lunes, 3 de septiembre de 2012

La boda de Catalina de Médicis (II)


A las once de la noche del 1 de septiembre de 1533, Catalina de Médicis abandonaba Florencia después de haber ofrecido un gran banquete a las damas de la nobleza. No volvería nunca más. La comitiva era enorme, e incluía 70 caballeros enviados por el rey de Francia. Entre su séquito figuraba Catalina Cibo, condesa de Camerino; María Salviati, Filipo Strozzi y Francisco Giucciardini. El propio duque Alejandro de Florencia  acompañó a la novia durante parte del trayecto. 

La primera parada se produjo en Poggio di Caiano. Al día siguiente hicieron un alto en Pistoia. Tras asistir a una gran recepción celebrada en honor de Catalina, continuaron viaje hacia Spezia, donde deberían embarcarse. Durante el trayecto la alcanzó un enviado del rey de Francia, portador de joyas que eran un obsequio de su señor. La comitiva ya había partido hacia la costa, de modo que el emisario hubo de forzar la marcha y lanzarse al galope para poder cumplir con su cometido. 

En Spezia Catalina subió a bordo de la galera que venía a recogerla al mando de su tío el duque de Albany. El navío debía llevarla a Villefranche, donde aguardarían la llegada del Papa. Este había salido de Liorna en una galera cubierta de ricos brocados, acompañado de diez cardenales entre los que se encontraba Hipólito de Médicis, el que fuera el primer amor de Catalina. 

Un mes después se embarcaba Clemente con su deslumbrante séquito de altos dignatarios de la curia y la nobleza. Albany reforzó la escolta con al menos 40 veleros más, algunos españoles y otros genoveses. Los barcos, dispuestos en formación, dispararon salvas en honor al Papa, y la flotilla zarpó con una galera al frente llamada La Duchessina, en la que viajaba la Sagrada Forma. 

Clemente VII y Francisco I por Vasari

La intención inicial era que la boda se celebrara en Niza, pero el gobernador de la ciudad, el duque de Saboya, como vasallo que era del emperador frustró estos planes, de modo que finalmente se decidió cambiar el lugar por Marsella. Allí el condestable Montmorency había hecho derribar todo un barrio para levantar un palacio provisional hecho de madera, con el propósito de alojar a todos los importantes personajes que se darían cita en la ciudad. 

El 9 de octubre se embarcaba Catalina rumbo a Marsella, donde el rey, la reina Leonor y los príncipes y dignatarios de la corte habían hecho ya su entrada para recibirla. Tres días más tarde avistaban la flota. Todas las campanas comenzaron a repicar; se dispararon 300 cañonazos y una embarcación llena de músicos salió al encuentro de la novia. 

A la mañana siguiente Clemente presidía la procesión oficial de entrada en la ciudad acompañado por Catalina, aunque de modo informal, porque en realidad la entrada oficial de la novia tendría lugar más tarde. El Papa se desplazaba en su silla gestatoria siguiendo al Santo Sacramento, que era transportado por un caballo gris suntuosamente enjaezado. Detrás venían los cardenales en filas de a dos, seguidos por Catalina y su séquito. Entre los integrantes de la procesión figuraba Hipólito. Iba rodeado de su escolta de magiares y pajes ataviados a la turca, con turbantes, arcos y cimitarras, vestidos de terciopelo verde bordado en hilo de oro. 

Fue el 23 de octubre cuando Catalina hizo su entrada solemne precedida de una carroza de terciopelo negro, un medio de transporte que constituía un lujo extraordinario, porque por entonces aún resultaba una novedad en Francia. Ocho pajes a caballo vestidos de terciopelo negro y pertenecientes al séquito personal de Hipólito seguían a la carroza. Tras ellos iban seis yeguas conducidas por las bridas, una de las cuales era completamente blanca y aparecía enjaezada de tisú de plata. Catalina cabalgaba en un caballo bayo, con arneses de brocado de oro y adornada la cabeza con seda carmesí. Avanzaba rodeada de guardias del rey y del Papa, y con María Salviati y otras doce amazonas vestidas espléndidamente a la italiana. 

Catalina de Médicis

Una calle separaba el palacio donde estaba alojado el Papa del otro donde se alojaba el rey, y que era el de los condes de Provenza, en la Place-Neuve. Catalina desmontó frente al del Papa, donde Francisco se encontraba ya. El rey la recibió con gran afecto, la abrazó e hizo que también la besara su futuro esposo, escasamente ansioso por hacerlo. De los dos, él era la pieza sacrificada. Catalina, que acudía flotando en una nube y abrumada por el honor que se le hacía, encontró muy de su agrado al novio, pero lamentablemente el sentimiento no fue mutuo. Nunca lograría hacerse amar por Enrique. 

El día 27 se firmó el contrato. El cardenal de Borbón solicitó el consentimiento de los esposos y pronunció la fórmula de unión. Al día siguiente Clemente asistió a la misa de los esponsales en la capilla de su palacio, queriendo dar él mismo la bendición a los contrayentes. Después de la misa, el rey, con un traje de raso blanco y un espléndido manto real adornado de oro y pedrería, acompañó hasta el reclinatorio a la desposada, que llevaba sobre su cabeza la corona ducal, regalo de Francisco. 

Aquella noche el Papa ofreció un banquete durante el cual la nueva duquesa de Orleáns se sentó entre su esposo y su cuñado el Delfín. Después hubo un baile de disfraces del que los novios participaron poco. La reina de Francia, rodeada de sus damas, acompañó aquella noche a Catalina a la cámara nupcial mientras en su ausencia el baile pasaba a convertirse en una orgía. Se había invitado a una cortesana de Marsella que acabó por entretener a los invitados humedeciendo los pechos con vino para ofrecérselos a los caballeros que la rodeaban. 

Enrique II de Francia

Mientras tanto los recién casados eran asistidos con gran ceremonia. Ambos tenían tan solo catorce años, pero a pesar de su juventud el Papa había deseado que el matrimonio se consumara inmediatamente: pensaba que, de no ser así, más tarde podría plantearse una posible separación. Para conjurar tal peligro, unió a los dos jóvenes esposos de modo que el matrimonio no pudiera deshacerse. El rey permaneció en la alcoba hasta que se dio por satisfecho con lo que había presenciado y declaró que “ambos habían demostrado coraje en la liza”.

32 comentarios:

  1. Impresionante fausto. Muy protocolares en la ceremonia, aunque parece que la carne al final se impuso (por aquello del vino ;D).

    14 años los novios...

    Besos

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    1. Sí, tuvieron un fin de fiesta muy poco solemne :)
      Pero bueno, los jovencitos no se enteraron de nada.

      Buenas noches

      Bisous

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  2. Pronto aparecería para desgracia de Catalina una madura, pero hermosa mujer.
    Beso su mano.

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    1. En efecto, Diana de Poitiers. Pero Enrique estaba igualmente decidido a no amar a Catalina, hubiera aparecido o no esa mujer. No pudo ser, por desgracia.

      Buenas noches, monsieur

      Bisous

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  3. Una prueba mas que por mas imposiciones de Estado, riquezas, el amor no se compra en los mercados. De tan solicitada de joven, se convirtio en una mujer humillada y resentida, para lo cual no carecia de motivos.

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    1. En realidad no tenía más motivos que su antecesora la reina Leonor, o que tantas otras reinas y demás mujeres cuyos matrimonios habían sido concertados y veían como el esposo prefería claramente a una o varias amantes. No creo que su situación fuera especial dentro de su tiempo y su posición. Su carácter, en cambio, sí era especial.

      Feliz día, madame

      Bisous

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  4. Ahh. Ese Enrique II con semejante cara de bobo ( perdon el exabrupto) cuanto hizo sufrir a Catalina. Seria estupendo un dia siga Ud. con esta mujer cuya historia me parece por demas cautivante.

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    1. Es que lo de esta mujer sería para un blog monográfico, igual que el de la corte del rey sol. Profundizar en la psicología del personaje es tan apasionante como seguirla en su recorrido biográfico.

      Feliz día, madame

      Bisous

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  5. como han dicho arriba, una forma poco edificante de terminar una ceremonia con preliminares tan espectaculares.
    ay, el amor no correspondido.

    buen martes, madame.
    bisous.

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    1. Poco edificante sí, pero debieron de divertirse los caballeros en aquella fiesta. Me pregunto si habría alternativa adecuada para las damas.

      Feliz día, monsieur

      Bisous

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  6. Tanto Catalina como Francisco vivían rodeados de gran lujo y boato, supongo que era de esperar que hiciesen algún sacrificio por ello, no podían aspirar a tener en cuenta sus preferencias y sentimientos, imaginar el cortejo nupcial me supone esfuerzo, debía de ser algo espectacular y la gente del pueblo contenta puesto que se solía repartir algún dinero (creo)
    Todos parecen satisfechos con esta unión excepto Francisco, siempre podía tener amantes, era de los más común.
    Bisous, Madame.

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    1. No se puede tener todo, en efecto. Pero como usted dice, los caballeros lo tenían más fácil si la unión salía mal, porque a ellos se les permitía tener amantes. Enrique supo consolarse.

      Feliz día, madame

      Bisous

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  7. Un derroche de lujo y, como se diría hoy, de glamour. No falta ni la profesional del sexo contratada para solaz de los varones como en cualquier despedida de soltero hoy.
    Un saludo.

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    1. En realidad parece que poco han cambiado esas cosas, no? Bueno, en este caso fue en el banquete de bodas mismo, pero tanto da.

      Feliz tarde, monsieur

      Bisous

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  8. Wow... ¿así que el rey permaneció en la alcoba MIRANDO hasta que se dio por satisfecho? ¡¡Y ellos con 14 años, madre de Dios, es que a nadie le importaba la inocencia de dos pobres niños (lo siento, para mí con 14 años siguen siendo niños)! Y encima dice que mostraron "coraje en la liza"...

    Lo de la cortesana con los pechos encharcados en vino me parece peculiar; no me extraña que la cosa acabara así en la alcoba con semejantes preludios, todo el mundo andaría demasiado acelerado jejejeje

    Bisous, querida.

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    1. Bueno, creo que echaban las cortinas del lecho :) Supongo que más que nada se guiarían por el oído. Lo cual no deja de ser sumamente incómodo para los protagonistas!

      Buenas noches, madame

      Bisous

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  9. Nos ha dejado boquiabiertos, oiga, es que no había mesura. Ostentación, lujo y piezas humanas que, como en un tablero, se mueven según aconsejaba la raison d'état. Y para guinda, un voyeur en la habitación de los niños.¡Mon Dieu!

    Madame, páselo usted bien.

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    1. Nada, antes muertos que sencillos. C'était la France!

      Buenas noches, madame

      Bisous

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  10. Lujo y boato para tan deseada boda y vaya final de ceremonia con una cortesana, aunque los jovencitos no se enteraran, tenía una "gran misión".

    Bisous

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    1. Lo que me pregunto es de quién partiría la invitación. No puedo por menos que sospechar de Francisco.

      Buenas noches, madame

      Bisous

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  11. Me agobia tanto protocolo, cortejo y fastos para consumar la unión de dos jóvenes, debido a los intereses estratégicos de los mandamases de la época. Muy bien narrado y explicado, pero me cuesta entender como es posible que se pueda llegar a la consumación de un matriminio con personas en la alcoba, imagino que lo aceptarían como algo normel entonces.
    Un saludo, madame.

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    1. En efecto, era algo normal, para no poder después anular el matrimonio basándose en la no consumación del mismo. Pero eso no significa que los recién casados no tuviesen que pasar un rato espantoso.

      Buenas noches, monsieur

      Bisous

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  12. Ni los grande preparativos ,los fastuosos obsequios y los estrenos de carruajes pueden aplacar la futura desdicha de una jovencita condenada a no ser amada .Brillante como siempre madame
    Un abrazo

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    1. Muchas gracias, monsieur. Ya tengo ganas de tomarme una copita en su club, pero andan recios los tiempos y apenas puedo tomarme un respiro.

      Buenas noches

      Bisous

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  13. Por lo visto las cosas no cambian, dicen algunos que la sociedad anda sin valores, pero, quien sabe un poquitin de historia, se da cuenta enseguida de lo contrario.

    Con respecto a lo de los chicos no me sorprende, era normal por aquellos tiempos eso de casarce a esas edades, Lucrecia Borgia no era mayor que eso creo si no me falla la memoria ni su otro hermanito que se caso a los 13 o 14 años...solo Juan se caso de mayor y Cesar tenia amantes por doquier...

    Decime es esta la misma Catalina que uso luego los servicios de Nostradamus, o me equivoco XD

    SALUDOS

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    1. Madame, qué grata sorpresa encontrarla por aquí!

      En efecto, se trata de la misma Catalina,una mujer de biografía apasionante :)

      Buenas noches, madame

      Bisous

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  14. Bonjour!

    Madre mía... voyeurismo pedofílico y parafilias con el vino en la corte ¡Cómo se las gastaban antaño!

    Siempre me ha dado lástima la historia de Catalina. Aunque no era diferente de la de otras reinas y damas que se veían desplazadas por alguna amante de su mujer... Pero tiene algo que me da mucha pena...

    Y siempre me seguirá impactando la costumbre de ver si los novios consumaban el matrimonio. Cómo ha cambiado la sexualidad y el concepto de de intimidad con el paso del tiempo...

    En fin, yo, como siempre, apareciendo por aquí aleatoriamente después de largos periodos de ausencia.

    Bisous!

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    1. A mí Catalina de Médicis me provoca sentimientos encontrados. A veces me da lástima ella y otras, en cambio, me dan más lástima sus víctimas. En cualquier caso, ella es una de mis principales obsesiones junto con Luis XIV.

      Madame, también yo me veo obligada ahora a breves periodos de ausencia que espero no aumenten.

      Buenas noches

      Bisous

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  15. Madame:

    Una entrada muy interesante, Catalina es mi personaje histórico femenino preferido, me resulta tan fascinante.

    Su vida como esposa me da pena, por suerte o desgracia, tras la muerte de su marido se dedico al poder, que de alguna forma fue el gran amor de su vida.

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    1. A mí también me resulta fascinante Catalina de Médicis, madame. Llevo largos años estudiándola, y nunca se termina.

      Efectivamente, tuvo la doble fortuna de amar el poder y de tenerlo en sus manos. Eso la compensó por muchas cosas. Aunque en el fondo...

      Buenas noches, madame

      Bisous

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  16. Hace tiempo que no tenia tiempo jajaja perdon el pleonasmo XD pero siempre doy señales de vida...

    Interesante la vida de Catalina...

    Mis saludos

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    1. Madame, siempre es un placer recibir su visita!

      Buenas noches

      Bisous

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"El pasado es un prólogo" (William Shakespeare)