lunes, 15 de octubre de 2012

Las hijas de Carlomagno


El cronista Eginhardo, amigo y colaborador del emperador, trazó una biografía de Carlomagno bastante fiable en su conjunto. Se trata de su Vita Caroli Magni, obra de la que rescatamos estos fragmentos: 

“Habiendo desposado, a instancias de su madre, a la hija de Didier, rey de los lombardos, al cabo de un año la repudió, no se sabe bien por qué motivo, y tomó por esposa a Hildegarda, vástago de una de las más ilustres familias de la nación de los suevos. Ella le dio tres hijos: Carlos, Pipino y Luis; e igual número de hijas: Rotruda, Berta y Gisela. Tuvo otras tres hijas: Teodorada, Hiltrudis y Ruodhaid, las dos primeras de Fastrada, su tercera esposa, que era de la nación de los francos orientales, es decir, de los germanos; la otra de una concubina cuyo nombre se me escapa por el momento. Cuando perdió a Fastrada, se casó con una alemana llamada Liutgarda, de la que no tuvo hijos. Cuando esta murió, tuvo cuatro concubinas: Maltegarda, que le dio una hija llamada Rotilde; Gersuinda, de origen sajón, de la que tuvo a Adaltruda; Regina, que fue la madre de Drogon y de Hugo; y por último Adalinda, de la que tuvo a Thierry… 

“Según el plan de educación que adoptó para su descendencia, tanto los hijos como las hijas fueron instruidos en los estudios que él mismo cultivaba… Quiso proteger a sus hijas contra la ociosidad haciendo que aprendieran a trabajar la lana, a manejar la rueca y el huso; en cuanto a las hijas del rey Pipino, quiso que fueran educadas con las suyas. Velaba con tanto celo por la educación de sus hijos e hijas que cuando estaba en su reino nunca comía ni viajaba sin ellos: sus hijos le acompañaban a caballo; sus hijas venían entre su séquito… Eran muy hermosas, y su padre las amaba tiernamente. Resulta sumamente extraño que nunca haya querido casar a ninguna, ni con uno de los suyos ni en el extranjero. Hasta su muerte las mantuvo a todas a su lado en palacio, diciendo que no podía pasar sin su compañía. Además, aunque fue afortunado en los restantes asuntos, experimentó la desdicha con sus hijas. Pero disimuló su contrariedad como si jamás se hubiera alzado contra ellas ninguna sospecha injuriosa y no se hubiera extendido el rumor.” 


Y es que las hijas de Carlomagno, prácticamente obligadas al celibato, se entregaron a diversas intrigas amorosas incluso en vida de su padre el emperador. Como escribía el conde de Ségur, “el palacio del monarca cristiano se parecía mucho al de Harun-al-Rashid, su rival en gloria, lujo y magnificencia”. El emperador prefirió hacer la vista gorda en lugar de castigarlas. Una de sus hijas favoritas, Berta, entabló una relación con Angilberto, secretario y primer ministro de Carlomagno, y tuvo dos hijos con él. Carlomagno reparó sus faltas permitiéndole finalmente casarse con su amante. 

En cuanto a Rotruda, a quien el preceptor Alcuino llamaba Columba en sus cartas, había estado prometida a Constantino VI, emperador de Bizancio, pero la emperatriz Irene, madre de Constantino, rompió el compromiso. Rotruda fue la amante del conde Rorgon I de Maine, con el que tuvo un hijo y probablemente también una hija. La princesa terminó sus días como religiosa en la abadía de Chelles, que contaba con una importante biblioteca. 

A la muerte de Carlomagno, los desórdenes a los que se entregaban las princesas, habituadas al placer, causaron la indignación de su hermano, Luis el Piadoso, quien consideró su deber proceder a un castigo ejemplar. Al hacer su entrada en Aix-la-Chapelle, envió a muchos de sus hombres a la corte del difunto emperador, con órdenes de encarcelar a todos los señores conocidos por haber cometido el delito de adulterio con sus hermanas. Algunos de los culpables se presentaron ante él y obtuvieron el perdón. Pero había uno, llamado Audoino, más orgulloso que el resto. Audoino decidió no dejarse arrestar y vender cara su vida. Antes de morir atravesado por una espada, el conde Garnier cayó muerto a sus pies al intentar apoderarse de él, y Lambert, su sobrino, resultó gravemente herido. Luis, muy afectado por la muerte del conde, descargó su ira ordenando que sacaran los ojos al joven Tulio, sorprendido en palacio y también culpable de adulterio. 


Por lo que respecta al poder que las princesas carolingias podían detentar, se les otorgaba el derecho a gestionar el tesoro real y la organización de palacio, y también podían ejercer la regencia en ausencia del rey. Solían mostrar un profundo interés por toda clase de cuestiones teológicas así como por el conocimiento en general, y aparecen como personajes principales dentro de la vida intelectual del reino. Una hermana de Carlomagno, Gisela, fue abadesa de Chelles y se reveló como uno de los grandes personajes del “renacimiento carolingio”, promoviendo el estudio y la copia y difusión de obras preciosas. Todas las princesas carolingias recibían una instrucción muy superior a la normal en la época. 

Pero el verdadero poder lo ostentaba el rey, y nunca se reconocía a las mujeres de alto rango una verdadera iniciativa política o de participación en la construcción del reino, y menos aún alguna influencia sobre el monarca. 


24 comentarios:

  1. Al fin, yo primera!!!! Tengo el honor de ser la primera en dejar mi huella en esta valiosa informacion sobre la epoca de Carlomagno, de la cual quedaran vestigios hasta la entrada en vigencia del codigo de Napoleon. Las chicas, obligadas a permanecer solteras hicieron honor al dicho "estar a dieta no impide mirar el menu" y parece que no solo miraron sino tambien probaron sabrosos platos.

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  2. No se puede decir que el emperador perdiera el tiempo en lo que al amor se refiere. Resulta raro que con tantas hijas, no usara de ellas para concertar matrimonios de conveniencia.
    Beso su mano.

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  3. Todo un prodigio, hasta en la cama, el gran Carlomagno. No sabía mucho de sus hijas, madame; ahora sé más. Buena semana para usted. Bisous.

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  4. ¡Qué historia tan truculenta! El apetito carnal es más difícil de domesticar que las aguas de un río en crecida. Los hijos no son para sus padres, sino para el mundo, para que ellos hagan sus propias vidas. Con vos, Madame, siempre es ocasión de aprender.
    Bisous

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  5. Las niñas estaban de su padre hasta el moño. Algo enfermizo había en Carlomagno con esa manía de preservar de lances amorosos y con tanto ahínco a sus hijas. Hay que reconocer que hizo algo muy bueno con ellas, darles instrucción y conocimientos en una época tan desagradecida con las mujeres.

    Bisous y como siempre, aquí estoy, encantada de leer sus crónicas.

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  6. No sé si lo he dicho alguna vez antes, pero a mí Didier no me parece nombre de rey. De piloto de fórmula 1, pero de rey de los lombardos no.
    Vamos, que tanta molicie finalmente las llevó por mal camino. O no. Tampoco tiene que ser tan malo dejarse llevar por las intrigas amorosas. Al menos eso se dice. Más si mueren otros y no uno.
    Madame, me alegro muchísimo de verla de nuevo por aquí.
    muchos bisous!!!

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  7. Ceguera de padre. Amar no es atar con cadenas. Luego pasa lo que pasa. Nadie puede poner puertas al campo.
    Un saludo.

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  8. Pensé lo mismo que Amaltea,desde lo positivo interesante la insistencia que tuvo en dos aspectos: educación y no ociosidad. Sacándola completamente de tema: ¿sabe cómo se llama el poema de Borges que nos regala Ud. sobre el ajedrez? Muchas gracias.Dama de Oro

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  9. Que extraño que Carlomagno al casarse tantas veces, no permitiera a sus hijas que lo hicieran. Él mismo las obligo a esa vida licenciosa. Interesante entrada, no sabía esta parte de la vida de Carlomagno. Saludos.

    mariarosa

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  10. Curioso, siempre las culpables eran las mujeres y en este caso lo fueron sus amantes. Es que las prohibiciones nunca fueron buenas. No comprendo muy bien las razones de Carlomagno. El no era dueña de sus vidas.
    Bisous

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  11. Interesante historia.
    Siendo un hombre, Carlomagno, tan inteligente y culto, no supo dirigir a su gran prole femenina.
    Yo le diría que no se pueden poner puertas al campo y esa hijas obligadas, se desmadraban por otro lado.
    Tanto la catedral de AAchen como el ayuntamiento estrán impregnados de ese gran hombre. Supongo que conoce la ciudad, madame.
    Bisous

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  12. Madame, apasionante figura la del egregio Carlomagno.
    Su entrada me viene a punto para el tema de Historia que estoy explicando a mis alumnos. Muy agradecida.

    Feliz noche.

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  13. Hola Madame:

    Tarde pero seguro.

    Esta entrada me recordó a mi abuelo materno...Más o menos se comportaba así con mis tías...que fueron unas poquitas...8 :D

    Besos Madame...Las obras en casa me tienen loco

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  14. Qué gran vida la de estas damas, la verdad: estudios, ingresos e interesantes vidas, incluyendo la vida amorosa.
    Ya no recuerdo casi nada de Carlomagno. Gracias por traérmelo de nuevo de vuelta.
    Saludos.

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  15. Es que educar hijos es una ardua labor-Por exceso o por defecto.Y más hijas!

    Pero me asombra que en una época que la mujer era solo un medio de reproducción y sometimiento al padre,esposo,marido,hermano, hijo-Estas damas fueran tan cultas o mejor dicho tan sabias.

    Carlomagno, un hombre que amaba y mimaba su descendencia femenina.Resulta un poco chocante que en una época que se concertaban siempre los matrimonios de conveniencia para agrandar los patrimonios...Se llevó su secreto a la tumba no cree mandame.

    Besos.

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  16. Carlomagno es un gran personaje...hay mucho que hablar de el, aunque de su vida familiar poco sabia. XD

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  17. "... la otra de una concubina cuyo nombre se me escapa por el momento" Sí, vale que Carlomagno tuviese una vida amorosa agitada, pero la frase dice poco a favor del cronista.
    Me ha encantado encontrarme al gran Louis John Read ilustrando la "portada" del post.
    Feliz noche, madame

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  18. Tengo muy buena opinión de Carlomagno, lo que no sabía es que fuese tan celoso en cuanto a sus hijas, no resultaba común en la época es que se las instruyese y sobre todo que no quisiera casarlas obligandolas a la castidad, era mucho pedir.
    Bisous, Madame. La echo de menos.

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  19. A veces los hermanos llegan a ser mucho más drásticos con sus propias hermanas que el padre de éstas en cuanto a asuntos amorosos se refiere. Y éste es un caso. Las pobres no tenían otra cosa que hacer que darse al amor bello y sensual que cantaban los juglares.
    Un besito

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  20. Interesante, sí a la educación pero no a casarse. Suena enfermizo esa forma de actuar de Carlomagno, aunque de poco le sirvió con sus hijas por lo que veo.

    Bisous

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  21. Si Carlomagno no dejaba a sus hijas ni casarse como no iban a buscar amantes, lo raro hubiera sido que fueran vírgenes y puras. Llamativo que Luis el Piadoso se dedicara a buscar a los hombres que hubieran tenido relaciones con sus hermanas, curioso.
    Un abrazo.

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  22. Por lo que cuenta usted, madame, raro me parece que algún productor de cine no se haya aventurado a rodar un film o una serie contando las venturas y desventuras de estas alocadas muchachas...El éxito creo que estaría asegurado.

    Un saludo!

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  23. Es muy interesante la relación de Carlomagno con su familia¿Tiene usted bibliografía para profundizar en el tema?
    Muchas gracias

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    Respuestas
    1. Existe una bibliografía muy abundante sobre este tema, e incluso puede encontrarla usted en la red, al menos en buena medida. Le daré algunos títulos que creo fáciles de localizar:

      Histoire de France – Comte de Ségur

      Vida del Emperador Carlomagno – Eginhardo

      Charlemagne and Louis the Pious: Lives by Einhard, Notker, Ermoldus, Thegan …

      Histoire de Charlemagne - Gabriel-Henri Gaillard

      Le règne de Charlemagne,roi de France et empereur d'occcident - Pierre Nicolas Rougeron

      Charlemagne et sa cour: 742 - 814 -Barthélemy Hauréau

      Breve Historia de Carlomagno y el Sacro Imperio Romano Germánico - Juan Carlos Rivera Quintana

      Louis-le-Pieux et son siècle, Volumes 1-2
      - Jean Marie Félicité Frantin

      Charlemagne: The Formation of a European Identity - Rosamond McKitterick

      Gracias a usted, monsieur.

      Feliz domingo

      Bisous

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"El pasado es un prólogo" (William Shakespeare)