¿Aparecerá un Tiberio Graco que clame por los derechos del pueblo aun a costa de su vida? Me temo que el mundo de hoy está más globalizado que el de la Roma de entonces y que la economía depende más de factores internacionales que locales, pero ¿quién ha dicho miedo?
    Un beso

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  22. Sí, seguimos siendo romanos, Madame. Su post habla de aquella Roma, pero nada parece haber cambiado y nosotros no tenemos un Tiberio Draco.

    Bisous

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"El pasado es un prólogo" (William Shakespeare)